Fallece el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid, Julio Fernández Manzano

Exterior de la muralla del Castro de Borrenes. 21 febrero 2009. Foto: Enrique López Manzano

El pasado jueves -día 3- falleció mi primo carnal Julio Fernández Manzano, a la edad de 65 años. Hacía tiempo que seguía un tratamiento en un centro privado tras sufrir un ictus cerebral.

Comento esta noticia tanto por mi vinculación afectiva con él, ya que siendo niños compartimos unas cuantas aventuras, incluida la de participar, dentro de la misma escuadra, en uno de los campamentos de la Organización Juvenil Española (OJE). Pero también algunas salidas por El Bierzo, organizadas por mi tío, Ángel Manzano Casas. De ellas recuerdo con especial intensidad las efectuadas al Monasterio de Montes, entonces en ruinas (todavía en parte hoy), pero también otras durante cuyo trascurso nos dedicábamos a buscar fragmentos de tejas romanas que localizábamos en los campos bercianos. Un preludio de lo que luego sería la gran pasión de mi pariente cercano: el estudio arqueológico de la meseta norte ibérica.

En realidad, pese a mi gran afecto por mi primo, he de decir que por diversas circunstancias de la vida no llegamos a vernos con tanta frecuencia como hubiera sido de mi agrado. Siendo bastante joven, por consideraciones familiares y laborales, él fijó su residencia a Valladolid, la principal ciudad desde la que ejerció su reconocido magisterio. Sin embargo, pese a esta distancia, que un mayor alejamiento geográfico llegó a acentuar, siempre mantuvimos una cordial amistad.

He de destacar que la relación de mi primo con El Bierzo fue siempre muy relevante, tanto por la atracción que esta comarca ejercía sobre él como desde el punto de vista profesional, ya que Julio fue uno de los artífices del Plan Director de Las Médulas. Pero también por sus prospecciones arqueológicas en el Castro de Borrenes, y creo que también en el de San Juan de Paluezas (El Castrelín), así como los estudios que dedicó a diversos hallazgos arqueológicos realizados en la comarca. De sus investigaciones tuvo la ocasión de informar en alguna conferencia organizada por el Instituto de Estudios Bercianos (IEB) celebrada en la capital berciana.

“La cultura no se debe medir nunca por criterios meramente economicistas”.

Vista del Castro de Borrenes. 21 febrero 2009. Foto: Enrique López Manzano.

No fue hasta época reciente que me apercibí que mi primo también mantuvo una opinión personal sobre la cantera de Catisa, cuyo monstruoso desarrollo desluce todavía hoy día la vista panorámica de Las Médulas desde el Mirador de Orellán. Según publicó el ‘Diario de León’, mi primo preconizó el traslado de la mina de áridos a otra parte para no perjudicar los puestos de trabajo existentes. Sin embargo, por casualidades de la vida, acabaría siendo la asociación en la que yo aún milito la que acabaría por dar la puntilla a la cantera, cuando ésta se veía ya muy debilitada por la intervención de la Fiscalía de Medio Ambiente.

Carrera docente de Julio Fernández Manzano.

Julio Fernández Manzano. Elnortedecastilla.es

Aunque natural de Ponferrada (ambos nacimos en el mismo edificio de la Calle del Cristo), Fernández Manzano desarrolló la práctica totalidad de su carrera docente en la Universidad de Valladolid, donde se licenció en Filosofía y Letras y en 1983 se doctoró con la tesis ‘Armas y útiles metálicos del Bronce Final en la Meseta Norte’. Tras unos años como profesor ayudante en Valladolid, en 1987 obtuvo la plaza de profesor titular de Prehistoria en la Universidad de Cantabria, pero regresó tres cursos más tarde a la capital vallisoletana.

Especialista en la metalurgia de la Edad del Bronce, impulsó importantes proyectos y equipos de investigación en Las Médulas, junto a Francisco Javier Sánchez Palencia y María Dolores Fernández-Posse. En 2007 obtuvo la cátedra de Prehistoria de la Universidad vallisoletana, área adscrita al Departamento de Prehistoria, Arqueología, Antropología Social y Ciencias y Técnicas Historiográficas. Además, también desempeñó el cargo de vicedecano de Ordenación Académica de la Facultad de Filosofía y Letras.

Fernández Manzano impulsó relevantes investigaciones sobre la Edad del Bronce en Castilla y León, algunas en colaboración con Germán Delibes; y a partir de 2006 dirigió, junto al citado Delibes, José Ignacio Herrán y Manuel Crespo, la campaña de excavaciones arqueológicas en el pago ‘El Palomar’, en el Centro de Interpretación de la Naturaleza de Matallana.

Publicaciones científicas.

El Castrelín fue abandonado poco antes de la explotación romana de Las Médulas. 4 junio 2017. Foto: Enrique López Manzano

Entre las publicaciones de mi primo sobresalen el capítulo dedicado a la Prehistoria en el Valle del Duero, escrito junto a Germán Delibes en la famosa ‘Historia de Castilla y León’ de la editorial Ámbito (1984); ‘Armas útiles metálicos del Bronce final en la Meseta Norte’ (1984); o ‘Mineros y Fundidores en el inicio de la Edad de los Metales. El midi francés y el norte de la Península Ibérica’ (2003).

Hace unos pocos días estuve visitando el Museo Arqueológico de Cáceres. Allí pude ver expuestas diversas lápidas romanas con sus preceptivos epitafios, tal y como era frecuente en ese tipo de manifestaciones funerarias. Observé que en varias de ellas aparece escrita la frase: “Que la tierra le sea leve”, dedicada al difunto. Es lo que le deseo de todo corazón al amigo cuyo cálido abrazo me va a faltar.

Aquellos interesados en conocer más a fondo los escritos e investigaciones de Julio Fernández Manzano podrán consultarlas aquí. 

Un ecologista en El Bierzo.

Fallece el catedrático de Prehistoria Julio Fernández Manzano. 03/08/17. Elnortecastilla.es.

Un arqueólogo del plan director defiende el traslado de la explotación. 02/07/04. Diariodeleon.es.

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Ecomarcha 2017: por la protección del río Tajo y el cierre de las nucleares

Cartel. Ecomarcha 2017. 14-29 julio 2017. Ecologistasenaccion.org.

El sábado 29 de julio llegamos por fin a Lisboa, tras quince días de pedaleo desde Navalmoral de la Mata (Cáceres) hasta la capital lisboeta. Por en medio dos semanas que pasaron, como quien dice, casi volando. En lo que a mí respecta participé durante una decena de días, algunos más que lo hiciera el año pasado.

