Peñalba de Santiago, recóndita y mística

Santiago de Peñalba. Vista nevada. 16 dic. 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Santiago de Peñalba. 16 dic. 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Todavía conservo una fotografía en blanco y negro posando delante de un rótulo de población con la inscripción “Santiago de Peñalba”. Era yo un adolescente y el autor de la imagen un compañero del instituto Gil y Carrasco quien me había aventurado a recorrer a pie la distancia que separa esta recóndita aldea de Ponferrada (León), municipio al que actualmente pertenece.

Por entonces esta pedanía, perdida en los Montes Aquilianos, debía de pertenecer a San Esteban de Valdueza, el primero de los pueblos situado en la ruta de las cimas nevadas una vez superada la modesta barrera montañosa del Encinedo, secularmente cubierta de viñedos, que separa este espacio geográfico de la gran ciudad.

Hoy el antiguo topónimo, establecido en honor del santo que le dio nombre, al estar la pequeña población situada en un recodo y callejón sin salida del Camino de Santiago, se ha invertido para subrayar la sorprendente hermosura paisajística del lugar, con gigantescas moles calcáreas que lucen como un espejo cuando el sol las ilumina. De ahí su nueva denominación de Peñalba (Peña Alba) de Santiago.

Santiago de Peñalba bajo la nieve. 14 dic. 2008. Unecologistaenelbierzo. Foto: Enrique López Manzano.

Santiago de Peñalba bajo la nieve. 14 dic. 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Esta antigua aldea, a la que en la comarca se cita con el nombre abreviado de “Peñalba”, se encuentra a unos 17,5 kilómetros del casco urbano de Ponferrada. Situada a más de 1.100 de altitud, formó parte de la comarca ancestral de Valdueza. Hoy es posible acceder al caserío a través de la carretera que conduce a San Cristóbal de Valdueza, desde donde se coge lo que primero fue una pista, convertida ahora es carretera asfaltada, hasta el pueblo. Sin embargo, antiguamente, -o al menos cuando yo era todavía un niño-, sólo era posible acceder al mismo por la carretera que siguiendo el río Oza recorre el fondo del valle y que atravesando poblaciones como Valdefrancos o San Clemente, deja un poco de lado la más apartada de Montes de Valdueza, donde se localiza un renombrado monasterio.

Pueblo de campesinos, hoy convertido en residencial, en Peñalba de Santiago apenas residen media docena de vecinos en invierno, aunque recupera su vitalidad durante los veranos, como sucede con la mayoría de los pueblos bercianos en esa época. Hoy, muchos de los propietarios de las cuidadas viviendas, que han sabido conservar su aspecto de antaño, residen en Madrid.

Vista de Peñalba desde la carretera al Morredero. 15 agosto 2008. Foto: Enrique López Manzano.

Vista de Peñalba desde la carretera al Morredero. 15 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano

Geográficamente se sitúa cerca de la zona conocida como el Morredero, un espacio dominado por la altiva cima de la Cabeza de la Yegua y otras cumbres de nombres menos conocidos, pero no menos impresionantes. Desde la población se advierten dos valles siameses, tan parecidos que a veces se confunden, uno de ellos conocido como el del Silencio. La belleza agreste de este recóndito lugar es hechizante y el nombre del valle aporta ya algunas pistas sobre lo que fue, y en cierto modo sigue siendo: un lugar de profundo recogimiento espiritual.

De hecho, fue elegido hace mil años por los ascetas para apartarse del mundo y dedicarse a la meditación. Peñalba se sitúa en el área conocida como la Tebaida Berciana, un espacio rico en cenobios donde todavía se puede visitar la cueva donde vivió uno de estos anacoretas, el obispo de Astorga, San Genadio.

Hay extraordinarios castaños en la senda que nos acerca a la cueva del santo, pero también robles y nogales que convierten ese paseo en un ejercicio muy agradable, que presenta además el aliciente de un posible retorno por otra senda alternativa que bordea el cementerio antes de acabar desembocando cerca de en una fresca fuente.

No obstante, lo que convierte a este pequeño pueblecito de montaña en fundamental es la existencia de una joya rarísima, de la que sólo hay dos ejemplos en el país, su renombrada iglesia y puerta mozárabes.

El pueblo fue declarado bien de Interés Cultural en 2008, con categoría de Conjunto Etnológico. Sin embargo, pese a su interés, ha caído en el error de introducir algunos elementos arquitectónicos inadecuados que podrían ciertamente mejorarse.

Un paisaje extraordinario.

Vista general desde el parquin. Peñalba de Santiago, 3 oct. 2013. Foto: Enrique L. Manzano.

Vista general de Peñalba desde el parquin. 3 oct. 2013. Foto: Enrique L. Manzano.

La Peña Alba sigue siendo la referencia primordial para la localización de este bello caserío poblacional y la que permite situarlo desde la lejanía. Sus casas apiñadas forman un conjunto de singular armonía y belleza, al estar la mayoría de ellas cubiertas de lajas de pizarra y piedra. Son construcciones en pizarra situadas en la ladera más soleada de la montaña y dispuestas “en escalón descendente”, es decir, mirando hacia el fondo del valle. Representan un modelo de arquitectura rural que hoy resulta ya difícil de encontrar.

Así pues, el pueblo se conforma como un verdadero balcón natural, volcado hacia los valles del Silencio y Friguera. A la entrada del mismo se ha habilitado un parquin de visitantes desde el que es posible recrearse con el increíble paisaje que, en tiempos remotos sirvió de cobijo a decenas de monjes de vida contemplativa, entre cuyos miembros destacaron también san Valerio y san Fructuoso. Ambos valles conforman un anfiteatro gigantesco que sirve de cabecera al río Oza, de cristalinas aguas. Hoy éstas se utilizan para satisfacer la sed de los ponferradinos, desde su captación a la altura de San Clemente. Lamentablemente, con la reducción del caudal ha desaparecido la abundancia de truchas que antaño lo poblaban.

