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Esther Vivas: ‘Un mundo de obesos y famélicos’

La alimentación es un factor básico en el desarrollo humano. 2013. Fao.org.

La alimentación es un factor básico en el desarrollo humano. 2013. Fao.org.

Hoy, mientras millones de personas en el mundo no tienen qué comer, otros comen demasiado y mal. La obesidad y el hambre son dos caras de una misma moneda. La de un sistema alimentario que no funciona y que condena a millones de personas a la malnutrición. Vivimos, en definitiva, en un mundo de obesos y famélicos.

Las cifras lo dejan claro: 870 millones de personas en el planeta pasan hambre, mientras 500 millones tienen problemas de obesidad, según indica el informe El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2013‘, publicado recientemente por la FAO ( la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), y que este año analiza la lacra de la malnutrición. Una problemática que no sólo afecta a los países del Sur, sino que aquí cada vez nos resulta más cercana.

Hoy, mientras millones de personas en el mundo no tienen qué comer, otros comen demasiado y mal. Obesidad y el hambre son hoy las dos caras de una misma moneda. Son también la demostración de un sistema alimentario que no funciona y que condena a la malnutrición a millones de personas. Vivimos, en definitiva, en un mundo de obesos y famélicos.

Portada. Informe sobre 'El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2013. Fuente: fao.org.

Informe ‘El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2013’. Fao.org.

Las cifras lo dejan claro. Actualmente 870 millones de personas en el planeta pasan hambre, mientras otros 500 millones padecen problemas de lo contrario, de obesidad. Es lo que asegura el informe publicado recientemente por la FAO y que analiza la lacra de la malnutrición. Una problemática que ya no afecta únicamente a los países del Sur, sino que nos resulta más cada vez más cercana.

El hambre severa y la obesidad son sólo la punta del iceberg. Como añade la FAO, dos mil millones de personas en el mundo padecen deficiencias de micronutrientes (hierro, vitamina A, yodo…), el 26% de los niños tienen, en consecuencia, retraso en el crecimiento y 1.400 millones viven con sobrepeso. El problema de la alimentación no consiste sólo en si podemos comer o no, sino en qué ingerimos, de qué calidad, procedencia, cómo ha sido elaborado. No se trata sólo de comer sino de comer bien.

Aquellos que cuentan con menos recursos económicos son los que tienen más dificultades para acceder a una alimentación sana y saludable, ya sea porque no se la pueden permitir o porque no se valora. En Estados Unidos, por ejemplo, la obesidad afecta principalmente a la población afroamericana (36% del total) y la latina (29%), según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos. La posición de clase determina, en buena medida, qué comemos.

'El hambre es un crimen'. Fuente: adital.com.br.

‘El hambre es un crimen’. Adital.com.br.

La crisis económica no ha hecho sino empeorar esta situación. Cada vez más personas son empujadas a comprar productos baratos y menos nutritivos, según se desprende del informe ‘Generación XXL’ (2012), de la compañía de investigación IPSOS. Como estos indican, en Gran Bretaña, por poner un caso, la crisis ha hecho que las ventas de carne de cordero, verduras y fruta fresca hayan disminuido considerablemente, mientras que el consumo de productos envasados, como galletas y pizzas, haya aumentado en los últimos cinco años. Una tendencia generalizable a otros países de la Unión Europea.

La obesidad infantil se está convirtiendo en un importante probleama de salud. 2013. Fuente: esthervivas.org.

La obesidad infantil se está convirtiendo en un importante problema de salud. 2013. Esthervivas.org.

Millones de personas sufren hoy las consecuencias de este modelo de alimentación “fast food”, que acaba con nuestra salud. Las enfermedades vinculadas a lo que comemos no han hecho sino aumentar en los últimos tiempos: diabetes, alergias, colesterol, hiperactividad infantil, etc. Y esto tiene consecuencias económicas directas. Según la FAO, la estimación global del coste económico del sobrepeso y la obesidad fue, en 2010, aproximadamente de 1,4 billones de dólares.

Pero, ¿quién sale ganando con este modelo? La industria agroalimentaria y la gran distribución, los supermercados, son los principales beneficiarios. Alimentos kilométricos (que vienen de la otra punta del mundo), cultivados con altas dosis de pesticidas y fitosanitarios, en condiciones laborales precarias, prescindiendo del campesinado, con poco valor nutritivo… son algunos de los elementos que lo caracterizan. En definitiva, un sistema que antepone los intereses particulares del agrobusiness a las necesidades alimentarias de las personas.

El escritor y activista Raj Patel autor de 'Obesos y famélicos'. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

El escritor y activista Raj Patel, autor de ‘Obesos y famélicos’. 2008. Editorialmarea.com.ar.

Como afirma Raj Patel en su obra Obesos y famélicos (Los libros del Lince, 2008): “El hambre y el sobrepeso globales son síntomas de un mismo problema. (…) Los obesos y los famélicos están vinculados entre si por las cadenas de producción que llevan los alimentos del campo hasta nuestra mesa“.

A lo que yo añado: “Para comer bien, para que todos podamos comer bien, hay que romper con el monopolio asumido por estas multinacionales en la producción, la distribución y el consumo de alimentos”.

