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Esther Vivas: ‘El modelo de producción de alimentos antepone intereses empresariales a las necesidades alimentarias de las personas y su salud’

Marcha de la Vía Campesina en Brasil. 15 jul. 2010. Argentina.indymedia.org.

Marcha de la Vía Campesina en Brasil. 15 jul. 2010. Argentina.indymedia.org.

En 1996, a raíz de la masacre en Carajas-Brasil contra el Movimiento de los Trabajadores  Rurales Sin Tierra (MST), la Vía Campesina decretó el 17 de abril como Día Internacional de la Lucha Campesina. Durante estos últimos años, la Vía Campesina y sus organizaciones, junto con otros movimientos, han organizado movilizaciones y acciones contra las políticas imperantes en materia de alimentación y para defender los derechos de los campesinos y campesinas.

Con motivo del Día Internacional, cuya celebración está prevista el próximo domingo, me ha parecido interesante reproducir una entrevista reciente con Esther Vivas, activista social por la soberanía alimentaria y militante del movimiento antiglobalización. En ella Esther Vivas, que ha publicado con Xavier Montagut los libros ‘Del Campo al Plato’, ‘¿Adónde va el comercio justo?’ y ‘Supermercados, no gracias’, alerta sobre la primacía del capital privado a la hora de imponernos gustos, marcas y productos.

Un ecologista en El Bierzo.

Eres coautora del libro “Del Campo al Plato” (Ed. Icaria, 2009). ¿Opinas que nos están envenenando?

Esther Vivas. Comunidadebasecoia.org.

Esther Vivas. Comunidadebasecoia.org.

El modelo de producción de alimentos antepone intereses privados y empresariales a las necesidades alimentarias de las personas, a su salud y al respeto al medio ambiente. Comemos lo que las grandes empresas del sector quieren.

Hoy hay el mismo número de personas en el mundo que pasan hambre que personas con problemas de sobrepeso, afectando, en ambos casos, a los sectores más pobres de la población tanto en los países del norte como del sur. Los problemas agrícolas y alimentarios son globales y son el resultado de convertir los alimentos en una mercancía.

925 millones de personas en el mundo padecen hambre. ¿Constituye ello una prueba del fracaso del capitalismo agroindustrial?

Sí. La agricultura industrial, kilométrica, intensiva y petrodependiente se ha demostrado incapaz de alimentar a la población, a la vez que ha tenido un fuerte impacto medioambiental reduciendo la agrodiversidad, generando cambio climático y destruyendo tierras fértiles. Para acabar con el hambre en el mundo no se trata de producir más, como afirman los gobiernos y las instituciones internacionales. Por el contrario, hace falta democratizar los procesos productivos y propiciar que los alimentos estén disponibles para el conjunto de la población.

Las empresas multinacionales, la ONU y el FMI proponen una nueva “revolución verde”, alimentos transgénicos y libre comercio. ¿Qué alternativa puede plantearse desde los movimientos sociales?

Hace falta recuperar el control social de la agricultura y la alimentación. No puede ser que unas pocas multinacionales, que monopolizan cada uno de los tramos de la cadena agroalimentaria, acaben decidiendo lo que comemos. La tierra, el agua y las semillas han de estar en manos de los campesinos, de aquéllos que trabajan la tierra. Estos bienes naturales no han de servir para hacer negocio, para especular. Los consumidores hemos de poder decidir qué comemos, si queremos consumir productos libres de transgénicos. En definitiva, hay que apostar por la soberanía alimentaria.

Protesta campesina indígena por la tierra. 15 jul. 2010. Argentina. indymedia.org.

Protesta campesina indígena por la tierra. 15 jul. 2010. Argentina. indymedia.org.

¿Podrías definir el concepto de “soberanía alimentaria”?

Consiste en tener la capacidad de decidir sobre todo aquello que haga referencia a la producción, distribución y consumo de alimentos. Apostar por el cultivo de variedades autóctonas, de temporada, saludables. Promover los circuitos cortos de comercialización, los mercados locales. Combatir la competencia desleal, los mecanismos de dumping, las ayudas a la exportación. Conseguir este objetivo implica una estrategia de ruptura con las políticas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Pero reivindicar la soberanía alimentaria no implica un retorno romántico al pasado, sino que, por el contrario, se trata de recuperar el conocimiento de las prácticas tradicionales y combinarlas con las nuevas tecnologías y saberes. Asimismo, no consiste en un planteamiento localista sino de promover la producción y el comercio local, en la que el comercio internacional funcione como un complemento del anterior.

