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Stop Desahucios del Bierzo, la Laciana, la Maragatería y la Cabrera, pide penalizaciones para los bancos que no faciliten vivienda social

Medio centenar de miembros de Stop Desahucios del Bierzo, la Laciana, la Maragatería y la Cabrera presentaron ayer por la mañana, en las oficinas de la Junta de Castilla y León en Ponferrada, sendos escritos dirigidos a 168 ayuntamientos de estas comarcas, 38 de ellos bercianos, para que aprueben ordenanzas que penalicen a los bancos y empresas financieras cuando acumulen viviendas vacías, y para que creen una bolsa de pisos destinados al alquiler social.

El colectivo propone que se multe cada vivienda vacía con tres mil euros y que la recaudación se destine a la creación de un fondo que pueda paliar el problema de los desahucios. En el ‘escrache’ a la Junta, que bloqueó durante los servicios del registro, el portavoz del colectivo, Juan Álvarez, recordó que el artículo 47 de nuestra Constitución otorga a todos los españoles el derecho a una vivienda digna, pero que también lo hace la Ley de Vivienda de Castilla y León.

En este sentido Stop Desahucios, que ya ha presentó 7.000 firmas ante la Junta para exigir el cumplimiento de la ley,  recordó que tan sólo en Ponferrada hay unas 10.500 viviendas sin uso, mientras que hay 750 expedientes judiciales de desahucio en esta ciudad  en espera de resolución.

Para que el lector se haga una idea diré que sólo en el barrio ‘fantasma’ de La Rosaleda, el gran ‘pelotazo’ urbanístico del anterior partido en el Gobierno municipal, hay más de mil de estas viviendas.

Según Álvarez, el colectivo que representa se ha visto obligado, hace mes y medio, a registrarse como Asociación Plataforma Ciudadana Antidesahucios por cuestiones puramente administrativas. Actualmente cuenta con cerca de doscientos asociados. En el último mes ha logrado tres daciones más en pago.

Más de la mitad de las viviendas vacías pertenecen a siete entidades bancarias.

Vivimos una época en la que los bancos han impuesto definitivamente su ley, y todo son decisiones políticas generales y normativas internas que penalizan a los ciudadanos en su beneficio. Estamos asistiendo a abusos de poder diarios protagonizados por unas entidades que continúan jactándose de beneficios millonarios, incluso en época de crisis como ésta. Incluso nos imponen, ya con total desfachatez, tasas por descubiertos – además del cobro de los intereses – que siempre castigan al más débil. Cuando, desde el punto de vista humano, debería ser precisamente todo lo contrario.

Nos hallamos en el tiempo de los abusos bancarios, alimentados por la levadura de un gobierno de títeres afín a sus intereses. Y aunque siempre fue así, lo que hemos vivido en los últimos tiempos podría decirse que nunca se había visto antes.

Por esto, la idea de multar a los bancos que se nieguen a colaborar en la solución del problema que ellos mismos han contribuido a crear no es descabellada, aunque a alguno pudiera parecerle lo contrario. Y menos aún si se considera que de esas 10.500 viviendas, que son más de la mitad de las que hay en Ponferrada, la mayoría pertenecen – como señala Álvarez – a siete entidades financieras.

La estimación del colectivo antidesahucios sobre el número de viviendas desocupadas en el Bierzo coincide con el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), el del año 2011. “Muchas de estas viviendas han sido y son de las que los bancos y las empresas financieras de este país han arrebatado a los ciudadanos a causa de la crisis”, ha señalado Álvarez. El activista social ha pedido que “sanciones ejemplarizantes” contra los bancos y empresas de financiación hipotecaria, y que sirvan para crear un fondo social de reserva de viviendas.

Ahora, Stop Desahucios del Bierzo, Laciana, La Maragatería y la Cabrera  quiere que los municipios situados en el oeste provincial aprueben una ordenanza que ya se aplica en veinticinco ayuntamientos de Cataluña, incluyendo Barcelona capital. Tarrasa, donde la sanción es de 6.000 euros por vivienda, ha sido el último municipio catalán en aprobar una medida que ahora Stop Desahucios propone implantar aquí. Según Álvarez, otros 14 municipios de España estarían a punto de aprobar este acuerdo.

Para Álvarez, las multas obligarían a los bancos “a dar un uso real, como viviendas sociales” a los inmuebles. Stop Desahucios quiere que esos hogares formen parte de un fondo de viviendas sociales destinadas “a familias en situación de necesidad y exclusión social por la pérdida de las suyas”.

La plataforma quiere que Ponferrada se declare municipio antidesahucio.

Ayer por la mañana, el portavoz social de Stop Desahucios comentó que pedirán al nuevo equipo municipal, encabezado por el alcalde Samuel Folgueral, que Ponferrada también se declare municipio antidesahucio. Algo que, siempre según Álvarez, ya han aprobado en la comarca Bembibre, Torre del Bierzo, Oencia, y anteayer Fabero, y que se presentaba también en Toreno.

