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El monte Medulio, símbolo de la resistencia celtibérica contra los invasores romanos

Castillo de Carbedo, en la sierra del Caurell, próximo a Esperante, con el monte Cido detrás. Manuelgago.org.

Castillo de Carbedo, en la sierra del Caurel, próximo a Esperante, con el monte Cido detrás. Fuente: Manuelgago.org.

La trágica gesta del monte Medulio es representativa del espíritu indómito de los pobladores celtíberos, en justa comparación con otras como la de Numancia, ya que en ambos casos las tribus vencidas por la fuerza avasalladora del Imperio romano prefirieron darse muerte antes que convertirse en esclavos y renunciar así a su libertad.

Más de un siglo separan ambos hechos, acaecidos antes del inicio cronológico de nuestra época, pero algo parece unirlos de una manera única e innegable, y es ese amor por la tierra y la independencia individual, sentimientos de los que también hizo demostración otro líder carismático de la lucha contra la opresión romana: Viriato.

Estatua de Viriato en la plaza homónima de Zamora. Wikipedisa.org. 25 agosto 2008. Autor: Eduardo Barrón.

Estatua de Viriato en Zamora. Wikipedia.org. Autor: Eduardo Barrón.

Viriato pertenecía a la tribu de los lusitanos (en un momento en que aún no existían ni España ni Portugal, tal y como los conocemos en la actualidad, y cuando los romanos llamaban Hispania al vasto territorio peninsular celtibérico). La polémica sobre si era español o portugués se ha demostrado carente de sentido, ya que el territorio de nacimiento y actuación militar del caudillo, en el sureste peninsular, no se puede situar con precisión.

Más claro parece estar el origen de los numantinos, aunque todavía subsista la duda sobre si este pueblo, también celtíbero, pertenecía a la tribu de los pelendones o a los arévacos. Plinio el Viejo afirma que la ciudad era pelendona, mientras que otros autores, como Estrabón y Ptolomeo, la sitúan entre los arévacos. Sobre el origen etimológico de Numancia parece, sin embargo, haber menos discusión, considerándose como una palabra celta de origen indoeuropeo que significaría pastos extensos y amplios. Lo que coincide con la descripción física del lugar.

Representación pictórica del asedio a Numancia. Fuente: terraeantiqvae.blogia.com.

Representación pictórica del asedio a Numancia. Terraeantiqvae.blogia.com.

Cuentan las crónicas romanas que, tras más de veinte años repeliendo los insistentes ataques romanos, Numancia terminó por sucumbir ante las legiones romanas comandadas por Publio Cornelio Escipión Emiliano después de un largo asedio. Y que, tras agotarse sus víveres, los numantinos decidieron poner fin a la situación entregándose algunos a Roma en condición de esclavos mientras que la mayoría prefirió suicidarse. Un hecho que sucedió en el año 133 a. C.

El monte Medulio.

Hace ya muchos años que el monte Medulio (Mons Medullius, en latín) aparece ligado a la mitología gallega y berciana, en relación con la resistencia indómita de los pueblos del noroeste ibérico contra las cohortes romanas. Esto es así porque, según las fuentes clásicas, fue en este enclave, a día de hoy todavía indeterminado, que se produjo la última batalla entre las legiones imperiales comandadas por los tribunos Cayo Furnio y Publio Carisio, y los bravos guerreros galaicos, astures y cántabros.

Sobre la importancia que los romanos concedieron a estos combates, conocidos como Guerras Astur-cántabras (29 a. C.-19 a. C.), baste decir que fue la única operación militar que el emperador Cayo Julio César Augusto dirigió personalmente.

El monte Cido.

El monte Cido.

Como dije antes, la situación geográfica del monte Medulio continúa siendo todavía controvertida, siendo múltiples localizaciones y montes de la geografía norpeninsular, candidatos a haber albergado el histórico monte, convertido en un icono de tintes mitológicos por la tradición popular de las gentes de Galicia y el Bierzo.

En contraposición, hay una clara constancia escrita de que estos hechos dramáticos acontecieron en el año 22 a. C. La victoria romana, sin embargo, no aportó a Roma más que un montón de cadáveres como resultado del suicidio colectivo de los defensores de su tierra, ya que las tribus en liza acostumbraban a vivir austeramente y no solían acumular metales preciosos ni joyas.

Estatua del emperador romano Cayo Julio César Augusto. Wikipedia.org. Till Niermann.

Estatua del emperador Cayo Julio César Augusto. Wikipedia.org. Till Niermann.

Los galaicos fueron un conjunto de pueblos celtas y preceltas afincados en Gallaecia, en el noroeste de la península ibérica. Ocuparon la práctica totalidad de lo que hoy es Galicia, exceptuando las comarcas de Valdeorras y Trives en Orense, habitadas por astures gigurros y tiburos, respectivamente, y la parte de los Ancares lucenses, que estaban ocupados por los astures lougeos.

Al este se extendían por la actual autonomía asturiana, marcando su frontera con los astures en el río Navia. Hacia el sur ocupaban el norte de Portugal hasta el río Duero, donde tenían establecida su frontera con los Turduli veteres y los lusitanos.

Sobre la ubicación del monte Medulio.

El castro de Vilar, en la sierra del Caurel. Galicia. Wikipedia.org. Víctor González.