Porque por encima del afán de lucro, han de prevalecer los derechos de la gente.

Un ecologista en El Bierzo.

La obesidad se está convirtiendo en un problema para el estado. Econoticias.com.

El sobrepeso está en auge. Econoticias.com.

Raj Patel subraya que “en el mundo actual, los más hambrientos y los más obesos son pobres”. 03/04/08. Publico.es.

Obesos y famélicos. 27/07/08. Elpais.com.

El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2013. 2013. Fao.org.

Otras publicaciones de la FAO. 2013. Fao.org.

‘Obesos y famélicos’, el libro de Raj Patel que reveló el control del negocio de la alimentación por las multinacionales. 22/06/13. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

2013: Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación según la FAO. 22/06/13. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

‘Obesos y famélicos’, el libro de Raj Patel que reveló el control del negocio de la alimentación por las multinacionales

Portada del libro 'Obesos y famélicos' de Raj Patel. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

Portada del libro ‘Obesos y famélicos’ de Raj Patel. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

Las cifras no dejan lugar a dudas, puesto que se repiten incansablemente un año tras otro con escasa variación: casi mil millones de personas en el planeta pasan hambre (unos 870 millones) mientras que 500 millones de ellas son obesas. Lo que, además, acarrea a las últimas problemas de salud.

Es lo que indica el informe recién publicado por la FAO: ‘El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2013’.

Hambre y sobrealimentación: dos caras de una misma moneda.

En el año 2008 un joven activista de origen indio, Rajeev Charles Patel, publicó un libro sobre la situación de la alimentación en el mundo que conmovió los cimientos de nuestra civilización. Su título era ‘Obesos y famélicos. El impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial (2008)’ . En él, a lo largo de más de trescientas páginas, el redactor desvelaba crudamente las dos caras antagónicas de una misma moneda: por un lado la de la obesidad, por el otro la del hambre y la malnutrición.

Raj Patel en la presentación de su libro en Barcelona. 3 abril 2008. Fuente: publico.es. Efe.

Raj Patel en la presentación de su libro en Barcelona. 3 abril 2008. Fuente: publico.es. Efe.

Alabada por algunas figuras notables del activismo mundial, como Noemi Klein, la obra de Patel se convirtió en un best seller internacional, infiltrándose incluso en ambientes más neutros y alejados de la anti-globalización (o anti-mundalización), a los que supo explicar de manera convincente la política que se esconde detrás de un plato de comida.

Pronto, la obra de Raj Patel se convirtió en un clásico de la antiglobalización, anticipando la crisis del sistema alimentario mundial que otros escritores de los que vengo hablando, como Esther Vivas o Gustavo Duch, se esfuerzan en dar a conocer. Publicado en -al menos- trece países, ‘Obesos y famélicos’ ha sido celebrado por la crítica al revelar por primera vez la guerra sucia de las empresas multinacionales por el control del negocio de la comida.

Hoy, el último informe de la FAO, ‘El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación’, recientemente hecho público, nos revela que en los últimos cinco años la convivencia entre el hambre y el exceso de alimentación no ha cambiado en lo sustancial, y que casi mil millones de personas continúan padeciendo de sobrepeso en el mundo mientras más de quinientos otros millones padecen hambre y desnutrición. El principal interés de la investigación de Patel era, -y continúa siendo todavía hoy-, que explicaba el origen de esta aparente paradoja como la consecuencia inevitable de un sistema mundializado que las grandes corporaciones internacionales manejan a su antojo para su propio provecho.

Patel reveló al mundo la existencia de agricultores, africanos, asiáticos y centro o sudamericanos paupérrimos, desesperados hasta el punto de llegar al punto de vender sus órganos para sobrevivir, o capaces de suicidarse después de haber sido arruinados por grandes corporaciones mundiales. Al mismo tiempo desveló como los deseos del consumidor eran manejados a capricho por un márquetin conocedor de todas sus debilidades. Una situación que la periodista Rosa Montero subrayó en el comentario que sobre el libro publicó en el diario español ‘El País’ con motivo de su presentación.

Pero, ¿quién es el autor del libro que revolucionó a las organizaciones, activistas  y periodistas, que tratan habitualmente sobre el tema de la alimentación y el hambre en el mundo?

Raj Patel.

El escritor y activista Raj Patel autor de 'Obesos y famélicos'. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

El escritor y activista Raj Patel autor de ‘Obesos y famélicos’. 2008. Fuente: editorialmarea.com.ar.

Rajeev Charles Patel nació en el seno de una familia hindú afincada en Londres (Inglaterra) en 1972. Estudió y se graduó en Política, Filosofía y Economía en Oxford y obtuvo una maestría en la Escuela de Economía de Londres, doctorándose en Sociología del Desarrollo en la Universidad de Cornell. Actualmente es profesor universitario, escritor y activista.

Patel trabajó para el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Precisamente, fueron ciertas políticas de reforma agraria llevadas adelante por esos organismos las que le inclinaron hacia el activismo político, publicando artículos para distintos medios internacionales. En estos momentos es investigador en la Universidad de KwaZulu-Natal en Sudáfrica y profesor visitante en el Centro de Estudios Africanos de la Universidad de California en Berkeley, además de miembro del Instituto de Alimentación y Políticas de Desarrollo Food First en Oakland, California.