Afirma La Vía Campesina que hoy comer se ha convertido en un “acto político”. ¿Estás de acuerdo?

Completamente. Lo que comemos es resultado de la mercantilización del sistema alimentario y de los intereses del agrobusiness. La mercantilización que se está llevando a cabo en la producción agroalimentaria es la misma que afecta a otros muchos ámbitos de nuestra vida: privatización de los servicios públicos, precarización de los derechos laborales, especulación con la vivienda y el territorio. Es necesario anteponer otra lógica y organizarse contra el modelo agroalimentario actual en el marco del combate más general contra el capitalismo global.

¿Estamos en manos de las grandes cadenas de distribución? ¿Qué implica y qué efectos tiene este modelo de consumo?

Hoy, siete empresas en el estado español controlan el 75% de la distribución de los alimentos. Y esta tendencia va a más. De tal manera que el consumidor cada vez tiene menos puertas de acceso a la comida y lo mismo le pasa al productor a la hora de acceder al consumidor. Este monopolio otorga un control total a los supermercados a la hora de decidir sobre nuestra alimentación, el precio que pagamos por lo que comemos y cómo ha sido elaborado.

¿Sirven las soluciones individualistas para romper con estas pautas de consumo?

Logo. La Via campesina.

Logo. La Via campesina.

La acción individual tiene un valor demostrativo y aporta coherencia, pero no genera cambios estructurales. Hace falta una acción política colectiva, organizarnos en el ámbito del consumo, por ejemplo, a partir de grupos y cooperativas de consumo agroecológico; crear alternativas y promover alianzas amplias a partir de la participación en campañas contra la crisis, en defensa del territorio, foros sociales, etcétera.

También es necesario salir a la calle y actuar políticamente, como en su momento se hizo con la campaña de la Iniciativa Legislativa Popular contra los transgénicos impulsada por “Som lo que Sembrem”, porque, como se ha visto en múltiples ocasiones, aquellos que están en las instituciones no representan nuestros intereses sino los privados.

Kyoto, Copenhague, Cancún. ¿Qué balance general puede hacerse sobre las diferentes cumbres acerca del cambio climático?

El balance es muy negativo. En todas estas cumbres han pesado mucho más los intereses privados y el corto plazo que no la voluntad política real para acabar con el cambio climático. No se han tomado acuerdos vinculantes que permitan una reducción efectiva de los gases de efecto invernadero. Al contrario, los criterios mercantiles han sido una vez más la moneda de cambio, y el mecanismo de comercio de emisiones es, en este sentido, el máximo exponente.

En Cancún ha hecho fortuna la idea de “adaptación” al cambio climático. ¿Se esconden detrás los intereses de las compañías multinacionales y de un supuesto “capitalismo verde”?

Así es. En lugar de dar soluciones reales, se opta por falsas soluciones como la energía nuclear, la captación de carbón de la atmósfera para su almacenamiento o los agrocombustibles. Se trata de medidas que lo único que hacen es agudizar aún más la actual crisis social y ecológica y, eso sí, proporcionar cuantiosos beneficios a unas pocas empresas.

El Movimiento por la Justicia Climática trata de ofrecer alternativas. ¿Cómo nace y cuáles son sus principios?

Las semillas del campesino son dignidad, cultura y vida. Rencooks.wordpress.com.

Las semillas del campesino son dignidad, cultura y vida. Rencooks.wordpress.com.

El Movimiento por la Justicia Climática hace una crítica a las causas de fondo del cambio climático, cuestionando el sistema capitalista y, como muy bien dice su lema, trata de “cambiar el sistema, no el clima”. De este modo expresa esta relación difusa que existe entre justicia social y climática, entre crisis social y ecológica.

El movimiento ha tenido un fuerte impacto internacional, sobre todo a raíz de las protestas en la cumbre del clima de Copenhague y, más recientemente, en las movilizaciones de Cancún. Ello ha contribuido a visualizar la urgencia de actuar contra el cambio climático. El reto es ampliar su base social, vincularlo a las luchas cotidianas y buscar alianzas con el sindicalismo alternativo.

¿La solución es cambiar el clima o cambiar el sistema capitalista?

Hace falta un cambio radical de modelo. El capitalismo no puede solucionar una crisis ecológica que el sistema mismo ha creado. La crisis actual plantea la necesidad urgente de cambiar el mundo de base y hacerlo desde una perspectiva anticapitalista y ecologista radical. Anticapitalismo y justicia climática son dos combates que han de ir estrechamente unidos.

Entrevista realizada a Esther Vivas por Enric Llopis para Rebelión. 05/02/11.

