En España existe casi un millar de balsas parecidas a la de Hungría

Tareas de limpieza del lodo tóxico en Hungría. Fuente: reuters. Foto: Bernadett Szabo.

Tareas de limpieza del lodo tóxico en Hungría. Fuente: reuters. Foto: Bernadett Szabo.

El martes 5 del corriente, la noticia difundida por la agencia de noticias MTI sobre un grave accidente medioambiental en Hungría despertó de su apatía a millones de oyentes y lectores de todo el mundo. Y mi blog la daba a conocer al instante en su agenda internacional. Luego fui publicando, día a día, enlaces con la información referida al suceso, en un intento de ofrecer a la ciudadanía un seguimiento de las reacciones y consecuencias provocadas por este desembalse mortal. Por lo que se sabe, ya hay al menos cuatro muertos, seis desaparecidos y unos ciento veinte heridos.

Una vez más nos hallamos frente a una gran catástrofe provocadas por la incompetencia del hombre, metido a aprendiz de brujo. Casos tenemos en la memoria como el ya relativamente olvidado de Chernóbil; el de Prestige’, ocurrido hace tan sólo ocho años y aún de vivo recuerdo; o el del angustioso vertido de petróleo de la British Petroleum (BP) en el golfo de México. La mayoría de ellos desarrollados con víctimas inocentes que no podían imaginarese lo que se les venía encima. O Aznalcóllar.

Como ya he denunciado en repetidas ocasiones, la búsqueda del máximo beneficio al menor coste se encuentra en la raíz de estos accidentes. Fue el caso del ‘Prestige’, el petrolero liberiano monocasco a partir de cuya dramática experiencia se modificó la normativa marítima y se obligó, a nivel mundial, a que todos los buques transportadores de crudo dispongan de un casco doble y reforzado. O el de la BP en el Caribe, cuya irresponsabilidad y escasas medidas de seguridad provocaron el mayor vertido de petróleo al océano jamás ocurrido.

La mala imagen pública conseguida por la empresa, y el declive de su popularidad, la obligaron incluso a modificar su logo identificativo para intentar no perder más cuota de mercado. Del accidente de Chernóbil el mundo tampoco sacó una conclusión definitiva, como por ejemplo la renuncia a la energía nuclear. Que esta energía tenía esos riesgos era algo que ya se sabía de antes. Menos se habla de las imprudencias en el diseño de la planta que se cometieron para ahorrar dinero también.

Pero una lección que no se olvida tan fácilmente, o al menos en nuestro país, es la de Aznalcóllar. Hace doce años. Como en el caso del ‘Prestige’, también tuvo unas muy nefastas consecuencias ambientales y económicas. Aunque, al menos en este caso, la calamidad sirvió para algo: generó cambios legislativos. Desde el año 2000 todas las compañías mineras están obligadas a presentar el proyecto de construcción de una balsa, además de un plan de mantenimiento y de seguimiento de los residuos, incluso para después del cierre. Así lo señala Lucas Vadillo, un experto del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), quien cree que con la nueva legislación no podría producirse un caso semejante: “En España la legislación es suficientemente rigurosa para que no ocurra ninguna catástrofe tras la de Aznalcóllar”, afirma.

Pero yo creo que no aprendemos. Continuamos jugando a aprendices de brujo, y seguimos arriesgando la vida de los demás, pensando que a nosotros eso no nos ocurrirá jamás.

El lodo rojo de Hungría.

Un miembro de los equipos de descontaminación descansa antes de seguir la tarea de contención de la marea roja. Foto: Efe.

Un miembro de los equipos de descontaminación descansa antes de seguir con la tarea de limpieza de la marea roja. Foto: Efe.

En Hungría, en Kolotar y las aldeas vecinas, los vecinos de las casas próximas a la balsa asesina durmieron la noche anterior tranquila y confiadamente. Después de todo, ¿quién iba a pensar que ésta iba a reventar, asolando sus viviendas y llevándose por delante la vida de algún familiar? ¿Entraba en su imaginación que las paredes de la inmensa piscina de lejía, óxido de hierro, titanio, plomo y silicio, levantadas con materiales de aluvión, podían algún día ceder? Probablemente no.

Pero cedieron, y una marea de casi un hectómetro cúbico de lodo rojo y letal se extendió como un manto a lo largo de varios kilómetros de distancia, provocando la muerte de cuatro personas y poniendo en estado de alerta a tres condados. Por momentos, incluso se llegó a temer que el vertido alcanzaría el río Danubio, de cuyo buen estado de salud depende mucha gente e intereses.

El fango rojo, un residuo generado por el refinado de bauxita, producido por la planta de aluminio de Ajkai Timfoldgyar Zrt, perteneciente a la empresa MAL Zrt, se extendió por la aldea más cercana, y después algunas más, afectando a los condados de Veszprem, Gyor-Moson-Sopron y Vas.

De inmediato, España ofreció a los húngaros, con manifiesta buena voluntad, su experiencia en la materia, fruto de lo aprendido en Aznalcóllar. Y la Unión Europea también envió un equipo de expertos. Más tarde, ésta anunció que aplicará una nueva normativa para evitar que, a partir de ahora, se puedan volver a producir accidentes como el magiar.

La empresa húngara culpó a la lluvia del incidente. “Ha sido una catástrofe meteorológica”, dijo su portavoz. Y aunque el Gobierno húngaro aseguró que los responsables pagarán por el vertido, lo cierto es que la minera dispone de un seguro que apenas alcanza a cubrir unos 37.000 euros. ¿No os suena esto a visto antes? En España, la empresa responsable del desastre de Aznalcóllar, Boliden-Apirsa, que yo sepa aún no ha pagado. Es más, no lo ha hecho ni siquiera después de haber sido condenada por los tribunales.