Lo bueno de la experiencia adquirida, es que en esta ocasión vine mejor preparado, pues traje conmigo una colchoneta más gruesa que amortiguó, bastante mejor que la esterilla del año pasado, el duro impacto del suelo de los polideportivos españoles y de los parques de bomberos voluntarios portugueses. También, me preocupé de conseguir un par de termos en los que almacenar agua fresca durante el caluroso itinerario, lo que a la postre resultó ser una acertada ocurrencia. Por otra parte, el hecho de que este año yo pudiera frecuentar con mayor asiduidad los restaurantes situados en la ruta me facilitó enormemente la vida. Una situación que no impidió que, en ocasiones, compartiera comidas con los compañeros/as. También, he de destacar que en esta Ecomarcha la organización acordó con algunos restaurantes diversos ágapes que tuvieron una buena acogida.

El clima social de la Ecomarcha resultó, una vez más, muy agradable. Es decir, si consideramos superados los habituales incidentes personales que a veces provoca algún listillo. También he de decir que no siempre me resultó fácil conseguir que se me respetara el espacio que había elegido para descansar, del mismo modo que en ocasiones no le gustó a alguien el mundo el lugar que yo había elegido para colocar alguna pegatina. Pero puede decirse que  estos fueron incidentes menores y que en general el compañerismo dominó el encuentro.

Desfile por la Plaza del Comercio. Ecomarcha 2017. Lisboa, 29 julio 2017.

Para mí el momento más emocionante de la marcha fue el de la Bicicrítica que celebramos en Lisboa, al estilo de la realizada el año pasado en Gijón. Durante el recorrido ciclista pensé que era una pena que no hubiésemos hecho más bicicríticas en las poblaciones por donde pasamos anteriormente, pero la bicicrítica de Lisboa me satisfizo enormemente y, ella sola, me recompensó de todos los esfuerzos realizados durante la Ecomarcha. La maravillosa imagen de más de un centenar de ciclistas girando en torno al monumento central de la Plaza del Comercio en Lisboa, la mayoría de ellos portando la camiseta azul de Ecologistas (en contra de las nucleares y defendiendo el Río Tajo), me perseguirá probablemente durante mucho tiempo.

Desde estas líneas quiero agradecer a la organización su renovado esfuerzo para que todo salga bien, esta vez mayor aún si cabe debido a la internacionalización del evento, y esto pese a las múltiples dificultades que tuvo que superar cada día. Y también a la organización portuguesa Quercus, que nos facilitó enormemente todo. Así mismo, a los  ciclistas locales que nos acompañaron en el último trayecto del recorrido, algunos miembros de la Federación Portuguesa de Ciclismo. 

Protesta frente al Consulado de España. Ecomarcha 2017. Lisboa, 29 julio 2017. Foto: Enrique López Manzano.

Espero que la concentración frente al Consulado de España, que contó con animados cánticos de los presentes y con la lectura de un manifiesto pidiendo el cierre de las centrales nucleares de Trillo y Almaraz, tenga algún efecto. Desde luego llegamos hasta allí con mucha ilusión y alegría, después de un largo recorrido de más de medio millar de kilómetros que, sorprendentemente, en vez de cansarnos lo que consiguió fue acrecentar nuestras ganas de continuar luchando por un mundo más justo y sostenible. Confío en que para el año que viene podamos contar con compañeros/as bercianos dispuestos a sumarse a esta iniciativa.

Un ecologista en El Bierzo.

Ecomarcha por un Tajo vivo.

En defensa del Río Tajo. Ecomarcha 2017. Lisboa, 29 julio 2017.

La actividad humana en torno al río Tajo ha sido y es sumamente agresiva a lo largo de toda su cuenca. Las presiones que sufre el río son varias: la captación de agua en su cabecera para el trasvase Tajo-Segura, con objeto de transformar agua en dinero de forma insostenible en un territorio ajeno a su cuenca, y que deja al río sin apenas caudales; los vertidos contaminados procedentes del área metropolitana de Madrid, la mayor concentración humana e industrial de la Península, que convierte al Tajo en su curso medio en una cloaca a cielo abierto; la actividad de dos centrales nucleares, Trillo y Almaraz, que contaminan y calientan sus aguas poniendo en riesgo permanente toda la vida del río y la de las personas…

Los problemas del Tajo prosiguen cuando fluye cautivo de numerosos embalses en Extremadura y Portugal, donde se represa para surtir de agua a centrales hidroeléctricas, centrales térmicas e industrias papeleras, que se adueñan del río y terminan de dañarlo. De esta forma, el Tajo llega exhausto y moribundo a Lisboa.

Ecomarcha 2017. Lisboa, 29 julio 2017.

No podemos permitir que el Tajo continúe en esta situación. No podemos dejar un legado tan funesto a las futuras generaciones ni permitir que nuestra sociedad sea recordada como aquella que destruyó la vida en el Tajo, a cambio de un beneficio económico pasajero que además cayó en pocas manos.

Pero aún estamos a tiempo de conseguir que los ríos de la cuenca del Tajo sean ríos vivos con agua para la vida, recuperando sus funciones ambientales, culturales y sociales. Por ello exigimos las siguientes medidas:

Los gobiernos portugués y español deben establecer las medidas de gestión adecuadas que obliguen a cumplir los estados de calidad establecidos en la Directiva Marco del Agua.

El cierre y desmantelamiento de la Central Nuclear de Almaraz en 2020 y de la Central Nuclear de Trillo en 2024 (junto con las centrales de Vandellós en 2020 y Cofrentes y Ascó en 2021). ¡Queremos todas las nucleares cerradas y desmanteladas!

El establecimiento en el Tajo, y en todos los ríos de la cuenca, de un régimen obligatorio de caudales ecológicos real que permita recuperarlos como Ríos Vivos

El autor de este blog posando durante la Ecomarcha 2017. Lisboa, 29 julio 2017.

La finalización del trasvase Tajo-Segura cuya permanencia y nuevo régimen de explotación no permite la recuperación del río Tajo.

La mejora de la depuración de las aguas residuales en toda la cuenca del Tajo, y muy especialmente las de la Comunidad de Madrid cuyas aguas insuficientemente depuradas llegan al eje central del Tajo a través de los ríos Jarama y Guadarrama.

