Archivo diario: 07/10/2017

Cataluña al borde del abismo

Una convivencia social quebrada. Joanferran.blogspot.com.es.

Llevo meses que me despierto con pesadillas y duermo mal ante el anuncio de la independencia de Cataluña, proclamada de forma unilateral por aquellos que consideran que se sentirían más felices, o vivirían económicamente mejor, si dispusieran de un estado propio. He de decir que a mí personalmente la idea no me embala mucho, ya que soy uno de esos catalanes pertenecientes a la que se ha acordado en llamar la “mayoría silenciosa”, aquella que no comparte ninguna de las dos ideas antes expresadas.

Confieso que no me he sentido cómodo en el nuevo escenario catalán que viene desarrollándose en esa región española desde la aprobación de la Constitución del 78 y la proclamación de las autonomías. La presión nacionalista provocó  al principio de los ochenta una oleada de abandonos del país, que algunos sitúan por encima de los cien mil afectados. Entre ellos cuatro familiares míos. Una de estas personas trabajaba como maestra y optó por trasladarse a Madrid ante las nuevas exigencias de los nacionalistas y el creciente rechazo a todo lo que oliera a español.

Unos doscientos ciudadanos piden diálogo político en Ponferrada. 7 oct. 2017

Yo mismo me vi gravemente perjudicado en mi trabajo, en donde pese a mis buenos servicios se me negó la oportunidad de continuar trabajando en TV3 a pesar de haber aprobado, hasta en dos ocasiones, unas pruebas de capacitación.  Aunque sí continuaron trabajando en la televisión catalana otros compañeros que quedaron bastante por detrás de mí en esas pruebas, y que –por cierto- nada hicieron para que se corrigiera el abuso. También he sido testigo de cómo personas que me eran familiarmente cercanas, aunque catalanistas, ocupaban puestos laborales de relevancia incluso antes de finalizar su carrera.

En estas circunstancias, resulta fácil comprender que no me sintiera especialmente cercano a los políticos de la nueva tendencia. Y menos aún después de que me viera obligado a cerrar el Festival Internacional de Cine y Video Profesionales que venía organizando desde hacía una docena de años, con un éxito que nadie negará. Toso ello debido a las presiones económicas -y telefónicas-, a mi entender totalmente fuera de lugar, que tuve que sufrír por parte de los nacionalistas.

Fue así como en pocos años se paso desde el aborrecible “hábleme usted en cristiano” exigido de manera altanera por los anteriores dueños del país a quienes hablaban en catalán, a la obligación, bajo pena de multa, de rotular todos los negocios en catalán. Y que todos los avisos corrientes se remitieran únicamente en ese idioma. Además, en la escuela se arrinconó la enseñanza de la historia común de España, desapareciendo este término de los nuevos libros de texto.

Ese fuerte adoctrinamiento es el que ha llevado a las nuevas generaciones a aquel mantra tan archiconocido y mil veces pronunciado: “España nos roba”. Resultado del mismo hoy tengo dos hijos, concebidos con una catalana, que están más por el independentismo que por seguir con España. Son personas que estudiaron el castellano el mismo número de horas que el inglés, ya que el primero pasó a ser considerado como una lengua extranjera. Y esto pese a su gran interés en cuanto a las relaciones con el resto del país o con otros del resto del mundo.

Esta es mi realidad, y aunque me encuentro en estos momentos fuera de Cataluña allí siguen viviendo mis hijos, y yo tengo allí la única propiedad de que dispongo.

En los últimos días hemos vivido un acrecentamiento de la tensión social en Cataluña debido, sobre todo, a la convocatoria unilateral por parte de los políticos independentistas de un referéndum en el cual, pese a su carácter ilegal y el esfuerzo del Gobierno de España por impedirlo, unos dos millones de catalanes se pronunciaron a favor de la “desconexión” con el resto de los españoles. Una convocatoria a las urnas que ha quebró hasta un punto nunca antes visto la paz social en Cataluña.

Antes de continuar he de decir que no estoy en modo alguno de acuerdo en cómo se ha intentado impedir por la fuerza tal votación, pese a que no esté de acuerdo con ella. Estimo que el Gobierno tenía argumentos y medios suficientes para que fuera declarado nulo sin necesidad de agredir a nadie.

Parlem? (¿Hablamos?). Ponferrada, 7 oct. 2017.

Esta mañana me he sumado a los casi doscientos ciudadanos que en Ponferrada nos hemos reunido para reclamar un diálogo entre las partes confrontadas. Pero entiendo también que resulta bien difícil dialogar con quien ya ha tomado la decisión de proclamar, caiga quien caiga, la independencia de Cataluña en base a un referéndum cuya valides jurídica nadie, salvo los independistas, reconoce.

Cuando las posiciones políticas se enrocan de tal modo que el diálogo se vuelve imposible, convirtiéndose en un diálogo de sordos, es cuando se precisa de un mediador. O incluso que sean otros que no los directamente afectados quienes negocien.

Ojala el movimiento ciudadano “¿Parlem? ¿Hablamos?”, por el momento sin líderes evidentes, contribuya a llevar a nuestros políticos a una reflexión más sosegada. Es mi deseo, y creo que el de miles de españoles, pero reconozco que no albergo demasiadas esperanzas.

Un ecologista en El Bierzo.

Cuando vivir en Cataluña ya no valdría la pena. 11/09/2015. unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Así se adoctrina a los cachorros nacionalistas catalanes. 05/10/17. Abc.es. 

 

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