Archivo de la etiqueta: CSN

Garoña: ¿el siguiente Fukushima o Chernóbil?

'No más fukushima'. Protesta en Garoña de Greenpeace. Greenpeace.org.

‘No más fukushima’. Protesta en Garoña de Greenpeace. Greenpeace.org.

He citado en el titular a estos dos últimos desastres nucleares por ser los de más reciente memoria y lamentablemente de los más graves acaecidos. Pero la lista de accidentes que no estaba previsto que ocurriesen, y que en teoría no podían ocurrir, es muy, muy, larga.

En diversas ocasiones he tratando el tema y el caso de Garoña en particular, sobre cuya central he escrito que no debería alargarse su vida útil más allá de los cuarenta años de servicio, ni tampoco improvisar experimentos que puedan acabar trágicamente. En este sentido recuerdo la célebre recomendación realizada por el filósofo y escritor Miguel de Unamuno, quien fuera tres veces rector de la Universidad de Salamanca, en cierta ocasión: “Mire usted, los experimentos hágalos con gaseosa y en su casa”.

Quiero decir con esto que hay experimentos no sólo prohibidos, sino prohibidísimos, y que ciertos asuntos no dejan espacio para ensayos de aprendiz de brujo, porque lo que está en juego es demasiado importante para correr riesgo alguno.

El radio de acción de un posible accidente nuclear en Garoña. 2009. Fuente: inigoortizdeguzman.wordpress.com.

El radio de acción de un posible accidente nuclear en Garoña. 2009: Inigoortizdeguzman.com.

Un posible accidente nuclear en Garoña (Burgos), que tiene la misma tecnología nuclear que Fukoshima pero mucho más antigua, tendría efectos en La Rioja y Vizcaya, con su capital Vitoria incluida, además de contaminar el agua del Ebro y del embalse de Ulibarri-Gamboa, del que bebe una buena parte del País Vasco (Bilbao). La contaminación llegaría incluso hasta Aragón.

Viene este comentario a cuento del titular publicado ayer enEl País’, anunciando que el Centro de Seguridad Nuclear (CSN) vuelve a la carga con la propuesta de reapertura de la central nuclear de Garoña, por más que ésta corresponda a un modelo anticuado y esté debidamente amortizada.

Para mí, detrás de la noticia se ocultauna vez más la codicia. En este caso la de  Nuclenor, que es la titular de la planta, una empresa integrada a partes iguales por las eléctricas Endesa e Iberdrola. Éstas no quieren desistir en el empeño de sacarle aún mayor tajada a lo que ya está sobradamente amortizado. Algo que, por supuesto, no se debería permitir.

Alegarán algunos que estoy hablando a la ligera de quienes tienen la responsabilidad de velar por nuestra seguridad, como es el caso de los trabajadores del Centro de Seguridad Nuclear (CSN), o los mismos ingenieros de Endesa e Iberdrola. Que conste que sobre su preparación y profesionalidad no me caben dudas, pero sí las albergo en lo que se refiere a su ética, condicionada como se encuentra ésta, -como suele suceder en cuanto abordamos el tema de lo humano-, a los intereses económicos. En este sentido citaré uno de los principios del escritor estadounidense y ganador del Premio Pulitzer (1943), Upton Sinclair: “Es difícil lograr que alguien comprenda algo cuando su sueldo depende de que no lo comprenda”.

Recordaré aquí también que cuando se produjeron graves hechos en la central nuclear de Ascó (2007), propiedad al 100% de Endesa, los vecinos no fueron inmediatamente alertados de ellos y que la dirección de la planta atómica retardó el aviso de los problemas al CSN. Quiero decir con esto que hoy, como ayer, no tenemos seguridad alguna de que los inmediatamente afectados por un posible escape nuclear sean avisados a tiempo.

Los intereses de las eléctricas por delante de los ciudadanos.

Protesta contra la reapertura de Garoña el pasado diciembre en Vitoria. Elpais.com. Foto: L. Rico.

Protesta contra la reapertura de Garoña el pasado diciembre en Vitoria. Elpais.com. Foto: L. Rico.

Reconozco que, detrás de estos movimientos en torno a la reapertura de la central, sólo veo intereses económicos que muy poco tienen que ver con el beneficio general. Estamos frente a una central que es la más antigua de España, que fue inaugurada hace 44 años y que tiene una producción eléctrica bastante limitada (500 megawatios). De hecho,  su cierre, -hace tres años-, no significó ningún desarreglo en el sistema eléctrico español, que se encuentra sobredimensionado.

La importancia del tema, a nivel social es relevante. Y eso parece haberlo comprendido muy bien el Partido Popular, y sus asesores populares y socialistas en las grandes eléctricas (las conocidas como puertas giratorias), como para que se obviara el debate social hasta superadas las elecciones generales. Metidos como se encuentran actualmente los partidos políticos en el embrollo de la constitución de un nuevo gobierno, por lo visto a alguien le ha parecido que ahora era un buen momento para sacar adelante este asunto.

Otro elemento importante a tener en consideración es que de reabrirse la central se marcaría un precedente que veo como muy peligroso. De hecho, tal vez esté ahí la clave de la petición de esta continuidad. Los expertos consideran que una aprobación podría actuar como punta de lanza para las otras cinco centrales que conforman el sector nuclear en España. Y todo ello sin abrir un pertinente debate público.

Nuclenor lo tiuene claro: quiere que el Ministerio de Industria le conceda 17 años más de funcionamiento. Una ampliación a la que Industria ha respondido dando varios pasos para permitirla. Aunque entes será necesario que el CSN dé su visto bueno.

El pleno del Consejo nuclear aprobó, en noviembre pasado, una modificación sobre las curvas de presión de la vasija del reactor de Garoña, uno de los requisitos exigidos para la continuidad de la planta. En cuanto a los demás (modificaciones del sistema eléctrico de la central y del edificio de almacenamiento de material usado, además de una revisión de las especificaciones técnicas de funcionamiento) serán aprobados probablemente hoy miércoles, gracias a los votos del Partido Popular, que tiene el control.

De hecho, este mismo partido es el que el 21 de febrero de 2014 aprobó un real decreto que establece que el cierre de las centrales solo será definitivo cuando se produzca por motivos de seguridad. Una reforma cuyo objetivo no era otro que permitir una ulterior reapertura de la central de Garoña y que fue catalogada como “muy positiva” por Nuclenor.

Tanto el PSOE, como Izquierda Unida y Podemos, ya se han manifestado partidarios de que la vida útil de las centrales nucleares no se prolongue más allá de los 40 años.  Sin embargo, recordaré aquí que los socialistas estando José Luis Zapatero al frente del país, y siendo Miguel Sebastián ministro de Industria, ya se aprobó y produjo un alargo de la vida útil de la central. Para Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, lo que quiere conseguir el Partido Popular es “atar las manos del Gobierno que entrará”.

