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La Vía Campesina denuncia el engaño de la ‘agricultura climáticamente inteligente’

Cultivo campesino en terrazas. Sudamérica. Fuente: ecocosas.com.

Cultivo campesino en terrazas. Sudamérica. Fuente: ecocosas.com.

“Ultimadamente, la agricultura climáticamente inteligente intenta ocultar y eliminar la necesidad de una reforma agraria y de tierras. También oculta y miente sobre el tema de la escasez de tierra y de los recursos naturales” (La Vía Campesina).

Este párrafo forma parte de un texto que, ccoincidiendo con la cumbre climática celebrada en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, el pasado día 23, publicó el Movimiento Campesino Internacional en su página web oficial.

Su título es ya de por sí mismo suficientemente elocuente: ‘Desenmascarando la Arquitectura Climática Inteligente’. Se trata de un artículo crítico con la “economía verde” defendida por las grandes corporaciones químicas y por el capital, un concepto que  la Vía Campesina rechaza. Sin duda una lectura que se presta a una interesante discusión y que las grandes agencias de comunicación ignoran u ocultan.

Hoy más que nunca, en ciertos niveles, se cuestiona el sistema de producción agroindustrial surgido laRevolución Verde promovida por los Estados Unidos una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Los sectores más críticos señalan que se trata de un gravísimo atentado contra la biodiversidad, los suelos y su fertilidad y también el agua dulce en el planeta.

Estos consideran que el uso y abuso de tóxicos y derivados del petróleo, para controlar malezas e insectos, y fertilizar la tierra, no sólo pone en jaque al ecosistema sino que además resulta caro, es ineficiente y contribuye a crear malas hierbas más resistentes, más plagas, y suelos más erosionados y dependientes del aporte externo de nutrientes, viéndose asimismo más fácilmente afectados por éstas o por los problemas climáticos.

La poca legitimidad que le quedaba a la Revolución Verde recibió el golpe de gracia en Johannesburgo (Sudáfrica) con la publicación en abril del 2008 del informe Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola’. Un estudio de casi tres años de duración sobre la agricultura mundial, patrocinado por agencias de la Organización de Naciones Unidas como la FAO y el Banco Mundial.

El informe IAASTD (por su sigla en inglés) involucró a 450 científicos a nivel internacional y estuvo conducida por una estructura organizacional compuesta por representantes de 58 gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, sector privado, organizaciones de productores y consumidores y organizaciones internacionales.

El estudio advirtió que la agricultura industrial estaba degradando los recursos naturales de los cuales depende nuestra supervivencia, amenazaba los recursos de agua y energía y entorpecía los esfuerzos por combatir el calentamiento global.

Un ecologista en El Bierzo.

Desenmascarando la Agricultura Climáticamente Inteligente, por la Vía Campesina.

Vía Campesina denuncia el engaño de la Agricultura Climática Inteligente. NY, 23 sept. 2014.

Vía Campesina denuncia el engaño de la Agricultura Climática Inteligente. NY, 23 sept. 2014.

Como mujeres, hombres, campesinos, pequeños granjeros familiares, migrantes, trabajadores rurales, indígenas y jóvenes de la Vía Campesina, denunciamos a la Agricultura Climáticamente Inteligente, la cual se nos presenta como la solución para resolver el cambio climático y como un mecanismo para el desarrollo sustentable.

Para nosotras y nosotros lo que queda claro es que bajo la apariencia de abordar el problema persistente de la pobreza en el campo y el cambio climático, no hay nada nuevo. Más bien, es la continuación de un proyecto iniciado con la ‘Revolución Verde’ en la década de 1940 y que continuó de los 70 a los 80 con los proyectos de Reducción de Pobreza del Banco Mundial y los intereses de las corporaciones involucradas.

Estos proyectos, como la mentada llamada ‘Revolución Verde’, diezmaron las economías campesinas particularmente en el Sur, al grado que muchos países, como México, por ejemplo, que fueron auto-suficientes en producción de comida en un par de décadas se hicieron dependientes del Norte para poder alimentar a su población.

