La Universidad de León se compromete en la defensa de la Carta de la Tierra

Foro. 'Un punto azul pálido'. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Mayor Zaragoza interviene en el foro. ‘Un punto azul pálido’. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

La Universidad de León (ULE) selló ayer públicamente su lealtad a los valores de respeto al planeta a través de la educación y de acciones de sostenibilidad. La ULE se convierte así en una de las primeras instituciones académicas españolas que asume un “compromiso formal” con este documento clave, elaborado en el año 2000. Y lo hizo en presencia del presidente de la Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, quien señaló que las universidades tienen que estar a la vanguardia de los cambios para estar listos ante “el cambio radical que se avecina en diez o quince años”.

Por su parte, el rector de la Universidad de León, José Ángel Hermida, recordó que la Oficina Verde de la institución leonesa desarrolla desde hace tiempo actividades recogidas en la Carta de la Tierra y se comprometió a trasladar a la Conferencia de Rectores de la Universidades Españoles la importancia de que el resto de los centros universitarios también adquieran estos compromisos.

Acompañaron en la firma al rector la directora de la Cátedra Unesco de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible, María Novo, y la presidenta de la Fundación Valores, Pepa Carrillo. Novo incidió en que la adhesión a la Carta de la Tierra implica “un compromiso que debe trasladarse a la educación” y Carrillo recordó que “sólo un 20% de la población mundial vive en el barrio rico del planeta”. A destacar que le corresponde a ‘Creamos Presente’ la organización local del ‘Foro de encuentros: Un pálido punto azul’, que incluye la presentación de diferentes ponencias y actividades.

Foro de Encuentros: ‘Un pálido punto azul’.

Foro. 'Un pálido punto azul'. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Foro. ‘Un pálido punto azul’. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Javier Martínez Seisdedos inició el encuentro con  la presentación de los invitados, entre los que se encontraban el vicerrector de la Universidad de León, Luis Panizo Alonso, el exdirector de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, la presidenta de la Fundación Valores, Pepa Carrillo, la catedrática Unesco de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible, María Novo, y el coordinador de la Asociación Mundo Ético, Óscar Calzado.

Como quiera que me resulte casi imposible transcribir con detalle las intervenciones habidas me limitaré a ofrecer algunas pinceladas literales de ellas, entendiendo que éstas pueden resultar incluso más expresivas  que un resumen que yo pueda aportar.

Quiero destacar la excelente presentación de los invitados por Martínez Seisdedos, de la asociación ‘Creando Presente’, con quien me relaciono amablemente desde la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente en Ponferrada, cuando le conocí, hace ya bastantes años. Es sobre todo a él a quien le corresponde la promoción de este encuentro, según señaló el vicerrector universitario.

La presidencia de la Fundación Valores, Pepa Carrillo en su intervención, recordó el lema del encuentro, a saber hacer “una llamada a la acción”. “¡Hay que despertar”, dijo.  A lo que añadió una frase que me impresionó: “El futuro es de la conciencia grupal”, sentenció. “Necesitamos revisar nuestra relación con la naturaleza y eso es lo que hace la Carta de la Tierra”, continuó. “Tenemos que pensar en un futuro en el que estemos todos unidos bajo una misma bandera, la de la Tierra, sin líderes…”. También aprovechó su intervención para anun ciar la celebración de una exposición sobre la Carta de la Tierra en León para el próximo mes de mayo.

Óscar Calzado explico con brevedad la orientación del Festival Mundo Ético que viene organizándose en León desde hace unos cinco años, y sobreel cual he informado en alguna ocasión a través del Facebook de la Asociación Cultural Ecobierzo. La distancia, que dificulta las relaciones, me privó de concederle entonces una mayor relevancia, importancia de la que soy más consciente después de haber hablado con su promotor.

La intervención de María Novo.

María Novo interviene en el Foro. 'Un pálido punto azul'. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

María Novo interviene en el Foro. ‘Un pálido punto azul’. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

La intervención de María Novo me interesó vivamente, tal vez por la mayor novedad que su discurso suponía para mí, acostumbrado como estoy al de Mayor Zaragoza, a quien sigo de cerca desde hace algunos años a través de su blog personal. Novo me emocionó y me dejó con las ganas de conocer sus escritos, que no tardaré demasiado en reunir. Es así que, aún con las lagunas que pueda suponer tomar rápidos apuntes manuscritos, he pensado que valía la pena arriesgarme a presentarlos.