En este contexto, tal y como dije, esal ministerio de Industria  al que le corresponde conceder la autorización final. Lo que de hecho significa que el proceso de reapertura tendría que concluir con una decisión política. De ahí que el nuevo mapa electoral resulte determinante en este caso.

En este asunto el portavoz de Equo y diputado por Podemos en el Congreso, Juan López de Uralde, ha manifestado una opinión muy clara sobre el mismo: “Es indecente que un Gobierno en funciones esté actuando así en el proceso para reabrir”.

En cuanto a Ciudadanos, el partido naranja ha preferido mostrarse prudente y ambiguo. David López, su coordinador de Medio Ambiente y Energía, ha planteado así la cuestión:“Lo más lógico sería no reabrir Garoña por criterios de seguridad, económicos y de sensibilidad social, pero no seremos dogmáticos y esperaremos al dictamen del CSN y analizaremos otros factores asociados”.

El rechazo a la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) ha acercado al PSOE y Podemos en el Congreso de los Diputados. Ambos partidos, aunque por separado, presentarán proposiciones no de ley a la Mesa del Congreso en las que instan a que no se reabra esta central.

Por su parte, Greenpeace publicó ayer un artículo en su página oficial en la que se reafirma en su oposición a la apertura de la central.

Un ecologista en El Bierzo.

'Garona cierre ya'. Protesta de greenpeace para exigir el cierre definitivo de Garoña. Greenpeace.org.

‘Garona cierre ya’. Protesta de greenpeace para exigir el cierre definitivo de Garoña. Greenpeace.org.

El CSN impulsa la reapertura de la central nuclear de Garoña. 19/01/16. Elpais.com.

Nuclenor solicita alargar la vida de la central de Garoña 17 años más. 27/05/14. Elpais.com.

Tras tres años parada Garoña ha demostrado que es innecesaria para el sistema eléctrico. 18/12/15. Greenpeace.org.

La central de Garoña ya tiene una ley a medida para reabrir. 22/02/14. Elpais.com.

El rechazo a reabrir la central nuclear de Garoña une a PSOE y Podemos. 20/01/16. Elpais.com.

Garoña: ¿una jugada maestra del PP, Iberdrola y Endesa?
19/01/16. Greenpeace.org.

El Ministerio de Industria argumenta ‘razones económicas’ para el cierre de Garoña

Desde estas páginas he llevado, durante los últimos años, mi propia campaña para conseguir el cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña dentro de los plazos recomendados por los expertos. Sin embargo, no quisiera que alguien pensara que soy insensible a la desgracia que significa para alguien la posibilidad de quedarse sin trabajo. Ciertamente esa idea me afecta, pero soy de la opinión que no todo vale en esta vida y que a veces la elección es obligada cuando la salud – o incluso la vida – de otras personas pueden estar en juego.

Y es que cuando se trata de fugas nucleares cualquier distancia se vuelve pequeña. Y entonces, por desgracia, suele ocurrir que los planes de emergencia tan cuidadosamente estudiados -o incluso practicados en simulaciones casi reales de las cuales he tenido noticia cercana cuando vivía en Cataluña-, se vuelven de repente inservibles. Es entonces, y sólo entonces, cuando la gente descubre sorprendida cuáles son los auténticos intereses que motivan la existencia de esa planta nuclear en la cercanía de su población. De repente se entiende, en toda su magnitud, cuáles son los riesgos que conllevan este tipo de instalaciones.

No me parece sensato mantener abierta una central que ya ha superado en varios años los límites de vida útil recomendados por la experiencia y la sensatez. Que no se debe jugar con el fuego nos lo recuerdan demasiados ejemplos: Chelliabnsk-40, Chernóbil, Fukushima I, etcétera.

Lo lamentable es que este cierre se produzca sin atender a ese sentido común al que me referí antes, sino debido a unos fríos cálculos de rentabilidad económica de los propietarios de la empresa. Así lo han demostrado las palabras del ministro de Industria, José Manuel Soria (PP), el sucesor de Miguel Sebastián (PSOE) en el cargo. Una postura que han criticadp tanto Ecologistas en Acción como Greenpeace, dos de los colectivos que más han guerreado para conseguir el cierre de esta planta nuclear dentro de unos límites razonables.

Así pues, todo parece indicar que Garoña cerrará, tal como estaba previsto desde diciembre del año pasado, el próximo día 6 de julio. Lo lamentable es que lo haga alegando “razones económicas” y no de seguridad nuclear. Una estratagema del Gobierno que permite dejar abierta la puerta a un posible cambio ulterior de la situación.

Un ecologista en El Bierzo.

Garoña cierra por la incertidumbre técnica y la falta de acuerdo entre Nuclenor y el ministerio, por Ecologistas en Acción.

Ante el anuncio del ministro Soria de que la central de Garoña (Burgos) se va a cerrar por motivos económicos, Ecologistas en Acción manifiesta que en realidad Garoña está acuciada por serios problemas técnicos que arrojan una enorme incertidumbre sobre la rentabilidad de los gastos que las reparaciones le suponen.

Para Ecologistas en Acción, el cierre se debe a las enormes incertidumbres técnicas que existen por el estado degradado de la central. A los 130 millones de euros a gastar para introducir las reparaciones propuestas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) en 2009, más las que se deducen de las pruebas de estrés, habría que añadir la posible construcción de una torre de refrigeración y las largas y costosas inspecciones necesarias en la vasija para comprobar si está sometida a los mismos problemas que la de la central de Döel 3 en Bélgica, que presentaba casi 2.000 fisuras.

A pesar de todas estas acciones, no se garantiza que no aparezcan nuevos problemas en Garoña, dado el lamentable estado en que se encuentra la central. Se sabe que el circuito primario está aquejado de problemas de corrosión, que las penetraciones de las barras de control también lo están… Cualquiera de estos elementos podría fallar en el futuro motivando, en el mejor de los casos, largas paradas y nuevos gastos en reparaciones. En el peor podrían dar lugar a un accidente.

Todavía le quedarían al Ministerio de Industria algunos días para emitir una nueva Orden Ministerial para prorrogar el cierre de Garoña, pero si la descarta es porque no ha llegado a un acuerdo con Nuclenor. Claramente, en estas condiciones de inseguridad técnica, las demandas económicas de Nuclenor para que le resultara ventajosa la explotación de Garoña son imposibles de satisfacer.

Ecologistas en Acción considera, no obstante, que el anuncio de Soria es una excelente noticia. El cierre de Garoña despejará la inseguridad de la comarca y de varias comunidades autónomas. Ahora es necesario que todos los agentes sociales piensen en el desarrollo de los pueblos y se pongan a trabajar para reducir el impacto económico del cierre en la comarca y entre los trabajadores. El tiempo de desmantelamiento de la central permitirá ir tomando iniciativas que permitan un desarrollo local.