La consecuencia de estos proyectos, dictados por la necesidad de expansión del capital industrial, fue el acaparamiento y la integración de los productores y la producción agrícola tradicional con la agricultura industrial y su régimen alimentario. Un régimen que se basa en el aumento de la utilización de químicos altamente tóxicos, dependiente en los insumos basados en combustibles fósil y la tecnología, la creciente explotación de trabajadores agrícolas y rurales, y la pérdida de la biodiversidad; la alimentación bajo control de las corporaciones y de los grandes productores agrícolas industriales que han sido los beneficiarios de estos proyectos. El resultado ha sido la pérdida de la seguridad y la soberanía alimentaria, la transformación de países de exportadores netos de comida a importadores, no tanto porque no pueden producir comida sino porque ahora producen materia prima para producir alimentos industriales, para elaborar combustibles y para fabricar productos para su venta y especulación en los mercados financieros mundialmente.

Hoy en día, varios de los mismos actores de esos proyectos, como el Banco Mundial, son las fuerzas atrás de la imposición de la agricultura climáticamente inteligente como solución para resolver el cambio climático e incrementar el ingreso de los campesinos pobres con la misma tesis fallida de que lo que se necesita es incrementar su productividad. Es claro que la intención es implantar el mercado de la Revolución Verde como una solución al cambio climático, a la pobreza y además como una propuesta de desarrollo sostenible en el medio rural. Identificamos esto como parte de un largo proceso de proyectos de ajuste estructural “verdes” requeridos por un sistema económico y una clase política en apuros, porque han agotado otros lugares para sus enormes inversiones financieras y ahora ven la agricultura y las tierras agrícolas como la nueva frontera para dichas inversiones especulativas.

La agricultura climáticamente inteligente empieza con la decepción de no diferenciar entre los efectos negativos de la agricultura industrial y las soluciones reales de la agricultura campesina y tradicional que ha contribuido al alivio de la pobreza, a remediar el hambre y a aminorar el cambio climático. Por lo contrario, la agricultura climáticamente inteligente socializa y achaca de igual forma a todos los modos de producción agrícola los efectos negativos que la producción industrial agrícola y de comida ha provocado y rehúye reconocer y aceptar las diferencias entre agriculturas y producción agrícola. La mayor parte de la actividad agrícola que ha contribuido significativamente a la emisión de gases tipo invernadero ha sido de la agricultura convencional o industrial, no de la agricultura campesina.

El uso de plaguicidas, herbicidas y fertilizantes, así como nuevas variedades de cultivos de alto rendimiento creció en las décadas después de la II Guerra Mundial. Wikipedia.org. Foto: Charles O'Rear.

El uso de plaguicidas y nuevas variedades de cultivos de alto rendimiento creció tras la II Guerra Mundial. Wikipedia.org. Foto: Charles O’Rear.

La agricultura climáticamente inteligente va a provocar más concentración de la tierra al empujar a los productores campesinos y familiares a proyectos del Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y otras instituciones, creando una dependencia en las llamadas nuevas tecnologías a través de los paquetes completos que incluyen la prescripción de “variedades climáticamente inteligentes”, insumos y créditos, ignorando la mayoría de las técnicas tradicionales agrícolas y el cuidado y mantenimiento de variedades de semillas criollas experimentadas y practicadas por campesinos.

La dependencia en los métodos de producción y variedades de semillas genéticamente modificadas promovidos por el Banco Mundial sólo aumentará así la vulnerabilidad de los productores campesinos y pequeños ya que éstos no van a poder absorber los efectos del cambio climático, así van a estar imposibilitados de mejorar su ingreso y van a caer aun más en el endeudamiento y una mayor dependencia. A medida que la Revolución Verde significó la imposición de fertilizantes y plaguicidas sintéticos como requisito para acceder a créditos y apoyo técnico, ahora es la imposición de transgénicos y biotecnología aplicada a los mismos requisitos. Y todo bajo el nombre de la productividad.

La idea de incrementar la productividad agrícola de un modo sostenible es una falsedad. Aun más si considera uno que el incremento en rendimiento por hectárea a través de la intensificación solo traerá un mayor ingreso para las corporaciones, especuladores financieros y los grandes latifundistas productores. La tal llamada “intensificación sostenible” no es para aumentar el rendimiento por acre, es más para enmascarar con un perfil verde la producción industrializada a gran escala siguiendo el viejo adagio de “crecer o salirse fuera”. Cada vez más, los campesinos y pequeños agricultores familiares tienen que producir cultivos para el mercado de materias primas y no para el sistema alimentario local y regional. Ellos están produciendo para las empresas que fabrican alimentos procesados poco saludables, combustible y suministros para la producción de otros productos como carne y farmacéuticos. Los campesinos y agricultores familiares de pequeña escala no tendrán más remedio que seguir aceptando la tarea de alimentar a la máquina insaciable capitalista de producción de alimentos y sus actividades especulativas en los mercados financieros.

