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Garoña: ¿el siguiente Fukushima o Chernóbil?

'No más fukushima'. Protesta en Garoña de Greenpeace. Greenpeace.org.

‘No más fukushima’. Protesta en Garoña de Greenpeace. Greenpeace.org.

He citado en el titular a estos dos últimos desastres nucleares por ser los de más reciente memoria y lamentablemente de los más graves acaecidos. Pero la lista de accidentes que no estaba previsto que ocurriesen, y que en teoría no podían ocurrir, es muy, muy, larga.

En diversas ocasiones he tratando el tema y el caso de Garoña en particular, sobre cuya central he escrito que no debería alargarse su vida útil más allá de los cuarenta años de servicio, ni tampoco improvisar experimentos que puedan acabar trágicamente. En este sentido recuerdo la célebre recomendación realizada por el filósofo y escritor Miguel de Unamuno, quien fuera tres veces rector de la Universidad de Salamanca, en cierta ocasión: “Mire usted, los experimentos hágalos con gaseosa y en su casa”.

Quiero decir con esto que hay experimentos no sólo prohibidos, sino prohibidísimos, y que ciertos asuntos no dejan espacio para ensayos de aprendiz de brujo, porque lo que está en juego es demasiado importante para correr riesgo alguno.

El radio de acción de un posible accidente nuclear en Garoña. 2009. Fuente: inigoortizdeguzman.wordpress.com.

El radio de acción de un posible accidente nuclear en Garoña. 2009: Inigoortizdeguzman.com.

Un posible accidente nuclear en Garoña (Burgos), que tiene la misma tecnología nuclear que Fukoshima pero mucho más antigua, tendría efectos en La Rioja y Vizcaya, con su capital Vitoria incluida, además de contaminar el agua del Ebro y del embalse de Ulibarri-Gamboa, del que bebe una buena parte del País Vasco (Bilbao). La contaminación llegaría incluso hasta Aragón.

Viene este comentario a cuento del titular publicado ayer enEl País’, anunciando que el Centro de Seguridad Nuclear (CSN) vuelve a la carga con la propuesta de reapertura de la central nuclear de Garoña, por más que ésta corresponda a un modelo anticuado y esté debidamente amortizada.

Para mí, detrás de la noticia se ocultauna vez más la codicia. En este caso la de  Nuclenor, que es la titular de la planta, una empresa integrada a partes iguales por las eléctricas Endesa e Iberdrola. Éstas no quieren desistir en el empeño de sacarle aún mayor tajada a lo que ya está sobradamente amortizado. Algo que, por supuesto, no se debería permitir.

Alegarán algunos que estoy hablando a la ligera de quienes tienen la responsabilidad de velar por nuestra seguridad, como es el caso de los trabajadores del Centro de Seguridad Nuclear (CSN), o los mismos ingenieros de Endesa e Iberdrola. Que conste que sobre su preparación y profesionalidad no me caben dudas, pero sí las albergo en lo que se refiere a su ética, condicionada como se encuentra ésta, -como suele suceder en cuanto abordamos el tema de lo humano-, a los intereses económicos. En este sentido citaré uno de los principios del escritor estadounidense y ganador del Premio Pulitzer (1943), Upton Sinclair: “Es difícil lograr que alguien comprenda algo cuando su sueldo depende de que no lo comprenda”.

Recordaré aquí también que cuando se produjeron graves hechos en la central nuclear de Ascó (2007), propiedad al 100% de Endesa, los vecinos no fueron inmediatamente alertados de ellos y que la dirección de la planta atómica retardó el aviso de los problemas al CSN. Quiero decir con esto que hoy, como ayer, no tenemos seguridad alguna de que los inmediatamente afectados por un posible escape nuclear sean avisados a tiempo.

Los intereses de las eléctricas por delante de los ciudadanos.

Protesta contra la reapertura de Garoña el pasado diciembre en Vitoria. Elpais.com. Foto: L. Rico.

