Nuclenor quiere reabrir la central nuclear de Garoña

Vista aérea de la central nuclear de Garoña. 2009. Fuente: ondavasca.com.

Vista aérea de la central nuclear de Garoña. 2009. Fuente: ondavasca.com.

Dice el dicho popular que “tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”. Es lo que pensé de manera irreflexiva cuando fue tiroteada el mes pasado Isabel Carrasco, la presidenta del Partido Popular de León, pero también de la Diputación y de una docena más de entes variopintos, en una evidente y desmedida afición por cargos y dietas que ha sido muy criticada.

Viene a cuento la cita porque yo ya he repetido demasiadas veces que con la energía nuclear pocas bromas. La historia de esta poderosa energía, pero al tiempo temible o incluso terrorífica, está marcada por un rosario de accidentes, a cual más grave. Precisamente hace muy pocos días he vuelto a ver imágenes aéreas de la abandonada ciudad de Chernóbil, en el documental ‘Home’, y no hay semana en que no me llegue alguna noticia nueva sobre la contaminación que está esparciendo por todo el planeta lo que queda de la central nuclear de Fukushima I.

Dramáticos efectos de la radiación sobre los seres humanos. Chernóbil, 1992. Taringa.net.

Dramáticos efectos de la radiación sobre los seres humanos. Chernóbil, 1992. Taringa.net.

No se tratan pues de cuentos chinos, ni de historias para asustar niños. Ya sabemos que el hambre es mala consejera (lo digo por quienes aspiran a volver a trabajar en la nuclear y por sus familias), y que la codicia también lo es (lo digo por los accionistas y directivos de Iberdrola y Endesa), pero estoy convencido de que no necesitamos para nada jugar con fuego. Seguro que hay soluciones al hambre, o a la necesidad de producir energía, que no pasan por una apuesta tan arriesgada. Una partida que, puede acarrear graves consecuencias, incluso mortales, a personas que son ajenas a ella.

Sin duda sólo por esta última consideración yo declararía a la energía nuclear anticonstitucional. O la prohibiría definitivamente dado que afecta a poblaciones que no han participado para nada en tal decisión, ni nada tienen que ver con ella. Son casos que ilustran con meridiana evidencian los desastres de Chernóbil (1986) o Fukushima I (2011). En este último lugar, ante la magnitud del desastre actual, el primer ministro japonés, favorable a la energía nuclear antes del siniestro, llegó a declarar luego que, después de lo sucedido, no la habría autorizado. Ya veremos en qué quedan estas declaraciones de arrepentimiento, y lo que duran, ante la presión del lobby nuclear internacional.

En España también tenemos nuestro propio lobby, y no pequeño precisamente. Y sus intereses, -ya va siendo hora de que los españoles abran los ojos-, están muy lejos de los de la mayoría de las personas. El becerro de oro lo domina todo, y así nos va a la mayoría. Pero cuando las desgracias ocurren, ellos pueden trasladarse a vivir a otro lugar, descontaminado, mientras que los demás nos morimos envenenados y nuestras mujeres engendran hijos enfermos o monstruosos.

El Gobierno favorece la reapertura de Garoña.

Convocatoria de una marcha contra Garoña. 5 agosto 2006. Celtiberia.net.

Convocatoria de una marcha contra Garoña. 5 agosto 2006. Celtiberia.net.

Garoña echó el candado el 6 de julio del pasado verano, un cierre que en teoría suponía el final de la central nuclear más antigua del país, inaugurada en el año 1971, y que en sus últimos días ya no producía electricidad. Sucedió tras cuarenta y dos años de vida útil, dos más de lo considerado prudente.

Mucho se había especulado en los últimos meses con una reapertura de la central nuclear de Garoña, la más veterana de todas las nucleares españolas que lleva cerrada desde el 6 de julio, aunque en sus últimos tiempos no producía electricidad. Nuclenor, la empresa participada a partes iguales por Iberdrola y Endesa, ha dado el paso definitivo y ha solicitado oficialmente la reapertura de Garoña hasta el 2 de marzo de 2031, cuando la nuclear cumpla 60 años, y no hasta 2024 como se había dicho en un primer momento.

Pero las presiones de las eléctricas sobre un gobierno que les resulta favorable están haciendo mella. El pasado mes de febrero el Gobierno (PP) aprobó un Real Decreto que permite a las instalaciones que cerraron por temas económicos y no de seguridad solicitar la reapertura menos de un año después de su cierre. En la práctica, la nueva norma ha servido para conceder a la central burgalesa un plazo que expira el próximo 6 de julio para decidir si solicitaba o no la ampliación de la explotación.