¿Cómo conseguir el libro?

Os dejo con tres direcciones donde he podido localizar el libro en Internet, aunque me imagino que habrá más. Si sabéis de alguna en vuestro país podéis apuntarla al pie del artículo en los comentarios y yo la añadiría después al artículo.

Un ecologista en El Bierzo.

Mapa del hambre en el mundo. Fuente: centralintelligencyagency.com. 16 marzo 2008.

Mapa del hambre en el mundo. Centralintelligencyagency. 16 marzo 2008.

Raj Patel subraya que “en el mundo actual, los más hambrientos y los más obesos son pobres”. 03/04/08. Publico.es.

2013: Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación según la FAO. 22/06/13. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Obesos y famélicos. 2008. Casadellibro.com.

Obesos y famélicos. 2008. Editorialmarea.com.ar.

Obesos y famélicos. 2008. Tematica.com.

La FAO recomienda consumir más insectos para acabar con el hambre

Pueden los insectos representar una alternativa creíble al hambre. Fuente: hilodirecto.com.mx.

¿Pueden los insectos representar una alternativa creíble al hambre? Fuente: hilodirecto.com.mx.

Hace pocos días leí en la prensa una noticia sobre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que me llamó poderosamente la atención. La organización internacional recomendaba un mayor consumo de insectos como una alternativa razonable para acabar con el hambre y justificaba su propuesta debido al elevado valor nutricional que estos tienen y a una producción barata de los mismos. Así, por citar un ejemplo, el contenido de proteínas, vitaminas y minerales de los gusanos de la harina es similar a la del pescado o la carne.

Para la FAO expandir la superficie dedicada a la agricultura no es ya una opción sostenible. Los océanos están sobreexplotados y el cambio climático augura complicaciones en la producción de alimentos. Para hacer frente a la hambruna, los expertos de la ONU creen que un mejor aprovechamiento de los insectos como alimento podría ser una alternativa interesante, sobre todo para la alimentación en las granjas de animales.

Según la FAO, entre las ventajas para montar granjas de insectos se situaría el hecho de que emiten menos gases de efecto invernadero que la mayoría del ganado (sólo las termitas y las cucarachas emiten metano) y que sus emisiones de amoniaco son también muy inferiores a las de la ganadería convencional, como los cerdos.

Informe FAO. 2013. El informe recomienda comer más insectos como alternativa al hambre. Fuente: 20minutos.es.

. El informe FAO 2013 recomienda comer más insectos como alternativa al hambre. 20minutos.es.

Por otra parte, comer insectos no es nada nuevo. O al menos no lo es en muchos lugares ajenos a nuestra órbita cultural, sobretodo en zonas cercanas a los trópicos y también donde quiera que los alimentos, por una u otra razón, escasean. Según el diario ‘El País’ los insectos que los humanos consumen mayormente son los escarabajos (31%), las orugas (18%), las abejas y hormigas (14%), los saltamontes, langostas y grillos (13%), las cigarras, saltamontes, chicharritas, cochinillas y chinches (10%), las libélulas (3%) y… las moscas (2%).

Son datos que quizás puedan animaros a consumir estos bichejos tan feos, aunque la realidad es que en países como el nuestro tal consumo resulta complicado, por no decir improbable, debido al rechazo generalizado que estos provocan. Y no es que -digo yo- no podamos llegar a acostumbrarnos a consumir saltamontes, escorpiones, arañas, avispas, moscas u otras ‘lindezas’ parecidas, sino porque -como bien dicen los expertos de la ONU- la dificultad principal reside en nuestra educación y costumbres. Sin embargo, la organización de las Naciones Unidas considera que éstas podrían verse modificadas con alguna que otra campaña de por en medio.

De todo lo antes dicho deduzco que las indicaciones de la FAO se orientan sobre todo a los países que ya han introducido en su vida cotidiana tales hábitos alimentarios. Con lo cual, dicho de paso, tampoco creo que el mencionado informe vaya a producir grandes cambios en esos lugares. Dicho esto sinintentar restar mérito a la iniciativa, puesto que mirados con optimismo posiblemente algunos de sus consejos podrían, si se llevasen a la práctica en nuestros lares, contribuir a disminuir el alcance de ciertas plagas relacionadas con algunos de estos insectos comestibles.

Después de todo, ¿acaso no consumimos nosotros caracoles? Y aunque a algunos ese pensamiento les provoque asco, lo cierto es que a otros, -como a mí mismo-, este menú nos encanta. También en otras culturas, como en la oriental, se comen perros, gatos e incluso, en la africana, monos. Algunos dicen que el SIDA nos llegó por esta última vía… Sin embargo, bien mirado, a nosotros no nos hacen ni pizca de gracia estas ideas.

Hoy, según datos de la misma FAO, -que la investigadora Esther Vivas nos recuerda-, nuestro planeta es capaz de producir alimentos suficientes en para unos doce mil millones de habitantes. Pero el problema no estriba tanto en la producción sino en su distribución. Una repartición que resulta complicado organizar, y más aún financiar, y que sin embargo resulta necesaria para asegurar una entrega equitativa de los alimentos y que estos puedan llegar en buenas condiciones hasta el lugar donde se necesitan.