Una explotación hidroeléctrica en Extremadura que permita la llegada a Portugal de un régimen adecuado de caudales ambientales en Cedillo.

Un control efectivo en ambos Estados sobre la contaminación y sobreexplotación agrícolas, poniendo control efectivo a sus vertidos y captaciones abusivas.

Pedaleamos por el curso del río Tajo porque reivindicamos un río con futuro, un río conservado y un río con vida. Todas las gentes de los territorios del Tajo podemos conseguir un río vivo.

¡Vive o Tejo!

Por un Tajo vivo.

Ecomarcha 2017. 29/07/17. Ecologistasenaccion.org.

Tríptico de la Ecomarcha 2017. Ecologistasenaccion.org. Pdf.

Pedaleando por un Tajo vivo.  07/08/17. Eldiario.es. Raúl Urquiaga.

Excursiones por la Sierra de Francia con origen en La Alberca

Las cristalinas aguas del Río Batuecas. La Alberca, 13 julio 2017

La Alberca es una pequeña población situada en la Sierra de Francia. Estas montañas se encuentran en el extremo oeste de la Cordillera Central, en la provincia de Salamanca, ya lindando con la provincia de Cáceres.

En lo que me concierne, llegué hasta aquí proveniente de Ciudad Rodrigo, una histórica población situada en el confín sudoeste de la provincia salamanquina, esto después de visitar la Sierra de Gata. Mi intención era quedarme un par de días en La Alberca, pero al final fueron el doble.

Es de destacar que esta región ha estado durante décadas muy mal comunicada, y que en cierto modo aún sigue siendo así, pero también es cierto que existe una amplia red de pequeñas carreteras que relacionan internamente a las numerosas poblaciones del lugar. Por otro lado, este aislamiento es el que ha propiciado el singular tipismo de la zona, que cuenta con una arquitectura propia y arraigadas tradiciones a las que es posible acercarse a través de las diversas aulas culturales creadas por las  administraciones municipal y autonómica.

El pueblo de La Alberca ya merece, sobre todo por su interés arquitectónico, un artículo aparte, y quizás lo escriba. La visita de su enrevesada estructura urbana es todo un gran aliciente para el visitante. Su belleza nos invita a disfrutar unos buenos momentos sentado en la terraza de alguno de los numerosos restaurantes que encontramos apostados en su recoleta Plaza Pública, ella misma llena de recoleto encanto. Los precios aquí son algo más altos de lo que me tenía acostumbrado Ciudad Rodrigo o la Sierra de Gata, y sería bueno que los controlasen un poco, no vaya a ser que acaben muriéndose del éxito conseguido.

Desde La Alberca se pueden visitar con el vehículo particular los numerosos pueblos del entorno, muchos de ellos declarados Conjunto Histórico, los cuales exhiben con orgullo sus murallas, castillos y viejas iglesias, pero a mí lo que me interesa en este artículo es hablar de las rutas que se pueden realizar desde la misma población, ya sea a pie o en bicicleta.

La Casa del Parque en La Alberca. 13 julio 2017

Cuenta La Alberca con un aula informativa sobre la Sierra de Francia y Las Batuecas, la “Casa del Parque”. Es más, desde el mismo centro es posible realizar dos rutas a pie. Una, de corto recorrido, se limita a dar un breve y fácil paseo por el pinar inmediato al aula informativa. Una ruta que se presta bien al paseo familiar sin demasiadas complicaciones, aunque recomiendo llevar zapatos deportivos. La otra ruta, que al principio comienza siendo la misma que la anterior, ya es harina de otro costal, pues enlaza con el Valle de las Batuecas y el monasterio de los carmelitas descalzos ubicado en ese agreste y paradisíaco lugar. En total, son aproximadamente unos ocho kilómetros, subiendo por un pinar unos tres y medio hasta el Puerto del Portillo, y bajando el resto de la senda hasta el monasterio, en una excursión algo dura, pero que ofrece paisajes de montaña inolvidables.

Panorámica del Valle de las Batuecas desde el Mirador del Portillo. La Alberca, 13 julio 2017

Desde luego que hay que estar físicamente bien preparado, especialmente si se decide regresar por el mismo camino. La carretera de vuelta es mucho más larga, algo así como una docena de kilómetros para regresar a La Alberca. Y, sobre todo, al menos en verano, conviene llevar suficiente agua, porque no hay más fuente en el camino que la del Río de las Batuecas, que cuenta con algún manantial dentro del valle aguas más arriba del monasterio. El valle es una pasada de bonito, yo diría que incluso espectacular, y se puede recorrer durante un buen trecho, permitiendo el baño en las numerosas pozas que ofrece el río, hasta llegar a unas pinturas rupestres que hoy se encuentran protegidas por un rejado pero que resultan prácticamente invisibles para los profanos.

En cualquier caso, para emprender y completar esta ruta hay que hacerlo bien conscientes de adónde vamos, ya que si se completa son unos cuantos kilómetros. También existe una ruta excursionista que remonta el Valle de las Batuecas. Esto sin contar que quedé en que sólo hablaría de lo que se puede hacer desde La Alberca. Por supuesto, esta ruta no es apta para bicicleta de montaña. El desnivel de bajada al valle, desde el Puerto del Portillo, gira en torno a los 400 metros.

Laguna de San Marcos. La Alberca, 11 julio 2917

La otra ruta que sale de La Alberca es la llamada “Camino de las Raíces”, de unos ocho kilómetros de longitud y dificultad considerada baja por sus promotores. Es, junto a la ruta “Camino del Agua” una de las dos de arte en la Naturaleza. Es decir, que incorpora en el itinerario algunas obras de arte para que este tenga mayor interés. Aclaro, antes que nada, que ese último itinerario sale de Monforte de la Sierra, o de Mogarraz, y no de La Alberca.

Ermita de las Majadas Viejas, con un sorprendente púlpito exterior. La Alberca, 11 julio 2017

La ruta “Camino de las Raíces” tiene su inicio en el lado opuesto a las primeras y se abre paso entre un inmenso robledal que, en la época en que la hice (a mediados de julio) estaba infestado de pequeñas y muy agobiantes moscas. El itinerario circular pasa cerca de la Ermita de las Majadas Viejas y, a mitad del recorrido también de lo que queda de la de San Marcos. Al lado mismo de la ermita se sitúa la laguna del mismo nombre, que es muy bonita y donde croan las ranas.

Un ecologista en El Bierzo.