La reapertura se ve apoyada también por el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera (PP), pero se ha visto deslegitimada por el Parlamento vasco (incluido el PP regional), que se opone a la misma, ya que aunque situada fuera de su competencia los posible efectos de una fuga radioactiva le alcanzarían de pleno. Ya en 2008 las Juntas Generales de Álava aprobaron una moción manifestando su “contundente y rotundo” rechazo a la posibilidad de prorrogar el funcionamiento de la central nuclear. Y el 12 de junio de 2009 el Parlamento vasco aprobó una iniciativa (a la que se sumo el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y que contó con el voto contrario del PP) en la que se instaba al cierre de de la central.

Hace pocos días el Partido Popular en el País vasco se ha votado en su parlamente el cierre definitivo de la nuclear. Postura que el portavoz del mismo partido en Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, ha criticado alegando la necesidad de mantener los puestos de trabajo. Carriedo ha dicho que considera “incomprensible” la postura de su homólogo vasco y que no entiende que “dude” del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que sería el encargado de elaborar un informe técnico para determinar si la instalación está en condiciones de funcionar y que incluiría las mejoras a realizar por Nuclenor.

Pero el problema al que se enfrenta la protesta del político castellano-leonés es que somos muchos los que no confiamos en tal organismo, que hemos visto en el pasado engañado por los intereses empresariales en detrimento de la seguridad de las personas (consultar lo ocurrido con las fugas radioactivas ocurridas en las centrales nucleares de Vandellós I y II).

‘Puertas giratorias’.

Representantes de asociaciones, partidos políticos y sindicatos contrarios a la construcción del tendido eléctrico Sama-Velilla. León, 30 enero 2010. Foto: Peio García.

Grupo de opositores a la construcción del tendido eléctrico Sama-Velilla. León, 30 enero 2010. Foto: Peio García.

La situación de impotencia e indefensión que siento ante las decisiones del gobierno central me hacen pensar que resulta imperativo que la ciudadanía retome el poder y legisle en contra de las llamadas ‘puertas giratorias’, este paso por la política que acaban situando a los políticos en los consejos de las grandes empresas del Ibex 35 español. Resultado de esas combinaciones perversas son proyectos como la reapertura de Garoña, la construcción de la línea de alta tensión eléctrica Sama-Velilla o, también del AVE. Todos ellos innecesarios e injustificables desde el punto de vista económico, social o medioambiental.

Las eléctricas no se andan por las ramas, se sienten fuertes con este gobierno afín y exigen alargar la vida útil de las centrales nucleares hasta en un 50% más de lo considerado prudencial, es decir, hasta los sesenta años. Y así lo han propuesto a Industria, que busca la forma de complacerlas. En especial Iberdrola, dueña de seis de los siete reactores que hay en España.

Según el Foro de la Energía Nuclear, “en el caso español, si se aplicara la Joperación hasta 60 años, la energía eléctrica producida generada en 20 años por las actuales centrales nucleares en funcionamiento equivaldría al consumo en España durante casi 5 años”.

En su día el gobierno socialista, menos favorable a la industria nuclear (Zapatero prometió cerrar las centrales nucleares aunque luego incumplió su promesa), ya prologó en cinco años la existencia de Garoña. Y si Nuclenor decidió cerrar la planta de forma abrupta fue debido al elevado coste de las medidas de seguridad impuestas por el CSN tras el accidente de Fukushima. Y es que la central de Garoña cuenta con el mismo modelo de reactor y contención (aunque su diseño fue mejorado una vez la central fue puesta en servicio). Y también por el establecimiento de nuevos impuestos sobre la energía nuclear.

En España el periodo de funcionamiento de una nuclear no tiene plazo. El PSOE fijó un tope de vida útil de 40 años en el borrador de la Ley de Sostenibilidad Económica, pero pactó con CiU eliminarlo. Ahora, el Consejo de Seguridad Nuclear es el que evalúa las centrales y el que renueva periódicamente las autorizaciones.

Una opción barajada es que el Gobierno apruebe una legislación que permitiera alargar la vida útil de de las nucleares en diez o veinte años más. Ésta vendría acompañada, para aportar seguridad económica a las eléctricas, de cláusulas indemnizatorias, por lucro cesante, inasumibles para algún otro partido o coalición antinuclear que decidiera, a posteriori, cerrar las plantas.