Protesta contra la reapertura de Garoña el pasado diciembre en Vitoria. Elpais.com. Foto: L. Rico.

Reconozco que, detrás de estos movimientos en torno a la reapertura de la central, sólo veo intereses económicos que muy poco tienen que ver con el beneficio general. Estamos frente a una central que es la más antigua de España, que fue inaugurada hace 44 años y que tiene una producción eléctrica bastante limitada (500 megawatios). De hecho,  su cierre, -hace tres años-, no significó ningún desarreglo en el sistema eléctrico español, que se encuentra sobredimensionado.

La importancia del tema, a nivel social es relevante. Y eso parece haberlo comprendido muy bien el Partido Popular, y sus asesores populares y socialistas en las grandes eléctricas (las conocidas como puertas giratorias), como para que se obviara el debate social hasta superadas las elecciones generales. Metidos como se encuentran actualmente los partidos políticos en el embrollo de la constitución de un nuevo gobierno, por lo visto a alguien le ha parecido que ahora era un buen momento para sacar adelante este asunto.

Otro elemento importante a tener en consideración es que de reabrirse la central se marcaría un precedente que veo como muy peligroso. De hecho, tal vez esté ahí la clave de la petición de esta continuidad. Los expertos consideran que una aprobación podría actuar como punta de lanza para las otras cinco centrales que conforman el sector nuclear en España. Y todo ello sin abrir un pertinente debate público.

Nuclenor lo tiuene claro: quiere que el Ministerio de Industria le conceda 17 años más de funcionamiento. Una ampliación a la que Industria ha respondido dando varios pasos para permitirla. Aunque entes será necesario que el CSN dé su visto bueno.

El pleno del Consejo nuclear aprobó, en noviembre pasado, una modificación sobre las curvas de presión de la vasija del reactor de Garoña, uno de los requisitos exigidos para la continuidad de la planta. En cuanto a los demás (modificaciones del sistema eléctrico de la central y del edificio de almacenamiento de material usado, además de una revisión de las especificaciones técnicas de funcionamiento) serán aprobados probablemente hoy miércoles, gracias a los votos del Partido Popular, que tiene el control.

De hecho, este mismo partido es el que el 21 de febrero de 2014 aprobó un real decreto que establece que el cierre de las centrales solo será definitivo cuando se produzca por motivos de seguridad. Una reforma cuyo objetivo no era otro que permitir una ulterior reapertura de la central de Garoña y que fue catalogada como “muy positiva” por Nuclenor.

Tanto el PSOE, como Izquierda Unida y Podemos, ya se han manifestado partidarios de que la vida útil de las centrales nucleares no se prolongue más allá de los 40 años.  Sin embargo, recordaré aquí que los socialistas estando José Luis Zapatero al frente del país, y siendo Miguel Sebastián ministro de Industria, ya se aprobó y produjo un alargo de la vida útil de la central. Para Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, lo que quiere conseguir el Partido Popular es “atar las manos del Gobierno que entrará”.

En este contexto, tal y como dije, esal ministerio de Industria  al que le corresponde conceder la autorización final. Lo que de hecho significa que el proceso de reapertura tendría que concluir con una decisión política. De ahí que el nuevo mapa electoral resulte determinante en este caso.

En este asunto el portavoz de Equo y diputado por Podemos en el Congreso, Juan López de Uralde, ha manifestado una opinión muy clara sobre el mismo: “Es indecente que un Gobierno en funciones esté actuando así en el proceso para reabrir”.

En cuanto a Ciudadanos, el partido naranja ha preferido mostrarse prudente y ambiguo. David López, su coordinador de Medio Ambiente y Energía, ha planteado así la cuestión:“Lo más lógico sería no reabrir Garoña por criterios de seguridad, económicos y de sensibilidad social, pero no seremos dogmáticos y esperaremos al dictamen del CSN y analizaremos otros factores asociados”.