Esther Vivas, por un consumo solidario. 17/10/08. Youtube.com.

Brasil: los esclavos del etanol

El sábado 22 de agosto representantes de Salva la Selva y de Watch Indonesia se reunieron en Hamburgo con el padre Tiago Thorlby, de la ‘Comissao Pastoral da Terra’ (CPT), quien viajó desde Brasil para denunciar la explotación laboral en la que viven muchos trabajadores rurales. Salva la Selva (Rettet den Regenwald, en alemán) es una organización ambiental políticamente independiente, con su sede en Hamburgo (Alemania), que defiende tanto los bosques tropicales como a sus habitantes. Fue fundada en 1986 por Reinhard Behrend, quien sigue al frente de la misma.

Brasil es uno de los principales productores de etanol, con 18 mil millones de litros anuales. El etanol, mezclado con la gasolina da lugar a la alconafta o gasohol, un biocombustible que ha permitido reducir al país suramericano sus importaciones de petróleo hasta un en un 40 %. Pero, para obtenerlo los trabajadores de la caña de azúcar son sometidos a ritmos de trabajo extenuantes que consiguen que su promedio de vida sea incluso inferior al de los esclavos en el pasado. El avance de este cultivo sobre tierras agrícolas y ganaderas brasileñas está desplazando a otras actividades tradicionales, creando inseguridad alimentaria entre la población. Los sindicatos han denunciado esta situación y luchan por mejorar las condiciones de vida de los asalariados, así como por lograr una unión más amplia frente a unos lugartenientes que continúan reinando en el país como auténticos caciques. Pese a las reformas aportadas por el gobierno de Lula, Brasil continúa siendo un país de campesinos sin tierra.

El etanol, de héroe a villano.

La Unión Europea (UE) fijó una meta del 10% para el uso de los agrocombustibles hasta el 2020. Pero en Brasil, en los dos últimos años se ha producido un cambio negativo que desmiente la imagen edulcorada sobre los biocombustibles que desde la UE se nos ha vendido. Las repetidas denuncias de los problemas sociales y ambientales relacionadas con su explotación han conseguido que, en poco tiempo, los agrocombustibles hayan pasado de salvadores del clima y de la economía brasileña a pesadilla nacional en algunos países.

Para conocer más sobre este asunto he decidido traer hoy al lector una información publicada por Salva la Selva que ha servido para abrirme los ojos sobre una realidad mundial extendida pero poco conocida en nuestras latitudes.

La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT).

La Comisión Pastoral de la Tierra (Comissao Pastoral da Terra, en portugués) comenzó su trabajo en 1975. El padre Tiago es un pastor católico, de origen escocés, que ha estado viajando e informando sobre la situación de la propiedad de la tierra en Brasil y defendiendo la dignidad y los derechos de de los campesinos que luchan contra los políticos y los latifundistas, que allí se conocen también como los barones de la caña y de la soja.

En esta ocasión, el pastor vino al Viejo Continente con la intención de cuestionar su política sobre la bioenergía y para denunciar las violaciones de los derechos humanos ligadas a su producción y expansión. Una situación que si bien se da también en otros países, como por ejemplo en Tailandia, encuentra su máxima expresión en el trabajo esclavo que se vive en las plantaciones de caña de azúcar en Brasil.

El monocultivo dificulta la ansiada reforma agraria.

La alianza de la industria automovilística, petrolera y agrícola, con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, para desarrollar la bioenergía y facilitar el cumplimiento del Protocolo de Kyoto está pasando una pesada factura a los países del Sur, en el sentido de que está imposibilitando la tan largamente esperada, a la vez que necesaria, reforma agraria en Brasil. Es decir, una división más justa de la tierra. El monocultivo brasileño responde al mismo modelo que se da en Malasia, o Indonesia, y perpetúa el latifundio ancestral.

En Brasil, en la zona costera de Pernambuco, se encuentran las mejores tierras de cultivo y están invadidas por el monocultivo del azúcar. Desde la CPT, -explica el padre Tiago-, “no tenemos nada en contra de la caña de azúcar, ni en contra del azúcar. Ni siquiera tenemos algo en contra de la bioenergía. Pero la energía procedente del monocultivo del azúcar se genera dentro de este modelo de producción. Para que se entienda: no es posible controlar un latifundio de 25, 30 ó 40 mil hectáreas sin tener una milicia privada. Los dueños de estos latifundios utilizan sus milicias para matonear a la población y, en ocasiones, también a los miembros de la CPT. Se trata de personas privadas armadas, que ejercen la violencia sobre la población local. Los barones de la caña tienen además por lo general a su servicio al prefecto, a las autoridades y a la policía del lugar. No pueden contar con este pastor, pero sí tienen a otros a su lado. Con todo esto, quiero decir que el modelo de producción del Brasil es un cáncer que hay que extirpar del cuerpo de la sociedad brasilera”.

