¡Marchando una de salmón transgénico!

El escritor irlandés George Bernard Shaw lo dijo primero: “No hay amor más sincero que el amor que sentimos hacia la comida”. Pero ese amor hacia lo que nos es indispensable para la vida, hacia el manjar añorado, se encuentra hoy puesto en entredicho ante la incerteza de poder satisfacer con él nuestras expectativas gastronómicas más gloriosas. Y es que está claro: de los alimentos lo que más nos gusta a muchos es  su autenticidad. Algo que cada día va a ser más difícil de encontrar, porque los transgénicos ya están aquí, forman parte de nuestra dieta. ¡Y nosotros sin saberlo! Después de los vegetales, ahora llega a nuestras mesas lo más fuerte: la dieta animal transgénica.

Si bien hace tres lustros que se habla de ello, las primeras noticias han aparecido en prensa en estos días. ¡Pronto llegará a nuestro plato el primer animal transgénico! ¿Cuál será? Pues… será un salmón. Estados Unidos está decidido a comercializarlo y tal como son sus empresarios podemos estar seguros de que pronto figurará en el menú de sus restaurantes. Y finalmente, como no podía fallar, también en los nuestros. ¿Alguien lo duda?

A estas horas la FDA (Food and Drug Administration), la agencia norteamericana que autoriza nuevos alimentos y medicamentos, ya debe de haber decidido si autoriza el primer salmón transgénico de la historia de la humanidad. Será así, la primera vez que se destina al consumo humano a un animal modificado genéticamente. Una vez aprobado, el siguiente paso será una audiencia del Centro de Sanidad Alimentaria y Nutrición Aplicada de la FDA para tratar temas como el etiquetado de este tipo de alimentos transgénicos.

Algunos verán esta noticia como un progreso significativo para acabar con el hambre en el mundo. Es sabido que buena parte de la población mundial no consume la cantidad de proteínas necesarias para asegurar su buena salud. Esto es quizás más patente en África, en donde ya se apunta al nuevo salmón como el salvador de la hambruna a millones de necesitados.

Pero, ¡cuidado! Porque, como en muchos otros casos, las pruebas acerca de la inocuidad de estos alimentos me temo que estén aún por hacer. Después de todo, los documentos más antiguos que he localizado sobre este animal transgénico no alcanzan las dos décadas. Y la biotecnología, con todo lo rápido que avanza cada día, es una ciencia joven y todavía en pañales.

Esperemos que las ansias de ganar dinero de unos, o de recuperar las inversiones en investigación realizadas, y los muy respetables intereses ciudadanos acaben convergiendo con el tiempo. Porque de lo contrario, el desastre puede ser mayúsculo. Los más jóvenes quizás no hayan oído jamás hablar de ello, pero ya hemos conocido en Europa situaciones muy dramáticas relacionadas con la administración de medicamentos sin la debida prevención. La precaución es uno de los principios básicos que deberían guiar todos estos experimentos y no se está cumpliendo.

En 1963 fue retirado del mercado farmacéutico español la talidomida, que había sido comercializada cinco años antes como calmante de las náuseas del embarazo durante los primeros meses. Provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, una anomalía congénita caracterizada por la carencia, cortedad o deformidad de las extremidades.

El sumosalmon.

Al nuevo salmón transgénico le han llamado “AquAdvantage”. Pero ya antes tenía un nombre más conocido y popular: el sumosalmon.

En 1994, los genetistas canadienses de Vancouver Fisheries and Ocean Department (British Columbia), en colaboración con dos investigadores de Estados Unidos y Singapur, crearon salmones transgénicos que podían alcanzar en un año once veces mayor al habitual en esa edad. En un caso se alcanzó una tasa de crecimiento treinta veces mayor a la normal. Estos fueron los famosos “sumosalmones”.

Los experimentos con peces no habían dado resultados satisfactorios hasta ese momento, ya que se basaban en la transferencia de un gen mamífero. Pero para los últimos experimentos los investigadores utilizaron material genético de salmón.

El transgén que codifica la hormona del crecimiento se inyectó en tres mil huevos fecundados, cuyo desarrollo se había inhibido justo antes de la fecundación, por microinyección en el blastocisto. Después de un año, el trangén fue efectivo en un 6,2 por ciento de los alevines supervivientes, que presentaron una impresionante tasa de crecimiento. Esta modificación genética también aceleró la maduración sexual de los peces que fueron capaces de reproducirse y transmitir sus capacidades de crecimiento a su descendencia.