El rechazo a la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) ha acercado al PSOE y Podemos en el Congreso de los Diputados. Ambos partidos, aunque por separado, presentarán proposiciones no de ley a la Mesa del Congreso en las que instan a que no se reabra esta central.

Por su parte, Greenpeace publicó ayer un artículo en su página oficial en la que se reafirma en su oposición a la apertura de la central.

Un ecologista en El Bierzo.

'Garona cierre ya'. Protesta de greenpeace para exigir el cierre definitivo de Garoña. Greenpeace.org.

‘Garona cierre ya’. Protesta de greenpeace para exigir el cierre definitivo de Garoña. Greenpeace.org.

El CSN impulsa la reapertura de la central nuclear de Garoña. 19/01/16. Elpais.com.

Nuclenor solicita alargar la vida de la central de Garoña 17 años más. 27/05/14. Elpais.com.

Tras tres años parada Garoña ha demostrado que es innecesaria para el sistema eléctrico. 18/12/15. Greenpeace.org.

La central de Garoña ya tiene una ley a medida para reabrir. 22/02/14. Elpais.com.

El rechazo a reabrir la central nuclear de Garoña une a PSOE y Podemos. 20/01/16. Elpais.com.

Garoña: ¿una jugada maestra del PP, Iberdrola y Endesa?
19/01/16. Greenpeace.org.

Una decisión salomónica prolonga en dos años más la vida útil de Garoña

Hoy, día 2 de julio de 2009, en mi diario he apuntado dos noticias. Ambas son importantes, aunque afecten a ámbitos bien diferentes.

Que la India haya despenalizado la homosexualidad lo veo positivo. Denota que hasta lo que parece inamovible, como esos glaciares que avanzan milímetro a milímetro cada año, no lo es. Una ley colonial que entro en vigor en el año 1861 y que castigaba con hasta diez años de cárcel las relaciones sexuales “contra natura” ha sido derogada.

La otra noticia es la decisión salomónica, hecha pública hoy por el ministro de Industria español, Miguel Sebastián, que ha decidido prolongar la vida útil de la central nuclear de Santa María de Garoña hasta el año 2013. Es decir, dos años más de lo prometido por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en su programa electoral. Y la decisión parece que no ha contentado a nadie, por más que todos fueran concientes de que el gobierno (PSOE) se encontraba entre la espada y la pared y  que disponía de  un margen de actuación muy escaso.

El Ejecutivo ha comunicado su decisión pocos días después de que más de 200 intelectuales, de muy diferentes ámbitos, hiciesen pública su postura a favor del cierre de la planta nuclear.

Sebastián compareció en rueda de prensa junta al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirmando que para el momento de la paralización de la planta burgalesa ya tendrían listo un plan industrial capaz de garantizar el empleo “a cada uno de los trabajadores” de la planta. Algo que los trabajadores de la central parece que no se acaban de creer, porque tras el anuncio, anunciaron nuevas movilizaciones.

Un poco de historia reciente.

El 5 de junio de este año, en medio de una gran polémica a nivel nacional, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dio su beneplácito para que Garoña continuara abierta diez años más. En el informe presentado, no vinculante para el Gobierno, el máximo organismo de seguridad en materia nuclear imponía a la central – propiedad a partes iguales de Endesa e Iberdrola -, quince condiciones de seguridad muy onerosas para que ésta pudiese continuar funcionando.

De este modo, tras la presentación del informe, la decisión final sobre la renovación de la licencia a la nuclear quedó en manos del Ejecutivo. Rodríguez Zapatero, fuertemente presionado desde la izquierda, se vio entonces forzado a refrendar en el Congreso de los Diputados su compromiso de cerrar las nucleares al finalizar éstas su vida útil.