En todo esto yo veo además un peligro añadido. El protagonizado por las grandes multinacionales que presionan a los gobiernos para quedarse con el monopolio de las semillas. Algunas de estas empresas, como por ejemplo Monsanto, establecen patentes que luego obligan al campesino a pagar un canon para poder continuar produciendo algo tan sencillo como una lechuga. O lo que se tercie.

Un plato variado y colorido a base de saltamontes. Fuente: informe21.com.

Un plato variado y colorido a base de saltamontes. Informe21.com.

Otros asuntos empresariales, como por ejemplo las grandes plantaciones de palma de aceite (el cultivo oleaginoso que mayor cantidad de aceite produce por unidad de superficie plantada), o de soja o maíz, destinados a la fabricación de biodiesel, están creando también serios desajustes en la cuestión alimentaria al conseguir elevar los precios de productos que son básicos en ciertas comunidades. El impacto medioambiental de tales comercializaciones es importante, pues significa un aumento de la deforestación de los bosques nativos y el desplazamiento de los cultivos tradicionales y variados. Y para la ganadería suponen la destrucción del ecosistema y la biodiversidad, así como la expulsión de los trabajadores rurales hacia otras áreas.

De lo anteriormente afirmado puede deducirse que mi respuesta para acabar con el hambre no pasa tanto por aumentar el número de las especies de insectos comestibles, como los que ya se comen habitualmente en ciertos países de África, Asia y América Latina –y que Vivas sitúa en el orden de las 1.900-, sino en exigir una mayor solidaridad en las políticas agrícolas y alimentarias mundiales.

En cuanto a ciertas afirmaciones que aseguran que casi dos mil millones de humanos ya estarían consumiendo insectos en su dieta habitual parecen fundadas.

Un ecologista en El Bierzo.

Un asiático se prepara para comer un escorpión. Fuente: eldiario.es.

Un asiático se prepara para comer un escorpión. Eldiario.es.

La ONU insta a comer insectos para combatir el hambre en el mundo. 13/05/13. Elpais.com.

Edible insects: Future prospects for food and feed security (Insectos comestibles. Perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y la alimentación). 2013. FAO. (En inglés).

¿Comer insectos para acabar con el hambre? 18/05/13. Esthervivas.com.

¿Quién garantiza nuestra seguridad alimentaria?

El mercado agroecologico de Zaragoza. zaragozablogspot.com.

Un mercado agroecologico. Zaragozablogspot.com.

Nos dicen que nuestra alimentación nunca ha sido tan segura como ahora, que los alimentos no han pasado tantos controles como hasta el momento. Sin embargo, periódicamente, aparecen nuevos escándalos alimentarios, el último el de la carne de caballo.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria es la encargada de velar, teóricamente, para que aquello que comemos sea saludable. Pero, ¿quién hay detrás de esta agencia que tiene un papel clave en la autorización de miles de productos, como pesticidas, transgénicos y aditivos alimentarios, que acaban en nuestra mesa? Veámoslo.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria se presenta, como recoge en su página web, como “la piedra angular de la Unión Europea en la evaluación del riesgo sobre seguridad alimentaria”. La Agencia fue creada en 2002, después de una serie de escándalos, como el de las vacas locas, a finales de los años 90. Su objetivo: mejorar la seguridad alimentaria y restaurar y mantener la confianza en el suministro de alimentos. Según indica, su compromiso es el “de proporcionar asesoramiento científico independiente y objetivo”. ¿Seguro?

El Tribunal Europeo de Auditores parece no estar muy de acuerdo con dichas afirmaciones, como se desprende de su informe Management of conflict of interest in selected EU Agencies” (Gestión de conflicto de interés en Agencias de la UE seleccionadas), de septiembre 2012, en el que afirma que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, junto a otras tres agencias europeas auditadas, “no maneja adecuadamente las situaciones de conflicto de intereses”. Y añade que estos “riesgos de conflicto de intereses están incrustados en las estructuras de estas agencias (…) y en la dependencia de la investigación realizada por la industria”. Más claro el agua.

A modo de anécdota, las conclusiones del informe del Tribunal Europeo de Auditores contrastaban con las alabanzas de la evaluación, que poco tiempo antes, había realizado la auditoría privada de Ernst&Young, contratada, evidentemente, por la misma Agencia Europea de Seguridad Alimentaria.

¿Es realmente seguro lo que comemos Fuente: esthervivas.com.

¿Es realmente seguro lo que comemos? Esthervivas.com.

Las críticas a la falta de neutralidad de la Agencia, pero, no son nuevas. Las organizaciones Corporate European Observatory y Earth Open Source publicaron, en febrero 2012, coincidiendo con el décimo aniversario de la institución, un informe, “Conflicts on the menu: a decade of industry influence at the European Food Safety Authority” (Conflictos en el menú, una década de influencia de la industria en la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria), que levantó ampollas. En dicho trabajo cuestionaban la independencia de la Agencia y señalaban los vínculos estrechos de sus expertos con las empresas del sector.