Ecologistas en Acción celebra que las exigencias de seguridad de la sociedad española conduzcan al final al cierre, aunque lamenta el extraño y opaco proceso al que hemos asistido. Tras el cierre de Garoña, se debe ir pensando ya en el cierre escalonado del resto de las centrales nucleares, puesto que son perfectamente prescindibles dado el exceso de potencia instalada en nuestro sistema eléctrico”.

Comunicado de Ecologistas en Acción. Madrid, 19 de junio de 2013.

Garoña: la central nuclear de las mil y una grietas. 02/06/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Bianca Jagger y Greenpeace se muestran favorables al cierre de Garoña. 12/06/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

La Junta perjudica los intereses de Castilla y León con su apoyo a la nuclear de Garoña. 15/06/09. Ecobierzo.org.

Los ecologistas reivindican el cierre de Garoña, mientras el Gobierno encarga al CNS informes para una posible prolongación de la vida útil de la central nuclear. 22/06/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Más de 200 personalidades firman un manifiesto a favor del cierre de Garoña. 24/06/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Una decisión salomónica prolonga dos años más la vida útil de Garoña. 02/07/09. Ecobierzo.org.

El incendio de un transformador eléctrico en la central nuclear de Garoña demuestra que prolongar su vida útil ha sido un error. 11/08/09.  Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Multados 29 activistas de Greenpeace por intentar forzar el cierre de la Central Nuclear de Garoña en 2008. 13/09/09. Ecobierzo.org.

Veinte años después seguimos pagando 40.000 euros diarios por la custodia de los residuos radioactivos de Vandellós I

Vista aérea de Vandellós I en el año 1989.

Pasan los días raudos y la falta de tiempo me obligó a dejar en el tintero una efeméride importante, la sucedida veinte años atrás cuando un grave incendio provocó la más grave alerta nuclear conocida en nuestro país, que estuvo muy cerca de convertir a la central de Vandellós I, en Tarragona (Cataluña), en un nuevo Chernóbil. Me estoy refiriendo a la alerta del 19 de octubre de 1989.

Hace veinte años, en la central de Vandellós I, -la única del tipo de grafito-gas en España-, se declaró un incendio en la turbina. Esto, indirectamente, provocó una importante inundación y, como consecuencia, numerosas disfunciones en varios sistemas que aseguraban la correcta refrigeración del reactor. El suceso ocurrió a las 21:39 horas, mientras la central funcionaba a pleno rendimiento.

El incidente, que fue calificado por el Centro de Seguridad Nacional (CSN) como de nivel 3 en la escala INES (de 0 a 7). La extrema gravedad del suceso provocaría el cierre de la producción eléctrica, y finalmente el desmantelamiento de la planta a partir del año 1998.

Según el CSN, Vandellós I aportaba a la red eléctrica 480 MWt de potencia cuando  se inauguró  en 1972. Constaba de un reactor de tipo GCR (grafitouranio natural) refrigerado por gas (CO2), el único de este tipo construido en España. La Wikipedia señala que fue propiedad de la compañía Hispano-Francesa de Energía Nuclear, S. A. (Hifrensa)  y que durante los 17 años de su actividad generó un total de 55.647 GWh.

La central nuclear de Vandellós, con sus dos grupos (Vandellós I y Vandellós II), al igual que la de Ascó, estuvo gestionada por la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós, una empresa participada conjuntamente por Endesa e Iberdrola en porcentajes que no puedo precisar.

Finalizada su explotación comercial, tras el incendio ocurrido en 1989, se inició su desmantelamiento parcial en virtud de la Orden Ministerial de fecha 28 de enero de 1998. Esta orden transfirió la titularidad de la instalación a Enresa, a la vez que autorizaba la ejecución de las actividades de desmantelamiento reflejadas en el Plan de desmantelamiento y clausura de Vandellós I (PDC).

Veinte años después.

Hoy, dos décadas después de lo que pudo ser un accidente con letales consecuencias para la población, ésta no olvida. Sus vidas corrieron un grave peligro en un radio de varios kilómetros en torno a la central. Y hubo una enorme confusión, que se intentó ocultar, y que no culminó de manera trágica sólo porque el reactor no llegó a fundirse. Aunque estuvo muy cerca de hacerlo. Faltaron tan sólo tres grados, según los expertos, para que todo se hubiese ido al garete.

Por desgracia, esta planta nuclear era la única que no contaba con un representante en permanencia del CSN. Por esto se tardó en despachar la orden pertinente de evacuación del entorno de la central. Y si la temperatura del reactor hubiese subido tan sólo tres grados más se habría producido la fusión del reactor. Como ocurrió en Chernóbil, con las consecuencias desastrosas que ya son conocidas.

¡Pudo pasar lo peor! Felizmente no llegó a producirse una emisión radiactiva al exterior. Pero el accidente comportó el cierre de la central y el primer desmantelamiento de una planta nuclear en nuestro país. Aunque el reactor tendrá que permanecer unos 25 años en fase de latencia antes de poder ser definitivamente clausurado.

El coste del almacenamiento de los residuos radiactivos de Vandellós I.

Los residuos generados por la central nuclear continúan costando al erario español 40.000 euros… diarios. Veamos… son más de 6,5 millones de pesetas al día. ¡Para que luego nos digan que la energía nuclear resulta barata! Es lo que dicen las empresas eléctricas y sus accionistas, que reciben los beneficios, pero las deudas siempre se arreglan para que las pagamos entre todos. Y “ellos” piensan que somos muchos los que podemos pagar.

El último y más sangrante ejemplo de esta manera de pensar -en la que los beneficios se privatizan y las pérdidas se sociabilizan- lo acabamos de vivir recientemente con los préstamos millonarios realizados a la banca. Y no sólo en nuestro país. Lo que ha contribuido a aumentar sus beneficios de éstos (que han vuelto a repetir este año, aunque algo inferiores). Sin embargo, el crédito europeo sigue sin verse reflejado en el préstamo a los particulares (para el pago de hipotecas) o a la pequeña y mediana empresa.

Un “anécdota” relacionada con los residuos radioactivos.

Los residuos nucleares sabemos en donde se producen, pero lo que no suele estar tan claro donde acaban. En cualquier caso, los de Vandellós I seguimos preguntándonos qué hacer con ellos, y en donde depositarlos, porque  continúan sin conocer un destino definitivo.

De hecho, -y perdonen la ironía- siempre nos queda el recurso de meterlos dentro de un barco desvencijado que hundiremos después frente a la costa de nuestro peor enemigo. Sin duda es lo que debieron pensar algunos poco escrupulosos empresarios, en este caso miembros de la Cosa Nostra, que ni cortos ni perezosos se apuntaron a la idea de comprar los excesos de plutonio de algunas centrales nucleares europeas para, según explicaban, asegurarles un depósito seguro. ‘Curiosamente’, los representantes de los países que trataron con estos ejecutivos, de impecable apariencia y educación, no llegaron nunca a sospechar que pudieran pertenecer a la mafia.