El castro de Vilar, en la sierra del Caurel. Galicia. Wikipedia.org. Foto Víctor González.

Ante la inconcreción de los datos documentales disponibles ciertos autores han ubicado el monte Medulio en la zona montañosa del concejo de Lena, en Asturias, mientras que otros han defendido que se encontraría en el Picu Cervera, en el Castro Meduales, situado en Belmonte de Miranda (Asturias).

Otras hipótesis sobre la situación de este monte, símbolo de la bravura de las tribus autóctonas, lo emplazan en una franja situada en el límite del Bierzo (León) con Galicia, en concreto en la sierra de la Encina de la Lastra, que se encuentra situada a caballo entre la comarca berciana y la orensana de Valdeorras. De hecho, todo parece indicar la existencia de un parentesco toponímico entre el monte Medulio y Las Médulas, las gigantescas explotaciones auríferas romanas hoy convertidas en Patrimonio de la Humanidad y situadas en un espacio cercano.

Algunas investigaciones ulteriores han concluido en situar esta misteriosa montaña en los Ancares, en concreto en la sierra del Courel, en la inmediaciones fronterizas entre El Bierzo y la provincia lucense.

Pueblos autóctonos de Iberia en el año 300 antes de Jesucristo. Wikipedia.org.

Pueblos autóctonos de Iberia en el año 300 a. C.. Wikipedia.org.

Pero éstas no son las únicas interpretaciones, debido a que el cronista romano Paulo Orosio situó el monte en las inmediaciones del río “Minio” o Miño. Una opción que ha sido rebatida por Vicente Risco y también por el Padre Sarmiento. Estos estudiosos argumentan que en realidad, la mención “Minio” hace alusión al río Sil, que habría sido confundido por el cronista romano con el Miño. Parece incuestionable que el Sil hasta la Edad Media era el ‘Minnio’, ya que existen testimonios escritos que así afirman.

Otra reciente teoría especula con su ubicación en Pereiro de Aguiar, (Orense), en un monte que lleva por nombre “O Castelo”, y en el que, al pie de un antiguo camino real llamado “Portocarro” se puede leer, grabada en una gran roca, la inscripción “Sicenata Pacata” (quietos y pacificados), en caracteres latinos e indígenas. Además, sirve de sustento a esta teoría la frase del historiador Orosio “Ulteriores Gallaeciae Partes”, que identificaría, según los autores, la parte oriental de la Gallaecia romana,que era algo mayor a la Galicia actual.

Moneda emitida por Moneda emitida por Publio Carisio durante las Guerras Cántabras para pagar a las tropas con moneda fiduciaria. Siglo I a. J. Wikipedia.org.

Moneda emitida por Moneda emitida por Publio Carisio durante las Guerras Cántabras para pagar a las tropas con moneda fiduciaria. Siglo I a. J. Wikipedia.org.

A favor de otro sitio que pudiera responder a la descripción de la cruenta batalla hay también defensores, aunque cada vez menos, hay quién afirma que el mítico monte se correspondería con el monte Medelo, en Santa Cruz de Arrabaldo (en Orense), que cuenta con el argumento de la toponimia a su favor, o incluso con Cabeza de Meda (en Baja Limia), los montes Aloia (en Tuy) o Santa Tegra de La Guardia (en Pontevedra), este último defendido por Shulten.

Aunque modernos estudios establecen una premisa aparentemente más razonable según la cual el “Medulio” sería uno de los montes de la sierra del Caurel, exactamente el monte Cido. Argumentan los defensores de esta opción que el orónimo del monte derivaría de la voz latina “Occidio”, en su significado más horrendo de matanza o carnicería. Además, todavía hoy se pueden apreciar en la zona restos ostensibles de un foso o zanja como la que los romanos pudieron excavaron para sitiar o cercar el monte. Por otra parte, se han descubierto vestigios romanos en este entorno, como por ejemplo un águila imperial de bronce procedente de un estandarte romano. Esta localización se ve respaldada la situación de difícil acceso del Caurel y su situación entre varios campamentos romanos de la época, Lugo, Astorga y Braga, además de la profusión en los alrededores de tejos, árboles del cual supuestamente tomaron el veneno mortal, en los alrededores del monte.

La información clásica.

Situación de los astures. Siglo I a. J. Wikipedia.org.

Situación de los astures en el siglo I a. J. Wikipedia.org.

Le corresponde al historiador romano Lucio Anneo Floro la narración de la batalla del monte Medulio: “…Por último tuvo lugar el asedio del Monte Medulio, sobre el cual, después de haberlo cercado con un foso continuo de quince millas, avanzaron a un tiempo los romanos por todas partes. Cuando los bárbaros se ven reducidos a extrema necesidad, a porfía, en medio de un festín, se dieron la muerte con el fuego, la espada y el veneno que allí acostumbran a extraer de los tejos. Así la mayor parte se libró de la cautividad que a una gente hasta entonces indómita parecía más intolerable que la muerte…”.

En opinión del Padre Sarmiento y de Vicente Risco, unos ingirieron el veneno procedente del tejo, mientras que otros se habrían arrojado al fuego de una inmensa hoguera o se habrían dado muerte con sus espadas, tras un gran banquete y bajo los efectos de la embriaguez.