Protesta campesina contra las condiciones laborales impuestas por los empresarios del cultivo de la caña de azucar. Brasil, 14 sept. 2008.

Protesta campesina contra las condiciones laborales impuestas por los empresarios del cultivo de la caña de azucar. Brasil, 14 sept. 2008.

Esta intensificación de la producción es un esfuerzo por reducir el costo de la mano de obra, lo que significa un empeoramiento de las condiciones de trabajo y salarios más bajos para los trabajadores migrantes. La mayoría de los campesinos y pequeños propietarios serán echados a un lado, porque no hay lugar para ellos en la agricultura industrial, excepto como campesinos sin tierra y uno más de los millones de inmigrantes que se juegan la suerte como trabajadores de bajos salarios en las ciudades y en el campo.

Ultimadamente, la agricultura climáticamente inteligente intenta ocultar y eliminar la necesidad de una reforma agraria y de tierras. También oculta y miente sobre el tema de la escasez de tierra y de los recursos naturales. La tierra y los recursos naturales solamente son escasos para los campesinos y los agricultores en pequeño. La pobreza existe en función de la falta de acceso a la tierra, a la tenencia de la tierra y de su uso, así como del tratamiento y salarios injustos de los trabajadores y de una incesante explotación de su fuerza laboral para satisfacer las necesidades del capitalismo, todo lo cual está moldeando la locura que estamos enfrentando en la actualidad.

Además, la agricultura climáticamente inteligente, como la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques (REDD), ampliará el mercado de carbono y su uso para la especulación financiera. La posibilidad de grandes ganancias con inversiones en créditos de carbono producidos por las tierras de cultivo que participan en proyectos de agricultura climáticamente inteligente aumentará la especulación en el mercado de carbono. Esto lograría así “el acaparamiento de tierras para el secuestro de carbono” por los inversores, los productores a gran escala, y el mayor desplazamiento de campesinos y pequeños agricultores, al igual que REDD ha desplazado a pueblos indígenas.

Bajo este marco de la agricultura climáticamente inteligente existen muy pocas esperanzas de reducir y remover los gases de tipo invernadero, de intentar solucionar la inseguridad alimentaria o de cualquier desarrollo económico y social significativo. Y es que los problemas de la pobreza, de la inseguridad alimentaria y del cambio climático no son fallas del mercado, son fallas estructurales que van a persistir y empeorar con la implementación de la agricultura climáticamente inteligente.

¡Necesitamos un cambio del sistema YA!

Un 'desierto verde' de jatrofa. 2009.

Un ‘desierto verde’ de jatrofa. 2009.

Sin embargo, actualmente, tal y como en el pasado, estamos listos para luchar en contra de las soluciones engañosas de la economía verde del capital y a favor de soluciones reales al cambio climático y a la pobreza, a través de nuestras demandas de justicia climática y ambiental.

Seguimos proponiendo y poniendo en práctica en todos lados donde podemos hacerlo la producción agroecológica y la construcción de la soberanía alimentaria. Lo hacemos conscientemente como otro espacio para atraer los cambios estructurales requeridos para lidiar verdaderamente con las cuestiones de pobreza, del cambio climático y de la incapacidad de la gente para alimentarse por si mismos.

Nosotras y nosotros hacemos un llamado a todos los movimientos sociales reunidos en Nueva York a denunciar a la propuesta de la agricultura climáticamente inteligente, oponerse a la Alianza Global para la Agricultura Climáticamente Inteligente que lanzara el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas Ban Ki-moon en la Cumbre contra el Cambio Climático, y a que nos unamos a luchar por la soberanía alimentaria, y por un modo de producción de comida que proporcionará un bienestar económico justo para los campesinos, pequeños agricultores y sus comunidades, mientras que se produce suficientes alimentos saludables para satisfacer las necesidades nutricionales de los pueblos y la garantía de acceso a la alimentación para todos. Cualquier método de producción y consumo, para que sea realmente sostenible, debe enriquecer y proteger a la Madre Tierra (Descargar PDF).