El asunto se destapó cuando un arrepentido, a cambio de la protección de la Policía italiana, confesó como varios buques habían sido hundidos, -no en Somalia o en medio del océano Atlántico o Pacífico-, sino ¡frente a la costa tirrena! Estas declaraciones aclararon la duda que tenía en ascuas a los profesionales sanitarios, que no entendían porqué en una franja determinada de la costa italiana habían aumentado los casos de cáncer. Es esta una historia que parece sacada de un cuento de ciencia ficción, pero cierta. Es sabido que la realidad supera a veces a cualquier cosa imaginable.

La situación a día de hoy.

El aspecto que hoy ofrece el complejo Vandellós I es sensiblemente distinto al de veinte años atrás. La Dirección General de Política Energética y Minas del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio autorizó el 17 de enero de 2005 el comienzo de la fase de latencia de la instalación nuclear, quedando Enresa como titular de la misma y como responsable de la ejecución de las actividades de vigilancia y mantenimiento. El cajón del reactor, un edificio blanco de 87 metros de altura que lo protegía, fue sustituido por otro que se integra mejor con el entorno, mientras que el resto de las instalaciones desapareció con el desmantelamiento.

Pero no muy lejos aún continúa funcionando el otro reactor del complejo: el de Vandellós II. Y veinte años más tarde, España sigue pagándole a Francia por almacenar los residuos radiactivos de Vandellós I. Esa factura, a partir del 2011, ascenderá a casi 60.000 euros diarios.

El almacén temporal centralizado de residuos radiactivos de alta actividad (ATC), que estaba previsto para el año 2010, continúa siendo todavía un proyecto sobre el papel. Este retraso, que han ido acumulando los sucesivos gobiernos españoles, obligará a prolongar el alquiler que España abona a Francia por almacenar los residuos radioactivos de la central.

En 1994, Hifrensa, la empresa franco-española propietaria de Vandellós I, firmó con la francesa Cogema (el centro donde se ubican los residuos) el pago – ahora actualizado en euros – de casi 250 millones por seis años, hasta la fecha en que se preveía que el ATC estaría listo en nuestro país.

Enresa considera que este alquiler costaría, a partir de enero del 2011, más de 21,5 millones de euros al año, lo que significa casi 60.000 euros diarios, unos 20.000 más de los que se viene pagando actualmente. ¿Ahora entienden por qué nos resulta tan cara la electricidad?

Sin embargo, todavía queda pendiente la decisión más controvertida: ¿dónde construir el ATC? Por suerte para el gobierno español, dado lo litigiosas que suelen ser estas cuestiones, parece que no faltan poblaciones dispuestas a custodiarlos. Eso sí, a cambio de réditos substanciosos que compensen, o consigan hacer olvidar a los vecinos, los posibles perjuicios que puedan sufrir.

El destino final de los residuos de la nuclear clausurada continúa siendo, pues, uno de los flecos que siguen pendientes veinte años después del incendio.

La cronología de un accidente que pudo haber tenido consecuencias desastrosas.

Junio 1986. El CSN requiere a Hifrensa que continúe el proceso de reevaluación de la seguridad exigido meses antes y que implante con carácter de “urgencia” cinco modificaciones de diseño.

Octubre 1989. Se produce un incendio en la turbina.

Julio 1990. El Ministerio de Industria decreta el cierre definitivo de la central.

Octubre 1994. La fiscalía de la Audiencia Provincial de Tarragona acusa de delito de riesgo a tres directivos de Hifrensa y a dos ex altos cargos del CSN.

Febrero 1998. Enresa inicia el desmantelamiento de la central, presupuestado en 14.800 millones de pesetas.

Enero 2000. Comienza el juicio pese al intento de la defensa de sobreseer el caso. Dos meses después, la Audiencia absuelve a los directivos del CSN y de Vandellós al no poder demostrar que hubo negligencia.

Junio 2003. Enresa culmina el nivel 2 del desmantelamiento: el derribo de todas las instalaciones excepto el cajón que aloja el reactor nuclear, que permanecerá en fase de latencia durante 25 años más.

Un ecologista en El Bierzo.

Nota: El elevado coste de las medidas exigidas por el organismo regulador español (CSN) para corregir las irregularidades detectadas tras el incendio hicieron que la empresa explotadora decidiera su cierre definitivo. En 2028 se procederá al ejecutar el nivel 3 del desmantelamiento, que consiste en el desmantelamiento del cajón del reactor para liberar totalmente el emplazamiento. Durante el periodo de latencia el cajón permanecerá encerrado en un revestimiento, realizado en acero galvanizado, que queda separado 1,5 metros del cajón, arranca en la cota +16 y se eleva 6 metros por encima de la losa del cajón, en la cota +63, en donde se ha colocado una cubierta. El peso de esta estructura es de 350 toneladas y está diseñada para aguantar rachas de vientos a más de 200 km/h y precipitaciones de 140 l/m².

Los residuos de la central nuclear Vandellòs I aún no tienen destino. 19/10/09. Lavanguardia.es.

Conmemoración del accidente nuclear de Vandellós I. Ecologistasenaccion.org.

Exposició: 20 anys de l’ accident de Vendellòs I (Exposición: 20 años después del accidente de Vandellòs I) (en catalán). Scribd.com.

Información del CNS sobre Vandellós I. Csn.es.

Multados 29 activistas de Greenpeace por intentar forzar el cierre de la central nuclear de Garoña en 2008

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Nº 2 de Villarcayo (Burgos) ha sancionado a los activistas que protagonizaron un episodio de resistencia civil contra la central nuclear de Santa María de Garoña, el 20 de noviembre pasado.

Los 29 activistas antinucleares, detenidos por el G.R.S (Grupo de Reserva y Seguridad), han sido condenados a pagar una multa de 210 euros cada uno de ellos. Se les atribuye una falta de desobediencia a los agentes de la autoridad.

Esto es por oponerse pacíficamente a la continuidad de una planta nuclear obsoleta que no sólo pone en peligro la seguridad de los habitantes de su zona, sino la de todos y cada uno de nosotros en un amplio radio de acción de temibles consecuencias. Los procesados deberán pagar las costas procesales. La sentencia deja patente quiénes son los que mandan realmente en este país.

Greenpeace ha mostrado su disconformidad y ha anunciado que recurrirá la sentencia, alegando el derecho a la libertad de expresión y de manifestación por medios pacíficos.

Desde que el Gobierno tomó la decisión de mantener abierta Garoña hasta el año 2013, incumpliendo las promesas electorales del presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, se han producido varios incidentes técnicos en la central. Sobre uno de ellos ya ofrecí información en un anterior artículo. Confiemos en que no tengamos que salir por pies… porque, si sobrevives, ¡ponte a buscar a los responsables! Ejemplos tenemos unos cuantos en el pasado de lo que suele pasar.