Y, ¿qué consecuencias tiene esto para los consumidores? Un ejemplo lo encontramos en la regulación de los productos alimentarios. Cuando una compañía quiere introducir una nueva sustancia o producto en el mercado, tiene que presentar a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y a las instituciones de la Unión Europea un dossier sobre la valoración del riesgo de dichos productos. A petición de la Comisión, el panel científico de la Agencia examina este dossier y publica una opinión científica al respecto, a partir de la cual los representantes de los estados miembros toman una decisión. ¿El problema? La Agencia basa sus evaluaciones, básicamente, en estudios llevados a cabo por la industria, quien espera sacar jugosos beneficios con la comercialización de dichos productos. Los informes científicos independientes no son tenidos en cuenta. Y, en consecuencia, el mecanismo favorece, sin lugar a dudas, los intereses de las grandes industrias del sector en detrimento de los sociales.

Bisphenol A. Wikipedia.

Bisphenol A. Wikipedia.org.

De este modo, sustancias y productos que encontramos en el mercado, como el aspartamo, un edulcorante no calórico, o el bisfenol A (BPA), en el plástico del embalaje alimentario, según informes científicos independientes, afectarían negativamente nuestra salud. Estos estudios nunca han sido tenidos en cuenta por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. La situación no es nueva. Cuantos informes alabando las virtudes del tabaco financió la industria tabacalera y hoy, afortunadamente, han quedado en papel mojado.

Detrás del peso de la industria, está la dinámica de las “puertas giratorias”. Empleados y expertos de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria que al cabo de un tiempo entran a trabajar en empresas de la agroindustria o la biotecnología y viceversa, dando lugar a una situación evidente, excepto, parece, para ellos, de conflicto de intereses.

Los ejemplos son múltiples. Suzy Renckens, coordinadora científica del panel sobre transgénicos de la Agencia, en 2008 dejó su puesto para ocupar el cargo de directora del lobby de Syngenta para la Unión Europea. David Carlander, empleado de la Agencia, encargado de diseñar las directrices para el uso de nanotecnología en los alimentos, en 2011 pasó a ser el director del lobby de la Nanotechnology Industries Association en Bruselas. O Laura Smillie, contratada, en 2010, por la Agencia, para desarrollar nuevas líneas de comunicación sobre riesgos alimentarios y que provenía del European Food Information Council (EUFIC), think tank finaciado por empresas de la industria agroalimentaria como Coca-Cola, Danone, Kraft Foods, McDonald’s, Nestlé, Unilever.

Aquí, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición parece seguir el ejemplo de su “hermana mayor”. Sólo hace falta ver el currículum de su actual directora Ángela López de Sá y Fernández, anteriormente directora de asuntos científicos y normativos de Coca-Cola Iberia, y que para ocupar su nuevo cargo al frente de la Agencia Española, pidió la excedencia, no la baja voluntaria, de Coca-Cola. Una pata en cada sitio. Sobran los comentarios.

A partir de ahora, cuando nos digan que no nos preocupemos, que nuestra seguridad alimentaria está en buenas manos, preguntaremos ¿en buenas manos para quién? Porque, visto lo visto, buenas manos para nosotros, la mayoría, está claro que no lo son.

Esther Vivas. 19/03/13.

Hacer las previsiones necesarias nos evitará desperdiciar comida en casa.

La seguridad en la alimentación es fundamental.

¿Quién garantiza nuestra seguridad alimentaria? 19/3/13. Esther vivas.com.

La aparición de ADN equino en hamburguesas vacunas enciende todas las alarmas. 04/03/13. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Los europeos quieren conocer el origen de los alimentos que consumen. 29/01/13. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

¿Alimentos para comer o tirar? 01/01/13. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Esther Vivas: ‘El modelo de producción de alimentos antepone intereses empresariales a las necesidades alimentarias de las personas y su salud’. 14/04/11. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

La aparición de ADN equino en hamburguesas vacunas enciende todas las alarmas

Sólo cinco marcas de las veinte analizadas por la OCU alcanzan un aprobado raspado. 20 enero 2013. Foroche.com.

Sólo cinco marcas de las veinte analizadas por la OCU alcanzan un aprobado raspado. 20 enero 2013. Foroche.com.

El escándalo de la aparición de carne de caballo en hamburguesas de carne vacuna ha impactado con fuerza en la opinión pública. Y no es porque la carne de caballo sea nociva para la salud, o contraindicada, sino porque ha puesto en evidencia que los ‘estrictos’ controles alimentarios de los que disfrutamos no son tales.

La cuestión que plantea todo este asunto es de suma importancia, ya que socava la confianza que el consumidor deposita en los controles oficiales. Si estos han fallado resulta inevitable pensar que quizá tampoco podrán evitar otros fraudes que puedan entrañar peligro para la salud.

Desde luego precisamos de unos sistemas que aseguren con garantías la calidad de nuestra alimentación, cosa harto difícil si se tienen en consideración las condiciones que impone un mercado incongruente en el que los alimentos viajan miles de kilómetros hasta llegar a nuestro plato. Todo ello con el consiguiente gasto en energía que supone tal desplazamiento.

Un consejo: compra local y directamente al productor siempre que puedas.

Un ecologista en El Bierzo.