¡No a la Agricultura climáticamente Inteligente!
¡Reforma agraria y agroecología.
Para la soberanía alimentaria popular!
¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

Terrazas de cultivo incas. Fuente: ecocosas.com.

Terrazas de cultivo incas. Ecocosas.com.

La agricultura ancestral vuelve al rescate. 22/09/14. Ecocosas.com.

De la Revolución verde a la Agroecología “Las cosechas del futuro”. 02/08/13. Ecoportal.net. Marie-Monique Robin.

La fantasía de los biocombustibles. 13/11/08. Ecoportal.net. Carmelo Ruiz Marrero.

Crece la oposición internacional a los ‘desiertos verdes’. 07/09/2009. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Brasil: los esclavos del etanol. 23/08/09. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), el más perseguido de Europa

La marcha campesina 'Andalucía en pie' a su paso por Sevilla. 5-7 sept. 2012. Anticapitalistasevilla.org.

La marcha campesina ‘Andalucía en pie’ a su paso por Sevilla. 5-7 sept. 2012. Anticapitalistasevilla.org.

Había expectación en Bembibre ante la presencia en la comarca berciana de dos miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), convidados por un Comité de Defensa Civil que se estrenaba en la capital del Bierzo Alto, en concreto en el Teatro Benevivere, con su primer acto público.

Expectación sí, y un éxito relativo de existencia. O al menos así me pareció si lo comparo con la escasa asistencia en la presentación del programa de Izquierda Unida en las elecciones municipales del año pasado en esa misma población. Menor, con todo, de lo que se merecía el abordaje de un tema tan polémico, y que ha dado tanto que hablar, como son las “expropiaciones” de alimentos en supermercados protagonizadas durante el verano pasado por este sindicato.

Logo. Sindicato de Obreros del Campo.

Logo. Sindicato de Obreros del Campo (SOC).

Inició el acto Pepe Caballero, miembro del SAT y de la Federal de Izquierda Unida, presentándolo y diciendo que el origen del actual sindicato, que cuenta con unos 15.000 militantes hoy, se encuentra en el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), creado en el año 1976 y disuelto en el 2007. Una afiliación que el ponente describió en una pincelada diciendo que “luchaba por los trabajadores del campo y ocupaba tierras”, y a la que los textos oficiales califican como “sindicato obrero, de clase, unitario, democrático, independiente, ecologista, solidario e internacionalista”. Además, prosiguió Caballero, lo que marca nuestra diferencia con otros sindicatos, es que “nosotros tenemos cooperativas”.

El Sindicato Andaluz de Trabajadores.

‘Sindicato de Obreros del Campo y del Medio Rural de Andalucía (SOC-MRA)’ fue el nombre completo de este sindicato, caracterizado por sus acciones directas, que desde el año 1975 y hasta el 2007 defendió los derechos de los jornaleros andaluces. Lo que sucedió antes de que acabase integrándose en el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). El SOC fue el primer sindicato legalizado en Andalucía tras la dictadura franquista. “Hubo un tiempo en el que el sindicato dejó de ocupar tierras realmente y lo hacía simbólicamente”, explicó Caballero.

En la actualidad el SAT tiene presencia en las ocho provincias andaluzas, aunque su arraigo mayor está en las de Málaga, Sevilla y Cádiz. “Nuestra militancia está muy concienciada”, afirma Caballero.

Personalmente, relaciono la filosofía del SAT con el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) en Brasil, con el que estuve a punto de compartir estancia hace unos cinco años. De hecho, esa relación del SAT con Brasil existe y se ha concretado en una visita del movimiento brasileño a España, así como la de representantes de Chiapas y de otros movimientos similares que existen en Francia, Suiza o Argentina.

Hoy la afiliación internacional del SAT, como lo fue la del SOC ayer, es la de ‘La Vía Campesina’, una coalición de 148 organizaciones en 69 países que defiende una agricultura familiar y sostenible y el concepto de soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a definir sus políticas agropecuarias y a producir alimentos a nivel local.

“El SAT es ahora mismo el sindicato más represaliado de Europa”.

Diego Cañamero (camisa a rayas), Juan Manuel Sánchez Gordillo (camisa verde) y otros miembros del Comité Ejecut del SOC al finalizar el IX Congreso.

Diego Cañamero (camisa a rayas), Juan Manuel Sánchez Gordillo (camisa verde) y otros miembros del Comité Ejecutivo del SOC al finalizar el IX Congreso.

