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Cumbre del Clima de París: ¿el inicio de una nueva era energética?

Buenos Aires con 2º C más. Infobae.com.

Buenos Aires con 2º C más. Infobae.com.

Hace un par de días escribí sobre las reticencias de India a que se la den con queso, y sobre su individualismo a la hora de sacar tajada de una situación que le es favorable, dispuestos como están los líderes de las principales potencias mundiales (EE.UU., China y Francia) a coger, por fin, al toro por los cuernos y cortar por lo sano en un asunto que pàrece que se nos haya ido un poco de las manos, como es el del cambio climático.

Al respecto de esas reticencias no he podido encontrar nada más en Internet. Es como si la tierra se las hubiese tragado. Me imagino que se habrá producido algún encuentro bilateral, trilateral, o a cuatro bandas, con algunas promesas, y que todo habrá entrado dentro de un orden.

Christiana Figueres, Laurent Fabius y Ban Ki-moon en Le Bourget, este sábado. Elmundo.es. Reuters.

Christiana Figueres, Laurent Fabius y Ban Ki-moon en Le Bourget, este sábado. Elmundo.es. Reuters.

Titulan los principales medios casi lo mismo, me imagino que recogiendo las noticias de alguna de las escasas grandes agencias de prensa que hay en el mundo, que es una de las cosas que debiera ser de lo más trasparente, en vez de ser al revés. Dice algo así como que las conversaciones técnicas ya han finalizado y que ha llegado la hora de que actúen los políticos, en este caso los ministros de cada país, para rematar un borrador de 48 páginas que, de una manera bastante sorprendente, ya se puede encontrar en la red, y que por lo tanto cualquiera puede ver. Aunque no entender, porque al que yo he podido acceder está en inglés, y si no dominas ese idioma, y pones el te.xto en el traductor automático, ya sabes a lo que te expones.

El pacto contra el cambio climático queda en manos de los ministros”, resume un apagado titular, como si la creatividad del periodista no pudiera dar para más. Y es de ‘El País’. Muy parecido al publicado por El Mundo, La COP21 aprueba un borrador de acuerdo para ser ultimado por los ministros”, tanto que uno podría pensar que se han puesto de acuerdo a la hora de encabezar la noticia.

Puestos a elegir prefiero el del diario ‘Abc’ de hace dos días: En París se decide el futuro”. Pero aún más aquellos que no veo escritos, y que hacen referencia a una Cumbre del Clima en París que toque campanas a muerte por las energías fósiles, principales responsables del problema. En este sentido me gustaría poder encontrar titulares más rotundos, como algunos que dijeran que esta cumbre marca el inicio de una nueva era, la de las energías renovables y no contaminantes de la atmósfera que respiramos millones de personas, más de siete mil millones en concreto.

He estado repasando las notas que escribí cuando Obama inició su segundo mandato, a principios de 2013, haciendo referencia a su buena disposición a orientar la economía mundial hacia fuentes más saludables de energía. Ya la cumbre de Copenhague, en 2009, considero que se salvó por los pelos gracias a su intervención. Quiero decir que aún considerándola un fracaso, pudo haberlo sido peor todavía. Ahora también confío en que haga todo lo que esté al alcance de sus manos para que surja de parís un acuerdo vinculante. Francia también está por la labor. ¿Y China? Lo tengo menos claro, aunque espero que también.

Una calle en Wall Street. Nueva York. Infoba.com.

Una calle en Wall Street. Nueva York. Infoba.com.

He encontrado en la red unas imágenes espectaculares de qué aspecto podrían tener algunas importantes capitales del mundo en caso de que las temperaturas continúen subiendo. 2ºC, o hasta 6, que es lo que establecen los expertos que ocurriría de no tomarse medidas a tiempo. Tal vez sean algo catastrofistas. ¿Lo son? A vosotros de juzgarlo. En cualquier caso sirven bien para llamar la atención sobre un riesgo que la gente parece no querer ver.

La misma calle y lugar en Wall Street. Nueva York. Infoba.com.

La misma calle y lugar en Wall Street. Nueva York. Infoba.com.

