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Valores y principios de las cooperativas

Cooperativas. Otra forma de entender el trabajo y la colaboración entre los humanos. Asesoria.obolog.es.Continúo con la serie de artículos dedicada a la economía solidaria, las cooperativas y las finanzas éticas.

Hoy el amigo Gonzalo nos hablará sobre los valores y principios que rigen las cooperativas.

Un ecologista en El Bierzo.

¿Cuáles son los valores de una cooperativa?

Ayuda mutua: es el accionar conjunto para la solución de problemas comunes o la cooperación.

Responsabilidad: capacidad de responder ante los actos, nivel de desempeño en el cumplimiento de las actividades para el logro de metas, sintiendo un compromiso moral con los asociados.

Responsabilidad social: compromiso con la comunidad, preocupación por los demás.

Democracia: toma de decisiones colectivas por los asociados (mediante la participación y el protagonismo) a lo que se refiere a la gestión y control de la cooperativa.

Derechos y obligaciones evolucionan a la par en las cooperativas. Comunicándonos.com.ar.

Derechos y obligaciones evolucionan a la par en las cooperativas. Comunicándonos.com.ar.

Igualdad: todos los asociados tienen iguales deberes y derechos.

Equidad: justa distribución de los excedentes entre los miembros de la cooperativa.

Solidaridad: apoyar, cooperar en la solución de problemas de los asociados, la familia y la comunidad. Comunidad de intereses y propósitos.

Honestidad y transparencia: honradez, la dignidad y la decencia en la conducta de los asociados. Se oponen al encubrimiento, el falseamiento de la información y al engaño.

Esfuerzo propio: motivación, fuerza de voluntad de los miembros con el fin de alcanzar metas previstas dando lo mejor de cada uno.

¿En qué principios se basan las cooperativas?

Los principios actuales.

Estos principios fueron aprobados en la Asamblea de la Alianza Cooperativa Internacional en Mánchester, el 23 de septiembre de 1995.

Cooperación. Faena.com.

Cooperación. Faena.com.

Adhesión abierta y voluntaria: las cooperativas son organizaciones voluntarias, abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva la condición de socios, sin discriminación de género, raza, clase social, posición política o religiosa.

Control democrático de los socios o miembros: participación activa, con responsabilidad ante la asamblea general y los socios por parte de las autoridades electas. Cada socio siempre tiene derecho a un solo voto, independientemente a su aporte.

Participación económica de los socios o miembros: equidad y Compensación limitada. Los excedentes de cada período contemplan en primer lugar reservas, educación y solidaridad.

Autonomía e independencia: asociarse sin hacerse dependiente, y sin responder a intereses externos.

Educación, entrenamiento e información: a socios, dirigentes, gerentes y empleados. Pero también, informar a la comunidad sobre el cooperativismo. Este principio se une al siguiente.

Cooperación entre cooperativas: a través de estructuras locales, regionales y nacionales; con el fin de servir mejor y de dar apoyo a nuevas entidades.

Compromiso con la comunidad: desarrollo sustentable, solidaridad, aceptación de los socios, responsabilidad social.

Los principios clásicos.

Los siguientes principios fueron sistematizados en el año 1937 por la Alianza Cooperativa Internacional.

Pancarta. Solidaridad Obrera. 3 jul. 2009. Wikipedia.org. Foto: Gaelx.

Pancarta. Solidaridad Obrera. 3 jul. 2009. Wikipedia.org. Foto: Gaelx.

Control democrático.

Libre adhesión o puertas abiertas.

Retorno de excedentes a cada miembro: en proporción a su contribución con los mismos.

Interés limitado del capital (gran diferencia con las sociedades).

Neutralidad: principalmente en lo político y religioso. Modernamente se ha extendido también la neutralidad al plano racial, étnico, por nacionalidad, sectario, ideológico, sindical, etc.

Venta al contado: este principio ha ido cediendo. También, venta a precios de mercado.

Fomento y educación cooperativa: difundir los valores cooperativos entre los miembros y la sociedad en general.

Otros principios.

Algunos autores reconocen otros principios:

Fuente de la Solidaridad. Tuxtla Gutiérrez. 30 agost 2013. Wikipedia.org. Foto: Pxndx94.

Fuente de la Solidaridad. Tuxtla Gutiérrez. 30 agost 2013. Wikipedia.org. Foto: Pxndx94.

Mutualidad: sólo los miembros pueden hacer uso de los servicios de la cooperativa, en tanto no sea una empresa comercial y por lo tanto no tenga afán de lucro, ni hacerse de una clientela.

