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‘Obesos y famélicos’, el libro de Raj Patel que reveló el control del negocio de la alimentación por las multinacionales

Portada del libro 'Obesos y famélicos' de Raj Patel. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

Portada del libro ‘Obesos y famélicos’ de Raj Patel. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

Las cifras no dejan lugar a dudas, puesto que se repiten incansablemente un año tras otro con escasa variación: casi mil millones de personas en el planeta pasan hambre (unos 870 millones) mientras que 500 millones de ellas son obesas. Lo que, además, acarrea a las últimas problemas de salud.

Es lo que indica el informe recién publicado por la FAO: ‘El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2013’.

Hambre y sobrealimentación: dos caras de una misma moneda.

En el año 2008 un joven activista de origen indio, Rajeev Charles Patel, publicó un libro sobre la situación de la alimentación en el mundo que conmovió los cimientos de nuestra civilización. Su título era ‘Obesos y famélicos. El impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial (2008)’ . En él, a lo largo de más de trescientas páginas, el redactor desvelaba crudamente las dos caras antagónicas de una misma moneda: por un lado la de la obesidad, por el otro la del hambre y la malnutrición.

Raj Patel en la presentación de su libro en Barcelona. 3 abril 2008. Fuente: publico.es. Efe.

Raj Patel en la presentación de su libro en Barcelona. 3 abril 2008. Fuente: publico.es. Efe.

Alabada por algunas figuras notables del activismo mundial, como Noemi Klein, la obra de Patel se convirtió en un best seller internacional, infiltrándose incluso en ambientes más neutros y alejados de la anti-globalización (o anti-mundalización), a los que supo explicar de manera convincente la política que se esconde detrás de un plato de comida.

Pronto, la obra de Raj Patel se convirtió en un clásico de la antiglobalización, anticipando la crisis del sistema alimentario mundial que otros escritores de los que vengo hablando, como Esther Vivas o Gustavo Duch, se esfuerzan en dar a conocer. Publicado en -al menos- trece países, ‘Obesos y famélicos’ ha sido celebrado por la crítica al revelar por primera vez la guerra sucia de las empresas multinacionales por el control del negocio de la comida.

Hoy, el último informe de la FAO, ‘El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación’, recientemente hecho público, nos revela que en los últimos cinco años la convivencia entre el hambre y el exceso de alimentación no ha cambiado en lo sustancial, y que casi mil millones de personas continúan padeciendo de sobrepeso en el mundo mientras más de quinientos otros millones padecen hambre y desnutrición. El principal interés de la investigación de Patel era, -y continúa siendo todavía hoy-, que explicaba el origen de esta aparente paradoja como la consecuencia inevitable de un sistema mundializado que las grandes corporaciones internacionales manejan a su antojo para su propio provecho.

Patel reveló al mundo la existencia de agricultores, africanos, asiáticos y centro o sudamericanos paupérrimos, desesperados hasta el punto de llegar al punto de vender sus órganos para sobrevivir, o capaces de suicidarse después de haber sido arruinados por grandes corporaciones mundiales. Al mismo tiempo desveló como los deseos del consumidor eran manejados a capricho por un márquetin conocedor de todas sus debilidades. Una situación que la periodista Rosa Montero subrayó en el comentario que sobre el libro publicó en el diario español ‘El País’ con motivo de su presentación.

Pero, ¿quién es el autor del libro que revolucionó a las organizaciones, activistas  y periodistas, que tratan habitualmente sobre el tema de la alimentación y el hambre en el mundo?

Raj Patel.

El escritor y activista Raj Patel autor de 'Obesos y famélicos'. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

El escritor y activista Raj Patel autor de ‘Obesos y famélicos’. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

Rajeev Charles Patel nació en el seno de una familia hindú afincada en Londres (Inglaterra) en 1972. Estudió y se graduó en Política, Filosofía y Economía en Oxford y obtuvo una maestría en la Escuela de Economía de Londres, doctorándose en Sociología del Desarrollo en la Universidad de Cornell. Actualmente es profesor universitario, escritor y activista.

Patel trabajó para el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Precisamente, fueron ciertas políticas de reforma agraria llevadas adelante por esos organismos las que le inclinaron hacia el activismo político, publicando artículos para distintos medios internacionales. En estos momentos es investigador en la Universidad de KwaZulu-Natal en Sudáfrica y profesor visitante en el Centro de Estudios Africanos de la Universidad de California en Berkeley, además de miembro del Instituto de Alimentación y Políticas de Desarrollo Food First en Oakland, California.