También he encontrado opiniones emitidas hace varios años, como la de Josep Enric Llebot, formulada en el trascurso del X Seminario Internacional del Cambio Climático organizado en Madrid por la Fundación Gas Natural-Fenosa, el 2 de noviembre de 2015, en la que este catedrático de Física de la Universidad Autónoma de Barcelona, que aparecía en esa reunión más bien como un aguafiestas de la misma, hacía referencia a una inercia del clima”, del que no he vuelto a oír ni una palabra más. Sin embargo, su posición continúa pareciéndome muy razonable. Porque una vez puesta en movimiento una dinámica como la que protagoniza el cambio climático, aún aportándole cataplasmas, no me parece muy sensato pensar en que estos vayan a lograr un resultado inmediato. Por lo tanto, no sería yo quien pospusiera la aplicación de las medidas propuestas por cada país a título propio, ni tampoco las que puedan resultar de la COP21. Este señor ya consideró entonces “utópico” el objetivo también propuesto en Copenhague de mantener la temperatura media del planeta durante este siglo sólo 2ºC por encima de los niveles preindustriales. Incluso en la hipótesis poco probable de que se consiga reducir hasta 2050 un 50% las emisiones de CO2.

London con 4º C más. Infobae.com.

London con 4º C más. Infobae.com.

Sobre la historia de esos tan manidos 2ºC (3,6 grados Fahrenheit) he logrado dar con alguna información interesante. El límite de aumento de los 2ºC fue sugerido por el economista William D. Nordhaus a mitad de los años 1970, aunque quedó después en el olvido hasta que en 1990 el Advisory Group on Greenhouse Gases (AGGG), precursor del IPCC, lo introdujo en el último informe que publicó.

Pero pasar esa referencia de los estudios e informes científicos a la arena política no fue fácil. En la cumbre del Clima de Bali (Indonesia), la COP13 celebrada a finales de 2007, se logró introducir la referencia al límite de temperatura y la reducción de emisiones que haría falta para contenerla en ese valor sólo a pie de página del texto del acuerdo. El acuerdo de Copenhague de 2009 también menciona en su texto los 2 ºC, aunque no dice cómo se va a medir este incremento de temperatura.

Shanghái con 4º C más. Infobae.com.

Shanghái con 4º C más. Infobae.com.

Sea como fuere el último informe de Evaluación del IPCC, publicado en 2014, analiza diferentes escenarios que muestran que para tener una oportunidad probable de limitar el incremento de la temperatura media global a los 2ºC  (hay que tener en cuenta que desde 1880 ya se ha incrementado en 1,02ºC, según los últimos datos del Met Office) la concentración de CO2 en la atmósfera debería rondar las 450 partes por millón (ppm) en 2100 (el valor actual está en 402). No obstante, esta cifra no tiene por qué ser la definitiva: los países vulnerables, los pequeños Estados insulares y los países menos adelantados, han pedido que el objetivo sea no pasar de un aumento de 1,5ºC, algo que también será objeto de discusión estos días en París.

Rio de Janeiro con 4º C más. Infobae.com.

Rio de Janeiro con 4º C más. Infobae.com.

Hoy se considera que el aumento de la temperatura global en 2ºC provocaría una subida del nivel de los océanos capaz de sumergir bajo sus aguas las tierras que actualmente ocupan unos 280 millones de personas. Mientras que un aumento de 4 grados (7,2 F) se calcula que cubriría áreas donde viven más de 600 millones de ellas. Tal es el caso de algunas islas, como Tuvalu o Maldivas, este último  país considerado como el más bajo del mundo, que debido al aumento del nivel del mar ven con preocupación la continuidad de la existencia de sus territorios.

Un ecologista en El Bierzo.

Los tres desafíos de la cumbre del cambio climático en París. 05/12/15. Infobae.com.

Así quedará Buenos Aires cuando la temperatura global aumente 2°. 09/11/15. Infobae.com.

Convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. 09/05/92. Unfccc.int. Pdf. 

Durban: los intereses nacionales posponen nuevamente la toma de decisiones sobre el cambio climático

COP 17. Durban (Sudáfrica). Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático. 28 nov. - 9 dic. 2011.

COP 17. Durban (Sudáfrica). Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático. 28 nov. – 9 dic. 2011.

No voy a negarlo, estoy disgustado. Y también cabreado. Porque ya cumplen muchos años desde que se despertó mi interés por el clima y con él también la preocupación por conocer a fondo lo que sucede. Y todo sigue igual. Me pregunto, en momentos de quietud, ¿por qué los veranos de mi infancia ya no son como los de antes? Por ejemplo, cuando mi abuela nos obligaba, a mí y a mis hermanas, a hacer la siesta (o algo parecido a tal) porque en la calle podíamos freír un huevo en las aceras. O, también, ¿dónde se fueron aquellas maravillosas primaveras de mi infancia, llenas de arcoíris, en las que tan pronto llovía como lucía el sol?

Recuerdo que, cuando me hice adulto, el asunto del clima empezó a ser una preocupación para mí. Pero no del mismo modo que lo era anteriormente, en que me limitaba a comentar que hacía un frío que pelaba, o que, por el contrario, se fundía hasta el asfalto. No, ahora hablábamos de CO2, de efecto invernadero y del desastroso futuro que nos espera si todo eso no se solucionaba pronto.