De Ponferrada a San Miguel de las Dueñas por la ‘Senda de los Canteros’

Cañón del Río Boeza. Ponferrada, 1 julio 2017. Foto: Enrique López Manzano.

Estamos ante una ruta con vistas espectaculares, la cual además ofrece muchas posibilidades. Digo esto en el sentido de que se puede adaptar a distintos niveles de resistencia, tanto de los ciclistas, -que fueron los que propiciaron la recuperación de esta senda y a los que se la debemos – , como de los andarines.  Mis felicitaciones también a los municipios de Ponferrada y San Miguel de las Dueñas, por su colaboración.

Para empezar, y aunque resulte un poco antipático decirlo, diría que no es una senda que yo recomendaría a todo el mundo. No tanto por su posible complicación -si deseamos completar el recorrido con sus diferentes variantes-, sino por el hecho de que discurre con frecuencia al borde de  desniveles que suponen un riesgo y, desde luego, no recomendados los que padecen de vértigo. Por otra parte, una buena parte de la misma se desarrolla sobre un suelo de arenisca bastante resbaladiza, cuyo origen hay que buscar en la descomposición de la roca granítica dominante en esta zona, una característica que se nota de manera especial en el primer trecho del camino que va desde su inicio (con la Urbanización Patricia situada frente a nosotros y al otro lado del Río Boeza) hasta el punto más alto de nuestro  recorrido, un formidable mirador desde el que se divisa el único castro en la zona y otros elementos orográficos reseñables, tales como el Redondal  (1.621 metros, con su gran antena prácticamente visible desde cualquier parte de El Bierzo y sus numerosas eólicas), o Peña Escrita (1.101 metros). Ambas cimas están catalogadas como puntos geodésicos oficiales.

La Carretera de Molinaseca saliendo de Ponferrada, donde podemos intentar aparcar nuestro vehículo.

Con todo, si se toman las debidas precauciones, entre ellas la de iniciar la ruta temprano y disponer de buenas botas, -o de frenos en el caso de las bicicletas de montaña-, no tendría por qué producirse ninguna desgracia. Quizás, a lo sumo, algún culazo al intentar acceder al Mirador de Pelayo, o algún resbalón con la bicicleta  en algún trozo de la senda más inclinado. Inclinación que, empero, en su punto más crítico puede evitarse pasando por una senda alternativa más cómoda. Por cierto, poco visible e insuficientemente señalizada.

El Camino del Gato, a nuestra izquierda en la foto. Ponferrada.

Dentro de las múltiples posibilidades a las que me referí al principio sitúo la de la orientación de la ruta, ya que ésta permite que se pueda hacer en ambas direcciones. Del mismo modo que también podemos elegir realizarla completa (ida y vuelta), o únicamente en un sentido. Por ejemplo, dejando aparcado un vehículo en el punto de su finalización (o que vengan a buscarnos), ya sea en Ponferrada o en San Miguel de las Dueñas. También, si se prefiere, se puede elegir hacer solamente una parte del recorrido. En tal caso, la parte  elegida será la que comunica Ponferrada con el mirador situado frente al castro, que es la que se ceñe más al curso del Río Boeza, y a su cañón o garganta. La ventaja de esta elección es que en cualquier momento podemos elegir volver. Algo interesante cuando nos acompañan niños, a los que recomiendo tener siempre a la vista. Con esta precaución nada malo debería suceder.

El inicio de la Senda de los Canteros en el Camino del Gato. Ponferrada.

Otras posibilidades abiertas serían las de regresar desde San Miguel a Ponferrada con el tren, o en autobús, o al revés, pero como creo que los horarios no son muy amplios. En este convencimiento,  confieso no haber ni observado tal posibilidad.

Si hacemos la ruta desde Ponferrada, cuando lleguemos a lo más alto de la misma y avancemos algunos metros más veremos que hay un poste al que han arrancado el letrero. Algunos metros más lejos aparecerán otros con varias indicaciones. Una de ellas es la que nos propone la posibilidad de visitar el castro (derecha), otra la de seguir de frente hacia San Miguel, y una tercera la de bajar hasta el pueblo por la Fuente Cimera. Esta última elección es la menos complicada, aunque en mi última salida yo elegí coger la senda directa con el pueblo. Esta especie de atajo nos llevará a una pista que pasa cerca de una especie de cortijo, y de ahí a la ruta habitual. La confluencia se sitúa al lado mismo del túnel que permite pasar por debajo de la vía del tren.

La Fuente Cimera. San Miguel de las Dueñas. 1 julio 2017.

De la Fuente Cimera puedo decir que ofrecer agua fresca durante todo el año, aunque sin garantías sanitarias. Yo la he bebido y nada me ha pasado. He de decir que en cierto momento de nuestro recorrido por las alturas baja un regato con agua, la cual discurre por debajo del último puente de madera (hay tres). Pero este agua, cuando baja poca cantidad, lo hace con cierta coloración férrica; el acceso a su curso es complicado, y me parece que casi es mejor olvidarse de ella.

Las “fragas” del Boeza y la Urbanización Patricia, al inicio de la excursión. Ponferrada, 1 julio 2017.

Una vez llegados a Sant Miguel de las Dueñas, por la pista que pasa  muy cerca del Río Boeza, tanto que éste suele invadirla en época de grandes crecidas, se nos presenta la posibilidad de regresar a Ponferrada por otra ruta distinta. Ésta atraviesa el pueblo, y tras cruzar la vía del tren La Coruña – Palencia por un puente bastante alto, continúa  por una pista paralela a la autopista A-6, situándose bajo su nivel y devolviéndonos a la Fuente Cimera. Si tenéis un mapa topográfico de la zona, o ganas de investigar un poco, acabaréis encontrándola. Esta pista acaba en un cruce que está situado por debajo de la Fuente Cimera y no muy lejos de ella. Llegados hasta allí, ya sea por el camino marcado o por esta variante, ya sólo nos quedará subir hasta el mirador situado frente al castro. En éste nos reencontraremos con el gran letrero que señaliza la senda del retorno a Ponferrada.

Nuestra senda avanza paralela a la vía del tren. Ponferrada, 1 julio 2017.

Rizando el rizo, añado que los ciclistas pueden llegar hasta esta señal viniendo en bici desde Ponferrada por la N-VI. Para llegar hasta allí tendrán que pasar por delante del Bar Azul, para después comenzar a bajar la carretera y terminar entrando por la derecha en una zona industrial desde la que es posible cruzar por encima de la Autopista A-6. Una vez cruzado el puente les será relativamente fácil llegar hasta el inicio de la senda en dirección a Ponferrada. O a San Miguel.