¿Cómo conseguir el libro?

Os dejo con tres direcciones donde he podido localizar el libro en Internet, aunque me imagino que habrá más. Si sabéis de alguna en vuestro país podéis apuntarla al pie del artículo en los comentarios y yo la añadiría después al artículo.

Un ecologista en El Bierzo.

Mapa del hambre en el mundo. Fuente: centralintelligencyagency.com. 16 marzo 2008.

Mapa del hambre en el mundo. Centralintelligencyagency. 16 marzo 2008.

Raj Patel subraya que “en el mundo actual, los más hambrientos y los más obesos son pobres”. 03/04/08. Publico.es.

2013: Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación según la FAO. 22/06/13. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Obesos y famélicos. 2008. Casadellibro.com.

Obesos y famélicos. 2008. Editorialmarea.com.ar.

Obesos y famélicos. 2008. Tematica.com.

¿Alimentos para comer o tirar?

La escritora Esther Vivas. Fuente: esthervivas.com.

La escritora Esther Vivas. Fuente: esthervivas.com.

No es la primera vez que publico algún artículo de Esther Vivas en este blog, y es probable que muchos de vosotros ya la conozcáis o incluso hayáis leído alguno de sus libros.

Licenciada en periodismo y magister en sociología, Esther ofrece conferencias y se ha especializado en el estudio de los movimientos sociales y políticos alternativos, agrícolas y alimentarios.

Vivas es, además,  autora de diversos libros sobre estas temáticas. Algunos de ellos han sido traducidos a otros idiomas, como el francés, portugués o italiano. Hace poco, en colaboración con Josep María Antentas, publicó Planeta Indignado. Ocupando el futuro’, sobre la primavera árabe y el movimiento de los indignados.

Como activista, Vivas plantea alternativas desde la soberanía alimentaria y el consumo crítico. Asimismo es autora de un blog muy interesante cuyo enlace encontraréis al pie de este artículo.

Un ecologista en El Bierzo.

¿Alimentos para comer o tirar?, por Esther Vivas.

En casa se puede desperdiciar la domida si no se hacen las previsiones necesarias.

En casa se puede desperdiciar comida si no se hacen las previsiones necesarias.

Vivimos en el mundo de la abundancia. Hoy se produce más comida que en ningún otro período en la historia. La producción alimentaria se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial, desde entonces, tan sólo se ha duplicado. Hay comida de sobras. Pero 870 millones de personas en el planeta, según indica la FAO, pasan hambre y anualmente se desperdician en el mundo 1.300 millones de toneladas de comida, un tercio del total que se produce. Alimentos para comer o tirar, esa es la cuestión.

En el Estado español, según el  Banco de Alimentos, se tiran cada año 9 millones de toneladas de comida en buen estado. En Europa esta cifra asciende a 89 millones, según un estudio de la Comisión Europea: 179 kilos por habitante y año. Un número que sería incluso muy superior si dicho informe incluyera, también, los residuos de alimentos de origen agrícola generados en el proceso de producción o los descartes de pescado arrojados al mar. En definitiva, se calcula que en Europa, a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, del campo al hogar, se pierde hasta el 50% de los alimentos sanos y comestibles.

Despilfarro y derroche versus hambre y penuria. En el estado español, una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de la pobreza, el 21% de la población. Y según el Instituto Nacional de Estadística, se calculaba, en 2009, que más de un millón de personas tenían dificultades para comer lo mínimo necesario. A día de hoy, pendientes de cifras oficiales, la situación, sin lugar a dudas, es mucho peor. En la Unión Europea son 79 millones las personas que no superan el umbral de la pobreza, un 15% de la población. Y de estos, 16 millones reciben ayuda alimentaria. La crisis convierte el malbaratamiento en un drama macabro, donde mientras millones de toneladas de comida son desperdiciadas anualmente, millones de personas no tienen qué comer.