Retrato en relieve de Ramón Cabanillas al pie de una estatua en Cambados. Wikipedia.org. Autor Luis Miguel Bugallo Sánchez.

Retrato en relieve de Ramón Cabanillas al pie de una estatua en Cambados. Wikipedia.org. Autor: Luis Miguel Bugallo Sánchez.

El poeta español en lengua gallega Ramón Cabanillas Enríquez (Cambados, 3 de junio de 1876 – ibídem, 9 de noviembre de 1959), miembro de la Real Academia Gallega, escribió un poema titulado ‘Canto á bandeira galega’ (Canto a la bandera gallega), en su colección-poemario de 1917, denominado “Da terra asoballada”:

“O día do Medulio
con sangue quente e roxa
mercámo-lo dereito
á libre honrada chouza!”

Un ecologista en El Bierzo.

Las guerras cántabras. Viapraetoria.wordpress.com.

Las Guerras Cántabras III – El monte Medulio y el abrazo del tejo. 2012. Haraldwartooth.es .

O monte Cido. 12/07/04. Manuelgago.org.

La Peña do Seo y sus minas de wólfram desde Cadafresnas

Ascendiendo por los zigzags hacia la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Ascendiendo por amplios zigzags hacia la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique López Manzano.

Uno de los mitos que perdura en El Bierzo guarda relación con las minas de wólfram de la peña do Seo. La imagen de un poblado minero en ruinas, perdido en la inmensidad de unas montañas interminables, ha contribuido en gran medida a mantenerlo vivo.

Desde luego les invito a conocer esta zona y peña, que aunque con una altitud inferior a los mil seiscientos metros (lo que hace que pudiéramos considerarla como una cima menor en comparación con otras alturas bercianas) presenta unos encantos que compensan con creces el esfuerzo de acercarse hasta el lugar, y no digamos hasta la cumbre.

El pueblo de Cadafresnas y la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

El pueblo de Cadafresnas con la peña do Seo al fondo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Recomiendo que realicen esta visita aprovechando algún momento de bonanza meteorológica, pues de lo contrario no hay abrigos, salvo en las casas semiderruidas del poblado minero y en una caseta situada en la cima de la montaña. Por otra parte, aunque yo realicé la ascensión en un día ideal, sin excesivo calor y con límpidas panorámicas, me temo que la nieve, la lluvia o la niebla, podría complicar la excursión al ocultar los hitos y volver resbaladizo el trecho rocoso más inmediato a la cima.

Ruta Cadafresnas - Peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Ruta Cadafresnas – Peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Una vez alcanzada ésta, que ofrece un precioso cordal no demasiado complicado de recorrer, el montañero podrá disfrutar de unas vistas extraordinarias del Bierzo, pudiendo reconocerse desde la lejanía la ciudad de Ponferrada, la central térmica de Compostilla I y las Médulas, entre otros puntos de interés. La misma peña do Seo es visible y fácilmente reconocible desde una buena parte de la hoya berciana, pudiéndose decir de ella que, pese a su limitada altitud, la preside con tanta autoridad como otras cumbres más altivas. Además, su peculiar forma hace que se la pueda reconocer fácilmente, permitiéndonos situar con facilidad los límites del Bierzo con Orense y Lugo.

La peña do Seo y el poblado minero. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

La peña do Seo y el poblado minero. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Hay quienes dicen que desde la peña pueden distinguirse hasta las cumbres de Babia, la zona de Trevinca y hasta Cabeza de Manzaneda. Desde luego es posible ver las orensanas montañas de la sierra de la Encina de la Lastra (Valdeorras, Orense) e inclusive la berciana sierra de Gistredo, con su mítico Catoute. Pero, incluso con estos alicientes incontestables, conviene recordar que estamos frente a una ruta con alguna dificultad y que, por lo tanto, no es apropiada para domingueros.

También para evitarme alguna posible reclamación, aclaro que mis explicaciones son meramente informativas, que lógicamente están sujetas a mi subjetiva apreciación, y que pueden variar mucho de una fecha a otra y, enormemente, en función de la meteorología. También les recomiendo que echen un vistazo a los enlaces antes de lanzarse a la aventura.

Ruinas del poblado minero del wólfram. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Ruinas del poblado minero del wólfram. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Sin embargo, también estamos ante una ruta aconsejable a todo amante de la naturaleza y la montaña, que puede limitarse a la visita del poblado, o alargarse un par de kilómetros más hasta las bocaminas y los restos del lavadero del mineral. Los más atrevidos podrán culminar alcanzando la cima, en una hora y media aproximadamente a partir de las ruinas del poblado.

Personalmente elegí realizar la ruta desde Cadafresnas, una aldea a la que se llega por carretera asfaltada que sale desde Villafranca del Bierzo cogiendo en dirección a Corullón, aunque hay otras igual de interesantes. Para llegar hasta ella basta con seguir las indicaciones de las señales de carretera. Una vez allí, hay que preguntar por la ruta al poblado minero, aunque exista una gran señal que nos la indica, pero que creo que no está bien ubicada. Supongo que debería situarse un poco antes, para así evitarnos tanteos y pérdidas de tiempo en la búsqueda de esa orientación.