¿Sabemos qué comemos?, por Esther Vivas.

Esther Vivas. Comunidadebasecoia.org.

Esther Vivas. Comunidadebasecoia.org.

Si antes nos vendían gato por liebre, hoy nos venden caballo por vaca. Saber qué comemos se ha convertido en algo cada día más difícil. El reciente escándalo alimentario tras detectarse carne de caballo donde debería haber carne de vaca lo pone claramente de manifiesto. Canelones La Cocinera, hamburguesas de Eroski, ravioli y tortellini de carne Buitoni, albóndigas de Ikea son algunos de los productos que han sido retirados del mercado. Está claro que no tenemos ni idea de qué nos llevamos a la boca.

Irlanda y Gran Bretaña fueron los primeros que detectaron, el pasado mes de enero, ADN de caballo en hamburguesas etiquetadas, teóricamente, como carne de vacuno. Supermercados como Tesco, Lidl y Aldi, e incluso el rey de la hamburguesa Burguer King, se vieron obligados a retirar estos productos de sus establecimientos. Mientras, aquí, el Gobierno negaba la existencia de caso alguno. Semanas más tarde, pero, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) encontraba carne de caballo en hamburguesas de Eroski y AhorraMas.

La globalización alimentaria, la deslocalización de la agricultura y los alimentos viajeros tienen estas cosas. Tarde o temprano las consecuencias de dichos escándalos llegan, también, acá. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha tenido que reconocer, finalmente, la existencia de carne de equino en productos que se vendían como ternera. Y multinacionales como Nestlé, entre otras, han procedido a la retirada de los alimentos afectados.

A pesar de que la sustitución de una carne por la otra no es perjudicial para nuestra salud, sí que dicho caso ha vuelto a encender las luces de alarma sobre qué comemos y quién mueve los hilos del sistema alimentario. Una vez más, queda demostrado cómo los intereses económicos de un puñado de empresas de la agroindustria se anteponen a las necesidades alimentarias de las personas. De este modo, si producir carne de caballo resulta más barato, carne de caballo es lo que toca en el plato.

Además, descubrir dónde empezó dicho fraude se convierte en misión imposible en una cadena agroalimentaria en la que los alimentos recorren una media de cinco mil kilómetros, según un informe de Amigos de la Tierra, antes de llegar a nuestro plato. Una hamburguesa puede estar hecha por carne de diez mil vacas y pasar por cinco países diferentes antes de llegar al supermercado. ¿Dónde se ha colado el caballo?

Irlanda inicialmente acusó al estado español, luego a Polonia. Cuando el caso estalló en Francia, la culpable era una fábrica en Luxemburgo que, a su vez, señaló que la carne provenía de Rumanía, quien al mismo tiempo, dijo que la mercancía le llegaba de Holanda y Chipre. Ni modo de saber la respuesta.

Viñeta. 'Coma más pollo'. Brixtatothepower.wordpress.com.

Viñeta. ‘Coma más pollo’. Brixtatothepower.wordpress.

La historia se repite. Y cada vez que aparece un nuevo escándalo asistimos al mismo goteó de acusaciones cruzadas, alarma social, imposibilidad de saber su origen y toneladas de comida en la basura. Pasó con la E.Coli y los pepinos y mucho antes con los pollos con dioxinas, las vacas locas, la peste porcina y un largo etc. Y volverá a pasar. Se trata de la otra cara de un sistema alimentario que nos venden como el mejor de los posibles pero que en realidad no funciona y que es incapaz de alimentarnos de una manera sana y saludable, ser transparente y acabar con el hambre en el mundo.

Unos escándalos alimentarios que son resultado de un modelo deslocalizado, kilométrico, petrodependiente, sin campesinos, intensivo, adicto a los pesticidas… que, básicamente, busca hacer negocio con algo tan imprescindible como la comida. Incluso la gripe porcina y la gripe aviar se originaron en granjas de cría intensiva y a gran escala, donde dichos animales se hacinan, soportan un trato abusivo y cruel, criados con altas dosis de antibióticos y tratados como mercancías.

Hoy la cadena alimentaria, que sitúa en un extremo al campesino/productor y en el otro al consumidor, se ha alargado hasta tal punto que ninguno de ellos puede incidir en la misma. Nuestra alimentación está en manos de empresas que monopolizan cada uno de los tramos de la producción, la transformación y la distribución de los alimentos, de las semillas al supermercado, e imponen sus reglas del juego. Y si nuestro derecho a alimentarnos está en manos de empresas como Cargill, Dupont, Syngenta, Monsanto, Kraft, Nestlé, Procter&Gamble, Mercadona, Alcampo, El Corte Inglés, Carrefour… está claro que este derecho, como demuestra la realidad, no está garantizado.

Sólo tenemos una alternativa: volver a reapropiarnos de las políticas agrícolas y alimentarias. Acabar con la dictadura de los mercados, también, en las cosas del comer. Exigir eso que nos niegan tan a menudo como personas y como pueblo: el derecho a decidir, la soberanía, en este caso la soberanía alimentaria. Y volver a ser dueños de nuestra agricultura y nuestra alimentación.

¿Sabemos qué comemos? 01/02/13. Esthervivas.com.