El letrero que marca formalmente el inicio de la senda. Ponferrada, 1 julio 2017.

La Senda de los Canteros es tan frecuentada por ciclistas como por caminantes. Sin hacer distinciones, a todos ellos les recomiendo mucha atención a los precipicios. Ya puestos, también pediría a los ayuntamientos concernidos que retiren los postes metálicos situados al borde de esta ruta, constituidos por trozos de vía férrea. Entiendo que su dureza y bordes afilados podrían provocar graves heridas a algún ciclista en caso de chocar con ellos. Sería conveniente sustituirlos por otros en madera.

No quisiera que de esta lectura se sacaran conclusiones erróneas, y que lograra desanimar a alguien a la hora de decidirse a realizar esta ruta. Y lo digo así porque considero que es una de las más interesantes de las que tenemos por aquí. Por su geología resulta altamente original en nuestra comarca, recordándonos por momentos parajes de Galicia o de la Sierra del Guadarrama.  

Vista desde el Mirador de Pelayo. Ponferrada, 1 julio 2017

El origen de la senda -no lo he dicho aún- proviene de los canteros que explotaban la roca granítica del lugar para su aprovechamiento en la construcción. Según  he leído, de estas canteras salieron las piedras que se utilizaron para construir el Palacio Episcopal de Astorga, proyectado por  Antoni Gaudí, y posiblemente el Monasterio de San Miguel. También la Casa Consistorial de Ponferrada y otras edificaciones del casco antiguo de esta ciudad. En el camino todavía se pueden observar catas y hasta una construcción, un tanto oculta y ya sin techo, que relaciono con ellos. Pero también encontraréis algunas ruinas, pocas, de viviendas que revelan una ocupación anterior del cañón, probablemente relacionadas con la actividad agraria o ganadera en tiempos remotos. Algunas de las canteras de donde se sacó la piedra son fácilmente reconocibles, pero otras no.

Vista del Pantano del Montearenas desde la Senda de los Canteros. Ponferrada, 1 julio 2017

Uno de los panoramas más bonitos de este recorrido es el que nos ofrece el Embalse del Montearenas, construido en la confluencia de los ríos Boeza y Meruelo. Este último, sabemos que  proviene de Molinaseca y, más allá, de los Montes Aquilianos. El otro paisaje relevante cabe situarlocasi al final del recorrido por el cañón. Ahí hay grandes rocas graníticas que impresionan por su enorme tamaño. Como también nos impresiona la pared sobre la que se asienta la Urbanización Patricia, al inicio de nuestra senda.

El Embalse del Montearenas, construido en el año 1966 para producción hidroeléctrica, es propiedad de Endesa y tiene capacidad para 2.0 hm3. Es una presa pequeña, ya que tan sólo ocupa 19 hectáreas. Anoto que fue dragado hará medio año para aumentar su capacidad, operación que coincidió con algunos de mis paseos por la zona del río Meruelo, por lo que me fue posible fotografiarlo vacío.

Hay una pista asfaltada que baja desde el Montearenas hasta el embalse y que corta nuestra senda. Una vez atravesada esta, del otro lado, una señal señalando San Miguel de las Dueñas nos remitirá a nuestro camino.

Un alcornoque de retorcidas formas. Ponferrada, 1 julio 2017.

Sobre la fauna diré que, en mi reciente excursión, sólo alcancé a ver algunas lagartijas, algunas pequeñas moscas y otros insectos menores. Pero en lo que respecta a la flora ésta se presenta muy variada. Hay un poco de todo: robles, encinas, pinos y alcornoques… Pero también podemos encontrar jara, lavanda, zarzas, escobas (sobre todo en la parte más alta, hacia el final), y una gran variedad de cardos. También reconocí dos especies alóctonas (Ailanthus altissima, de la que hay un bonito bosquecito al inicio de la ruta) y Phytolacca americana), que por desgracia ya son comunes en todo El Bierzo. También, en época otoñal, he podido recoger algunas setas comestibles.

¿Cómo encontrar el inicio de la senda?

Señal que marca el final, o el inicio según se mire, de la Senda de los Canteros. San Miguel de las Dueñas, 1 julio 2017.

Antiguamente esta senda solía cogerse desde el espacio que hay al finalizar el puente sobre el Río Boeza, viniendo de Molinaseca, pasada la Urbanización Patricia. Luego, bastaba con cruzar la vía del tren La Coruña-Palencia y ya estábamos en el inicio de la senda. Hoy, esa posibilidad continúa abierta, con sus riesgos (hay espacio para un par de coches, o un poco más lejos donde las empresas industriales), aunque personalmente recomiendo abordarla desde Ponferrada.

Si nos situamos en el Camino de Santiago, una docena de metros antes de pasar por debajo del túnel del tren (yendo hacia Molinaseca), veremos que podemos girar a la izquierda por la Calle del Gato. Allí hay varias viviendas bajas construidas, y cuando éstas se terminan arranca, por la derecha, una senda estrecha que es el inicio de nuestro camino (no tiene señalización alguna). Sólo hay que seguirla hasta que ésta acabe por situarse paralela a la vía. Unos trescientos metros después nos encontraremos con un cartel bien grandote que señala la ruta. A partir de ahí, sólo nos quedará seguirla, avanzando por las alturas siempre paralelos al río, sin dejarse tentar por ningún otro sendero que pueda presentarse. Hay tres pequeños puentes en madera construidos en la senda para salvar los regueros que bajan de la montaña. Su presencia te confirmará que estás en la buena ruta.

Poste señalizando el Castro, San Miguel de las Dueñas o Ponferrada. 1 julio 2017.

Al principio del recorrido es posible que te alcance el tañido de las campanas de la iglesia de Campo. Más tarde, no te asustes cuando oigas, de cuando en cuando, un gran estruendo. Lo provoca alguno de los trenes de la única línea férrea que comunica el centro del país con el noroeste. Desde la altura podrás ver las vías del tren, quizás alguno de ellos,  y los túneles que atraviesa. Estamos en una zona agreste y de complicado trazado para las vías férreas. 

