Los españoles desconfían más que nunca de sus políticos

Una encuesta social, realizada en 29 países europeos, revela la desafección ciudadana por los políticos. En ese estudio la ciudadanía de nuestro país otorga la pobre nota de 1,9 sobre 10 a los políticos españoles.

Es el registro más miserable en una década de publicación de este informe. Pero los partidos políticos se sitúan todavía por debajo de esa valoración, con un 1,88 de puntuación, habiendo retrocedido ostentosamente desde un 2,7 obtenido en el anterior sondeo realizado, el correspondiente al año 2009–2010.

El catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad Pompeu Fabra y coordinador nacional de la encuesta en España, Mariano Torcal, informó en Barcelona de los resultados de la sexta edición de este estudio, hecho antes de que Luis Bárcenas o  los ERE andaluces se convirtiesen en los protagonistas de los medios de comunicación. Si la Encuesta Social Europea se hubiera efectuado ahora probablemente los resultados serían aún peores.

Según esta encuesta, realizada en 29 países, y en el nuestro a más de 2.500 ciudadanos, la Policía es la única institución pública española que aprueba el examen, – con un 5,8 aunque también desciende -, mientras que el Parlamento y el sistema judicial no pasan del 3,7. El Parlamento europeo tampoco sale bien en el informe, ya que obtiene una nota de 3,6. En cuanto a la Organización de las Naciones Unidas, ésta apenas acaricia el aprobado (4,7 sobre 10).

Para Torcal la baja valoración pone de manifiesto que “los ciudadanos sienten que los políticos no responden a sus demandas”. En el otro lado de la balanza, y lo que no deja de sorprender, es que el porcentaje de ciudadanos que afirman colaborar con partidos políticos en nuestro país es del 7,7%, frente a un 3,7% de media en Europa. Y que las plataformas de acción ciudadana congreguen a un 21,9% de españoles y tan solo a un 14,3% de media en Europa.

La crisis económica parece haber producido una mayor participación en los actos de protesta, lo que hace que un 25,8% de los encuestados aseguran haber participado en alguna manifestación autorizada, cuando la media en Europa está en el 6,7%. Un aumento de la movilización que también se deja notar en toda Europa.

En la encuesta no se pregunta sobre la Monarquía española, lo que nos deja un tanto perplejos, especialmente después de los numerosos escándalos que últimamente han venido jalonando la vida de la familia real, y también por la categoría que este asunto alcanza en nuestro país.

Crece la desconfianza de los españoles hacia los políticos y las instituciones

El 15M colocó a la corrupción política en el candelero. Es ésta la ha llevado la desafección de los españoles hacia los políticos hasta límites desconocidos, o al menos que yo haya visto antes en mi ya larga existencia. Es más, en mi conocimiento de la historia, que por mi profesión me corresponde saber, no encuentra situaciones de descrédito generalizado semejantes a la actual.

Según el trabajo antes comentado, el índice de confianza de los ciudadanos españoles en sus representantes políticos está a la cola de Europa. Y toca fondo cuando se refiere a los dirigentes y a los partidos. Una situación que, por desgracia y por su extensión, se traduce en una amplia desconfianza hacia las instituciones como nunca vista antes.

Desde luego, es esta una situación que nadie desea. Porque un país, o una sociedad, precisa de esa confianza para poder ser fuerte. Pero es a la que, por desventura, nos han llevado – por méritos propios- algunos indeseable protagonistas y los diversos episodios de corrupción política que han protagonizado. Por cierto, tan comunes a nivel local como autonómico o estatal. Porque en eso no parece haber grandes diferencias. La mayoría de las provincias, o autonomías. aparecen salpicadas por denuncias de prevaricación, cohechos o robos descarados.

El descrédito político ha ido in crecendo, hasta alcanzar lo que es en la actualidad. Y ese desmerecimiento tiene diferentes causas. Una de ellas, y no la menos principal, es que la gente de a pie se ha percatado, finalmente, de la relación que existe entre las grandes empresas, y ciertas élites sociales, con los políticos, muchas veces convertidos en sus lugartenientes a cambio de ‘hacer el egipcio’. Otra son los recientes escándalos ligados a los grandes sindicatos, a cuyos dirigentes la gente de la calle identifica como a políticos profesionales, y a los que mete en el mismo saco que a los demás. Y el caso Urdangarín, y el de su pareja la infanta Elena, también ha añadido gasolina al fuego.

Para mí no es tanto la crisis económica la que ha incrementado la desafección de los españoles hacia las instituciones como los robos reiterados, y también la percepción de impunidad que acompaña a cuantos los cometen. Y también un nuevo hecho, hasta ahora desconocido, la existencia de las redes sociales y la difusión de las noticias, .a través de canales alternativos a los grandes medios de difusión -, que éstas facilitan.

Las llamadas ‘puertas giratorias’, que suponen paraísos dorados para los políticos que han acabado su mandato, y que luego pasan a engrosar los consejos de administración de las mayores corporaciones (aquellas que más nos roban) han sido otro factor que ha hecho crecer la ya negativa percepción que los ciudadanos corrientes teníamos de los políticos.

Elevada percepción de la corrupción política.

La aversión de los ciudadanos hacia quienes en teoría les representan comienza cuando éstos últimos se niegan a responder a las instancias que les dirigen. Una práctica absolutamente habitual en las diferentes administraciones, empezando por la más cercana, que es la municipal, y a la que habría que poner final, de un modo u otro.

Necesitamos transparencia, en las cuentas y en todo. Y leyes que la garanticen, además de un ejecutivo capaz de aplicar las sanciones que se establezcan para cada caso. Necesitamos de una justicia fuerte e independiente también. Y no de leyes orientadas a castigar la disidencia social, perfectamente justificable, cuando el abuso alcanza nivel de oprobio.

Un ecologista en El Bierzo.

Los españoles confían menos que nunca en los políticos. 15/01/14. Diariodeleon.es.

La confianza en los políticos cae al nivel más bajo en la última década. 14/01/14. Publico.es.

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