La región húngara afectada por el vertido de lodo tóxico tardará en recuperarse varios años, puesto que habrá que retirar la tierra superficial de un área de 40 km2. En cuanto a las familias de los fallecidos, éstas no se recuperarán jamás.

El 60% del millar de balsas mineras de España se encuentran abandonadas.

Vista érea del vertido de lodo tóxico en Hungría. Oct. 2010.

Vista érea del vertido de lodo tóxico en Hungría. Oct. 2010.

Actualmente un 60% de las balsas mineras españolas están abandonadas a su suerte. O al menos esto es lo que indica el último inventario, ¡fechado del año 2.000! Y lo que es peor, los ecologistas no temen tanto a que se puedan vaciar de golpe (en un accidente parecido al de Hungría) como a la contaminación producida por el goteo persistente de las mismas. Éste imposible de cuantificar y verificar.

En Andalucía, el pasado 21 de septiembre, la Agencia Andaluza del Agua abrió un expediente administrativo a la empresa responsable del mayor depósito de lodos mineros en Europa, la multinacional chipriota Emed Tartessus. Está acusada de verter aguas residuales desde la balsa de desechos mineros que gestiona en Huelva.

Entre enero y marzo de este año, cuando el sur de la península sufrió unas lluvias históricas, el servicio de Guardería Fluvial de la agencia, dependiente del gobierno regional, detectó “vertidos no autorizados de aguas residuales industriales por parte de las instalaciones mineras”. Así consta en la resolución en la que se comunicó la apertura del expediente a la empresa que gestiona la balsa de Gossan, en Riotinto.

Mientras tanto, la organización WWF continúa reclamando más control sobre los depósitos de residuos mineros. Juan José Carmona, su portavoz en asuntos de agua, explica los motivos: “Si la balsa no está bien controlada puede ocurrir una catástrofe silenciosa, una catástrofe de la que no te das cuenta, como las filtraciones [de residuos tóxicos] que crean pequeños arroyos, lo que puede tener efectos importantes sobre los acuíferos y eso podría entrar en la cadena alimentaria”.

Adega denuncia fisuras en una balsa de aluminio en Xove (Galicia).

El pasado día 7 la portavoz de la Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia (Adega) en Lugo, Adela Figueroa, alertó del “grave riesgo” que para el medio ambiente representa la existencia de una balsa de la empresa ‘Alcoa’, similar a la recientemente reventada en Hungría. Y advirtió sobre la presencia de fisuras en su muro de contención.

La portavoz ecologista también acusó a los alcaldes de los ayuntamientos lucenses en la zona de influencia, Xove y Cervo, de minimizar los riesgos que supone esta situación y de ser unos “inconscientes”. Figueroa recordó que Alcoa construyó un talud de tierra en un lugar elevado y próximo a núcleos de población.

La organización conservacionista denuncia que la balsa de Xove contiene un volumen de residuos hasta siete veces mayor que el de la empresa húngara, ya que Alcoa produce 4.000 toneladas de residuos diarios. Según Figueroa, este gran tamaño la convierte en muy peligrosa. Además, los vertidos a través de las fisuras en el muro de contención ya están contaminando las aguas de la zona. “Hay casos denunciados de contaminación y filtraciones a los regatos, llegando a la piscifactoría”, apostilló la portavoz ecologista.

Adega censuró que “la administración no esté revisando eso” y exigió mejoras en el proceso de producción y en las medidas de seguridad de la empresa. Después, reveló casos de “fluorosis” en la zona, un daño bastante grave detectable que se detecta en la fragilidad de los huesos de los animales y que también afecta a vecinos de la zona.

Alcoa contradice a los ecologistas.

Por su parte, la dirección de Alcoa trasladó informalmente al comité de empresa que en la planta de Xove “no se puede producir” un caso como el húngaro, y garantizó la seguridad de la planta lucense. Según esta dirección, en Galicia “el proceso es completamente diferente al húngaro”, dado que el residuo almacenado es sólido mientras que en Hungría era semisólido.

Por su parte, el presidente del comité de empresa, Xosé Paleo, destacó su tranquilidad ante un posible accidente e insistió en que no veía peligro alguno: “Nunca estuvimos preocupados porque el pantano reventase”, dijo. No obstante, su convicción quedó en entredicho al manifestar que era algo “que puede pasar, como el tener un accidente de tráfico cuando vas conduciendo”. A la postre insistió en que no iban a dejar de trabajar “por pensar en lo que puede pasar” y reiteró que la empresa ya tomaba las medidas de precaución necesarias.

Un ecologista en El Bierzo.

Foto aérea general del vertido de lodo tóxico en Hungría. Oct. 2010.

Foto aérea general del vertido de lodo tóxico en Hungría. Oct. 2010.

Estado de emergencia en Hungría por un vertido de aluminio. 05/10/10. Europapress.es.

España ofrece a Hungría su experiencia en Aznalcollar. 06/10/10. Europapress.es.

La UE envía un equipo de expertos para combatir la contaminación del lodo tóxico. 06/10/10. Es.noticias.yahoo.com.

El mayor riesgo es la catástrofe gota a gota. 16/10/10. Elpais.com.

Andalucía expedienta a la mayor balsa de lodos por vertidos al Odiel. 16/10/10. Elpais.com.

Denuncian fisuras en la balsa de aluminio de Xove (Lugo). 07/10/10. Europapress.es.

Derrame tóxico de barro rojo en Hungría. 09/10/10. Youtube.com. Suarezviolentoo.

Derrame tóxico en Hungría. 08/10/10. Youtube.com. Juarezviolentoo.

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Una respuesta a “En España existe casi un millar de balsas parecidas a la de Hungría

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