El final de la pista y el inicio de la pared de la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

El final de la pista y el inicio de la pared de la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Es posible dejar el coche en el pueblo y emprender el camino a pie hasta el poblado minero siguiendo una pista de unos 4,5 kilómetros que ofrece unas excelentes vistas. Pero también se puede llegar con el vehículo hasta el mismo, sin excesivos problemas. El más grave de todos es que, en una zona de estancamiento de aguas ya cerca de las casas, hay algunos socavones que hacen que los vehículos toquen los bajos con facilidad si no se reduce al mínimo la velocidad. Los vehículos 4×4 pueden pasar sin problemas hasta la pared misma de la peña. Esto, claro está, en una época seca como la que yo disfruté, aunque me temo que en otras estaciones la aventura pueda resultar más complicada. El otro problema, si se anima a hacer el trayecto en coche, es que la pista de tierra no dispone de apenas espacios para el cruce de dos vehículos.

Vista de las dos cimas de la Peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Vista de las dos cimas de la Peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Señala alguien que no hay que olvidar que la ruta completa desde Cadafresnas al poblado resulta bastante larga (unos 9 kilómetros ida y vuelta), y más aún si se añade la visita a las bocaminas (otros 4 kilómetros entre ir y volver), con un desnivel total acumulado de algo más de 850 metros si se hace la cumbre y otros 5 kilómetros más (ida y vuelta), por lo que cada uno deberá de calcular bien su fondo físico. Sin embargo, sólo hasta el poblado, el camino a asciende suavemente y es muy llevadero.

Ya alcanzado el poblado se puede acceder a las bocaminas. En ese caso hay que coger una pista que aparece una vez dejadas atrás las casas, como a un centenar de metros a la derecha, que asciende en empinados zigzags (que siguen la Ruta circular del Bierzo, de la cual aparecen algunos postes indicadores) hasta el desvío a la izquierda que lleva a las bocaminas y al antiguo lavadero del mineral. Si se sigue subiendo por la pista de la derecha se llega, en poco tiempo, a un collado desde el cual puede verse el otro lado de la montaña.

Bajando de la peña hay que coger la bifurcación a la derecha que nos devuelve al poblado. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Bajando de la peña hay que coger la bifurcación a la derecha que nos devuelve al poblado. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

En ese collado están las ruinas macizas de una antigua construcción. Al lado de la misma se inicia un estrecho sendero, algo difícil de observar, que lleva a la cumbre de la peña. Yo calculo que en una hora aproximadamente. Avanzar por esa senda no resulta fácil debido al brezo bajo y la carquexia, que rasca bastante si no se lleva pantalón largo. Por lo demás, una vez cogido resulta fácil de seguir.

Personalmente prefiero la otra opción, creo que la más frecuente, para subir a la cumbre. Ésta consiste en continuar por la pista que, dejando atrás el poblado, pasa al lado de un gran depósito de agua abandonado, con una característica escalera que se conserva todavía, para alcanzar en aproximadamente una hora de camino de tierra fácil, aunque algo empinado, la pared rocosa tras unos amplios zigzags. Una vez llegados a la pared solamente hay que seguir los hitos, a veces un tanto esquivos, que nos dirigen hasta el cordal. En esta zona las vistas, en todas las direcciones, son impresionantes. Tampoco resulta demasiado difícil subir, aunque se tenga a veces la impresión de escalar la pirámide de Keops.

Antiguo lavadero de mineral. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Antiguo lavadero de mineral. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Ya alcanzada la cresta podemos llegarnos hasta el geodésico, situado a nuestra izquierda junto a los restos de una caseta, o hasta un hito bastante grande de piedras, que encontraremos cresteando hacia la derecha. Se tarda aproximadamente unos tres cuartos de hora en llegar a las cumbres desde el pie de la peña, y si dejamos atrás el gran hito podremos comenzar a bajar hasta el cuello del que hablé antes que nos lleva a la casa de piedra abandonada (hecha de grandes bloques blancos) y que permite regresar al poblado. Bajando por esa pista podemos incluir un desvío de ida y vuelta hasta las bocaminas. Calculo en una media hora larga esta bajada desde el hito al cuello.

Sobre la historia del poblado y del wólfram no me quiero extender en esta ocasión. Vale la pena pararse a conversar un momento con algún vecino del pueblo. Hay un bar poco señalado en el centro del pueblo. Con un poco de suerte encontraréis a alguien que os hable del Lejano Oeste que un día fue esta zona, de la temible ‘Patrulla del Gas’, y de las hasta 250.000 pesetas de la época por tonelada que se pagaba por el mineral. Cuando el salario era, por entonces, de unas 15 pesetas diarias.

La primera bocamina en la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

La primera bocamina en la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Pero todo terminó cuando finalizó la demanda de un mineral que, añadido al acero, permitía su endurecimiento y evitaba el recalentamiento de las armas. El final de la II Guerra Mundial también marcó el ocaso de la minería en la peña. Sin embargo, en el pueblo se me dijo que una compañía canadiense está realizando catas por las noches, con la intención de reabrirla. El wólfram y otros minerales codiciados, utilizados esta vez en los móviles, estarían detrás del nuevo intento.