El presidente Lula fue elegido con 62 millones de votos, porque entre otras cosas prometió una reforma agraria. Durante los últimos años, miles de esclavos han sido liberados de las plantaciones de caña de azúcar. El mismo día, el presidente Lula declaraba que en Brasil no hay esclavitud. Y además, el gobierno tiene planes para sembrar más caña de azúcar, por ejemplo, en el norte de la Amazonía. Pero son muchos los padres y madres en Brasil que se acercan a mí y me dicen: “Yo trabajo en la caña de azúcar para que mi hijo o mi hija no tengan que hacerlo jamás”.

El Movimiento de los Sin Tierra (MST).

“El trabajo de la CPT se desarrolla en el ámbito de los derechos humanos. Consiste en ir, vivir en las ocupaciones de tierra, hacernos eco de lo cruel que es la vida allí. El hambre, la sed, la violencia, las amenazas, el desplazamiento: todo ello es muy duro. No es fácil tener que escuchar de parte de los latifundistas frases como: “salgan de mi tierra, la están robando; son unos vagabundos y unos borrachos”. Pero cada vez más, las personas que viven en las plantaciones conocen los motivos por los que no tienen tierra. Saben que es por la estructura de la sociedad, y por eso, ellos luchan por cambiar esa estructura. El modo de lucha es la ocupación de tierras. Por todo el país hay ocupaciones y asentamientos, que luchan por su reconocimiento”.

Desde países del norte, como los europeos, se habla de producción de bioenergía, de energía “limpia, sostenible y renovable”. Esto es imposible. Estos calificativos son mitos. El modelo que utilizamos en Brasil para producir etanol no sólo no es limpio, sino que también es inviable. Por eso, no puede ser tomado de modelo a copiar en otras partes. Se trata de un modelo no sólo económicamente inviable, sino además políticamente retrógrado, socialmente exclusivo, culturalmente genocida y ecológicamente devastador”.

Testimonios de operarios en las plantaciones de caña de azúcar.

El padre Tiago trae consigo, desde Pernambuco en el nordeste brasilero, las voces de personas que han sido esclavizadas por el monocultivo extensivo para la producción del etanol en Brasil:

Antonio Manoel (47 años): “Empecé trabajando en los campos de caña de azúcar cuando tenía 9 años. No se respetan nuestros derechos, no recibimos salarios justos. Las empresas azucareras nos dicen que busquemos nuestros derechos, pero nunca los encontramos. Los propietarios de las empresas destruyen nuestros derechos”.

Joao Raimundo (31 años): “¿Qué logré como cortador de caña? Perder un dedo. Hay un montón de accidentes graves: en las piernas, en los brazos. Los cortadores quedan incapacitados para trabajar durante mucho tiempo. El doctor de la empresa te da tres días de baja. Después de eso, estás obligado a trabajar. ¿Derechos? No son respetados. Los empresarios del azúcar son latifundistas que chupan la sangre de los trabajadores”.

Joao (55 años): “Yo trabajé y trabajé. ¿Y qué obtuve? Sólo vejez y cansancio. Los latifundistas son unos explotadores de esclavos”.

Albertina María (40 años): “No hay futuro en los campos de caña. Yo nunca he tenido nada. Sólo trabajo y ruina. Trabajo sin recibir nada a cambio. La poca salud que tenía se me ha acabado. El patrón es un corrupto”.

Ante todo lo expuesto, concluye el padre Tiago: “Realmente creyeron que sería posible que la devastación de los bosques, la destrucción de la vida silvestre, la polución de las aguas para plantar caña en los mortíferos monocultivos, bajo el violento modelo feudal y latifundista… realmente, ¿alguien puede seguir pensando que este modelo de producción es sostenible?”.

Un ecologista en El Bierzo.

Agrocombustibles para acelerar el hambre. 27/03/08. Hambrestop.blogspot.com.

Los ‘verdes’ se enfrentan a Lula. 27/05/08. Publico.es.

Esclavos del etanol. 05/09/08. Publico.es.

Iglesia condena el trabajo esclavo y degradante en la industria del etanol brasileño. 17/11/08. Soitu.es.

Los esclavos del etanol: no más soluciones baratas y desastrosas para el Sur. 24/08/09. Salvalaselva.org.