Comunicado de Greenpeace.

“El pasado 20 de noviembre de 2008, a pocos meses vista de la decisión que el Gobierno debía tomar sobre el cierre de la central nuclear de Garoña, activistas de Greenpeace llevaron a cabo en la central una protesta pacífica. Con ella exigían al Gobierno socialista el cumplimiento de su compromiso de cierre de las centrales nucleares y la clausura inmediata de Garoña (cuyo permiso de explotación finalizaba el 6 de julio de 2009). En la madrugada de aquel día, 60 activistas lograron instalar un gran contenedor en la entrada principal de esta central. Tras más de 12 horas de resistencia pacífica, fueron desalojados por miembros del Grupo de Reserva y Seguridad nº 6 de la Guardia Civil, que detuvo a 29 de ellos”.

Miguel Sebastián pactó la contionuidad de la central con las eléctricas a espaldas de los españoles.

Precisamente, algunas semanas antes de la protesta ante las puertas de la central, Greenpeace supo – e hizo público – que el ministro de Industria, Turisno y Comercio, Miguel Sebastián, había pactado con el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y con los propietarios de la empresa su futuro inmediato.. Ese pacto establecía que el CSN informaría favorablemente sobre la petición de Nuclenor de prorrogar la vida útil de Garoña durante 10 años más. Recordaré aquí que su permiso de explotación finalizaba el 5 de julio de 2009, 38 años después de que Franco la inaugurara.

A partir de este momento, Nuclenor (Endesa e Iberdrola), el Foro Nuclear y todos los defensores del lobby atómico (incluidos destacados políticos del Partido Popular, de UPyD (Rosa Díez) o del PSOE (el ex presidente Felipe González) repitieron miméticamente el mismo mensaje: la decisión final sobre el futuro de Garoña queda supeditada a lo que decida el CSN, y no dependerá de una decisión política basada en el cumplimiento de un compromiso electoral.

El pasado 5 de junio, como se esperaba, el máximo organismo de control nuclear emitió un dictamen favorable a este alargamiento de la vida útil de la planta nuclear, a pesar de que ésta incumplía varios de los requisitos exigidos previamente por el CSN para prorrogarle la licencia: la substitución del cableado eléctrico y solventar los reiterados problemas de la ventilación de emergencia de la contención. Además, – según los ecologistas – el Consejo minimizó el grave estado de agrietamiento múltiple por corrosión que afecta a elementos de la vasija del reactor y otros del circuito primario.

Finalmente, el 2 de julio, el Gobierno hizo pública su decisión sobre el futuro de la central: el cierre se produciría en el año 2013. Una decisión difícil de comprender, dado que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, había reconocido anteriormente que, desde un punto de vista energético, la central nuclear de Garoña es perfectamente prescindible y que su cierre no afectaría a la garantía del suministro eléctrico.

Un regalo extra de 1.000 millones de euros para las eléctricas.

Conceder a Garoña esos cuatro años extra sólo se explica porque el Gobierno, que había anunciado que cerraría la central en 2011, se ha doblegado a las presiones de Endesa-Enel y de Iberdrola, las compañías propietarias de Garoña.

Esos cuatro años suponen un regalo extra de mil millones de euros para ambas empresas. Además, se las exime de realizar toda una serie de inversiones en materia de seguridad, lo que supondrá para nosotros el tener que pasar varios años más bajo el riesgo de sufrir un accidente nuclear.

El mismo 2 de julio Greenpeace condenó la decisión del Gobierno de prolongar durante cuatro años más el funcionamiento de la central nuclear del valle de Tobalina. Además, el colectivo que más se ha destacado en esta lucha antinuclear denunciaba que, con esta decisión, el presidente español faltaba a su palabra y cedía a la codicia de los propietarios de la central cuando ésta estaba ya totalmente amortizada.

José Luis Rodríguez Zapatero incumplió así su compromiso electoral, tanto el programático como el proclamado en su investidura, en la que afirmó que abandonaría la energía nuclear. Anunció entonces que nuestro país daría un gran paso hacia la consecución de un modelo energético sostenible, basado en las energías renovables y en la eficiencia energética. Pero las presiones han sido demasiado fuertes. Al final, ya se sabe, todo bla, bla, bla.

El precedente en Almaraz.

Activistas de Greenpeace denuncian la falta de seguridad de la central nuclear de Almaraz (Cáceres). 24 mayo 2007. Fuente: greenpeace.org.El 24 de mayo de 2007 Greenpeace sobrevoló las instalaciones de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) con un paramotor, para destacar la escasa seguridad que ofrecían ante un posible ataque aéreo. Una decena de voluntarios cruzaron el embalse de Arrocampo en varias lanchas Zodiac y alcanzaron también su objetivo.

Mientras tanto, una veintena de activistas se encadenaron a las puertas del acceso de la central y desplegaron grandes pancartas con el texto “No a las nucleares, Sí a las renovables”.  El portavoz  de Greenpeace, Carlos Bravo, pidió entonces al Gobierno que  cumpliese con su compromiso de cerrar las centrales atómicas, incluidas las de Garoña (Burgos) y Ascó (Tarragona). 

Desde estas líneas apoyo incondicionalmente a Greenpeace y le agradezco su esfuerzo constante en la defensa de nuestros derechos y seguridad. Si deseáis hacer alguna aportación solidaria podéis poneros en contacto con su página web.

Un ecologista en El Bierzo.

El incendio de un transformador eléctrico en la central nuclear de Santa María de Garoña demuestra que prolongar su vida útil ha sido un error. 11/08/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Acción de Greenpeace en la central nuclear de Garoña, 20 nov. 2008.  20/11/08. Yoyutube.com. Greenpeacespain.

La Guardia Civil detiene a treinta activistas de Greenpeace. 20/11/08. Yoyutube.com. Greenpeacespain.

Acción de Greenpeace: las Imágenes desde el contenedor. 20/11/08. Yoyutube.com. Greenpeacespain.

Greenpeace sobrevuela la central nuclear de Almaraz para pedir su cierre. 24/05/07. 20minutos.es.

Informe sobre persecución a Ecologistas. Junio 2006. Ecologistasenaccion.org.

Comentario por Órdago13 el 16/09/09.

Además en España tenemos muchísimas energías renovables ¿no?

Me pierdo. Por un lado unos argumentan que las centrales nucleares contaminan mucho, otros que las térmicas más, los terceros que la energía solar es muy cara, etc., etc., etc.

El incendio de un transformador eléctrico en la central nuclear de Garoña demuestra que prolongar su vida útil ha sido un error

El 10 de agosto, en un comunicado conjunto, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, han vuelto a exigir al Gobierno español el cierre inmediato de la central nuclear de Santa María de Garoña, al tiempo que han denunciado las presiones del lobby nuclear para evitar el cierre de la obsoleta planta situada en el valle de Tobalina (Burgos).