La central de Garoña (Burgos) es la más antigua en España. Los ecologistas la han apodado ‘la central de las mil y una grietas’  en alusión a su supuesta inseguridad. Una afirmación que los trabajadores de la nuclear rechazan rotundamente, y que les ha llevado a movilizarse activamente – tanto como los ecologistas – en la defensa de sus puestos de trabajo.

Desde un punto de vista energético Garoña sólo cubre poco más del uno por ciento de las necesidades del país, las cuales han ido siendo cubiertas paulatinamente por las energías alternativas gracias a una previsora y acertada política gubernamental. Una acción orientada hacia el cierre de las centrales nucleares, no sólo por sus riesgos potenciales sino también porque el almacenamiento de los residuos radioactivos resulta muy costoso y es impopular.

Hasta la fecha estos residuos se han ido guardando en las mismas centrales que los producen, en grandes piscinas que empiezan a saturarse poco a poco. Parte de esa indeseada producción se ha trasladado a Francia, para que la guarden allí mediando un muy costoso pago (sobre este tema hablaré más adelante en el blog). Pero los plazos se agotan y pronto habrán de retornar a nuestro país. ¡Y nadie quiere tener un cementerio nuclear al lado de su casa!

Energía nuclear: un debate que no se agota.

El debate en torno a la utilización de la energía nuclear sigue muy vivo en España. Lo que parece menos evidente en el país galo, nuestro vecino, donde desde hace años se apostó por  la energía nuclear y es un tema mejor asumido. Es cierto que los franceses también han conocido un par de sustos, pero alejados de las dimensiones catastróficas que se alcanzaron en Chernóbil. Hoy, la mayoría de los franceses viven confiados en la seguridad de sus numerosas centrales nucleares.

Estados Unidos lleva treinta años sin construir ninguna planta nuclear después del accidente de Three Mile Island (Harrisburg, 1979). Pero en China, que está viviendo un gran proceso de expansión industrial, y que necesita reducir sus emisiones de CO2 (las centrales nucleares no producen CO2) se están construyendo un gran número de nuevas plantas atómicas. Con todo, el 70 por ciento de la producción energética china continúa dependiendo de las centrales térmicas alimentadas con carbón.

En nuestro país, aunque tampoco hemos conocido sustos catastróficos con la energía nuclear, sí ha habido algunos menos importantes. El 19 de octubre de 1989  se declaró un incendio, seguido de una inundación, en la zona de turbinas de la central de Vandellós I (Tarragona), y aunque no se llegó a escapar radioactividad al exterior los expertos señalan que se rozó la catástrofe. La inquietud social fue muy grande. Tanto como el elevado coste de las medidas exigidas por el Consejo de Seguridad a la empresa para corregir las irregularidades detectadas, lo que la llevó a decidir su cierre definitivo.

En el año 1992 hubo un incidente en la central de Trillo (Guadalajara) que el Consejo consideró de nivel 2. Y en Vandellós II, en agosto de 2005, se produjo otra alerta catalogada del mismo nivel. A consecuencia de la misma el CNS ordenó la parada de la planta durante seis meses tras acusar a sus propietarios de “ocultación de información” y de “primar la producción sobre la seguridad”, e imponerles una multa de 1,6 millones de euros.

Con posterioridad, en abril de 2006, un incendio asoló el entorno de Vandellós II (Tarragona), – propiedad de la agrupación de empresas formada por el Grupo Endesa e Iberdrola Asociación Nuclear Ascó-Vendellòs (ANAV), unificadas en una gestión única a partir de 1998, – aunque sin llegar a producir daños en sus instalaciones. Y aquel mismo mes, un camión protagonizó un incidente rocambolesco al trasladar a una chatarrería de Reus tierra con residuos radioactivos procedentes de una fuga acaecida el 26 de noviembre de 2007. Curiosamente, fueron los ecologistas de Greenpeace quienes denunciaron este hecho antes que de que el CNS lo hiciera público.