Novo comenzó hablando de lo que suponía de positivo la existencia de la Carta de la Tierra, surgida de por múltiples aportaciones multiétnicas. Una Carta que pretende asegurar que las bellezas de la Tierra puedan ser transmitidas a las generaciones venideras y que quiere evitar daños irreversibles al planeta.

“Necesitamos un cambio de corazón, participar en una alegre celebración de la vida”, defendió. ¿Será posible avanzar en esos objetivos?, preguntó, en referencia a la Carta. “Explotamos los recursos a tal velocidad que la naturaleza no puede reponerlos. Hemos desbordado ya los límites de la biosfera”. Es importante reconocerlo, porque “todas las civilizaciones que sobreexplotaron estos límites colapsaron”. Una situación que, a su juicio, retrata admirablemente el libro ‘Colapso’.

“No estamos teniendo en consideración dos factores importantes como son la fragilidad del medio y su capacidad de recuperación”. “La década de los ochenta marca la pérdida del equilibrio entre la producción de desechos y su reciclado. Estamos contaminando un 30 por ciento por encima de las posibilidades del planeta”. “Sólo en los primeros quince años de este siglo se ha consumido y producido tantos desechos como en todo el siglo XX. La Carta de la Tierra nos recuerda que no hay mayor bien que la vida, y eso es lo que no nos dicen quienes hablan de crecimiento de la economía o del PIB”, fueron otras frases que retuve.

Para Novo, Bután es un ejemplo hacia el que debemos avanzar, un oasis en dl desierto hacia el que debemos avanzar, un país que mide su riqueza en “felicidad interna bruta yque lanza una mirada amorosa sobre el mundo”. Luego centra su discurso en denunciar la prisa como enfermedad social. O la propensión a consumir, alimentada por la TV y demás mass-medias. “Consumir cada día como si fuera el último”, bromea.

“Necesitamos clarificar qué es eso de la productividad y la eficiencia cuando se está quedando relegada la felicidad”, enfatiza. “Todo se mercantiliza, incluso el valor de lo que no haces. Necesitamos una nueva cultura del tiempo porque estamos perdiendo el alma”.

El tiempo. Novo se refier al tiempo como un factor clave de la sostenibilidad “porque nos enfrenta con los límites de una biosfera sujeta a unos ritmos que no podemos alterar”. Y luego se ataca a la economía. O al menos a esa que pretende “crecer indefinidamente a riesgo de convertirse en un cáncer”. Y bromea nuevamente sobre una frase que ya he oído antes: “Ese sólo puede ser  un loco o es un economista”.

Nos recuerda que los suecos elaboraron un gran programa en 1975 en torno a una cuestión capital: ¿cuánto es suficiente? Y subraya que ellos lograron después armonizar los procesos de producción y consumo. “La lógica de la producción choca con la lógica de la vida”, espeta. Y nos recuerda que el libro “La gran transformación” describe como el mercado lo transforma todo en mercancía. “Así, la Tierra se convierte en un recurso, y el trabajo también”. Así mismo pone el acento sobre la importancia y el valor de los cuidados: “es esencial y en este aspecto la mujer es capital. Imaginaros que por un día que declararan una jornada de brazos caídos. ¿Qué pasaría? Se trata de un trabajo ni cotiza en bolsa ni es reconocido”.

“Necesitamos retomar el timón de nuestras vidas y sociedades. Estamos viviendo en un escenario de gran sufrimiento humano. Necesitamos reconocer que el mundo camina por una senda equivocada”, continúa. Y se refiere a la crisis actual, a la económica, pero sobre todo a la de valores. “Las crisis son las que nos ofrecen siempre las mejores posibilidades de cambio. A partir de ahora vamos a vivir para vivir”. Y se muestra esperanzada porque “son muchos, más de lo que nos imaginamos, los colectivos que están actuando en esta dirección”.
El discurso de Mayor Zaragoza, como ya resalté, hace varios años que lo vengo parcialmente compartiendo en el blog. Es por lo tanto conocido por mí y mis lectores, lo que no quita un ápice de interés a su discurso. Lo lamentable es que no sea más escuchado, pues considero que su concreción significaría unos cambios extraordinarios, muy positivos, en la organización mundial.

La intervención de Mayor Zaragoza.