COP 17. Durban, 28 nov. - 9 dic. 2011. Copenhagen2009.blogspot.com.

Protesta civil durante la COP 17. Durban, 28 nov. – 9 dic. 2011. Copenhagen2009.blogspot.com.

Después vino Kioto, que sonaba a japonés, como así era, aunque no lo supe hasta más tarde, después de muchas marchas y protestas de los grupos ecologistas. Esto ocurrió cuando ya se comenzaba a hablar de los costes económicos que la subida de las temperaturas globales tendría para nuestras ricas economías. Y después de que el espectro de una posible avalancha de millones de seres venidos del sur, o del este, imposible de contener, se fuera adentrando en nuestro subconsciente colectivo robándonos el sueño. Aunque, he de reconocerlo, el hecho de que en la otra punta del mundo trescientos millones de personas pudiesen quedarse sin tierra en donde aposentar sus pies no nos importaba tanto. Porque, después de todo, eran hindúes, maoríes, o algo así… Vivían en países de Oriente, por la zona del Pacífico y, después de todo, ya estaban acostumbrados a los monzones. Así, por qué preocuparse?

En cuanto a los daneses, que viven a ras de mar, esos ya están tecnológicamente muy avanzados, y seguro que ya sabrían apañárselas para evitar que el océano les comiese medio territorio.

Además, en España, nosotros disfrutábamos de un país privilegiado, con una altitud media muy elevada, y por lo tanto por mucho que subiese el mar, o se fundiesen los polos y glaciares, con tanta costa y acantilado como tenemos, nuestro país nunca iba a quedar sumergido baja las aguas.

Eso era lo que algunos pensaban, o pensábamos. Antes de que viésemos como algunos iconos de nuestra civilización occidental, tales como Venecia, empezaban a correr un gravísimo riesgo de desaparición. Y eso ya no nos hizo gracia. Ni tampoco nos la hace esas fotos de glaciares de hace cincuenta años con lo poco que queda hoy de ellos. O pensar que, si esto sigue así, pronto desaparecerán hasta los osos polares, por falta de territorios de caza.

Los desastres ligados a la subida de las temperaturas ya los estamos viviendo. Son, sobre todo, de tipo medioambiental y parecen guardar alguna relación con los desastres naturales, más frecuentes que nunca, que estamos sufriendo con especial virulencia en los últimos tiempos. Por otro lado, también hay quien asegura que lo del cambio climático es un camelo, que es algo cíclico y que poco o nada tiene que ver con la contaminación.

Efectos del cambio climático sobre las cosechas y la alimentación.

Protesta contra el colonialismo occidental en África. COP 17. Durban, 28 nov - 9 dic. 2011. Copenhagen2009.blogspot.com.

Protesta contra el colonialismo occidental en África. COP 17. Durban, 28 nov – 9 dic. 2011. Copenhagen2009.blogspot.com.

Lo que sí resulta más comprobable es que los cambios climáticos afectan enormemente a la alimentación, y por ende al hambre en el mundo. En la década de los sesenta, concretamente a mediados de la misma, Europa pasó una época de sequía que afectó gravemente a nuestras cosechas. Y en India, por culpa de la escasez de lluvias, en los años 1965 -1966 la producción de cereales cayó de 88 a 75 millones de toneladas. Cuando a finales del siglo XIX exportaba más de un millón de toneladas anuales. Ni que decir tiene, que la diferencia tuvo que ser cubierta con importaciones masivas, mayormente provenientes de Estados Unidos.

En 1969 empezó un periodo de sequedad que afectó gravemente la zona saheliana al sur del Sahara. Los países más afectados fueron Senegal, Mali, Nigeria, Alto Volta, Chad, Mauritania y Etiopía. Y a partir de 1973 el hambre alcanzó duramente a millones de nómadas, provocando una gran mortandad entre ellos a pesar de la ayuda internacional. Y si bien el crecimiento poblacional en esta zona fue pequeño en la época, pasando del 2% al 3%, la producción de cereales de base apenas se movió (de 0,5% a 1%). En comparación, en América del Norte, entre 1940 y 1965 el rendimiento agrícola mejoró en un 100%. Y en Europa, entre 1945 y 1965, lo hizo en un 50%.

Con esto quiero decir que los efectos del cambio climático se dejan sentir con mayor virulencia en los países pobres, aquellos que pertenecen al que llamado por Occidente ‘Tercer Mundo’ (por más que a ellos tanto les desagrade que le digamos así).