La denuncia de este amplio conjunto ecologista español coincidió con la difusió de un comunicado en el que se informaba sobre un nuevo incidente sucedido en la planta nuclear ese día: “Hoy se ha incendiado un trasformador eléctrico, ubicado dentro del recinto, aunque fuera del edificio. El fuego ha creado una columna de humo detectada por algunos vecinos, como ocurrió el pasado 1 de abril cuando se procedía a arrancar la central tras la parada de recarga que hizo en marzo”.

Este suceso fue silenciado por Nuclenor, la empresa gestora dela central de Garoña, y sólo pudo conocerse porque Greenpeace y Ecologistas en Acción informaron públicamente sobre él unos días después, tras ser avisados por los habitantes de la zona. Un hecho que pone en evidencia que para algunos la seguridad pública difícilmente se antepondrá a sus intereses empresariales.

Por desgracia, esta consideración se extiende hasta el mismo Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), al que los ecologistas presentan como encubridor, – o al menos en el pasado-, de algunos fallos acaecidos en centrales de Endesa e Iberdrola en Cataluña. Recuerdo que en aquella ocasión, y ante la extrema gravedad de lo sucedido en Tarragona, el gobierno de la Generalitat exigió el cese de la presidenta del Consejo, María Teresa Estevan Bolea. Desde luego son unos hechos que hacen que se planteen dudas razonables sobre la imparcialidad del mencionado organismo y su compromiso con la protección de las personas.

A estas circunstancias hay que sumar al cúmulo de accidentes ocurridos durante los últimos meses en la central nuclear de Garoña, que demuestran fehacientemente una escasa seguridad. Además de la parada forzosa del pasado 23 de abril (debida a un fallo en el generador principal), dos semanas antes, concretamente el 6 de abril, se produjo otra parada no programada debido al mal funcionamiento en una de las válvulas de seguridad de la planta nuclea. Un problema “que viene de lejos y nunca ha sido resuelto satisfactoriamente”, según Greenpeace.

Por estas consideraciones, tanto Ecologistas en Acción como Greenpeace, han vuelto a denunciar la irresponsabilidad que significa la decisión gubernamental de prolongar la vida útil de esta vetusta instalación, y criticado que “con esta deplorable decisión, el Gobierno ha decidido seguir exponiendo a la población y al medio ambiente al riesgo de sufrir un accidente nuclear”.

Para los ecologistas la central nuclear de Garoña, diseñada en los años 60 y equipada con un reactor “fuera de normativa” es portadora de “riesgos de consecuencias imprevisibles” que no estamos dispuestos a aceptar.

Continúan las presiones de las eléctricas contra el cierre de Garoña.

Los servicios jurídicos de Iberdrola y Endesa, propietarias conjuntamente de Garoña, no han podido disfrutar de vacaciones este año. La culpa la tiene el recurso contencioso administrativo que las eléctricas han decidido presentar ante la Audiencia Nacional contra la decisión del Gobierno de proceder al cierre de la nuclear. Para hacerlo, disponen de dos meses desde la publicación en el BOE, – el 3 de julio -, de una orden ministerial prolongando la vida de la central hasta 2013. Cuatro años más y no los diez que han solicitado los propietarios de Garoña y que  el Consejo de Seguridad Nuclear avaló.

Vuelco a la argumentación jurídica inicial de Nuclenor.

Hasta ahora los abogados de Nuclenor habían centrado sus argumentos en “la arbitrariedad” de la decisión del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y en que fuera “contraria a derecho”. Pero ahora creen haber encontrado un resquicio legal para sus intenciones en el hecho de que los procedimientos normativos para las renovaciones de las centrales nucleares sólo albergan la posibilidad de prórrogas de diez años, y no de cuatro como finalmente ha aprobado el Ministerio de Industria presidido pòr Miguel Sebastián.

Nuclenor pone en entredicho el último informe del CSN.

Los servicios jurídicos de Nuclenor ponen en duda la legalidad del “informe complementario” solicitado por el Gobierno al CSN pocos días antes de que éste aprobase la prórroga de cuatro años. A éste le contraponen el informe anterior, en el que trabajaron 250 técnicos durante tres años, y en el que se aseguraba que –aportadas ciertas modificaciones – la central podría prolongar su vida útil durante otros diez años más.

En este último recurso, -que ha de presentarse obligatoriamente antes del 3 de septiembre-, Iberdrola y Endesa podrían exigir al gobierno una indemnización de hasta mil millones de euros. Que, como siempre recuerdo, acabaríamos pagando entre todos los contribuyentes. Y para dejar bien patente su enfado, han decidido revisar sus planes de inversión en el sector eléctrico hasta que los socialistas no aclaren cuál va a ser su política nuclear futura. Presionan así al Gobierno, ya que muy pronto, -entre el 2010 y el 2011-, se verá obligado a proceder a la renovación de las licencias de operación de seis reactores y, además, las elecciones generales del 2012 son ya un horizonte cercano.

Entre tanto, las eléctricas disgustadas por lo que consideran un ataque a sus previsiones económicas, han montado una campaña de desprestigio del gobierno socialista, al que acusan de intentar restar credibilidad al CSN por desautorizar su informe inicial. Estos caraduras obvian mencionar que la ley otorga al Ejecutivo discrecionalidad absoluta sobre la decisión de mantener o cerrar Garoña, y que el susodicho informe tampoco era vinculante. Y también se olvidan de citar la promesa electoral socialista de proceder al cierre definitivo de la central una vez ésta cumpliese su plazo de vida útil, calculado actualmente en cuarenta años.

Para mí, la conclusión principal de todo esto es la constatación de la poca importancia que las eléctricas, – y por desgracia muchas otras grandes empresas -, conceden a nuestra seguridad, obcecadas como están en conseguir los mayores réditos posibles para sus accionistas. Caiga quien caiga.

Posicionamientos ecologistas.

A los ecologistas tampoco les ha satisfecho la salomónica decisión gubernamental de prolongar en dos años más el plazo de la vida útil de la central. Tras el fracaso de la campaña para forzar el cierre definitivo de la nuclear en la fecha comprometida, las organizaciones antinucleares más influyentes, -como por ejemplo la Coordinadora Estatal Antinuclear-, han amenazado con recurrir la decisión gubernamental ante los tribunales. Y no se han mordido la lengua a la hora de criticar al Ejecutivo.

De esta manera, Ecologistas en Acción ha reaccionado concediendo un Premio Atila extraordinario a José Luis Rodríguez Zapatero, una decisión tal vez excesiva, y que personalmente atribuyo a la gran presión política que se vive en estos momentos dentro del colectivo ecologista en general. Zapatero siempre manifestó su postura personal antinuclear, pero después no ha sido capaz de oponerse con la firmeza necesaria al lobby pronuclear. Un hecho que le ha granjeado la enemistad de las organizaciones ecologistas. 

