Ayuda al clima: boicot a las empresas relacionadas con los combustibles fósiles

Hemos 'comercializado' la naturaleza en un producto más. David Hammerstein.com.

Hemos ‘comercializado’ la naturaleza en un producto más. David Hammerstein.com.

“Hemos permitido que los intereses del capital se sobrepongan sobre los intereses de los humanos y la Tierra”. (Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz).

Está claro que por las buenas no lo vamos a conseguir.

Ha sido necesario que aparezca ‘Podemos’ con su revolucionario mensaje, asambleario y anticasta, para que otros partidos tradicionales empiecen a adaptar sus programas a las metas y necesidades reales de los ciudadanos. Y también será necesario que tomemos medidas drásticas si queremos impedir el desastre del calentamiento global.

Hace años que expuse que no podíamos contar con que los políticos adoptaran medidas eficaces contra el cambio climático. Ellos mismos dependen de quienes viven de la industria del petróleo, y si seguimos esperando lo podemos acabar pagando muy caro. Aunque claro está, unos más que otros.

Yo sugerí que las decisiones sobre el clima, al ser prioritarias, no se dejasen en manos de los políticos, sino en las de expertos. Los políticos son reacios a moverse, por varios motivos, pero el principal de todos es que ellos mismos son piezas en una tabla de ajedrez con la que juegan otros.

El arzobispo Desmond Tutu. 11 febr. 2004. Wikipedia.org. Benny Gool.

El arzobispo Desmond Tutu. 11 febr. 2004. Wikipedia.org. Benny Gool.

El pasado más de abril el arzobispo anglicano Desmond Tutu, que parece haber llegado a conclusiones si no iguales parecidas, como mínimo sobre la capacidad de reacción de los políticos,  propuso iniciar un boicot a cualquier empresa que por sus características contribuya al calentamiento global. Puede parecer algo excesivo, pero no lo es. Ya hace cinco años que los expertos dijeron que el tiempo se agotaba, y desde entonces bien poco se ha hecho. Eso sí, hemos sumado varias decenas de millones de exiliados climáticos.

No puedo asegurar que fuese Tutu quien encendió la mecha, pero su idea está cuajando, y en estos momentos –David Hammerstein me lo recuerda-, existe ya un movimiento favorable a retirar cualquier inversión, ahorros o acciones, directas o indirectas, que puedan contribuir a fortalecer las empresas relacionadas con los combustibles fósiles.

Según estas informaciones, esta “desinversión” en productos bancarios anticlima ya habrían conseguido la retirada de hasta 50 mil millones de dólares de negocios dañinos para las dinámicas climáticas.

Ya volveremos a hablar más adelante sobre este tema, ciertamente apasionante, pero hoy prefiero dejaros con la visión particular de Tutu y Hammerstein sobre el mismo.

El artículo original de Tutu salió publicado en inglés, pero he encontrado una versión en castellano.

Un ecologista en El Bierzo.

Cañete, el cambio climático y nuestros conflictos de interés, por David Hammerstein.

El eurodiputado de Los Verdes, David Hammerstein. 2009. Davidhamerstein.com.

El ex eurodiputado de Los Verdes, David Hammerstein. 2009. Davidhamerstein.com

“Luchamos contra el Apartheid. Ahora nuestro enemigo global es el Cambio Climático. Necesitamos un boicot para salvar el planeta”. (Desmond Tutu).

Desde el punto de vista de las mínimas exigencias de salud democrática y ética no resulta aceptable el que finalmente haya sido ratificado Arias Cañete como nuevo comisario europeo de Energía y Clima gracias al pacto de la casta fósil entre socialistas y populares europeos.

Es bien sabida la evidente falta de idoneidad e independencia de Cañete para un cargo que ha de exigir poner frenos de emergencia a la combustión de las energías fósiles por ser una primera causa en la contaminación y caos climático. Cañete tiene intereses económicos directos en empresas dedicadas a la extracción de petróleo, pero a pesar del palpable conflicto de intereses y las incompatibilidades políticas derivadas del mismo, tristemente ha sido ratificado como comisario por el Parlamento Europeo.