Y, ¿cómo y dónde se tira tantísima comida? En el campo, cuando el precio cae por debajo de los costes de producción, al agricultor le resulta más barato dejar el alimento que recolectarlo, o cuando el producto no cumple los criterios de tamaño y aspecto dictados. En los mercados mayoristas y las centrales de compra, donde los alimentos tienen que pasar una especie de “certamen de belleza ” respondiendo a los criterios establecidos, principalmente, por los supermercados. En la gran distribución (súpers, hipermercados…), que requieren de un alto nñumero de productos para tener los estantes siempre llenos, aunque después caduquen y se tengan que tirar, donde se producen errores en la confección de pedidos, hay problemas de envasado y deterioro de los alimentos frescos. En otros puntos de venta al detalle, como mercados y tiendas, en los que se tira aquello que ya no se puede vender.

El'Fast food' o comida rápida se impone en Occidente pese a sus limitades cualidades nutricionales.

El ‘Fast food’ o comida rápida se impone en Occidente pese a sus limitades cualidades nutricionales.

En restaurantes y bares, donde un 60% de los desperdicios son consecuencia de una mala previsión, el 30% se malbarata al preparar las comidas y el 10% responde a las sobras de los comensales, según un informe avalado por la Federación Española de Hostelería y Restauración. En casa, cuando los productos se estropean porque hemos comprado más de lo que necesitábamos, dejándonos llevar por ofertas de última hora y reclamos tipo 2×1, al no saber interpretar un etiquetaje confuso o por envases que no se adecuan a nuestras necesidades.

El desperdicio alimentario tiene causas y responsables diversos, pero, básicamente, responde a un problema estructural y de fondo: los alimentos se han convertido en mercancías de compra y venta y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un muy segundo plano. De este modo, si la comida no cumple unos determinados criterios estéticos, no se considera rentable su distribución, se deteriora antes de tiempo… se desecha. El impacto de la globalización alimentaria al servicio de los intereses de la agroindustria y los supermercados, promoviendo un modelo de agricultura kilométrica, petrodependiente, deslocalizada, intensiva, que fomenta la pérdida de la agrodiversidad y del campesinado, tiene una gran responsabilidad en ello. Poco importa que millones de personas pasen hambre. Lo fundamental es vender. Y si no lo puedes comprar, no cuentas.

Pero, ¿qué pasa si intentas recoger la comida que sobra? O bien te puedes encontrar con el contenedor cerrado bajo llave como ha hecho el consistorio de Girona, con los depósitos frente a los supermercados, alegando “alarma social” ante el hecho de que cada vez son más las personas que toman alimentos de la basura. O bien puedes enfrentarte a una multa de 750 euros si hurgas en los contenedores madrileños. Como si el hambre o la pobreza fuese una vergüenza o un delito, cuando lo vergonzoso y propio de delincuentes son las toneladas de comida que se tiran diariamente, fruto de los dictados del agrobusiness y los supermercados, y que cuentan, además, con el beneplácito de las administraciones públicas.

Los supermercados nos dicen que donan comida a los bancos de alimentos, en un intento de lavarse la cara. Pero, según un estudio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, sólo un 20% lo hace. Y esto, además, no es la solución. Dar comida puede ser una respuesta de emergencia, una tirita o incluso un torniquete, en función de la herida, pero es imprescindible ir a la raíz del problema, a las causas del despilfarro, y cuestionar un modelo agroalimentario pensado no para alimentar a las personas sino para que unas pocas empresas ganen dinero.

Una comida sana es necesaria para el mantenimiento de la salud.

Una comida sana es necesaria para el mantenimiento de la salud.

Vivimos en el mundo de las paradojas: gente sin casa y casas sin gente, ricos más ricos y pobres más pobres, despilfarro versus hambre. Nos dicen que el mundo es así y que mala suerte. Nos presentan la realidad como inevitable. Pero no es verdad. Ya que a pesar de que el sistema y las políticas dicen ser neutrales no lo son. Tienen un sesgo ideológico y reaccionario claro: buscan el beneficio, o ahora la supervivencia, de unos pocos a costa de la gran mayoría. Así funciona el capitalismo, también en las cosas del comer.

Esther Vivas. 01/01/2013.

Comprad, comprad, malditos. 24/12/12.Esthervivas.com.

Esther Vivas: ‘El modelo de producción de alimentos antepone intereses empresariales a las necesidades alimentarias de las personas y su salud’. 14/04/11. Ecobierzo.org. (Este enlace ya ha desaparecido).

Josep Maria Antentas y Esther Vivas reflexionan sobre un primer año del Movimiento 15-M en su libro: ‘Planeta Indignado’. 18/06/12. Ecobierzo.org. (este enlacen tampoco se localiza ya).