“Hoy conservamos la misma acción de lucha (que caracterizó al SOC), somos un sindicato de lucha directa. Tenemos que ir pensando en acciones y denunciar las circunstancias en que se encuentran miles y miles de familias. Deberíamos frenar los recortes y recuperar aquello por lo que nuestros padres lucharon. Deberían unirse los sindicatos que se consideran de clase”, expone Caballero.

El SAT es curiosa y tristemente, en estos momentos, el sindicato de clase más represaliado de Europa, con 350.000 euros de multa y unos 400 “compañeros” imputados, según el ponente. Una afirmación que luego fue refrendada por su compañera sindical Lola Álvarez en su intervención, unos minutos más tarde. Pero Caballero no había terminado: “Pretenden frenarnos. Ahora las denuncias vienen de forma individual, pero hasta la fecha ningún militante ha tenido que pagar la denuncia de su bolsillo. Nosotros no dejamos tirado a nadie”, asegura.

Habla a continuación de las experiencias más recientes, de las marchas campesinas por toda Andalucía, de los cortes del AVE, de las acciones sorpresa como las ocupaciones de bancos, de pisos, de fincas y haciendas, incluidas las “expropiaciones” de alimentos en supermercados. Éstas fueron iniciadas por el SAT, “pero se les han sumado mucha gente de partidos, de otros sindicatos. Nos da igual la bandera que lleve cada uno, siempre que la lucha sea la misma”, apostilla.

Lola Álvarez: “No nos queda otra”.

Lola Álvarez centra su intervención en el discurso político que anima el alma del SAT. Sus palabras fluyen con facilidad, serenas y combativas. Ella también, se le nota, está muy lejos de la rendición. Su discurso se centra en la falta de alternativas que las últimas medidas gubernamentales plantean a los jornaleros andaluces. Unos trabajadores “que siempre hemos estado en crisis”, pero a los que las nuevas exigencias en relación con las peonadas mínimas para cobrar el subsidio agrario complican, aún más, la existencia. “Hay 400.000 familias en paro en Andalucía y 350.000 personas que no cobran ningún tipo de prestación. No vamos a dejar de seguir luchando, porque no nos queda otra”, denuncia.

El subsidio agrario consiste en 426 euros, percibidos seis meses al año. El requisito para recibirlo es la justificación de 35 peonadas trabajadas al año para los mayores de 52 años, y más para los más jóvenes. “A esa ayuda hay que restarle los 87 euros del sello agrícola que exige el Gobierno. No queremos limosnas, no somos unos vagos ni tampoco queremos vivir del subsidio agrícola, ni tener que vivir a expensas del patrón”, protesta la sindicalista. Critica que falte dinero para los campesinos pero que, en cambio, “el Gobierno no deja de inyectar dinero a quienes nos han llevado a la crisis”.

El sindicato CCOO no escapa a las críticas de Álvarez. Éste no se explica cómo pueda haber presentado un ERE contra sus trabajadores en vez de buscar soluciones más solidarias. “Sorprende un poco con el sindicalismo”, apunta, para a continuación afirmarse en la necesidad de la unión de los trabajadores: “Tenemos que dejaros de siglas y de idiomas. El Gobierno sólo quiere desunir a la clase trabajadora. Que nadie se crea superior porque le ponen en un despacho”.

Hace referencia a las multas, a los cincuenta años de cárcel que los jueces piden para los imputados en los actos de rebeldía del verano pasado. “Andalucía está en manos de cuatro terratenientes a los que sólo les interesa acogerse a las subvenciones de la política comunitaria agraria. Se subvenciona por hectáreas, y el que menos tiene no puede subsistir. En Andalucía se vive del campo y en algunos lugares estamos rozando el 42 por ciento de paro”, puntualiza.

Según Álvarez, la necesidad de conseguir que los terratenientes firmen las peonadas está generando situaciones de grave abuso por parte de los últimos: “Se pagan 15 ó 20 euros por siete u ocho horas de trabajo. A otros ni se les da ni un salario, o se les obliga a llenar un tráiler”.

En cuanto a la sindicalista, ésta reivindica el establecimiento de una renta básica. “El dinero está aquí”. También es muy crítica con el fraude fiscal y la permisividad que permite la evasión de los impuestos y la existencia de los paraísos fiscales. “Que lo devuelvan”, exige.