Al volver de la excursión, si quieres ofrecerte otra pequeña variante sin alargar apenas el recorrido, puedes elegir hacerlo por la de los Arrieros, ya casi a la entrada de la ciudad. Su inicio está bien señalizado, para luego perderse un poco. No obstante el sentido común sin duda te marcará el camino correcto. Pasarás cerca de unas viviendas pareadas por una pista asfaltada en la que abundan los bancos metálicos para el relajo de los vecinos.

Si te los encuentras con algún perro suelto, como me ha sucedido a mí, asegúrate que sea pacífico antes de pasar. En mi caso lo era, pero nunca se sabe, y ante la duda lo mejor es llevar en la mano un buen bastón.

Otro poste situado en la bifurcación de la Fuente Cimera y de la bajada directa al pueblo.

La distancia total del itinerario, ida y vuelta y por el camino más corto, es de aproximadamente  dieciocho kilómetros. El desnivel no es excesivo, de 116 metros según algunos y hasta de 275 para otros. Personalmente, yo que no tengo material técnico para realizar estas mediciones, me inclino más por la última medida. La altura media de la ruta se sitúa en  el entorno de los 600 metros. Habremos de calcular unas siete u ocho horas de caminata, en ir y venir, por la senda ordinaria.

Las mejores estaciones para realizar este itinerario son en invierno, primavera y otoño. En verano a veces el calor resulta agobiante, pero se ve suavizado por los corredores de sombra en el recorrido. Atentos pues, a las predicciones atmosféricas, ya que no hay lugares para resguardarse en caso de tormenta.

Por otro lado, creo oportuno recordar que esta senda, según he leído, atraviesa un coto de caza. Yo no he visto las señales, pero sí he prestado atención a un comentario de alguien diciendo que se había encontrado con un cazador armado. Por este motivo, y por precaución, es recomendable comprobar las fechas de temporada de caza.

Torretas pertenecientes al antiguo funicular minero. San Miguel de las Dueñas.

A una corta distancia del monasterio, llegando a San Miguel, nos fijaremos en un par de torretas oxidadas situadas en las inmediaciones del río. Es lo que queda de un funicular aéreo que sirvió para trasladar el mineral proveniente de Calamocos, Onamio y Paradasolana hasta la estación del tren.

En lo relativo al austero Monasterio de San Miguel, ocupado por monjas de clausura cistercienses, deciros que vale la pena acercarse hasta él. Si os fijáis bien veréis que una parte del mismo se halla deshabitada, con sus ventanas decaídas y cristales rotos, más algún que otro detalle que precisaría arreglo. Probablemente necesitaría alguna inversión económica para permitirle recobrar todo su esplendor.

El Monasterio de San Miguel de las Dueñas, 1 julio 2017.

Vale la pena detenerse a mirar su puerta principal (han abierto otra en el muro, que es la que hoy se utiliza para entrar al recinto), así como su fachada. A mí me ha parecido reconocer en el una estatua del arcángel San Miguel enfrentándose al maligno. También hay un interesante blasón, colmado de castillos, y una placa dedicada a los Caídos por Dios y La Patria. Cruel testimonio de la postrera alianza entre la iglesia y el franquismo. Por lo que parece los otros muertos, los de las cunetas, esos no merecen placa alguna.

Y nada más, si acaso disculpad el último comentario, ya que hay dolores que no se olvidan jamás. Por lo demás, deseo que estas indicaciones, aunque incompletas, os resulten de utilidad. ¡Bienvenidos a El Bierzo!

Un ecologista en El Bierzo.

Por la Senda de los Canteros. (De Ponferrada a San Miguel de las Dueñas). 01/11/12. Rutinas varias.com.

Senda de los Canteros. Ponferrada – San Miguel de las Dueñas. 20/11/12. Aventurasdeundominguero.blogspot.com.es.

Monasterio de San Miguel de las Dueñas. Wikipedia.org.

XV Ruta de senderismo – SENDA DE LOS CANTEROS. 20/04/13. Youtube.com. Carlos Corzón Campazos.

La ruta del río Alva, con inicio en Arganil (Portugal)

Paisaje rural entre Vila Cova de Alva y Avô, con el río Alva como protagonista. 24 junio 2017. Foto: Enrique López Manzano.

La semana pasada, aprovechando mi viaje a Portugal, una vez apagado el incendio de Pedrógão Grande, decidí quedarme algunos días más para conocer la zona. Para ello establecí mi campamento general en el pueblecito de Sarzedo, una pedanía situada a un par de kilómetros de la población que da nombre al municipio en la que se asienta: Arganil.

Si preguntáis  a la gente del lugar cuáles son los elementos turísticos más destacables de este municipio es probable que os digan, como a mí, que Piódão y Fraga de Pena, inos lugares especialmente atractivos que, si se dispone de poco tiempo para visitar, os aconsejo que visitéis en primer lugar. Yo, como no tenía prisa, decidí recorrer uno de los circuitos recomendados por el consistorio de Arganil, con inicio y finalización en esta población: el “Circuito de Alva”. Se trata de un recorrido en el que juega un papel capital, como podéis imaginar, esta gran corriente fluvial, serpenteante y de caudal variable según la estación, que con sus aguas alegra y da vida a varias de las poblaciones del itunerario. Tal es el caso de Côja, Barril de Alva o Vila Cova de Alva.

El puente romano de Pomares. 24 junio 2017.

Poco, o mejor dicho nada, sabía yo antes de venir aquí de este extenso municipio, situado en la mitad norte del país luso y plagado de amplias sierras, -como la de Açor-,  y de pequeñitas aldeas. Y aunque no se prodiguen los monumentos en él, su pasado monumental se remonta, como he podido averiguar,  hasta la época romana. Así lo atestigua el puente situado en Pomares.

Antes que nada he de destacar la abundancia de campings municipales que hay en la zona, perteneciendo el de Côja a la Federación de Campismo y Montañismo de Portugal. Ofrecen buenos servicios por unos precios muy económicos. El municipio también cuenta con una oferta hotelera importante.

Playa fluvial en Avô. 24 junio 2017.

En la capital existe una Oficina de Turismo que, sin duda, satisfacerá nuestras necesidades de información, aunque también podemos encontrar otra en Côja, en la ruta que os propongo realizar hoy. Desde luego que no son éstas las únicas oficinas de información turística de la provincia, ya que también encontramos una en Piódão. Pero, además, si queremos profundizar en el conocimiento de esta zona, solo necesitaremos acudir a Internet.

La encantadora Capilla de Santa Quiteria en Avô. 24 junio 2017.