En los enlaces que facilito podéis ver fotos del interior de las galerías mineras, realizadas por unos moteros, muy deterioradas en la actualidad por los derrumbes. Dan bastante miedo y desde luego desaconsejo entrar dentro. Para aquellos que sientan el gusanillo de conocerlas les diré que en el pueblo me dijeron que un señor de Corullón (Jose) las ha filmado en su casi totalidad y que comercializa esos videos.

Lo que me parece lamentables es que los escombros procedentes de la explotación minera se hayan dejado abandonados de cualquier manera en la pared de la peña. Esperemos que, si se llegase a explotar de nuevo, se logre evitar este feísmo.

Un ecologista en El Bierzo.

La tercera bocamina del wólfram. 6 sept. 2015. Foto: Enriqe L. Manzano.

La tercera bocamina del wólfram. 6 sept. 2015. Foto: Enriqe L. Manzano.

Peña do Seo (Cadafresnas-Pabellones-Minas Peña do Seo – Cadafresnas) 04/07/13 y 07/07/13. Wikiloc.com.

Peña del Seo (1.576 m). 18/11/13. Aventurasdeundominguero.blogspot.com.es.

Cadafresnas – minas de wolframio – Peña do Seo – Cadafresnas.
12/07/14.Wikiloc.com.

La Peña do Seo y su mina. !Espectacular! 04/12/11. Atce.mforos.com (imágenes de las galerías).

Antigua mina de wolframio. Rottodigital.com. Enrique Álvarez (interior de una galería).

El Instituto Europeo de Turismo impulsa una ruta del wolframio que ‘puentea’ al Bierzo. 05/12/12. Diariodeleon.es.

¡Viva los toros!

¡No a la tortura animal! Davidhammerstein.com

¡No a la tortura animal! 2015. Davidhammerstein.com

Las corridas, los toros embolados y las vaquillas son una grosera costumbre de divertirse mediante la cruel tortura infringida a inocentes animales que corren asustados arriba y abajo ante el acoso humano que sufren. En realidad no comprenden lo que les ocurre y no tienen ganas de atacar a nadie, solo están atemorizados y quieren escapar y que los dejen en paz. Los toros son pacíficos herbívoros y con frecuencia ocurre que a pesar de los gritos y golpes que reciben se quedan quietos sin cumplir con las embestidas que el público espera de ellos.

Conviene hacer algo de memoria sobre estas abyectas tradiciones. La crueldad extrema ha sido aceptada en la mayoría de la historia humana, formas atroces de tortura de seres humanos y animales han sido rutinarias. Solo hace menos de un siglo que la tortura comenzó a parecernos una práctica repugnante e intolerable.

En los anfiteatros de la Roma antigua, gladiadores y animales salvajes se despedazaban mutuamente para el regocijo de una plebe complacida. La quema de herejes y las ejecuciones públicas eran un espectáculo aplaudido por las masas. La tortura era parte legítima de un sistema penal que buscaba que la agonía del condenado fuera lo más prolongada posible, descoyuntar miembros, despellejar o quemar viva a la víctima eran habituales.

En Madrid se celebraron ejecuciones públicas hasta que en 1890 fueron abolidas con gran decepción popular. También la tortura de osos, toros, gatos, perros y otros animales, ha tenido un público apasionado. Para el transporte y el trabajo se daba un trato inmisericorde a burros, mulos y caballos. El poder político se asentaba en la represión y los castigos corporales, con justificaciones basadas en la costumbre, la religión o el poder dinástico. La misma esclavitud no es cuestionada hasta el siglo XVIII.

Manifestación contra el Toro de la Vega. 'La tortura no es cultura'. Madrid, 13 sept. 2014. Fuente: Globopedia.com.

Manifestación contra el Toro de la Vega. ‘La tortura no es cultura’. Madrid, 13 sept. 2014. Globopedia.com.

Desde el siglo IV hasta el XVII poca o nula atención se prestaron a los animales y el trato humano que sufrían. En la España del XVII los nobles aburridos cazaban y se entretenían alanceando a los toros a caballo mientras el pueblo los torturaba a pie.

En el Alcázar de Madrid se lanceaba y acribillaba a los toros hasta que desesperados se lanzaban a un precipicio en el que caían destrozándose los miembros y haciendo saltar sus vísceras por el aire, con gran regocijo de una corte que miraba y aplaudía. Esta costumbre del despeño de toros que se desnucaban y rompían en pedazos se extendió a otros sitios. La actual fiesta de la tauromaquia es una variante de la misma. Los espectáculos de tortura de animales eran comunes en la Europa medieval.

Un relativo aprendizaje intelectual y moral ha favorecido el reconocimiento de las necesidades y las capacidades sintientes de “las bestias”, convirtiendo a los animales en preocupación ética y objeto de protección legal. Desde el siglo XVIII el pensamiento ilustrado de la razón y la libertad inició una reacción contra estas crueles y degradantes diversiones haciendo defensa de la consideración moral del trato humano que reciben los animales. Estas nuevas ideas fueron expandiéndose y emergieron las primeras organizaciones cívicas para la prevención de la crueldad hacia los animales. A fines del XIX muchos espectáculos de tortura pública de animales comenzaron a ser prohibidos en la mayoría de países.

Pero la España negra de inquisidores y toreros caricaturizada por Goya perdió el tren de la Ilustración y se impuso el absolutismo y el “vivan las cadenas”. Fernando VII, además de represor de las libertades liberales fue instaurador de las escuelas taurinas. En esta época cuajó la corrida de toros actual, surgida de la variedad plebeya de a pie de la tradicional tortura de toros.