Foro. 'Un pálido punto azul'. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Foro. ‘Un pálido punto azul’. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

La intervención de Federico Mayor Zaragoza puso el broche a la conferencia. Comenzó felicitando a la Universidad leonesa por la promoción de la Carta de la Tierra, cuyo texto dignificó al subrayar, entre otros puntos, la igualdad en dignidad de todos los humanos que defiende, el derecho de todos/as a expresarse libremente y la necesidad que tenemos de evitar a las generaciones venideras “el horror de vivir en una Tierra deteriorada”.

A continuación señaló que había llegado el momento de renunciar a ser meros observadores de lo que acontece para pasar a “ser actores de nuestras vidas”. En este sentido recordó la pasión que generan ciertos deportes, muy alejada a su juicio de la preocupación que otros temas debieran despertar en la ciudadanía por afectarles de manera más directa.

Sobre el derecho a la educación señaló que “no hay que confundir educación con información, ni ésta con los noticieros”.

Habló a continuación sobre las “personas invisibles”, retomando el discurso inicial. “Es la voz silenciada”, argumento, para declarar seguidamente que hay algo peor que esa vox que no se escucha, “la voz silenciosa”. Esa voz “que pudiendo hablar permanece ocupada en otras cosas”.

Refiriéndose a la paz, de cuya fundación es presidente, recordó que en el año 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Plan de Acción sobre una Cultura de la Paz. Y denunció con acritud que todos los días se gasten ocho mil millones de dólares en armas cuando la gente continúa muriendo de hambre. En esa línea criticó también los gastos extraordinarios en investigación espacial y reclamó el momento de iniciar una “Misión Tierra”, en vez de una marciana. “Los grandes consorcios militares son hoy los más poderosos”, apuntó, en un claro discurso armamentista que todos ya le conocemos. “Los gastos militares norteamericanos son ocho veces más importantes que los que realiza el siguiente país, China. O Rusia.”, apostilló.

Javier Martínez (izquierda), con Mayor Zaragoza y el coordinador del Festival 'Mundo Ético', Óscar Calzado. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Javier Martínez (izquierda), con Mayor Zaragoza y el coordinador del Festival ‘Mundo Ético’, Óscar Calzado. León, 16 oct. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

El drama de la inmigración también fue abordado por Mayor Zaragoza, que se refirió a “un mar Mediterráneo ensangrentado”. Y lo hizo antes de retornar al tema principal del discurso: “antaño no teníamos acceso a los medias y estábamos sujetos a poderes absolutos que había que acatar sin rechistar. Ahora, por primera vez, ya podemos expresarnos, ya podemos dejar de estar atemorizados”. Y Mayor Zaragoza volvió a hacer una llamada a la acción: “Necesitamos empezar a actuar por nosotros mismos”, que acentuó con una sentencia de Albert Camus, del año 1947: “Los desprecio porque pudiendo tanto se han atrevido a tan poco”.

Fiell a su línea discursiva, Mayor Zaragoza volvió a referirse a los grupos “plutocráticos” , responsables de haber usurpado la participación democrática del resto de los países en las Naciones Unidas. “Queremos que los problemas, al menos los que pueden llegar a un punto de no retorno, sean tratados con el voto de todos los países”, enfatizó el presidente de la Fundación por la Paz. Para apostillar seguidamente: “Necesitamos retornar a un multilateralismo democrático fuerte”.

Mayor Zaragoza posa con el autor de este blog. León, 16 oct. 2015.

Mayor Zaragoza posa con el autor de este blog. León, 16 oct. 2015.

En este sentido reclamó un reforzamiento del papel jugado por las Naciones Unidas y reclamó la aplicación, en todos los continentes, de los derechos humanos. En esta dirección también defendió la tesis de que el genocidio ruandés se hubiera podido evitar con el envío de tan sólo unos 800 cascos azules, en el momento adecuado. Y recordó la barbarie representada por el líder de los Jemeres Rojos, Pol Pot, al que atribuyó hasta tres millones de muertes.

“Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas…”. Es esta una de las frases clave en el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que  las Naciones Unidas aprobaron en el año 1945. Y un mantra inaplazable para Mayor Zaragoza. “Ahora es posible; es posible ofrecer un mundo distinto”, nos exhorta con una frase que  invita a la acción.

Un ecologista en El Bierzo.

Fanfarria para todos los pueblos… 28/09/15. Youtube.com. NacionesUnidasVideo (con subtítulos en castellano).

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