El 14 de abril de 2008 se produjo un escape radioactivo en la central de Ascó (Tarragona) del cual nadie se enteró, ni siquiera el gobierno , hasta cuatro meses después. Cuando el hecho saltó a la luz pública algunos se apercibieron entonces que la fecha de la fuga coincidía con la visita didáctica de un grupo de escolares a la planta, lo que lógicamente generó una enorme preocupación en las familias y la sociedad catalana.

Las plantas de Cofrentes (Valencia) y de Trillo (Guadalajara) también han vuelto a estar en el candelero últimamente por incidentes denunciados por el Consejo nuclear.

Después de haber leído esto quizá puede entenderse mejor que, en la actualidad, hay mucha gente que desconfía de las nucleares, de sus propietarios, de los políticos y hasta del Consejo nuclear.

Ocurre también que  quienes residen cerca de las nucleares – pero que no viven de ellas -, no quieren estar siempre pendientes de un aviso de evacuación urgente, ni de simulacros de emergencia que rompen el ritmo de su rutina diaria.

Actualmente, según la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC), hay 67 los municipios situados dentro de un círculo de radio 10 km. con centro en una central nuclear. Y los graves accidentes ocurridos en otros países, unidos a la mala propaganda ecologista contraria a este tipo de energía, han contribuido a crear una imagen negativa de la energía nuclear. Una pesada losa que no logra sacarse de encima.

La energía nuclear tiene a su favor que no produce CO2, pero tampoco lo hacen las centrales hidráulicas, las eólicas o las plantas voltaicas, siendo las últimas  más sostenibles. Además, éstas últimas presentan la ventaja de no condicionar el futuro medioambiental de las siguientes generaciones.

Un ecologista en El Bierzo.

Industria anuncia que la central nuclear de Garoña seguirá abierta hasta julio de 2013. 02/07/09. 20minutos.es.

Más de 200 personalidades firman el manifiesto por el cierre de Garoña. 23/06/09. Greenpeace.org.

El CSN da el visto bueno al funcionamiento de la central de Garoña durante 10 años más. 05/06/09. 20minutos.es.

Un camión viajó de Ascó a Reus con radiactividad procedente de la fuga. 23/04/08. Elperiodico.com.

Comentario por Rafael del Barco Carreras el 19/10/09.

“19 de octubre de 1989, incendio en la central nuclear de Vandellós 1″. Se cumplen 20 años. Noticia de relleno. Y no es por lo de nuclear, que apenas oída la palabra me siento en el ordenador. Viene tan a cuento con mis elucubraciones sobre extorsión y soborno, y la intervención de los abogados, que no puedo por menos que echar mano de otro de los desapercibidos libros, a pesar de aparecer en infinidad de librerías, sobre la gran corrupción barcelonesa. La Prensa que quitó hierro al tema del incendio, silenció la denuncia y sus truculencias, a mi entender tan nefastas y aberrantes como el incendio en sí mismo.

Hoy me propongo aparecer por el Palacio de Justicia para asistir a otra sesión, si la hay, por el juicio a la corrupción en la delegación de Hacienda de Barcelona, pero la noticia me obliga recordar otro de los ausentes en el banquillo de los acusados, aunque virtualmente esté entre ellos, y ¡entre los defensores!, Juna Piqué Vidal.

El libro de Antonio Piñol, ex secretario de Piqué (que le denunciara a Fiscalía saliendo denunciado y con año y medio de petición por chantaje) nos documenta el modus operandi, tanto para zafarse del banquillo, en este caso Luis Magaña Martínez y Jaime Carrasco Belmonte, presidentes de Hifrensa antes y después del incendio, como de la corrupta intervención de los abogados de las dos partes.

Es de recordar que al abogado de FECSA, o sea, HIFRENSA, Juan Vives Rodríguez de Hinojosa se le condenó en el caso de las extorsiones del juez Luis Pascual Estevill. Ver imágenes y páginas del libro en http://www.lagrancorrupcion.blogspot.com.

Rafael del Barco Carreras.