XXX Marcha a pie contra Garoña, el 30 de agosto, desde Barcina del Barco (Burgos).

Al grito de “Garoña, cierre ya”, la Coordinadora Estatal Antinuclear y la Coordinadora contra Garoña organizan, una vez más, una marcha que alcanzará su trigésima edición en esta ocasión. Los manifestantes, que critican la decisión del Gobierno de mantener en funcionamiento la nuclear hasta el año 2013, saldrán de Barcina del Barco (Burgos), el núcleo urbano más próximo a la central, el domingo 30 de agosto a las 12 horas de la mañana, para finalizar su recorrido frente a las puertas de la misma central.

Marcha – excursión contra Garoña en bicicleta: el 28 de agosto de 2009, desde Bilbao.

Los manifestantes burgaleses se verán respaldados en su marcha por la presencia de ecologistas venidos en bicicleta desde Bilbao. Allí, Ekologistak Martxan, con la colaboración de la asociación de ciclistas urbanos Biziz Bizi, está preparando un recorrido en bicicleta que atravesará los pueblos vascos más directamente afectados por un posible accidente en la central de Garoña.

Saldrán el viernes 28 de Bilbao y Orduña (cerca de Bilbao), participarán el sábado 28 en la ‘Bajada del Ebro’ que organizan los colectivos de Miranda para exigir un río vivo, y se terminarán su itinerario reivindicativo frente a la central de Garoña. El programa completo puede solicitarse a komunikazioa@ekologistakmartxan.org o info@bizizbizi.org. Tras la manifestación está previsto celebrar una comida popular.

Autobús directo desde Bilbao a Barcina del Barco.

Además, Ekologistak Martxan ha organizado un autobús para trasladarse a la marcha antinuclear. Saldrá de Bilbao el mismo domingo 30 de agosto (9:45 h. en el Arenal) y de Vitoria – Gasteiz (10:30 h. en Palacio Europa). Para apuntarse hay que llamar al 944 79 01 19 o enviar un correo a Ekologistak Martxan.

Un ecologista en El Bierzo.

La central nuclear de Garoña sufre un nuevo accidente.  10/08/09. Greenpeace.org.

La Generalitat pide el cese de la presidenta del CSN por Vandellós. 27/04/05. Diariocordoba.com.

El CNS reconoce que ha habido más fugas en Ascó anteriores a la del pasado 26 de noviembre de 2007 (en catalán).02/07/08. Blogcanc.blogspot.com.

La coordinadora estatal antinuclear recurrirá en los tribunales la decisión del gobierno de prorrogar 4 años la vida de la central nuclear de Garoña. 04/07/09. Infopatrocinios.com.

Denuncian el incumplimiento del PSOE de la promesa de cierre de nucleares. Julio 2009. Ecologistasenaccion.org.

Barcina del Barco: XXX Marcha contra Garoña. 30/08/09. Ecologistasenaccion.org.

Bilbao: Marcha-excursión de bicicletas contra Garoña. 28/08/09. Ecologistasenaccion.org.

Garoña, la central nuclear de las mil y una grietas. 02/06/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Bianca Jagger y Greenpeace se muestran favorables al cierre de Garoña. 12/06/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Los ecologistas reivindican el cierre de Garoña, mientras el Gobierno encarga al CNS informes para una posible prolongación de la vida útil de la central nuclear. 22/06/09. unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Una decisión salomónica prolonga en dos años más la vida útil de Garoña

Hoy, día 2 de julio de 2009, en mi diario he apuntado dos noticias. Ambas son importantes, aunque afecten a ámbitos bien diferentes.

Que la India haya despenalizado la homosexualidad lo veo positivo. Denota que hasta lo que parece inamovible, como esos glaciares que avanzan milímetro a milímetro cada año, no lo es. Una ley colonial que entro en vigor en el año 1861 y que castigaba con hasta diez años de cárcel las relaciones sexuales “contra natura” ha sido derogada.

La otra noticia es la decisión salomónica, hecha pública hoy por el ministro de Industria español, Miguel Sebastián, que ha decidido prolongar la vida útil de la central nuclear de Santa María de Garoña hasta el año 2013. Es decir, dos años más de lo prometido por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en su programa electoral. Y la decisión parece que no ha contentado a nadie, por más que todos fueran concientes de que el gobierno (PSOE) se encontraba entre la espada y la pared y  que disponía de  un margen de actuación muy escaso.

El Ejecutivo ha comunicado su decisión pocos días después de que más de 200 intelectuales, de muy diferentes ámbitos, hiciesen pública su postura a favor del cierre de la planta nuclear.

Sebastián compareció en rueda de prensa junta al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirmando que para el momento de la paralización de la planta burgalesa ya tendrían listo un plan industrial capaz de garantizar el empleo “a cada uno de los trabajadores” de la planta. Algo que los trabajadores de la central parece que no se acaban de creer, porque tras el anuncio, anunciaron nuevas movilizaciones.

Un poco de historia reciente.

El 5 de junio de este año, en medio de una gran polémica a nivel nacional, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dio su beneplácito para que Garoña continuara abierta diez años más. En el informe presentado, no vinculante para el Gobierno, el máximo organismo de seguridad en materia nuclear imponía a la central – propiedad a partes iguales de Endesa e Iberdrola -, quince condiciones de seguridad muy onerosas para que ésta pudiese continuar funcionando.

De este modo, tras la presentación del informe, la decisión final sobre la renovación de la licencia a la nuclear quedó en manos del Ejecutivo. Rodríguez Zapatero, fuertemente presionado desde la izquierda, se vio entonces forzado a refrendar en el Congreso de los Diputados su compromiso de cerrar las nucleares al finalizar éstas su vida útil.

La central de Garoña (Burgos) es la más antigua en España. Los ecologistas la han apodado ‘la central de las mil y una grietas’  en alusión a su supuesta inseguridad. Una afirmación que los trabajadores de la nuclear rechazan rotundamente, y que les ha llevado a movilizarse activamente – tanto como los ecologistas – en la defensa de sus puestos de trabajo.

Desde un punto de vista energético Garoña sólo cubre poco más del uno por ciento de las necesidades del país, las cuales han ido siendo cubiertas paulatinamente por las energías alternativas gracias a una previsora y acertada política gubernamental. Una acción orientada hacia el cierre de las centrales nucleares, no sólo por sus riesgos potenciales sino también porque el almacenamiento de los residuos radioactivos resulta muy costoso y es impopular.

Hasta la fecha estos residuos se han ido guardando en las mismas centrales que los producen, en grandes piscinas que empiezan a saturarse poco a poco. Parte de esa indeseada producción se ha trasladado a Francia, para que la guarden allí mediando un muy costoso pago (sobre este tema hablaré más adelante en el blog). Pero los plazos se agotan y pronto habrán de retornar a nuestro país. ¡Y nadie quiere tener un cementerio nuclear al lado de su casa!