Cartel. Cartel anunciador de una corrida de toros en la Plaza de las Arenas. Barcelona. 1900. Wikipedia.org.

Cartel anunciador de una corrida de toros en la Plaza de las Arenas. Barcelona. 1900. Wikipedia.org.

A finales del XIX progresistas y republicanos solicitaron a las Cortes la suspensión de las corridas de toros por considerarlas un espectáculo bárrbaro e indigno, propio de analfabetos y no de un pueblo civilizado. A principios del XX el público acudía a las plazas sediento de sangre y violencia, la bravura de las reses se valoraba por el número de caballos destripados. Durante la dictadura de Franco las corridas de toros fueron exaltadas como “fiesta nacional” y el mismo caudillo presidió muchas en Madrid. Después, con la democracia modernizante y los gobiernos de turno de socialistas y conservadores la clase política ha reavivado no solo el cutrerío taurino oficial sino incluso las tradiciones locales más embrutecedoras.

Nuestra condición de animales sociales y nuestro vivir juntos incorpora el interrogante moral sobre el trato que damos a los demás humanos, animales, seres vivos, ecosistemas y cosas, y sobre las consecuencias correctas y buenas en los otros. No todas las tradiciones valen si ponen en práctica los aspectos más siniestros de la humanidad y anestesian nuestros instintos y sentimientos morales más solidarios: la empatía emocional y cognitiva, la compasión y socorro ante el sufrimiento y dolor de seres indefensos, sean humanos o animales no humanos.

No hay razón de peso ni virtud alguna en reavivar cada año unas fiestas ancladas en buenas dosis de sufrimiento y tortura animal. El que existan otros horrores en el mundo no elimina el sentimiento moral de malestar visceral ante la crueldad infringida a animales inocentes e indefensos. Un mal no desaparece ni se puede disimular o legitimar recordando que también existen otros males similares o peores. No es justificable la “fiesta nacional” aludiendo a otras formas peores de maltrato, como la de las granjas ganaderas de producción de carne para alimento humano.

No es cierto que los toros no sienten dolor ya que tienen como nosotros un cerebro límbico sede de las emociones. Como mamíferos que son, los toros tienen una compleja experiencia subjetiva y una individualidad propia, con necesidades e intereses, como son los de vivir tranquilos en condiciones de bienestar, dignidad y respeto, acordes con las necesidades de su especie y la singularidad de cada individuo. Tampoco vale el cinismo político de gobernantes y autoridades cuando al tiempo que hacen defensa de los derechos de los animales permiten o subvencionan las horrendas diversiones con los toros dejándolas en manos de embrutecidas peñas taurinas o de “referéndums” populares.

Toro. Un animal herido agoniza en una plaza de toros. 2011. Fuente: ecobierzo.org.

Toro. Un animal herido agoniza en una plaza de toros. 2011.  Ecobierzo.org.

A pesar de que las programaciones de TVE intentan dar carta de normalidad y de aceptación social de los matadores de toros y los espectáculos taurinos, las encuestas sociológicas evidencian que la mayoría ciudadana es bien contraria a las corridas y a las diversiones populares con maltrato de animales. Desde hace décadas crecen en suelo español los sentimientos de repugnancia y rechazo contra la infame tauromaquia, que a su vez empujan el avance de la moral y los derechos en nuestras sociedades. Reivindicar con fuerza los derechos de los animales, como hoy lo hace la variopinta y sonora ciudadanía animalista, es desbloquear la represión de nuestras tendencias instintivas y sentimientos morales de solidaridad, empatía y compasión, es ampliar el circulo de lo colectivo y de la moral, es fomentar sociedades y gobiernos más buenos y justos.

Mara Cabrejas.

¡Viva los toros! 18/08/15. Levante-emv.com.

Declaraciones indignantes del diputado de UPyD, Toni Cantó, en la tramitación de la ILP sobre los toros. 13/02/13. Ecobierzo.org.

Cataluña deja atrás siglos de barbarie tras prohibir las corridas de toros. 29/07/10. Ecobierzo.org.

Corrida de toros ‘benéfica’ en León: ni san Froilán, ni san Francisco de Asís, lo hubiesen permitido. 01/10/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

El Bierzo histórico

Historia del Bierzo.

Es posible certificar un poblamiento prehistórico de El Bierzo. Se han encontrado numerosas piezas en las terrazas del río Cúa, catalogadas entre el 300.000 y el 100.000 a. C.  Además existen varios hallazgos correspondientes al neolítico, sobre todo hachas pulimentadas descubiertas en diversos lugares del Bierzo.

Se ha localizado cerámica precampaniforme en la Cueva de las Tres Ventanas, en Toral de los Vados, y cabe destacar las pinturas rupestres halladas en las cercanías de Sésamo y también en Librán, posiblemente pertenecientes a esta época. 

También existen variados hallazgos correspondientes a la Edad del Bronce (puntas de lanza, herramientas, cerámica…), correspondientes a todas sus etapas intermedias.