Nuclenor basa su petición en el argumento que en Estados Unidos las plantas funcionan seis décadas. Y otra de las razones esgrimidas para pedir la licencia de actividad hasta 2031, y no hasta 2024, es que solo así serían rentables las importantes inversiones económicas que habría de acometer. Éstas se avalúan en unos 150 millones de euros.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. Eldiario.es.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. Eldiario.es.

Nuclenor asegura que en la solicitud de reapertura enviada al gobierno incluye toda la documentación necesaria sobre el complimiento de los requisitos impuestos a Garoña para el retorno de la actividad y su compromiso de realizar todas las reformas necesarias. Ahora, la pelota está en el tejado del ministerio de Industria. El ministro Soria ha confirmado que su departamento había recibido la solicitud, aunque calcula que deberá pasar un año hasta que el CSN dicte su veredicto final sobre la central.

Apostar por las renovables.

Ante un sector del mercado eléctrico sobredimensionado, lo que repercute en un recibo más caro, los ecologistas no vemos la necesidad de este alargamiento. De hecho, los expertos señalan que lo lógico sería tratar de reducir este sobredimensionamiento, ya que las nucleares impiden el desarrollo de las plantas de gas de ciclo combinado, de las que el 90% están paradas pese a que siguen cobrando la compensación del peaje de respaldo.

El pasado 27 de mayo Ecologistas en Acción publicó su postura oficial sobre la petición de Nuclenor declarándola “delirante”. Justifica que la central,”idéntica al reactor número 1 de Fukushima, está en pésimas condiciones y su hipotética puesta en marcha supone un riesgo inasumible”. Para el colectivo “la pretensión de Nuclenor de que Garoña funcione hasta 2031 no tiene precedentes en España ni en Europa”.

Más recientemente, el 4 de junio pasado, los ecologistas han denunciado que las centrales nucleares de Doel 3 y Tihange 2 en Bélgica, cuyas vasijas de los reactores fueron construidas por la misma empresa que la de Garoña, se han visto obligadas a cerrar por fallos en su construcción.

Por otro lado, Jaume Morrón, asesor energético, apuesta “por la tecnología eólica y fotovoltaica, que ofrecen costes inferiores a la nuclear”, y sostiene que “lo lógico sería sustituir estas centrales cuando lleguen al final de su vida, dadas las fuertes inversiones que precisan en seguridad y sus problemas no resueltos con los residuos”.

Una opinión que comparte el experto en regulación eléctrica, Jorge Morales de Labra, para quien ampliar la vida de la nucleares “no tiene sentido”. Morales afirma que “la energía nuclear es rentable para los promotores, que la cobran a precio del gas, la fuente más cara. Si las nucleares fueran obligadas a asumir los costes de los residuos, cerrarían”, agrega. Y critica que la negociación entre gobierno y eléctricas “se están haciendo sin contraprestaciones” para los consumidores.

Mientras tanto, en el ámbito mundial, las plantas viven un cierto estancamiento. En la actualidad producen el 11% de la energía que se consume, cuando llegó a alcanzar un 17%. Y de los 70 reactores que se están construyendo en el mundo, 53 están en China, Rusia, EE.UU. y la India.

Un ecologista en El Bierzo.

La central nuclear de Garoña. 5 jun. 2014. Infolibre.es.

La central nuclear de Garoña. 5 jun. 2014. infolibre.es.

Fernández Carriedo ve “incomprensible” que el PP vasco dude del Consejo de Seguridad Nuclear y apoye ahora el cierre de Garoña. 05/06/14. Icalnews.com.

El PP vasco rechaza por primera vez reabrir Garoña. 05/06/14. Infolibre.es.

Garoña podría tener los mismos problemas que nucleares belgas cerradas. 04/06/14. Ecologistasenaccion.org.

Las nucleares quieren prolongar su funcionamiento hasta 60 años y el Gobierno busca cómo complacerlas. 02/02/14. Lavanguardia.com.

Nuclenor delira al pedir autorización para Garoña hasta 2031. 27/05/14. Ecologistasenaccion.es.

Las Juntas de Álava rechazan prorrogar la vida de la central de Garoña más allá de 2009. 09/02/08. Celtiberia.net.

La fuga radiactiva en Ascó fue cien veces mayor de lo declarado. 15/04/08. Elpais.com.

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