Salarios de 500 euros.

El sindicalista Juan Manuel Sánchez Gordillo durante l marcha obrera dl SAT en Cádiz. 28 agosto 2012. Wikipedia.org. Foto: Al-bayyani.

El sindicalista Juan Manuel Sánchez Gordillo durante l marcha obrera dl SAT en Cádiz. 28 agosto 2012. Wikipedia.org. Foto: Al-bayyani.

“Organizamos la marcha ‘Andalucía en pie’ para despertar conciencia y además demostrar que todavía hay alguien que está luchando”, dice. “Ahora ya no somos los cuatro locos, sino que somos miles”, proclama con orgullo. “Entramos en Mercadona para denunciar que prefieren tirar los alimentos antes que repartirlos. Unos alimentos que triplican el precio por el que los adquieren. Además están pagando salarios de 400 ó 500 euros mensuales”, añade.

“El 4 de marzo pasado ocupamos la Finca Somonte. La Junta pretendía ponerla en subasta al mejor postor, cuando se trata de una tierra pública. Entramos 400 personas allí, ocupando las 400 hectáreas, 4 viviendas y 4 naves, con la intención de quedarnos y muchas ganas de trabajar”, continúa. “El 26 de abril se produjo el desalojo. Doscientos antidisturbios expulsaron a los veinte jornaleros y jornaleras que había en aquel momento allí. Pero por la noche volvimos a ocuparlo”.

“En este momento tenemos tres hectáreas en producción, estamos viviendo 22 personas y sacamos nuestros productos fuera en mercadillos, lo que comemos y a través de los comités de apoyo a Somontes. También a través de los ‘Domingos verdes’, en los que damos información y viene la gente a trabajar, un centenar o ciento cincuenta personas”, sigue explicando. “Todos los días pasa la Guardia Civil a controlar”.

“Los días 28 y 29 tenemos prevista la marcha de las mujeres, para exigir que se elimine el requisito de las peonadas”, sigue. Y propone organizar una misma acción reivindicativa “en muchos puntos del mapa, a la misma hora. ¿Os lo imagináis?”, dice con ojos brillantes.

Un debate fructífero.

Pepe Caballero y en la punta opuesta Lola Álvarez. Bembibre, 24 nov. 2012. Foto: Enrique L. Manzano.

Pepe Caballero y en la punta opuesta Lola Álvarez. Bembibre, 24 nov. 2012. Foto: Enrique L. Manzano.

Finalizada la exposición se procedió a realizar un turno de preguntas. Una vez roto el silencio inicial, alguien preguntó acerca del pacto de Izquierda Unida con el PSOE en Andalucía.

La respuesta fue clara: “No se nota en la lucha. A Gordillo lo están machacando sus propios compañeros. El mismo día que se firmó el pacto nos desalojaron. Diego Valderas nos dijo que teníamos que salir”.

Una nueva pregunta sobre Gordillo y posibles concesiones suyas ante el Gobierno andaluz obtiene esta severa réplica: “Gordillo nos repite cada día que si algún día le vemos flaquear ante las presiones que lo tiremos al barranco”.

“IU hizo un referéndum manipulado para entrar en el Gobierno, sin contar con las bases. Ahora se está produciendo un proceso asambleario de base en contra de sus dirigentes”, puntualiza el otro ponente en la mesa.

Otras intervenciones públicas hablan del compromiso de fidelidad a la clase obrera, de la necsidad de avanzar hacia procesos de participación más horizontales, de alcanzar una independencia sindical como la que conoce el sindicalismo alemán o el francés. Y también se critica, nuevamente, al modelo subvencionado español.

Buena parte del debate de la reunión gira seguidamente en torno a la minería local y a la lucha contra los recortes gubernamentales que abocan a las minas bercianas al cierre. Se produce entonces una sentida defensa del modelo de vida minero que ha caracterizado las cuencas bercianas durante generaciones.

Después, mi intervención en representación de Ecobierzo se centra en la falta de reacción de los mineros ante unos recortes que venían anunciándose desde hacía tiempo, y su poca exigencia con  quienes deberían haber velado porque los fondos de la comunidad europea, los famosos planes Miner, se invirtieran en la creación de tejido industrial, en vez de malgastarse en gastos suntuosos e inútiles en demasiadas ocasiones.