En El Bierzo, como en el resto del norte peninsular, también se desarrolló la cultura castreña. Son muchos los yacimientos y hallazgos correspondientes a esta época. Ejemplos de castros son Castro Bergidum (cerca de Cacabelos), y el Castro del Chano, en Fornela. 

Tras su conquista, los romanos integraron al Bierzo dentro del pueblo astur, como así recogen la mayoría de investigadores y crónicas de la época.  La inserción del Bierzo en el mundo romano se hizo rápidamente, auspiciada por las riquezas auríferas de la zona (Las Médulas y La Leitosa,  entre otras explotaciones auríferas), lo que produjo multitud de cambios tanto en la organización social de la zona, como en la económica y en la geográfica, desplazándose algunos núcleos de población y creándose nuevas ciudades. De esta época quedan numerosos yacimientos arqueológicos.

La Alta Edad Media en El Bierzo.

Tras la entrada de los pueblos germanos en la península, los suevos y los vándalos asdingos (que posteriormente se trasladarían a la Bética) se instalaron en la provincia de Gallaecia, en la que se incluye entonces al Bierzo.

Del dominio visigodo del Bierzo existe mayor información. A destacar el surgimiento de la denominada Tebaida Berciana, un florecimiento monástico en El Bierzo que llevo a edificar numerosas fundaciones en la cabecera del río Oza, en el valle del mismo nombre.

De la dominación musulmana, tras la invasión de la península ibérica en el 711, hay poca información, aunque se supone que tras la rápida ocupación peninsular por parte musulmana se establecerían guarniciones encargadas de cobrar los tributos.

Tras la Batalla de Covadonga los reyes asturianos, una vez controlada gran parte de Galicia, intentan hacer lo mismo en territorio berciano. Sin embargo, los monarcas asturianos no conseguirán un dominio sobre El Bierzo hasta los reinados de Alfonso II y de Ramiro I, pasando antes el territorio berciano de manos musulmanas a cristianas, alternativamente. Es en esta época, durante el reinado de Ramiro I (842-850), cuando El Bierzo comienza a estar bajo dominio de diversos condes, siendo el primero de ellos Don Lorenzo y el más conocido el Conde Gatón, que repuebla el este berciano.

El Bierzo feudal.

Entre el periodo Alto medieval y el Bajo medieval del Bierzo, los historiadores vienen distinguiendo, habitualmente, una etapa denominada el Bierzo Feudal. Es un periodo de transición que abarca desde finales del  siglo IX hasta el siglo XIII inclusive.

En este periodo, inicialmente, la economía se basa en la explotación agraria y ganadera. Solo a partir del siglo XII se produce una progresiva diversificación de esta economía, que se amplía a la minería y transformación de los recursos minerales, a la pesca y el comercio a través de ferias y mercados.

La propiedad se concentra en pocas manos realizándose una distinción entre propiedades de carácter eclesiástico -cuyos principales exponentes son los monasterios de San Pedro de Montes, de San Andrés de Vega de Espinareda (benedictinos), de Santa María de Carracedo y de San Miguel de las Dueñas (cistercienses)-, y propiedades de realengo y nobiliar, sin olvidar el papel desempeñado por las órdenes militares de Santiago, el Hospital y el Temple.

Administrativamente, el Bierzo, , se integra hasta el año 910 en el Reino de Asturias, y en el de León entre el 910 y el 1230. A partir de ese año se incluye en la Corona de Castilla. En  1187 El Bierzo pasa a ser señorío, y tiene por tal a D. Velasco Fernández, pasando, a principios del siglo XII a tener gobernadores. Uno de los más conocidos fue D.  Gonzalo Peláez, y en el año 1243 aparece, como merino de El Bierzo, D. García Carnota. El Bierzo en este periodo se articula en tenencias como Ancares, Ulver, Boeza, Aguiar, Valcarce, y tenencias de un ámbito territorial más reducido en las que podemos incluir las villas, dentro de otra mayor (Tenencia mayor). A partir de mediados del siglo XIII estas tenencias dan paso a las merindades mayores que terminaran convirtiéndose, posteriormente, en Adelantamientos.

La Baja Edad Media en El Bierzo.

La Baja Edad Media en El Bierzo se caracteriza, principalmente, por la crisis de los señoríos monásticos y el auge, muchas veces a costa de éstos, de los laicos, personificados en la figura de ciertos nobles que utilizan la encomienda como instrumento para usurpar muchos de los bienes de los señoríos monásticos.

La guerra de las comunidades que asola toda todo el territorio de la Corona de Castilla en el siglo XVI tiene escasa incidencia en El Bierzo.

Ponferrada fue comprada por los Reyes Católicos en 1486, constituyéndose en Corregimiento en 1494 hasta el año 1780.

Como expresión de la singularidad de El Bierzo, y su fuerte identidad desde antiguo, vale la pena reseñar la carta enviada al ayuntamiento de la ciudad de León, en 1567, y que continua una correspondencia de diciembre de 1563 de similar intención, solicitando que la provincia del Bierzo se separe del Adelantamiento de León, argumentando tal pretensión en la lejanía geográfica, y pidiendo que la audiencia (de los negocios de El Bierzo) se atiendan en la persona del Corregidor de Ponferrada. Sin embargo, dicha formulación fue rechazada porque Ponferrada no era una ciudad con voto en Cortes.

El Antiguo Régimen.