El rastro del ADN caballar en Europa.

Caballo. Fuente: Wikipedia.org.

Caballo. Wikipedia.org.

16 de enero: Irlanda detecta un alto porcentaje de ADN de caballo en hamburguesas congeladas a la venta en varias cadenas de Reino Unido e Irlanda. Decenas de millones de filetes son retiradas de las estanterías.

29 de enero: Un estudio de la OCU detecta ADN equino en dos marcas de hamburguesas a la venta en España.

7 de febrero: La Agencia Británica de Seguridad Alimentaria detecta carne de caballo en lasañas congeladas con salsa boloñesa de vacuno de la marca Findus.

8 de febrero: La empresa francesa Comigel, suministradora de Findus, anuncia la retirada de todos sus productos de carne de vacuno y acusa al gigante Spanghero de haberle vendido la materia prima fraudulenta. Esta última compañía indica que la carne procedía de Rumanía y llegó a sus almacenes tras una cadena de suministro con varios intermediarios. Findus retira tres marcas de precocinados en Reino Unido, Francia y Suecia.

14 de febrero: Francia suspende a la empresa Spanghero por fraude alimentario. Según las autoridades, 750 toneladas de carne resultan afectadas. De ellas, 550 toneladas han sido servidas vía Comigel en forma de 4,5 millones de platos preparados en distintos países europeos. Reino Unido detecta fenilbutazona en seis caballos sacrificados. Hay tres detenidos.

15 de febrero: Se retiran de la venta platos de pasta en Noruega y Austria.

18 de febrero: Lidl anuncia la retirada de platos preparados en Finlandia, Dinamarca, Bélgica y Suecia. El mismo día por la noche, Nestlé ordena la retirada de dos platos de pasta en España e Italia y acusa a un proveedor alemán.

Hamburguesa al fuego. Fuente: voxpopuli.com.

Hamburguesa al fuego. Fuente: voxpopuli.com.

La investigación se ha llevado a cabo tras la alerta que se produjo en Irlanda. No se trata de un problema de seguridad alimentaria, pero sí un engaño al consumidor, que cree que compra carne de vacuno, sin presencia alguna de carne de caballo.

Fraude al consumidor: detectan carne de caballo en hamburguesas de Eroski y Ahorramás. 29/01/13. Vozpopuli.com.

Lo que esconde una hamburguesa. 28/01/13. Elpais.com.

Nestlé retira productos de pasta con carne de caballo en España e Italia. 19/02/13. Elpais.com.

Ikea retira en Tailandia las albóndigas que podrían contener carne de caballo. 26/02/13. Elpais.com.

¿Alimentos para comer o tirar?

La escritora Esther Vivas. Fuente: esthervivas.com.

La escritora Esther Vivas. Fuente: esthervivas.com.

No es la primera vez que publico algún artículo de Esther Vivas en este blog, y es probable que muchos de vosotros ya la conozcáis o incluso hayáis leído alguno de sus libros.

Licenciada en periodismo y magister en sociología, Esther ofrece conferencias y se ha especializado en el estudio de los movimientos sociales y políticos alternativos, agrícolas y alimentarios.

Vivas es, además,  autora de diversos libros sobre estas temáticas. Algunos de ellos han sido traducidos a otros idiomas, como el francés, portugués o italiano. Hace poco, en colaboración con Josep María Antentas, publicó Planeta Indignado. Ocupando el futuro’, sobre la primavera árabe y el movimiento de los indignados.

Como activista, Vivas plantea alternativas desde la soberanía alimentaria y el consumo crítico. Asimismo es autora de un blog muy interesante cuyo enlace encontraréis al pie de este artículo.

Un ecologista en El Bierzo.

¿Alimentos para comer o tirar?, por Esther Vivas.

En casa se puede desperdiciar la domida si no se hacen las previsiones necesarias.

En casa se puede desperdiciar comida si no se hacen las previsiones necesarias.

Vivimos en el mundo de la abundancia. Hoy se produce más comida que en ningún otro período en la historia. La producción alimentaria se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial, desde entonces, tan sólo se ha duplicado. Hay comida de sobras. Pero 870 millones de personas en el planeta, según indica la FAO, pasan hambre y anualmente se desperdician en el mundo 1.300 millones de toneladas de comida, un tercio del total que se produce. Alimentos para comer o tirar, esa es la cuestión.

En el Estado español, según el  Banco de Alimentos, se tiran cada año 9 millones de toneladas de comida en buen estado. En Europa esta cifra asciende a 89 millones, según un estudio de la Comisión Europea: 179 kilos por habitante y año. Un número que sería incluso muy superior si dicho informe incluyera, también, los residuos de alimentos de origen agrícola generados en el proceso de producción o los descartes de pescado arrojados al mar. En definitiva, se calcula que en Europa, a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, del campo al hogar, se pierde hasta el 50% de los alimentos sanos y comestibles.