En estos momentos, y como denuncian muchas oenegés, entre ellas Médicos sin Fronteras, una sequía como nunca vista en sesenta años, está haciendo auténticos estragos entre la población del llamado cuerno de África, creando una crisis alimentaria que está llevando a la agonía y muerte a miles de personas.

Decía pues, al empezar, que estoy cabreado y no creo que haya para menos. Porque después de la firma del protocolo de Kioto, que interpreto como algo positivo (aunque no vinculante para países como EE.UU), las cumbres de la ONU sobre cambio climático me han llevado ya a pasear por medio mundo. Aunque sólo sea en la imaginación. Y total, para nada, o poco menos. Fue el caso en Bali (COP13/2007), Copenhague COP15/2009), Cancún (COP16/2010) y, ahora, Durban (COP17/ 28 noviembre – 9 diciembre 2011).

Y también, porque entre tanto, en el Viejo Continente, la Comisión Europea (CE) está poniendo a caldo a nuestro país, y otros con minas de carbón, por el supuesto riesgo que supone su utilización para el calentamiento global (no se meten tanto con el petróleo).

De este modo, y aunque reconozco la necesidad de tomar medidas urgentes, entiendo que mientras a unos nos piden ser más papistas que el papa, otros países parece que apuesten por ver cuál es el que contamina más. Lo que no deja de ser una injusticia. Y los principales contaminadores del mundo, como EE.UU., China o India, son encima los más reacios a que les coloquen ningún control sobre sus emisiones.

No a los políticos: demos paso a los científicos en la toma de decisiones sobre el clima.

La presidenta de la COP 17, Maite Nkoana-Mashabane. Durban, 28 nov. - 9 dic. 2011. Cmp7durban.com.

La presidenta de la COP 17, Maite Nkoana-Mashabane. Durban, 28 nov. – 9 dic. 2011. Cmp7durban.com.

Una de las conclusiones que saco de este último encuentro internacional sobre cambio climático ya la hice pública cuando lo de Copenhague. Y es que mientras este tipo de decisiones esté en manos de los políticos mal lo tendremos. Ellos no están dispuestos a que la economía de sus países sufra la menor quiebra, aunque tengamos que pasear todos, de aquí a pocos años, con máscara de gas por nuestras ciudades. Ningún gobernante quiere asumir el coste político que le supondría colocarle el cascabel al gato. Y, además, tienen detrás de ellos a los empresarios, esos mismos que sufragan sus campañas y que les aguijonean para que no cedan ni un ápice en la defensa de sus intereses.

Por esto, entiendo que los científicos tendrían que ser los que acabaran decidiendo en este asunto, para poner fin a esta locura a la que la crisis económica parece aportar renovados argumentos para que no se adopten los acuerdos pertinentes.

Conclusión: en Durban (Sudáfrica) no se ha tomado ninguna medida inmediata para luchar contra el cambio climático, más allá de lo asumido en Copenhague (COP15). Se aplazan las decisiones para casi una década más tarde, lo que más o menos viene a significar que se hipoteca el futuro medioambiental del planeta hasta el año 2020. Luego, ya se verá… Esto sucede cuando todos reconocen que si no se adoptan medidas inmediatas tendremos 2 ó 3ºC más de temperatura global a finales del siglo. Parece poco, pero no es ninguna tontería, como ya lo estamos ya comprobando.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE), un organismo dependiente de la OCDE encargado de supervisar las políticas energéticas de los países miembros, en su informe anual sobre el panorama energético mundial presentado en Londres el mes pasado, aporta una advertencia más. La IAE alerta sobre la posibilidad de que el calentamiento global pueda descontrolarse causando “daños irreversibles” al planeta. Con los datos en la mano, asegura que para el año 2017 los mayores productores de CO2 ya estarán expulsando la misma cantidad de dióxido de carbono que estaba prevista, si se continúa al ritmo actual, para el 2035.

Un ecologista en El Bierzo.

COP 17. Durban (Sudáfrica). 28 nov. - 9 dic. 2011. Cmp7durban.com.

COP 17. Durban (Sudáfrica). 28 nov. – 9 dic. 2011. Cmp7durban.com.

Durban: segunda prórroga de un partido que nadie va a ganar. 11/12/11. Copenhaguen299.blogspot.com.

Protesta de mayoría de países hace cambiar borrador final de COP 17. 09/12/11. Lavozdelsandinismo.com.

Copenhague: los integristas del capital ponen en jaque a la seguridad del planeta. 13/12/11. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

COP 17:CMOP 7 Opening Remarks. 29/11/11. Youtube.com. COP17CMP7durbanZA.