Esther Vivas, por un consumo solidario. 17/10/08. Youtube.com. La Ciudad Tomada.

¡Marchando una de salmón transgénico!

El escritor irlandés George Bernard Shaw lo dijo primero: “No hay amor más sincero que el amor que sentimos hacia la comida”. Pero ese amor hacia lo que nos es indispensable para la vida, hacia el manjar añorado, se encuentra hoy puesto en entredicho ante la incerteza de poder satisfacer con él nuestras expectativas gastronómicas más gloriosas. Y es que está claro: de los alimentos lo que más nos gusta a muchos es  su autenticidad. Algo que cada día va a ser más difícil de encontrar, porque los transgénicos ya están aquí, forman parte de nuestra dieta. ¡Y nosotros sin saberlo! Después de los vegetales, ahora llega a nuestras mesas lo más fuerte: la dieta animal transgénica.

Si bien hace tres lustros que se habla de ello, las primeras noticias han aparecido en prensa en estos días. ¡Pronto llegará a nuestro plato el primer animal transgénico! ¿Cuál será? Pues… será un salmón. Estados Unidos está decidido a comercializarlo y tal como son sus empresarios podemos estar seguros de que pronto figurará en el menú de sus restaurantes. Y finalmente, como no podía fallar, también en los nuestros. ¿Alguien lo duda?

A estas horas la FDA (Food and Drug Administration), la agencia norteamericana que autoriza nuevos alimentos y medicamentos, ya debe de haber decidido si autoriza el primer salmón transgénico de la historia de la humanidad. Será así, la primera vez que se destina al consumo humano a un animal modificado genéticamente. Una vez aprobado, el siguiente paso será una audiencia del Centro de Sanidad Alimentaria y Nutrición Aplicada de la FDA para tratar temas como el etiquetado de este tipo de alimentos transgénicos.

Algunos verán esta noticia como un progreso significativo para acabar con el hambre en el mundo. Es sabido que buena parte de la población mundial no consume la cantidad de proteínas necesarias para asegurar su buena salud. Esto es quizás más patente en África, en donde ya se apunta al nuevo salmón como el salvador de la hambruna a millones de necesitados.

Pero, ¡cuidado! Porque, como en muchos otros casos, las pruebas acerca de la inocuidad de estos alimentos me temo que estén aún por hacer. Después de todo, los documentos más antiguos que he localizado sobre este animal transgénico no alcanzan las dos décadas. Y la biotecnología, con todo lo rápido que avanza cada día, es una ciencia joven y todavía en pañales.

Esperemos que las ansias de ganar dinero de unos, o de recuperar las inversiones en investigación realizadas, y los muy respetables intereses ciudadanos acaben convergiendo con el tiempo. Porque de lo contrario, el desastre puede ser mayúsculo. Los más jóvenes quizás no hayan oído jamás hablar de ello, pero ya hemos conocido en Europa situaciones muy dramáticas relacionadas con la administración de medicamentos sin la debida prevención. La precaución es uno de los principios básicos que deberían guiar todos estos experimentos y no se está cumpliendo.

En 1963 fue retirado del mercado farmacéutico español la talidomida, que había sido comercializada cinco años antes como calmante de las náuseas del embarazo durante los primeros meses. Provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, una anomalía congénita caracterizada por la carencia, cortedad o deformidad de las extremidades.

El sumosalmon.

Al nuevo salmón transgénico le han llamado “AquAdvantage”. Pero ya antes tenía un nombre más conocido y popular: el sumosalmon.

En 1994, los genetistas canadienses de Vancouver Fisheries and Ocean Department (British Columbia), en colaboración con dos investigadores de Estados Unidos y Singapur, crearon salmones transgénicos que podían alcanzar en un año once veces mayor al habitual en esa edad. En un caso se alcanzó una tasa de crecimiento treinta veces mayor a la normal. Estos fueron los famosos “sumosalmones”.

Los experimentos con peces no habían dado resultados satisfactorios hasta ese momento, ya que se basaban en la transferencia de un gen mamífero. Pero para los últimos experimentos los investigadores utilizaron material genético de salmón.

El transgén que codifica la hormona del crecimiento se inyectó en tres mil huevos fecundados, cuyo desarrollo se había inhibido justo antes de la fecundación, por microinyección en el blastocisto. Después de un año, el trangén fue efectivo en un 6,2 por ciento de los alevines supervivientes, que presentaron una impresionante tasa de crecimiento. Esta modificación genética también aceleró la maduración sexual de los peces que fueron capaces de reproducirse y transmitir sus capacidades de crecimiento a su descendencia.