La declaración de municipio antidesahucio obliga al Ayuntamiento a ejercer de mediador entre las entidades financieras y los clientes afectados por un desahucio. Además, se compromete a negociar con las entidades bancarias la cesión de viviendas para un alquiler social. Podrá, incluso, aportar un pago mensual en los casos extremos en los que las familias no puedan asumirlo.

Los municipios que se suman a esta declaración también podrán afrontar el pago de las plusvalías de las viviendas cuando los bancos aprueban una dación en pago que zanje la hipoteca y el comprador no pueda afrontarla.

Según Álvarez, en Oencia, el Ayuntamiento ha abierto la puerta a un uso social de algunas viviendas de su propiedad. Y en Astorga, en la comarca de La Maragatería, el Ayuntamiento ha aprobado ceder una “vivienda abierta” a los desahuciados en tanto se tramita un alquiler social.

Como he podido comprobar personalmente, Stop Desahucios tiene desde hace meses su sede oficial en un pequeño despacho del Consejo de la Juventud de Ponferrada, situado en las proximidades de la estación de autobuses de la ciudad. Es exiguo, demasiado, para el número de personas y la actividad que allí se desarrolla. Además, al lado mismo, en ocasiones ensayan las jóvenes promesas de la música local, con lo que es fácil imaginarse el ruido que se arma. Este local fue gentilmente cedido por el Ayuntamiento de Ponferrada a la asociación al principio de sus actividades. Sin embargo, parece evidente que un grupo de voluntarios como éste necesitaría, y desde luego se merece, un espacio más digno desde el cual desarrollar su actividad.

Un ecologista en El Bierzo.

Stop Desahucios bloquea el registro de la Junta en Ponferrada con un ‘escrache’. 01/02/14. Diariodeleon.es.

Stop Desahucios pide multas para los bancos con casas vacías. 31/01/14. Diariodeleon.es.

La plataforma insta a Ponferrada a declararse municipio antidesahucio. 31/01/14. Diariodeleon.es. 

Fabero pide a la Junta que acabe 22 viviendas sociales para desahuciados. 01/02/14. Diariodeleon.es.

La Rosaleda: un barrio con muchas deficiencias aún por subsanar. 01/06/12. Ecobierzo.org/unecologistaenelbierzo/.

¿Alimentos para comer o tirar?

La escritora Esther Vivas. Fuente: esthervivas.com.

La escritora Esther Vivas. Fuente: esthervivas.com.

No es la primera vez que publico algún artículo de Esther Vivas en este blog, y es probable que muchos de vosotros ya la conozcáis o incluso hayáis leído alguno de sus libros.

Licenciada en periodismo y magister en sociología, Esther ofrece conferencias y se ha especializado en el estudio de los movimientos sociales y políticos alternativos, agrícolas y alimentarios.

Vivas es, además,  autora de diversos libros sobre estas temáticas. Algunos de ellos han sido traducidos a otros idiomas, como el francés, portugués o italiano. Hace poco, en colaboración con Josep María Antentas, publicó Planeta Indignado. Ocupando el futuro’, sobre la primavera árabe y el movimiento de los indignados.

Como activista, Vivas plantea alternativas desde la soberanía alimentaria y el consumo crítico. Asimismo es autora de un blog muy interesante cuyo enlace encontraréis al pie de este artículo.

Un ecologista en El Bierzo.

¿Alimentos para comer o tirar?, por Esther Vivas.

En casa se puede desperdiciar la domida si no se hacen las previsiones necesarias.

En casa se puede desperdiciar comida si no se hacen las previsiones necesarias.

Vivimos en el mundo de la abundancia. Hoy se produce más comida que en ningún otro período en la historia. La producción alimentaria se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial, desde entonces, tan sólo se ha duplicado. Hay comida de sobras. Pero 870 millones de personas en el planeta, según indica la FAO, pasan hambre y anualmente se desperdician en el mundo 1.300 millones de toneladas de comida, un tercio del total que se produce. Alimentos para comer o tirar, esa es la cuestión.

En el Estado español, según el  Banco de Alimentos, se tiran cada año 9 millones de toneladas de comida en buen estado. En Europa esta cifra asciende a 89 millones, según un estudio de la Comisión Europea: 179 kilos por habitante y año. Un número que sería incluso muy superior si dicho informe incluyera, también, los residuos de alimentos de origen agrícola generados en el proceso de producción o los descartes de pescado arrojados al mar. En definitiva, se calcula que en Europa, a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, del campo al hogar, se pierde hasta el 50% de los alimentos sanos y comestibles.

Despilfarro y derroche versus hambre y penuria. En el estado español, una de cada cinco personas vive por debajo del umbral de la pobreza, el 21% de la población. Y según el Instituto Nacional de Estadística, se calculaba, en 2009, que más de un millón de personas tenían dificultades para comer lo mínimo necesario. A día de hoy, pendientes de cifras oficiales, la situación, sin lugar a dudas, es mucho peor. En la Unión Europea son 79 millones las personas que no superan el umbral de la pobreza, un 15% de la población. Y de estos, 16 millones reciben ayuda alimentaria. La crisis convierte el malbaratamiento en un drama macabro, donde mientras millones de toneladas de comida son desperdiciadas anualmente, millones de personas no tienen qué comer.