AquaBounty.

AquaBounty Technologies Inc., con sede en Massachusetts, opera en la Isla Príncipe Eduardo y en la provincia canadiense de Terranova y Labrador. La compañía intenta recibir la aprobación desde hace una década para convertirse en el primer productor de un animal genéticamente modificado para consumo humano.

Resultado de su investigación es el salmón “AquAdvantage”. Éste ofrece características de sabor, textura o nutrición idénticas a las de su pariente natural inmediato: el salmón común o del Atlántico. Pero difiere de él en dos características principales; la primera es que crece el doble de rápido y alcanza su desarrollo final en la mitad del tiempo; la segunda es que produce menos gastos, y mayores beneficios, a quienes se ocupan de su cría y comercialización.

Una situación similar ya la hemos conocido antes en la ganadería, con la aplicación de hormonas a los piensos y sus resultados desastrosos para la salud humana: descenso de la fertilidad en los varones y aparición de signos físicos de feminización. Y en las mujeres, aceleración de la pubertad. Por desgracia, esta situación continúa aún vigente.

A simple vista, ambos salmones son similares, salvo que uno dobla en tamaño al otro con la misma edad. Y si un salmón del Atlántico tarda tres años en completar su desarrollo, el transgénico tarda la mitad. Puestas así las cosas, es probable que los acuicultores vean con agrado a esta nueva especie.

En realidad nos encontramos frente a un cóctel genético sorprendente, ya que aúna los genes de tres peces diferentes: el salmón común, un pez de la familia de las anguilas (Zoarces americanus), cuyos machos pueden alcanzar más de un metro de longitud, y el Salmón real o Chinook, que puede pesar cincuenta kilos.

Otra diferencia sustancial es que las hembras de los salmones transgénicos son estériles. La compañía AquaBounty lo justifica apelando a la protección de la biodiversidad, después de las críticas muy negativas al proyecto realizadas por los ecologistas. Empiezan a ser conocidos por la gran mayoría los desastres relacionados con la biodiversidad que se han producido en numerosos hábitats por la introducción de especies foráneas en ellos. Por eso, y para curarse en salud, la compañía Aquabounty ha creado un animal infértil.

Pero tal preocupación por la naturaleza tiene su lado oscuro. La fórmula obligará a las piscifactorías a adquirir nuevas partidas de alevines a cada vez y estarán obligadas a depender de AquaBounty, que establecerá de este modo una patente total.

Queda por decidir si el nuevo salmón lucirá alguna etiqueta que desvele su origen al consumidor. Es esta una batalla emprendida por las asociaciones ecologistas que no siempre se ha saldado a su favor. Más bien al contrario.

Otra característica que me desasosiega es la posibilidad genética que tiene la biotecnología de asegurar especies estériles. El temor de que puedan hacer lo mismo con los seres humanos me sofoca durante unos segundos… Y, luego, ¿No habíamos quedado en que ambas especies eran idénticas? ¿La inexistencia de hormonas en ciertos ejemplares no implica finalmente que haya diferencias entre ellos? Dudas, y más dudas. Dudas que una asociación de cocineros jefes estadounidenses tiene también, puesto que han solicitado a la FDA que prohíba la explotación del salmón modificado genéticamente.

La Red de Acción de Biotecnología Canadiense (CBAN), coincidiendo con otros investigadores, cree necesario frenar la modificación genética del salmón. Manifiesta que las medidas de protección son insuficientes y que el salmón transgénico representa un potencial peligro para la población de salmones silvestres, siendo un alimento innecesario.

En esta guerra de intereses, el consumidor es quien tiene la última palabra. Su exigencia ante la administración de su derecho a conocer lo que come será determinante.

Un ecologista en El Bierzo.

¿El salmón transgénico, primer alimento animal aprobado por la FDA? 31/08/10. Gastronomiaycia.com.

El primer animal transgénico en llegar al plato será un salmón. 12/07/10. Abc.es. 

Animales transgénicos. El sumosalmon. Ipn.uni-kiel.de. Pdf.

Salmón transgénico podría afectar a los lagos y rios de la Patagonia Argentina. 11/04/01. Ecoportal.net.

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2 Respuestas a “¡Marchando una de salmón transgénico!

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