El circuito elegido presenta el interés de que permite visitar, en una jornada, a siete poblaciones, sin grandes prisas. Gracias al río Alva, y algún otro, todas ellas, -menos Anceriz-, cuentan con estupendas playas fluviales, bien cuidadas, que invitan a estirarse al sol o darse un fresco chapuzón. El orden de la visita que yo sugiero es el siguiente: Secarias, Côja, Barril de Alva, Vila Cova de Alba, Avô (fuera de la provincia), Pomares y Anceriz. Visitada esta  población emprenderíamos el retorno por Vila Cova de Alba, y de allí regresaríamos a Arganil, desandando los pueblos ya anteriormente visitados.

Bonita fuente, del año 1876, en Vila Cova de Alva. 24 junio 2017.

Estamos ante un paisaje básicamente rural, dominado por el verdor del bosque, en su mayoría pino y eucalipto (aunque en menor abundancia, sobre todo el último, que en la zona incendiada recientemente). Como en todo el territorio portugués (o al menos el que yo conozco) también abundan en este espacio las capillas e iglesias, algunas francamente bonitas, con un estilo renacentista presente en muchas de ellas. No obstante, no son menos abundantes las fuentes, muchas de ellas centenarias, agradablemente puestas en valor por los habitantes locales.   

Procesión con una imagen de San Pedro en Barril de Alva. 24 junio 2017.

Mi visita coincidió con la celebración de las fiestas de San Juan, motivo por el cual me fue posible asistir al concierto de una banda de música en Vila Cova de Alba, y a una procesión religiosa en Barril de Alba. Esta última tan auténtica que parecía como si el tiempo se hubiese estancado.

Concierto ofrecido por una banda de música en Vila Cova de Alva. 24 junio 2017.

Si os animáis a visitar estos pueblos descubriréis su peculiar encanto, que este río de 106 kilómetros de recorrido y nacido en la Sierra de la Estrella a 1425 metros de altitud, realza modelando con autoridad erosiva el paisaje en los lugares por donde pasa. Pero el panorama que la montaña ofrece, por ejemplo en Pomares, tanto como en los demás lugares, también os agradará. Llegados hasta esa última población os recomiendo que aparquéis vuestro vehículo y que realicéis a pie el paseo hasta su puente romano, contiguo a la playa fluvial y al camping.

Personalmente comí en el Camping de Côja, bueno y barato, que dirían algunos. Este camping es contiguo a la playa fluvial, situándose en un rincón tranquilo y algo apartado del pueblo. Pero también encontraréis camping  en Secarias, o en Pomares. En general, por lo que vi, el camping suele contar con un restaurante (con una gestión a veces independiente del camping), que suele ofrecer precios razonables. También, como en el caso del mío en Sarzedo, suelen contar con un servicio de Wi-fi gratuito.

Centro de BTT equipado con ducha y servicios en Côja. 24 junio 2017.

En Côja me sorprendió la existencia de un centro de promoción de la bicicleta de montaña (BTT) equipado con un par de lavabos y hasta con una ducha pública. Al lado había un panel informativo sobre diferentes circuitos para los ciclistas, marcados en colores diferentes. Esas señales pude observarlas en otros lugares de mi recorrido.

Árboles vestidos de ganchillo para celebrar San Juan. Secarias, 24 junio 2017.

En Secarias me llamó la atención que revistieran los troncos y ramas de los árboles del pueblo con ganchillo, coincidiendo con las fiestas de San Juan. Nunca antes, en ningún otro lugar, había visto algo así. También me gustó que contase con una estación depuradora de aguas.

Aparte de las iglesias, otro de los elementos históricos y monumentales más destacados de estos pueblos son las picotas (pelourinhos, en portugués). Éstas, por lo que comprendí, se levantaban únicamente en las poblaciones con cierta relevancia y, en nuestro circuito, podemos encontrar algunas de estas columnas medievales en Côja,  Vila Cova de Alva y Avô. Suelen situarse en los centros urbanos, y en Vila Cova de Alba hay además varias casas blasonadas. Buscadlas y las encontraréis en las callejuelas estrechas.

Mosaico, formado con azulejos, de las pedanías de Arganil. Anceriz.

En Anceriz, aparte de su bonita iglesia, encontraréis murales de azulejos azulados, los cuales aportan interesante información tanto sobre los monumentos destacables de esta población como de la organización territorial provincial. También podéis perderos durante unos minutos en el laberinto de pasajes que, situados entre los huertos, permitían la comunicación vecinal entre unas propiedades y otras.  

Plaza de Côja con una interesante picota. 24 junio 2017.

Otro aspecto que se agradece en la ruta es la presencia, prácticamente en todas las poblaciones, de algún bar. Es el caso de Secarias está el Café Bar O Batista y el Snack – Bar O Mendes); en Côja encontraréis el Restaurante Bar Prensa da Ribeira y otro más); en Barril de Alba el Café ‘Mira Milho’; y en Pomares el Café – Snack Bar Gloria.

Playa fluvial en Avô. 24 junio 2017.

En general, no tuve problemas en encontrar la ruta sugerida por la Oficina de Turismo, que aparece debidamente señalada. Desde luego vale la pena darse una vuelta a pie por todas las poblaciones, y más en concreto por sus zonas más céntricas, descubriendo al azar sus calles y construcciones. Un consejo: buscad la punta de las espadañas o de las torres de las iglesias. Tendréis así bastantes posibilidades de ir a parar a las zonas donde se originaron las poblaciones.

Un ecologista en El Bierzo.

CAMPINGS:

Côja. Parque de Campismo de Côja. Tlf: 235 729 666. Email: coja@fcmportugal.com

Pomares. Parque de Campismo de Bica. Tlf: 235 731 382 (abierto de junio a septiembre).

Sarzedo. Parque Municipal de Campismo de Arganil. Tlf: 235 205 706. Email: camping@cm-arganil.pt

¿En qué medida influyó en la rápida propagación del gran incendio de Portugal la omnipresencia del eucalipto y del pino americano?

Llevo tres días en Portugal, adonde vine pensando que quizá podría ser útil en la lucha contra el incendio que ha asolado dramáticamente el centro del país luso. No estaba demasiado convencido de mi posible utilidad, pero sí de mi disposición a colaborar, tal vez transportando algo o a alguien.