Indisponibilidad de las reservas: en caso de liquidarse la cooperativa, aquellas no pasarán a sus miembros. La capitalización sucesiva de excedentes (que forman las reservas) está pensada en favor de la cooperativa y no de sus integrantes.

Integración cooperativa (o federalismo cooperativo): desde que adquiere su fuerza en el número de sus miembros.

Gonzalo.

¿Qué es una ooperativa? 31/03/2014. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

La subida del I.V.A… ¡insolidaria!

Le escasez de crédito está llevando muchas empresas al cierre. 2008.

Le escasez de crédito está llevando muchas empresas al cierre. 2008.

A partir del 1 de julio de este año, del cual ya han transcurrido dos meses “en recesión”, los tipos de I.V.A. (impuesto indirecto sobre el valor añadido) remontarán en uno o dos puntos, lo cual no dejará de tener una desagradable repercusión económica sobre los consumidores y usuarios, sobre todo en los menos pudientes.

El compañero Marcelino B. Taboada, atento a esta situación, la analiza y critica al considerar que el I.V.A. “es un impuesto que no tiene en consideración ni la renta ni en la capacidad adquisitiva del consumidor individual” y que su subida afectará negativamente sobre todo a las economías más débiles.

Un ecologista en El Bierzo.

La subida del I.V.A.… ¡insolidaria!

Crisis. Debacle del sector inmobiliario. 2008.

Crisis. Debacle del sector inmobiliario. 2008.

Esta deducción viene dada por la misma definición y misión del I.V.A., que es gravar al usuario o consumidor final de la cadena productiva. Es un impuesto que no tiene en consideración ni la renta ni en la capacidad adquisitiva del consumidor individual. Por otra parte, impone un mayor precio a los productos más básicos y que no son prescindibles para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Y, aunque se den dos tipos del impuesto -normal y reducido-, les resulta más fácil esquivarlos los más pudientes, mientras que la clase trabajadora lo ha de sufrir resignadamente.

Siempre se dijo, y por la experiencia histórica viene avalado, que la izquierda nunca debe incrementar ni primar los impuestos indirectos sobre los directos, al ser una política económica que beneficia a los poderosos y crea un agravio comparativo entre los diferentes grupos de consumidores o clientes finales, que padecen desprotección ante los acuerdos encubiertos de precios entre las grandes compañías, principalmente las prestadoras de servicios (energía, telefonía, gas…).

La cuestión es contestada con un razonamiento lógico, desde variadas esferas, tanto a nivel nacional como internacional, por motivos microeconómicos, macroeconómicos y comerciales.

“En época de postración, no hacer mudanza”, dice el refrán. Porque, al cambiar la carga impositiva desde la fabricación al consumo (pasando por varias fases o etapas) se distorsiona el mercado: no todos los sectores tendrán la misma posibilidad de trasladar el aumento de costes impositivo al destinatario de sus productos, se creará una falsa impresión de “no deflación” con una caída de la actividad económica en ciertas áreas de producción que son las más afectadas por la crisis, la balanza comercial de pagos será aún más negativa por la aceleración artificial de los precios finales, el poder de ahorro y el tirón del consumo privado se frenará al fijarse unos niveles de precios plenamente europeos con salarios inferiores en un 40% a la media de la Unión Europea, se pasarán ciertas actividades complementarias del proceso productivo a la economía sumergida, aumentará el fraude fiscal…

Aún así, el Gobierno indica su pretensión de reducir el tipo de I.V.A. para la restauración de viviendas en determinados casos. Y, no siendo mala idea, ello no va a variar apenas la situación de estancamiento por la que está atravesando la construcción.

A mi entender, se debe proceder a practicar “pedagogía política” generando confianza. No se solventará el grado de déficit público intolerable pero se irá enseñando a las ya exhaustas clases populares que es posible superar no sólo la crisis, sino todos los retos que aparezcan.

Y, como medidas de honradez y rearme moral, se habrían de insinuar algunas: adelgazamiento del número de altos cargos y burocracia gubernamental en todos los ámbitos territoriales; se ha de tecnificar la administración para que actúe según criterios económicos y de rentabilidad y no políticos y erráticos; se han de fomentar valores sociales de solidaridad y palabras como “esfuerzo, dedicación, mérito, capacidad, responsabilidad, honradez…” han de figurar como inexcusables en el “argot político”.

Marcelino B. Taboada.