Ya puesto critiqué también que esos mismos fondos fuesen utilizados por la Diputación para crear, o reparar, infraestructuras viarias para las que no estaban destinados. También señalé que hacía dos años que la Asociación Ecobierzo había solicitado una auditoría europea de esos fondos, pero que ésta no había sido respaldada más que por partidos minoritarios  ajenos a ese reparto, y que desgraciadamente carecen de poder político auténtico.

'Solidaridad con los sindlcalistas del SAT'. Foro Social de Murcia. 2012. Sindicatoandaluz.org.

‘Solidaridad con los sindlcalistas del SAT’. Foro Social de Murcia. 2012. Sindicatoandaluz.org.

Finalizada la presentación, y tal y cómo estaba anunciado, muchos de los asistentes compartimos mesa y plato en un conocido restaurante de Ponferrada. Los fondos recaudados servirán para hacer frente a los gastos del sindicato andaluz, que cuenta con una Caja de Resistencia abierta en ‘La Caixa’ (cuenta corriente 2106 0005 42 2128343229). Allí podéis ingresar vuestras donaciones quienes consideréis que su lucha merece vuestro apoyo.

Durante la cena Lola Álvarez se muestra contenta. Habla de la campaña llevada en Francia por una cooperativa amiga que pronto les facilitará los plantones de más de mil árboles autóctonos para una primera siembra: robles, alcornoques, madroños y encina. También del apoyo que les está prestando Ecologistas en Acción de Andalucía.

Un ecologista en El Bierzo.

La Ocupación de la Finca Somonte en Palma del Rio. El Inicio de una Utopía (1/2). 19/04/12. Youtube.com. Tropical Tv.

La Ocupación de la Finca Somonte en Palma del Rio. El Inicio de una Utopía (2/2). 19/04/12. Youtube.com. Tropical Tv.

Desalojo finca Somonte. 26/04/12. Youtube.com. Alberto Almanza.

Esther Vivas: ‘El modelo de producción de alimentos antepone intereses empresariales a las necesidades alimentarias de las personas y su salud’

Marcha de la Vía Campesina en Brasil. 15 jul. 2010. Argentina.indymedia.org.

Marcha de la Vía Campesina en Brasil. 15 jul. 2010. Argentina.indymedia.org.

En 1996, a raíz de la masacre en Carajas-Brasil contra el Movimiento de los Trabajadores  Rurales Sin Tierra (MST), la Vía Campesina decretó el 17 de abril como Día Internacional de la Lucha Campesina. Durante estos últimos años, la Vía Campesina y sus organizaciones, junto con otros movimientos, han organizado movilizaciones y acciones contra las políticas imperantes en materia de alimentación y para defender los derechos de los campesinos y campesinas.

Con motivo del Día Internacional, cuya celebración está prevista el próximo domingo, me ha parecido interesante reproducir una entrevista reciente con Esther Vivas, activista social por la soberanía alimentaria y militante del movimiento antiglobalización. En ella Esther Vivas, que ha publicado con Xavier Montagut los libros ‘Del Campo al Plato’, ‘¿Adónde va el comercio justo?’ y ‘Supermercados, no gracias’, alerta sobre la primacía del capital privado a la hora de imponernos gustos, marcas y productos.

Un ecologista en El Bierzo.

Eres coautora del libro “Del Campo al Plato” (Ed. Icaria, 2009). ¿Opinas que nos están envenenando?

Esther Vivas. Comunidadebasecoia.org.

Esther Vivas. Comunidadebasecoia.org.

El modelo de producción de alimentos antepone intereses privados y empresariales a las necesidades alimentarias de las personas, a su salud y al respeto al medio ambiente. Comemos lo que las grandes empresas del sector quieren.

Hoy hay el mismo número de personas en el mundo que pasan hambre que personas con problemas de sobrepeso, afectando, en ambos casos, a los sectores más pobres de la población tanto en los países del norte como del sur. Los problemas agrícolas y alimentarios son globales y son el resultado de convertir los alimentos en una mercancía.

925 millones de personas en el mundo padecen hambre. ¿Constituye ello una prueba del fracaso del capitalismo agroindustrial?