En el primer momento, cuando se inició el fuego a finales de la semana pasada, quizá sí se necesitaron apoyos puntuales. En cualquier caso mi intención era ponerme al servicio de la Cruz Roja o de Protección Civil. Con lo que me encontré es con un servicio ya, como mínimo en apariencia, bien organizado. Y en el caso de la Cruz Roja, con un personal bastante ocupado que se dedicaba a llevar a gente y cosas de aquí para allá. Su gran trasiego no daba pie a conversaciones sobre el terreno.

La lucha de los bomberos lusos contra contra el fuego. 22 junio 2017.

Pasé el día de ayer sobre el terreno, que pude recorrer a placer al no estar restringido el paso, y esto después de que el Gobierno portugués considerara el incendio oficialmente extinto a primera hora del día. Estuve conversando con algunos periodistas en Góis y comí en algún lugar cercano a Pampilhosa da Serra, en una aldea con una empresa dedicada al negocio maderero. En mi amplio desplazamiento por la zona afectada por las llamas pude apreciar las colosales dimensiones del incendio, que si bien no será ni el primero ni el último en un país acostumbrado a ellos, por desgracia será recordado como uno de los más mortíferos, al contabilizarse al menos 64 víctimas mortales. No sé si fue ayer que todavía enterraron a un bombero que se hallaba entre los siete heridos más graves, algunos de los cuales todavía siguen con un pronóstico incierto.

Paisaje tras el paso del fuego. 22 junio 2017.

Llegué hasta la N-236, la que posiblemente sera recordada como “Carretera de la muerte”, cerca de de Pedrógrao Grande, pero me vi obligado a desandar el camino porque un rebrote del fuego cerca de la estrecha carretera atrajo en un instante a un montón de camiones y equipos de extinción, de retén durante desde el día de ayer, y que así continúan a estas horas. Asistí a la llegada de algunos vehículos con aspecto militar, en mi ignorancia no sabría decir si de la española UME, que colabora en la extinción del incendio, o del ejército portugués, que también escuché que estaba movilizado, sin poder confirmarlo. En cualquier caso se dirigieron a mí en portugués, preguntando por el fuego cuyas columnas de fuego yo había visto momentos antes desde un altozano, lo que creo que despeja las dudas sobre lo anteriormente comentado.

El fuego se acercó peligrosamente a algunas aldeas. 22 junio 2017.

El nuevo conato de incendio fue rápidamente atajado y, lo que a mí más me sorprendió, fue ver la gran cantidad de humo que se levantaba, no sólo en el momento de coger fuerza las llamas, sino también en el de su extinción. Situado a una distancia prudente, y vigilando siempre no entorpecer en modo alguno las operaciones de los profesionales, a mí empezaban a lagrimearme los ojos, y no podía menos que admirar a aquellos hombres que circulaban con sus mangueras entre densas humaredas que a veces llegaban a ocultármelos.

Como ya dije antes, desistí entonces de continuar por esa ruta, ya que me obligaba a esperar a que se autorizara el paso hacia Pedrógrao Grande, y dirigí entonces nuevamente mis pasos hacia Castanheira de Péra, en esta ocasión atravesando de parte a parte la Sierra de Lousa. Allí el alma terminó por caérseme al suelo, pues algunos rincones esporádicos que habían escapado al fuego dejaban entrever la belleza anterior del lugar. Ahora todo era una especie de solar, inclinado y de color negruzco color, el que cubría sus laderas hasta las eólicas que la dominan. Tardará posiblemente una década antes de que recupere su aspecto anterior.

Víctimas del incendio en la ‘carretera de la muerte’. 2017.

Lo que lamentablemente ya no se podrá recuperar son las vidas definitivamente perdidas, entre ellas las de varios infantes, familias enteras que fueron informadas por la autoridad de que disponían de una vía segura de escape al fuego y que se metieron así en una ratonera infernal de la que ya no pudieron regresar.

Según mi informador, enviado por una potente cadena que agrupa a varios medios nacionales, el gobierno luso habría gastado hasta 358 millones de euros en establecer un sistema de comunicaciones eficaz para situaciones de incendio. Pues bien, este sistema por lo visto falló, y además los medios lusos comentan que se produjeron graves problemas de descoordinación. O al menos en los primeros momentos, y esto al margen del buen hacer de los equipos de extinción, venidos de todos los consejos vecinos y hasta de Galicia. Por lo que sé, también aportaron medios aéreos España, Francia e Italia.

Señal de carretera de Castanheira de Pêra afectada por el calor del incendio. 22 junio 2017.

Queda pues pendiente de aclaración ese asunto, el cual acabó en una enorme tragedia. Presiento que va a traer bastante cola durante un tiempo. Considero debería de ser investigado a fondo para establecer cómo pudo producirse y si se ha de exigir responsabilidades a alguien.

El otro asunto sobre el que espero que se debata es el que tiene que ver con la plantación del eucalipto, y también del pino americano, ambos dominantes en la zona junto con el roble, siendo este último menos inflamable, así como la mimosa, también especie alóctona (importada de fuera) como las dos inicialmente citadas, pero más resistente al fuego como pude apreciar. He de aclarar que existe en la zona lo que me pareció una importante industria maderera, imagino que enfocada hacia las producción de papel, y también algunas pequeñas empresas de fabricación de muebles. Pero, después del incendio, son muchos los madereros que se han quedado sin trabajo, como testimoniaban en la televisión. Y no solo ellos, porque esta zona depende en gran medida del turismo, al que se han dedicado grandes inversiones, pero que tiene su principal atracción en la magnificencia de la naturaleza del lugar. Por el momento, el camping en el que me alojé se había quedado de repente vacío. Y los turistas y excursionistas rehuirán, al menos en los primeros años tras la quema, una zona cuyos bosques han quedado muy tocados.

Aspecto del monte tras el paso del fuego. 22 junio 2017.

Son muchos los especialistas que relacionan la rápida propagación del incendio con la presencia desaforada de los árboles antes denunciados, lo que trae de nuevo al candelero la cuestión de la sostenibilidad. Una sostenibilidad ecológica que no esté reñida con lo económico y que, como en el caso de la minería, no implique pan para hoy y hambre para mañana.

Yo que resido en El Bierzo, y que llevo años anotando, y denunciando, la proliferación de las plantaciones de eucaliptos, que empobrecen los suelos y disminuyen la biodiversidad, quisiera que este artículo sirviera para sensibilizar a nuestros agricultores, y políticos, de que el aparente beneficio que su cultivo aporta a corto plazo, debido a su más rápido crecimiento, también implica una serie de riesgos que conviene tener en gran consideración.

Un ecologista en El Bierzo.