En invierno, las horas en las que el astro rey logra aportar calor a los balcones de madera siguen siendo limitadas, y tampoco es raro que la nieve cierre el paso, helándose la carretera y obligando a la quitanieves a asegurar el acceso a la población.

El 6 de junio de 1.965 Peñalba fue declarado “Paraje Pintoresco”. Y el 6 de agosto de 1976 la Dirección General de Patrimonio Artístico y Cultural del Ministerio de Educación y Ciencia acordó incoar procedimiento de declaración de Conjunto Histórico Artístico.

Para los excursionistas vale la pena informar de la existencia de una ruta de gran belleza, que pasa por debajo del Pico Tuerto, y que comunica a pie con Montes de Valdueza (antiguamente San Pedro de Montes). Sin embargo su relativa dificultad y duración no la hacen apta para todos los niveles

La iglesia mozárabe.

La iglesia de Peñalba. 12 dic. 08. Foto: Enrique L. Manzano.

La iglesia mozárabe de Peñalba. 12 dic. 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

En el pueblo de Peñalba destaca su iglesia, que puede llegar a sorprendernos por su modestia y que es el único vestigio actual del monasterio preexistente fundado por san Genadio, tal vez en el siglo X durante el reinado de Ramiro II. Los restos del ruinoso y abandonado cenobio fueron utilizados por los vecinos para construir sus viviendas, de ahí la uniformidad arquitectónica de sus edificios.

La iglesia es de planta de cruz latina, siendo sus muros de mampostería, con unos simples contrafuertes de refuerzo de sus paredes. Está dotada de una espadaña sólida, desgajada de la nave eclesial, aunque su gran interés arquitectónico reside su puerta geminada de estilo mozárabe, anterior al románico. En los laterales exteriores del templo también se pueden contemplar dos capillas de estilo románico.

Se cree que la iglesia fue construida por el abad Salomón, posiblemente en la primera mitad del siglo X (hacia 937), reinando Ramiro II. Es notable el gran número de regalías y donaciones que destinó este monarca a la iglesia y al monasterio de la localidad de Peñalba. Entre éstas podemos citar la renombrada Cruz de Peñalba, un referente identitario de la comarca de El Bierzo.

Se trata de una cruz regalada por el rey leonés Ramiro II a Genadio, abad del desaparecido monasterio de Santiago de Peñalba en agradecimiento al auxilio recibido del Apóstol Santiago en la batalla de Simancas (año 939) contra Abderraman III. En esta hermosa joya, considerada como la más antigua pieza del culto a Santiago del arte mozárabe, puede apreciarse la fuerte influencia de los orfebres visigodos sobre los diseños o modelos mozárabes.

Cruz de Peñalba. Wikipedia.org.  Foto: Linomarce.

Cruz de Peñalba. Wikipedia.org. Foto: Linomarce.

La Cruz de Peñalba fue donada en 1879 por Mariano Brezmes y Arredondo, obispo de Astorga (1875-1885), al Museo de León. En cuanto al cáliz y la patena, contemporáneos de la cruz, se sabe que acabaron siendo vendidos a un anticuario por los familiares de un arzobispo de Valladolid en 1886. En la actualidad los bercianos continúan reclamando su retorno.

La estructura y decoración de la iglesia presentan una singularidad especial al amalgamar elementos simbólicos celtas (lunares y astrales), románicos con su composición de cruz latina, árabes (una bóveda con cúpula cubre el ara principal) y visigóticos (nítidamente mostrados en los arcos de herradura).

En el interior del templo se pueden distinguir diversos restos decorativos pintados y grabados sobre cúpulas y paredes, Éstas fueron descubiertas en fecha aún reciente y todavía han de ser restauradas en profundidad.

La iglesia de Peñalba fue catalogada “Monumento Histórico-Artístico Nacional“ en junio de 1931 por la Consejería de Cultura y Turismo de entonces.

La portada mozárabe.

Puerta mozárabe de la iglesia de Peñalba. 16 dic. 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Puerta mozárabe de la iglesia de Peñalba. 16 dic. 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

En el muro orientado al sur se sitúa la considerada como la más perfecta puerta del arte mozárabe peninsular. Se emplaza bajo un arco de descarga que parece proteger dos arcos geminados de herradura sustentados por tres columnas de basas áticas. Los capiteles lucen una decoración de hojas de acanto, del arte corintio esquematizado, poseyendo un ábaco escalonado de triple nacela.

Esta puerta armoniza la belleza de sus materiales hábilmente trabajados, a la vez que una perfección infrecuente en cuanto al tallado de las dovelas y capiteles. Su proporción, elegancia y distinción son notables, lo que la ha convertido en una de las más admiradas del país.

Un ecologista en el Bierzo.

Declaración de Peñalba de Santiago como Bien de Interés Cultural con la Categoría de Conjunto Etnológico. Bocyl.jcyl.es. BOCyL nº 116 de 18 de junio de 2008.

El valle del Oza y la Tebaida Berciana. 11/04/14. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Peñalba de Santiago en Ponferrada: 8 opiniones y 54 fotos. Minube.com.

Peñalba de Santiago, puerta al Valle del Silencio. Antena3.com.

Regreso al Valle del Silencio. El Bierzo. 30/06/11. Youtube.com. Freedo69.

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