El Antiguo Régimen  abarca desde el siglo XVI hasta principios del  XIX. Se le ha dado en llamar, también, feudalismo desarrollado ya que conserva muchas de las características medievales.

El Bierzo sigue siendo principalmente agrario, siendo la vid su principal producto, y en las zonas montañosas ganadero, heredando del periodo medieval el minifundismo (que aún persiste) y la gran cantidad de tierras en manos de eclesiásticos. Destacar la introducción en este periodo (siglo XVII) de uno de los productos que tendrá mayor fama y calidad, el pimiento.

Ferias y mercados marcan la actividad comercial en las principales villas (Ponferrada, Bembibre, Villafranca del Bierzo y Cacabelos) en las existen tenderos y algún mercader, desarrollándose el comercio ambulante gracias a ancareses y fornelos a pesar de la precariedad de las vías de comunicación y los impuestos al atravesar las fronteras internas, llamados pontazgos, portazgos y algún otro de distinta naturaleza.

En el sector industrial destaca la industria textil, aunque numerosas veces no cubre más que el autoabastecimiento. En Bembibre y en la merindad de Cornatel se elaboraban unos paños de lienzo blanco llamados ‘bierzos’ que alcanzaron gran éxito y reconocimiento, comercializándose fuera del Bierzo con gran demanda. También destacan las numerosas ferrerías (herrerías), algunas con una producción significativa que llevo a intentar producir acero e incluso una fábrica de armas, en el año 1779, en Villafranca del Bierzo.

La sociedad se organiza en tres estamentos: clero, nobleza, y el pueblo llano o Estado llano. El primero, aparte de su gran influencia ideológica y cultural, acentuada por su riqueza patrimonial, está exento de pagar impuestos y su gran cantidad proporcional refuerza su poder e influencia.

El caso de la nobleza es distinto, ya que en este estamento caben desde los Grandes de España hasta los hidalgos. Es especialmente significativo el gran número de personas que formaban parte del estamento de la nobleza en esta región a finales del siglo XVIII. Se estima que en El Bierzo el 50% de las personas se incluían en dicho estamento, aunque de ellos la mayoría eran simples hidalgos. La mayor parte de ellos malvivía de pequeñas explotaciones agrarias de casi subsistencia, ocultando esa situación bajo ese título de “baja” nobleza.

El Estado llano, el tercer estamento, lo formaban, aproximadamente, a finales del siglo XVIII, el 38% de la sociedad. Eran labradores, artesanos y comerciantes, que lograban sobrevivir con dificultad debido a las mayores cargas impositivas.

El Partido de Ponferrada.

Durante los siglos modernos y hasta las reformas del siglo XIX, El Bierzo formó parte de la Intendencia de León, que agrupaba al Principado de Asturias y a los Partidos de León y Ponferrada. En lo que concierne al Bierzo actual, se incluía dentro del Partido de Ponferrada, el cual a su vez incluía a otras zonas que hoy ya no pertenecen al Bierzo. Este Partido era gobernado desde Ponferrada, villa realenga, por un corregidor de nombramiento real, subdividiéndose El Bierzo en merindades, cotos, concejos y jurisdicciones.

La Provincia del Vierzo.

Tras la jura de la Constitución de 1812 por el Rey, el 9 de marzo de 1820, se inicia en la Cortes un nuevo proceso, con carácter de urgencia, de organización administrativa del Reino, para lo que se nombra a una comisión.

La creación de la Provincia del Vierzo suscita varios problemas, entre los que destaca la rivalidad entre las dos principales ciudades de la región: Ponferrada (468 vecinos) y Villafranca del Bierzo (690 vecinos), ya enfrentadas desde la guerra, puesto que la primera represneta a los nuevos poderes económicos, la nueva burguesía (comerciantes e industriales), y la segunda a los poderes tradicionales del Antiguo Régimen (pequeña nobleza, terratenientes, clericatura).

En el proyecto de división provincial del cartógrafo mallorquín Bauzá y del ingeniero Larramendi de 1821 se contemplaba la creación de la Provincia de Ponferrada, que quedaría posteriormente descartada en favor de la Provincia del Vierzo con capital en Villafranca del Bierzo.

El 16 de Octubre de 1821 se publica en la Gaceta de Madrid la aprobación realizada en Cortes Extraordinarias de la nueva provincia, que pasa a denominarse “Provincia del Vierzo” con capital en Villafranca del Vierzo.

El 27 de enero de 1822 se publica el Decreto por el que El Bierzo se convierte en provincia y en él que se fijan sus límites. Cuenta entonces con 86.365 habitantes y ejerce su jurisdicción sobre los Partidos Judiciales de Villafranca del Vierzo, Ponferrada, Toreno, y Valdeorras, limitando al norte con Asturias (hasta el puerto de Leitariegos), al este con León (la línea divisoria será la cuenca hidrográfica), al sur con Zamora (el límite será la Sierra de Cabrera) y al oeste con Lugo y Orense (la frontera será el antiguo límite de Galicia).

Tras un breve periodo en el que El Bierzo forma parte de la provincia de Lugo y de Orense, el 30 de noviembre de 1833 se designa una nueva división territorial, creada por Javier de Burgos, en la que El Bierzo queda integrado en la provincia de León.

Un ecologista en El Bierzo.

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