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Senderos de gloria: un film antimilitarista de Stanley Kubrick

Filmoteca de Caja España. Miércoles 14 abril. 20 horas.

Esta semana la Filmoteca de Caja España presenta un ciclo de películas pertenecientes a la primera etapa del director cinematográfico Stanley Kubrick. Las ciudades elegidas para su proyección en la comunidad castellano-leonesa han sido Valladolid, Palencia, Zamora, León y Ponferrada. Podemos agradecer a la entidad bancaria la organización de estos ciclos de cine que, desde hace años, vienen acercando hasta nosotros una muy elaborada selección de autores y películas.

Hace poco tiempo escribía aquí sobre una pieza teatral, presentada en el Teatro Bérgidum de Ponferrada, en un artículo que abordaba el tema del expolio actual del continente africano por las grandes potencias occidentales. Hoy pienso dedicar este espacio a hablar de un film, “Senderos de gloria”, rodado por un joven Stanley Kubrick, y que es considerado por muchos como uno de los alegatos antimilitaristas más contundentes en la ya dilatada historia del cine.

Pero antes de empezar a hablar del film me gustaría citar otras obras maestras de la crítica antimilitarista cinematográfica, difíciles de olvidar. Obras señeras que, desde luego, no debéis dejar de ver si se os presenta la ocasión. Me estoy refiriendo a filmes como “Rey y patria” (1964), del estadounidense Josep Losey, -una víctima de la persecución del macarthismo en su país, lo que le obligó a desarrollar su carrera en Europa-, o a “Johnny cogió su fusil” (1971), del también norteamericano Dalton Trumbo, uno de los films más emotivos que podáis llegar a conocer.

Todas estas películas nos ofrecen reflexiones profundas sobre la deshumanización de la guerra, y nos recuerdan a aquellos que, por su situación, se convierten en víctimas propiciatorias de estos conflictos. No sé si es necesario que diga que, personalmente, me siento absolutamente antibelicista. Sin embargo, tampoco soy tan ingenuo como para creer que la paz es un maná que cae del cielo sin esfuerzo, y sin que haya que hacer algo para conseguirla. Más bien, considero que, como en el amor, la paz precisa de unos cuidados y gestos constantes que aseguren su pervivencia y perpetuidad. Creo que mi antibelicismo no me impediría jamás defender mi familia, e incluso mi tierra si fuera necesario hacerlo contra alguna agresión, pero jamás se me pasaría por la cabeza ir a conquistar, anexionar o dominar a nadie.

Estos films deberían ser de proyección obligatoria en los institutos, como una parte más de la enseñanza, acompañados de unos ejercicios de reflexión sobre la guerra. Permitirían orientar nuestros jóvenes hacia un modelo de sociedad menos agresivo, al que debemos de aspirar, pero que aún estamos lejos de alcanzar.

Senderos de Gloria.

La película de Kubrick, estrenada en 1957, se sitúa en el marco de la Primera Guerra Mundial en Europa. A través del relato seguimos la triste odisea de un grupo de soldados y oficiales víctimas de ese largo conflicto que provocó la muerte de más de doce millones de personas, -una cifra inimaginable por entonces, aunque luego la “superaríamos”-, y que introdujo nuevas armas letales como los lanzallamas o los gases asfixiantes, los tanques blindados o la balbuceante aviación, y que acarreó el hundimiento de monarquías, el nacimiento de nuevos estados, la confirmación de nuevos regímenes y la propagación de ideas y formas artísticas originales.

La guerra sirvió para poner en marcha una serie de procesos que ya estaban latentes antes de su estallido, pero no sirvió para evitar que dos décadas después estallara otra aún más devastadora, cuya cifra de muertos dejaría “pequeña” a la anterior.

Sinopsis.

Francia, 1916. Durante la Primera Guerra Mundial, el general francés Broulard ordena la captura de una inexpugnable posición alemana y encarga la tarea al ambicioso general Mireau. Éste, a su vez, ordena al coronel Dax que encabece el ataque. La toma de la colina resulta un infierno y el regimiento regresa vencido a sus posiciones. El alto mando militar, irritado por la derrota, convoca un consejo de guerra. En él acusa de cobardía ante el enemigo a tres soldados elegidos al azar por sus superiores y sentencia condenarlos a muerte.

Paths of Glory” es el título original del film en inglés, que está basado en la novela homónima de Humphrey Cobb, publicada en 1935. El guión fue escrito por el mismo Kubrick en de colaboración de Calder Willingham y Jim Thompson.

El actor Kirk Douglas interpreta al coronel Dax, que lleva la parte esencial de la interpretación. Junto a él destaca Adolphe Menjou en el papel del general Broulard, encarnando a la perfección el tipo de militar que considera a sus soldados como una mera “carne de cañón“. George MacReady destaca en su papel de sanguinario general Mireau. Como curiosidad, merece la pena comentar que el papel de la chica alemana del final de la película fue interpretado por la actriz alemana Susanne Christiane, que inició una relación sentimental con Kubrick durante el rodaje de la película y acabó convirtiéndose en su tercera y definitiva mujer.

Antecedentes.