Y, ¿cómo y dónde se tira tantísima comida? En el campo, cuando el precio cae por debajo de los costes de producción, al agricultor le resulta más barato dejar el alimento que recolectarlo, o cuando el producto no cumple los criterios de tamaño y aspecto dictados. En los mercados mayoristas y las centrales de compra, donde los alimentos tienen que pasar una especie de “certamen de belleza ” respondiendo a los criterios establecidos, principalmente, por los supermercados. En la gran distribución (súpers, hipermercados…), que requieren de un alto nñumero de productos para tener los estantes siempre llenos, aunque después caduquen y se tengan que tirar, donde se producen errores en la confección de pedidos, hay problemas de envasado y deterioro de los alimentos frescos. En otros puntos de venta al detalle, como mercados y tiendas, en los que se tira aquello que ya no se puede vender.

El'Fast food' o comida rápida se impone en Occidente pese a sus limitades cualidades nutricionales.

El ‘Fast food’ o comida rápida se impone en Occidente pese a sus limitades cualidades nutricionales.

En restaurantes y bares, donde un 60% de los desperdicios son consecuencia de una mala previsión, el 30% se malbarata al preparar las comidas y el 10% responde a las sobras de los comensales, según un informe avalado por la Federación Española de Hostelería y Restauración. En casa, cuando los productos se estropean porque hemos comprado más de lo que necesitábamos, dejándonos llevar por ofertas de última hora y reclamos tipo 2×1, al no saber interpretar un etiquetaje confuso o por envases que no se adecuan a nuestras necesidades.

El desperdicio alimentario tiene causas y responsables diversos, pero, básicamente, responde a un problema estructural y de fondo: los alimentos se han convertido en mercancías de compra y venta y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un muy segundo plano. De este modo, si la comida no cumple unos determinados criterios estéticos, no se considera rentable su distribución, se deteriora antes de tiempo… se desecha. El impacto de la globalización alimentaria al servicio de los intereses de la agroindustria y los supermercados, promoviendo un modelo de agricultura kilométrica, petrodependiente, deslocalizada, intensiva, que fomenta la pérdida de la agrodiversidad y del campesinado, tiene una gran responsabilidad en ello. Poco importa que millones de personas pasen hambre. Lo fundamental es vender. Y si no lo puedes comprar, no cuentas.

Pero, ¿qué pasa si intentas recoger la comida que sobra? O bien te puedes encontrar con el contenedor cerrado bajo llave como ha hecho el consistorio de Girona, con los depósitos frente a los supermercados, alegando “alarma social” ante el hecho de que cada vez son más las personas que toman alimentos de la basura. O bien puedes enfrentarte a una multa de 750 euros si hurgas en los contenedores madrileños. Como si el hambre o la pobreza fuese una vergüenza o un delito, cuando lo vergonzoso y propio de delincuentes son las toneladas de comida que se tiran diariamente, fruto de los dictados del agrobusiness y los supermercados, y que cuentan, además, con el beneplácito de las administraciones públicas.

Los supermercados nos dicen que donan comida a los bancos de alimentos, en un intento de lavarse la cara. Pero, según un estudio del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, sólo un 20% lo hace. Y esto, además, no es la solución. Dar comida puede ser una respuesta de emergencia, una tirita o incluso un torniquete, en función de la herida, pero es imprescindible ir a la raíz del problema, a las causas del despilfarro, y cuestionar un modelo agroalimentario pensado no para alimentar a las personas sino para que unas pocas empresas ganen dinero.

Una comida sana es necesaria para el mantenimiento de la salud.

Una comida sana es necesaria para el mantenimiento de la salud.

Vivimos en el mundo de las paradojas: gente sin casa y casas sin gente, ricos más ricos y pobres más pobres, despilfarro versus hambre. Nos dicen que el mundo es así y que mala suerte. Nos presentan la realidad como inevitable. Pero no es verdad. Ya que a pesar de que el sistema y las políticas dicen ser neutrales no lo son. Tienen un sesgo ideológico y reaccionario claro: buscan el beneficio, o ahora la supervivencia, de unos pocos a costa de la gran mayoría. Así funciona el capitalismo, también en las cosas del comer.

Esther Vivas. 01/01/2013.

Comprad, comprad, malditos. 24/12/12.Esthervivas.com.

Esther Vivas: ‘El modelo de producción de alimentos antepone intereses empresariales a las necesidades alimentarias de las personas y su salud’. 14/04/11. Ecobierzo.org. (Este enlace ya ha desaparecido).

Josep Maria Antentas y Esther Vivas reflexionan sobre un primer año del Movimiento 15-M en su libro: ‘Planeta Indignado’. 18/06/12. Ecobierzo.org. (este enlacen tampoco se localiza ya).

Esther Vivas, por un consumo solidario. 17/10/08. Youtube.com. La Ciudad Tomada.