Pero contrariamente, a los responsables políticos de la gobernanza institucional europea se les debería exigir el cumplimiento estricto de protocolos de “buenas prácticas” y ejemplaridad. Al igual que conviene no olvidar que la responsabilidad ética ante la extrema nocividad de los negocios del petróleo, gas y carbón, no solo empieza y acaba en los ministerios de los gobiernos nacionales ni en la Comisión Europea que decide las prioridades políticas de la Unión Europea (UE) y compromete a los estados miembros. No es evidente la respuesta a la pregunta sobre quienes son los responsables y sobre quienes son los que han de impulsar estos cambios necesarios.

¿Quienes han de actuar ante el temible cambio climático?. ¿Han de ser las políticas de gobierno y la legislación, o han de ser las empresas de producción?. ¿Ha de ser la ciudadanía consumidora que también es ahorradora e inversora?. No hay un único actor responsable sino que son muchos los que pueden empujar para salir cuanto antes de la era fósilística que amenaza la vida humana y los sistemas vivientes de la biosfera en su conjunto.

Ocurre también que muchas de las iniciativas colectivas e individuales del variado tejido social y económico incurren diariamente en dramáticos conflictos de interés. En la era del cambio climático en la que estamos atrapados resultan anacrónicas y peligrosas la metas cortoplacistas puestas en la simple obtención de ganancias mercantiles extraídas de producción y el consumo fósil, vengan de los individuos, de los colectivos y organizaciones ciudadanas o de las instituciones públicas. Las prioridades economicistas puestas en el crecimiento económico, y tan propias de la época que vivimos, ya no pueden ser bandera del bienestar ni de la justicia por haberse convertido en la enfermedad que agranda los problemas más graves que padecemos, como son las amenazas a la supervivencia y la habitabilidad del planeta a causa de la desestabilización climática causada por el industrialismo fósil.

Para todas las personas que afirmamos estar preocupadas por las crecientes emisiones tóxicas a la atmósfera y el cambio climático, resulta difícil huir del dilema moral y político que se expresa bajo la forma del conflicto de intereses incompatibles. Nos conviene no olvidar que las carteras de inversiones de nuestras Cajas de Ahorro, los Planes de Pensiones de trabajadores, funcionarios, universidades, sindicatos y otros colectivos y organizaciones ciudadanas, a menudo incluyen la inversión del ahorro en la compra de acciones en las empresas que más están acelerando la desestabilización del clima y la destrucción de la biodiversidad de la Tierra.

Davidhammerstein.com.

Davidhammerstein.com.

En respuesta a esta irresponsabilidad colectiva que pone más gasolina a la mecha climática, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia y en muchos otros paises del mundo, ya existe un fuerte movimiento que tiene actores muy diversos, como son las universidades, los sindicatos, las iglesias y los ciudadanos individuales, con acciones estratégicas en favor de quitar las inversiones, ahorros o acciones, directos o indirectos, en todas las empresas relacionadas con los combustibles fósiles (fossilfuelfree.org). Las petrolíferas, la industria de gas y la empresas mineras del carbón son los principales blancos de la campañas de “divestment” (“desinversión”).

Estas alianzas contra el cambio climático ya han conseguido la retirada de más de 50 mil millones de dólares de inversiones en los negocios que más dañan las dinámicas climáticas, y en el proceso se ha ampliado la conciencia y el debate social sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva ante el infierno climático que se nos avecina. Somos víctimas pero también somos responsables, colectiva e individualmente. Este nuevo movimiento social emergente está ensayando imaginativas formas prácticas de resistencia y oposición social, participativas, concretas y eficaces, que buscan debilitar los oligopolios energéticos más destructivos para forzar el giro hacia otras fuentes renovables y sostenibles de energía.

Muchos municipios, el último ha sido Oxford en el Reino Unido, instituciones académicas de reconocido prestigio como es la Universidad de Harvard, iglesias como es la Iglesia de Suecia o el Consejo Mundial de Iglesias, diversos sindicatos estadounidenses, ya han decidido o están en el proceso de hacerlo, la retirada de sus dineros de entidades financieras que directa o indirectamente contribuyen a la crisis climática común mediante las inversiones en las fuentes energéticas más contaminantes de la atmósfera terrestre.