Tanto la película como la novela están parcialmente inspiradas en acontecimientos reales: la ejecución durante la Primera Guerra Mundial, por insubordinación, de cuatro soldados de la Brigada 119 de infantería del Ejército francés. Con posterioridad, las ejecuciones fueron declaradas improcedentes y los soldados rehabilitados en 1934, tras la reclamación de sus familias. Dos de ellas recibieron una indemnización simbólica de un franco, mientras que las dos restantes no recibieron reparación alguna.

El general Géraud Réveilhac, comandante de la brigada, dio muestras evidentes de desprecio por la vida de sus hombres. En febrero de 1915, después de tres intentos fallidos para ocupar una posición enemiga, ordenó a la artillería que bombardease sus propias trincheras para obligar a sus soldados a atacar. El bombardeo no llego a producirse, pero fue únicamente porque que el comandante de las baterías se negó a hacerlo sin una orden por escrito. También, en otro momento, Réveilhac ordenó repetir un ataque aduciendo que ese día no se había alcanzado el porcentaje de bajas aceptable.

Durante el transcurso de la guerra, el ejército francés, como los de la mayoría de los beligerantes, llegó a realizar, efectivamente, algunos fusilamientos por cobardía. Sin embargo, el armazón central de la película es otro, y se centra en la práctica indigna de ejecutar a soldados seleccionados aleatoriamente para castigar las faltas de su unidad. Dicha práctica retrotrae a la que empleaban las legiones romanas, en las que se llegaba a matar a uno de cada diez legionarios como medida disciplinaria. Esta medida, si bien fue un hecho aislado, también se aplicó en el Ejército francés. De este modo, la Décima Compañía del Batallón número 8 del Regimiento Mixto de Tiradores Argelinos fue diezmada en Zillebeke (Bélgica), el 15 de diciembre de 1914, acusada de haber desobedecido la orden de atacar.

La agitada trayectoria de la película.

El director de cine Stanley Kubrick. Fuente: movieforum.com.Sirve de modelo esta película para dejar constancia de cómo ciertos temas resultan muy indigestos para nuestro sistema social. Kubrick vio como el guión del film era rechazado por varias productoras de Hollywood antes de que el actor Kirk Douglas, después de leerlo, decidiera poner toda su influencia para que la película se rodara. Con su apoyo, la United Artist se decidió a financiarla con un corto presupuesto. El film tuvo que rodarse en Alemania ante las dificultades que encontró para hacerlo en Estados Unidos y, por supuesto, en Francia.

El hecho de que mostrara descarnadamente la sucia realidad de la guerra, en la que a menudo la muerte de seres humanos sirve para satisfacer ambiciones personales y ascensos en la jerarquía del mando, la convirtió en una película extremadamente incómoda para las clases dirigentes de entonces.

Aunque estrenado sin problemas en EE.UU., el film los tuvo cuando se presentó en Bruselas. Su proyección, en 1958, desencadenó importantes incidentes con las autoridades francesas y también con las asociaciones de ex combatientes franceses y belgas, que no aceptaban la imagen que se proyectaba del Ejército francés. Las presiones del consulado francés consiguieron que se suspendiese la proyección de la película, lo que encendió las protestas antimilitaristas.

Al final, las presiones oficiosas francesas consiguieron que la productora insertara una nota explicativa y que el himno de La Marsellesa sonase al inicio y el final del film. Con esta añadidura, la película volvió a proyectarse en Bruselas. Pero, aún así, Suiza prohibió su proyección y la United Artists no se atrevió a estrenarla en Francia hasta el año 1975.

Esta historia de censuras y prohibiciones hizo que, aunque ‘Senderos de gloria’ es considerado por la crítica como uno de los mejores films de Kubrick, no recibiera ningún Óscar de la Academia de Hollywood. Y en España tuvimos que esperar hasta 1986 para que se proyectara dentro de una retrospectiva dedicada al director en el Festival de Cine de San Sebastián.

Un ecologista en El Bierzo

Nota: cuando este artículo ya estaba subido a la red me ha llegado el enlace de un video que viene a corroborar algo que Stanley Kubrick, Josep Losey, Dalton Trumbo, denunciaron. Y es que en la guerra, donde mueren tantos soldados rasos, hay otros -que no se juegan la vida en el conflicto- que salen beneficiados de ella. Este es un mensaje que todavía hoy se puede aplicar a muchos de los conflictos reales y que Mike Prysner, un veterano de la guerra de Iraq, pronunció el 21 diciembre de 2009.

Nuestro verdadero enemigo no son estos que viven en una tierra distante cuyos nombres o política no entendemos; el verdadero enemigo es un sistema que hace la guerra cuando es provechoso, los presidentes que nos despiden de nuestros empleos cuando es provechoso, las empresas de seguros que nos niegan la asistencia médica cuando la necesitamos, los bancos que embargan nuestras casas cuando es beneficioso para ellos. Nuestros enemigos no están a varios cientos de millas lejos. Ellos están aquí delante de nosotros”.

Asombroso discurso de un veterano de la guerra. Mike Prysner (en inglés, con subtítulos en castellano).