AquaBounty.

AquaBounty Technologies Inc., con sede en Massachusetts, opera en la Isla Príncipe Eduardo y en la provincia canadiense de Terranova y Labrador. La compañía intenta recibir la aprobación desde hace una década para convertirse en el primer productor de un animal genéticamente modificado para consumo humano.

Resultado de su investigación es el salmón “AquAdvantage”. Éste ofrece características de sabor, textura o nutrición idénticas a las de su pariente natural inmediato: el salmón común o del Atlántico. Pero difiere de él en dos características principales; la primera es que crece el doble de rápido y alcanza su desarrollo final en la mitad del tiempo; la segunda es que produce menos gastos, y mayores beneficios, a quienes se ocupan de su cría y comercialización.

Una situación similar ya la hemos conocido antes en la ganadería, con la aplicación de hormonas a los piensos y sus resultados desastrosos para la salud humana: descenso de la fertilidad en los varones y aparición de signos físicos de feminización. Y en las mujeres, aceleración de la pubertad. Por desgracia, esta situación continúa aún vigente.

A simple vista, ambos salmones son similares, salvo que uno dobla en tamaño al otro con la misma edad. Y si un salmón del Atlántico tarda tres años en completar su desarrollo, el transgénico tarda la mitad. Puestas así las cosas, es probable que los acuicultores vean con agrado a esta nueva especie.

En realidad nos encontramos frente a un cóctel genético sorprendente, ya que aúna los genes de tres peces diferentes: el salmón común, un pez de la familia de las anguilas (Zoarces americanus), cuyos machos pueden alcanzar más de un metro de longitud, y el Salmón real o Chinook, que puede pesar cincuenta kilos.

Otra diferencia sustancial es que las hembras de los salmones transgénicos son estériles. La compañía AquaBounty lo justifica apelando a la protección de la biodiversidad, después de las críticas muy negativas al proyecto realizadas por los ecologistas. Empiezan a ser conocidos por la gran mayoría los desastres relacionados con la biodiversidad que se han producido en numerosos hábitats por la introducción de especies foráneas en ellos. Por eso, y para curarse en salud, la compañía Aquabounty ha creado un animal infértil.

Pero tal preocupación por la naturaleza tiene su lado oscuro. La fórmula obligará a las piscifactorías a adquirir nuevas partidas de alevines a cada vez y estarán obligadas a depender de AquaBounty, que establecerá de este modo una patente total.

Queda por decidir si el nuevo salmón lucirá alguna etiqueta que desvele su origen al consumidor. Es esta una batalla emprendida por las asociaciones ecologistas que no siempre se ha saldado a su favor. Más bien al contrario.

Otra característica que me desasosiega es la posibilidad genética que tiene la biotecnología de asegurar especies estériles. El temor de que puedan hacer lo mismo con los seres humanos me sofoca durante unos segundos… Y, luego, ¿No habíamos quedado en que ambas especies eran idénticas? ¿La inexistencia de hormonas en ciertos ejemplares no implica finalmente que haya diferencias entre ellos? Dudas, y más dudas. Dudas que una asociación de cocineros jefes estadounidenses tiene también, puesto que han solicitado a la FDA que prohíba la explotación del salmón modificado genéticamente.

La Red de Acción de Biotecnología Canadiense (CBAN), coincidiendo con otros investigadores, cree necesario frenar la modificación genética del salmón. Manifiesta que las medidas de protección son insuficientes y que el salmón transgénico representa un potencial peligro para la población de salmones silvestres, siendo un alimento innecesario.

En esta guerra de intereses, el consumidor es quien tiene la última palabra. Su exigencia ante la administración de su derecho a conocer lo que come será determinante.

Un ecologista en El Bierzo.

¿El salmón transgénico, primer alimento animal aprobado por la FDA? 31/08/10. Gastronomiaycia.com.

El primer animal transgénico en llegar al plato será un salmón. 12/07/10. Abc.es. 

Animales transgénicos. El sumosalmon. Ipn.uni-kiel.de. Pdf.

Salmón transgénico podría afectar a los lagos y rios de la Patagonia Argentina. 11/04/01. Ecoportal.net.