Despilfarro y derroche versus hambre y penuria. En el estado español, una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de la pobreza, el 21% de la población. Y según el Instituto Nacional de Estadística, se calculaba, en 2009, que más de un millón de personas tenían dificultades para comer lo mínimo necesario. A día de hoy, pendientes de cifras oficiales, la situación, sin lugar a dudas, es mucho peor. En la Unión Europea son 79 millones las personas que no superan el umbral de la pobreza, un 15% de la población. Y de estos, 16 millones reciben ayuda alimentaria. La crisis convierte el malbaratamiento en un drama macabro, donde mientras millones de toneladas de comida son desperdiciadas anualmente, millones de personas no tienen qué comer.

Y, ¿cómo y dónde se tira tantísima comida? En el campo, cuando el precio cae por debajo de los costes de producción, al agricultor le resulta más barato dejar el alimento que recolectarlo, o cuando el producto no cumple los criterios de tamaño y aspecto dictados. En los mercados mayoristas y las centrales de compra, donde los alimentos tienen que pasar una especie de “certamen de belleza ” respondiendo a los criterios establecidos, principalmente, por los supermercados. En la gran distribución (súpers, hipermercados…), que requieren de un alto nñumero de productos para tener los estantes siempre llenos, aunque después caduquen y se tengan que tirar, donde se producen errores en la confección de pedidos, hay problemas de envasado y deterioro de los alimentos frescos. En otros puntos de venta al detalle, como mercados y tiendas, en los que se tira aquello que ya no se puede vender.

El'Fast food' o comida rápida se impone en Occidente pese a sus limitades cualidades nutricionales.

El ‘Fast food’ o comida rápida se impone en Occidente pese a sus limitades cualidades nutricionales.

En restaurantes y bares, donde un 60% de los desperdicios son consecuencia de una mala previsión, el 30% se malbarata al preparar las comidas y el 10% responde a las sobras de los comensales, según un informe avalado por la Federación Española de Hostelería y Restauración. En casa, cuando los productos se estropean porque hemos comprado más de lo que necesitábamos, dejándonos llevar por ofertas de última hora y reclamos tipo 2×1, al no saber interpretar un etiquetaje confuso o por envases que no se adecuan a nuestras necesidades.

El desperdicio alimentario tiene causas y responsables diversos, pero, básicamente, responde a un problema estructural y de fondo: los alimentos se han convertido en mercancías de compra y venta y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un muy segundo plano. De este modo, si la comida no cumple unos determinados criterios estéticos, no se considera rentable su distribución, se deteriora antes de tiempo… se desecha. El impacto de la globalización alimentaria al servicio de los intereses de la agroindustria y los supermercados, promoviendo un modelo de agricultura kilométrica, petrodependiente, deslocalizada, intensiva, que fomenta la pérdida de la agrodiversidad y del campesinado, tiene una gran responsabilidad en ello. Poco importa que millones de personas pasen hambre. Lo fundamental es vender. Y si no lo puedes comprar, no cuentas.

Pero, ¿qué pasa si intentas recoger la comida que sobra? O bien te puedes encontrar con el contenedor cerrado bajo llave como ha hecho el consistorio de Girona, con los depósitos frente a los supermercados, alegando “alarma social” ante el hecho de que cada vez son más las personas que toman alimentos de la basura. O bien puedes enfrentarte a una multa de 750 euros si hurgas en los contenedores madrileños. Como si el hambre o la pobreza fuese una vergüenza o un delito, cuando lo vergonzoso y propio de delincuentes son las toneladas de comida que se tiran diariamente, fruto de los dictados del agrobusiness y los supermercados, y que cuentan, además, con el beneplácito de las administraciones públicas.

Los supermercados nos dicen que donan comida a los bancos de alimentos, en un intento de lavarse la cara. Pero, según un estudio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, sólo un 20% lo hace. Y esto, además, no es la solución. Dar comida puede ser una respuesta de emergencia, una tirita o incluso un torniquete, en función de la herida, pero es imprescindible ir a la raíz del problema, a las causas del despilfarro, y cuestionar un modelo agroalimentario pensado no para alimentar a las personas sino para que unas pocas empresas ganen dinero.

Una comida sana es necesaria para el mantenimiento de la salud.

Una comida sana es necesaria para el mantenimiento de la salud.

Vivimos en el mundo de las paradojas: gente sin casa y casas sin gente, ricos más ricos y pobres más pobres, despilfarro versus hambre. Nos dicen que el mundo es así y que mala suerte. Nos presentan la realidad como inevitable. Pero no es verdad. Ya que a pesar de que el sistema y las políticas dicen ser neutrales no lo son. Tienen un sesgo ideológico y reaccionario claro: buscan el beneficio, o ahora la supervivencia, de unos pocos a costa de la gran mayoría. Así funciona el capitalismo, también en las cosas del comer.

Esther Vivas. 01/01/2013.

Comprad, comprad, malditos. 24/12/12.Esthervivas.com.

Esther Vivas: ‘El modelo de producción de alimentos antepone intereses empresariales a las necesidades alimentarias de las personas y su salud’. 14/04/11. Ecobierzo.org. (Este enlace ya ha desaparecido).

Josep Maria Antentas y Esther Vivas reflexionan sobre un primer año del Movimiento 15-M en su libro: ‘Planeta Indignado’. 18/06/12. Ecobierzo.org. (este enlacen tampoco se localiza ya).

Esther Vivas, por un consumo solidario. 17/10/08. Youtube.com. La Ciudad Tomada.