En cambio en nuestro país la casi totalidad de la clase política de cualquier tinte ideológico, de derechas y de izquierdas, universitaria, sindical y religiosa, pertenece a la casta fosilísta que empuja el descarrilamiento colectivo. Ciertamente se oyen algunas voces críticas que mal hablan de las empresas eléctricas por sus prácticas monopolísticas y por los precios que imponen socialmente injustos y abusivos para el ciudadano de a pie, pero estas críticas sociales no suelen acompañarse de propuestas alternativas realizables y eficaces. Las prácticas de resistencia a las grandes empresas de la mortal economía fósil brillan por su ausencia a pesar de la oportunidad que tenemos de retirar nuestras inversiones directas o indirectas en empresas como Repsol, Endesa y Iberdrola, entre otras empresas fósiles multinacionales. Pero ni los líderes políticos ni el tejido ciudadano combatiente de la izquierda nos animan a ello.

Pero conviene que salgamos cuanto antes de esta anestesia colectiva dado que inevitablemente son muy “democráticas” las infames consecuencias de la economía fósil, que por todos los lados disemina peligros y dantescos daños al los tramas ecológicas que son fuente de la vida en el planeta.

Las Cajas de Ahorro y las tarjetas de crédito de la casta fósil de partidos y sindicatos.

Tarjeta negra Bankia. Soberaniaylibertad.es.

Tarjeta negra Bankia. Soberaniaylibertad.es.

El actual escándalo de las tarjetas de crédito de Caja Madrid/Bankia ha sacado a la luz las corruptelas de los regalos y los ostentosos gastos personalizados de las políticas de la Cajas de ahorro españolas. Especialmente sangrante ha sido y es la gestión escasamente moral de unas Cajas de ahorros, aunque sus fines fundacionales afirmen tener una vocación social y a pesar de que han sido gobernadas con una significativa participación de representantes de partidos y sindicatos (PSOE, IU, CCOO y UGT) en los consejos de dirección.

La atención mediática se orienta sobre todo hacia los cómputos del dinero gastados por cada consejero con la tarjeta de la entidad bancaria, pero en cambio no se presta atención alguna al análisis del impacto ambiental de la gestión financiera de las Cajas de ahorro. Si rascamos un poco la superficie de las políticas financieras y de inversiones de las Cajas de ahorro, encontramos importantes inversiones dinerarias en las fuentes energéticas más contaminantes y peligrosas para el planeta. Resulta inquietante que ninguna de estas decisiones haya sido objeto de debate público, y más vergonzante resulta el que no emerja crítica alguna por parte de los consejeros de los partidos de la izquierda y los sindicatos. Por desgracia, este silencio cómplice no afecta solamente a la posible corrupción de determinadas personas sino a una escandalosa política de inversiones que hace copartícipes a todos los actores implicados. Este particular “negacionismo ambiental” carece de compromisos con los dramas ecológicos que globalmente nos acechan por nuestro persistente maltrato hacia los ecosistemas vivos que languidecen y desaparecen aceleradamente ante nuestros pies.

No se puede echar toda la culpa a los Cañetes de turno, ni a las multinacionales que dominan los flujos mundiales de la economía, ni a las políticas neoliberales que colonizan las prioridades políticas. No hay ya demasiado tiempo por delante para despertar de las ensoñaciones dormitivas puestas en la economías de los sucios combustibles fósiles, incapacitadas como están para hacer realidad el bienestar colectivo que tanto prometen.

La práctica responsable de ser más consecuentes contra el cambio climático, personal y colectivamente, puede comenzar con poner nuestro dinero al servicio de nuestra única y común casa planetaria diciendo NO a la casta fósil.
¡Ni con nuestros votos, ni en nuestro nombre ni con nuestros euros!.

Campaña de Avaaz contra el nombramiento de Cañete como comisario del Clima.  1 oct. 2014. Avaaz.org

Campaña de Avaaz contra el nombramiento de Cañete como comisario del Clima. 1 oct. 2014. Avaaz.org

We need an apartheid-style boycott to save the planet. 10/04/14. Theguardian.com (en inglés).

Desmond Tutu: Necesitamos un boicot para salvar el planeta. 11/04/14. Grupoperucop20.org.pe.

Cañete, el cambio climático y nuestros conflictos de interés. 09/10/14. Davidhammerstein.com.

El fracaso de la Cumbre de Copenhague evidencia el error de dejar en manos políticas nuestro futuro climático. 20/12/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Nueva movilización internacional contra el cambio climático. 08/09/14. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

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Una respuesta a “Ayuda al clima: boicot a las empresas relacionadas con los combustibles fósiles

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