Energía nuclear: un debate que no se agota.

El debate en torno a la utilización de la energía nuclear sigue muy vivo en España. Lo que parece menos evidente en el país galo, nuestro vecino, donde desde hace años se apostó por  la energía nuclear y es un tema mejor asumido. Es cierto que los franceses también han conocido un par de sustos, pero alejados de las dimensiones catastróficas que se alcanzaron en Chernóbil. Hoy, la mayoría de los franceses viven confiados en la seguridad de sus numerosas centrales nucleares.

Estados Unidos lleva treinta años sin construir ninguna planta nuclear después del accidente de Three Mile Island (Harrisburg, 1979). Pero en China, que está viviendo un gran proceso de expansión industrial, y que necesita reducir sus emisiones de CO2 (las centrales nucleares no producen CO2) se están construyendo un gran número de nuevas plantas atómicas. Con todo, el 70 por ciento de la producción energética china continúa dependiendo de las centrales térmicas alimentadas con carbón.

En nuestro país, aunque tampoco hemos conocido sustos catastróficos con la energía nuclear, sí ha habido algunos menos importantes. El 19 de octubre de 1989  se declaró un incendio, seguido de una inundación, en la zona de turbinas de la central de Vandellós I (Tarragona), y aunque no se llegó a escapar radioactividad al exterior los expertos señalan que se rozó la catástrofe. La inquietud social fue muy grande. Tanto como el elevado coste de las medidas exigidas por el Consejo de Seguridad a la empresa para corregir las irregularidades detectadas, lo que la llevó a decidir su cierre definitivo.

En el año 1992 hubo un incidente en la central de Trillo (Guadalajara) que el Consejo consideró de nivel 2. Y en Vandellós II, en agosto de 2005, se produjo otra alerta catalogada del mismo nivel. A consecuencia de la misma el CNS ordenó la parada de la planta durante seis meses tras acusar a sus propietarios de “ocultación de información” y de “primar la producción sobre la seguridad”, e imponerles una multa de 1,6 millones de euros.

Con posterioridad, en abril de 2006, un incendio asoló el entorno de Vandellós II (Tarragona), – propiedad de la agrupación de empresas formada por el Grupo Endesa e Iberdrola Asociación Nuclear Ascó-Vendellòs (ANAV), unificadas en una gestión única a partir de 1998, – aunque sin llegar a producir daños en sus instalaciones. Y aquel mismo mes, un camión protagonizó un incidente rocambolesco al trasladar a una chatarrería de Reus tierra con residuos radioactivos procedentes de una fuga acaecida el 26 de noviembre de 2007. Curiosamente, fueron los ecologistas de Greenpeace quienes denunciaron este hecho antes que de que el CNS lo hiciera público.

El 14 de abril de 2008 se produjo un escape radioactivo en la central de Ascó (Tarragona) del cual nadie se enteró, ni siquiera el gobierno , hasta cuatro meses después. Cuando el hecho saltó a la luz pública algunos se apercibieron entonces que la fecha de la fuga coincidía con la visita didáctica de un grupo de escolares a la planta, lo que lógicamente generó una enorme preocupación en las familias y la sociedad catalana.

Las plantas de Cofrentes (Valencia) y de Trillo (Guadalajara) también han vuelto a estar en el candelero últimamente por incidentes denunciados por el Consejo nuclear.

Después de haber leído esto quizá puede entenderse mejor que, en la actualidad, hay mucha gente que desconfía de las nucleares, de sus propietarios, de los políticos y hasta del Consejo nuclear.

Ocurre también que  quienes residen cerca de las nucleares – pero que no viven de ellas -, no quieren estar siempre pendientes de un aviso de evacuación urgente, ni de simulacros de emergencia que rompen el ritmo de su rutina diaria.

Actualmente, según la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC), hay 67 los municipios situados dentro de un círculo de radio 10 km. con centro en una central nuclear. Y los graves accidentes ocurridos en otros países, unidos a la mala propaganda ecologista contraria a este tipo de energía, han contribuido a crear una imagen negativa de la energía nuclear. Una pesada losa que no logra sacarse de encima.

La energía nuclear tiene a su favor que no produce CO2, pero tampoco lo hacen las centrales hidráulicas, las eólicas o las plantas voltaicas, siendo las últimas  más sostenibles. Además, éstas últimas presentan la ventaja de no condicionar el futuro medioambiental de las siguientes generaciones.

Un ecologista en El Bierzo.

Industria anuncia que la central nuclear de Garoña seguirá abierta hasta julio de 2013. 02/07/09. 20minutos.es.

Más de 200 personalidades firman el manifiesto por el cierre de Garoña. 23/06/09. Greenpeace.org.

El CSN da el visto bueno al funcionamiento de la central de Garoña durante 10 años más. 05/06/09. 20minutos.es.

Un camión viajó de Ascó a Reus con radiactividad procedente de la fuga. 23/04/08. Elperiodico.com.

Comentario por Rafael del Barco Carreras el 19/10/09.

“19 de octubre de 1989, incendio en la central nuclear de Vandellós 1″. Se cumplen 20 años. Noticia de relleno. Y no es por lo de nuclear, que apenas oída la palabra me siento en el ordenador. Viene tan a cuento con mis elucubraciones sobre extorsión y soborno, y la intervención de los abogados, que no puedo por menos que echar mano de otro de los desapercibidos libros, a pesar de aparecer en infinidad de librerías, sobre la gran corrupción barcelonesa. La Prensa que quitó hierro al tema del incendio, silenció la denuncia y sus truculencias, a mi entender tan nefastas y aberrantes como el incendio en sí mismo.

Hoy me propongo aparecer por el Palacio de Justicia para asistir a otra sesión, si la hay, por el juicio a la corrupción en la delegación de Hacienda de Barcelona, pero la noticia me obliga recordar otro de los ausentes en el banquillo de los acusados, aunque virtualmente esté entre ellos, y ¡entre los defensores!, Juna Piqué Vidal.

El libro de Antonio Piñol, ex secretario de Piqué (que le denunciara a Fiscalía saliendo denunciado y con año y medio de petición por chantaje) nos documenta el modus operandi, tanto para zafarse del banquillo, en este caso Luis Magaña Martínez y Jaime Carrasco Belmonte, presidentes de Hifrensa antes y después del incendio, como de la corrupta intervención de los abogados de las dos partes.

Es de recordar que al abogado de FECSA, o sea, HIFRENSA, Juan Vives Rodríguez de Hinojosa se le condenó en el caso de las extorsiones del juez Luis Pascual Estevill. Ver imágenes y páginas del libro en http://www.lagrancorrupcion.blogspot.com.

Rafael del Barco Carreras.