Sí. La agricultura industrial, kilométrica, intensiva y petrodependiente se ha demostrado incapaz de alimentar a la población, a la vez que ha tenido un fuerte impacto medioambiental reduciendo la agrodiversidad, generando cambio climático y destruyendo tierras fértiles. Para acabar con el hambre en el mundo no se trata de producir más, como afirman los gobiernos y las instituciones internacionales. Por el contrario, hace falta democratizar los procesos productivos y propiciar que los alimentos estén disponibles para el conjunto de la población.

Las empresas multinacionales, la ONU y el FMI proponen una nueva “revolución verde”, alimentos transgénicos y libre comercio. ¿Qué alternativa puede plantearse desde los movimientos sociales?

Hace falta recuperar el control social de la agricultura y la alimentación. No puede ser que unas pocas multinacionales, que monopolizan cada uno de los tramos de la cadena agroalimentaria, acaben decidiendo lo que comemos. La tierra, el agua y las semillas han de estar en manos de los campesinos, de aquéllos que trabajan la tierra. Estos bienes naturales no han de servir para hacer negocio, para especular. Los consumidores hemos de poder decidir qué comemos, si queremos consumir productos libres de transgénicos. En definitiva, hay que apostar por la soberanía alimentaria.

Protesta campesina indígena por la tierra. 15 jul. 2010. Argentina. indymedia.org.

Protesta campesina indígena por la tierra. 15 jul. 2010. Argentina. indymedia.org.

¿Podrías definir el concepto de “soberanía alimentaria”?

Consiste en tener la capacidad de decidir sobre todo aquello que haga referencia a la producción, distribución y consumo de alimentos. Apostar por el cultivo de variedades autóctonas, de temporada, saludables. Promover los circuitos cortos de comercialización, los mercados locales. Combatir la competencia desleal, los mecanismos de dumping, las ayudas a la exportación. Conseguir este objetivo implica una estrategia de ruptura con las políticas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Pero reivindicar la soberanía alimentaria no implica un retorno romántico al pasado, sino que, por el contrario, se trata de recuperar el conocimiento de las prácticas tradicionales y combinarlas con las nuevas tecnologías y saberes. Asimismo, no consiste en un planteamiento localista sino de promover la producción y el comercio local, en la que el comercio internacional funcione como un complemento del anterior.

Afirma La Vía Campesina que hoy comer se ha convertido en un “acto político”. ¿Estás de acuerdo?

Completamente. Lo que comemos es resultado de la mercantilización del sistema alimentario y de los intereses del agrobusiness. La mercantilización que se está llevando a cabo en la producción agroalimentaria es la misma que afecta a otros muchos ámbitos de nuestra vida: privatización de los servicios públicos, precarización de los derechos laborales, especulación con la vivienda y el territorio. Es necesario anteponer otra lógica y organizarse contra el modelo agroalimentario actual en el marco del combate más general contra el capitalismo global.

¿Estamos en manos de las grandes cadenas de distribución? ¿Qué implica y qué efectos tiene este modelo de consumo?

Hoy, siete empresas en el estado español controlan el 75% de la distribución de los alimentos. Y esta tendencia va a más. De tal manera que el consumidor cada vez tiene menos puertas de acceso a la comida y lo mismo le pasa al productor a la hora de acceder al consumidor. Este monopolio otorga un control total a los supermercados a la hora de decidir sobre nuestra alimentación, el precio que pagamos por lo que comemos y cómo ha sido elaborado.

¿Sirven las soluciones individualistas para romper con estas pautas de consumo?

Logo. La Via campesina.

Logo. La Via campesina.

La acción individual tiene un valor demostrativo y aporta coherencia, pero no genera cambios estructurales. Hace falta una acción política colectiva, organizarnos en el ámbito del consumo, por ejemplo, a partir de grupos y cooperativas de consumo agroecológico; crear alternativas y promover alianzas amplias a partir de la participación en campañas contra la crisis, en defensa del territorio, foros sociales, etcétera.

También es necesario salir a la calle y actuar políticamente, como en su momento se hizo con la campaña de la Iniciativa Legislativa Popular contra los transgénicos impulsada por “Som lo que Sembrem”, porque, como se ha visto en múltiples ocasiones, aquellos que están en las instituciones no representan nuestros intereses sino los privados.

Kyoto, Copenhague, Cancún. ¿Qué balance general puede hacerse sobre las diferentes cumbres acerca del cambio climático?

El balance es muy negativo. En todas estas cumbres han pesado mucho más los intereses privados y el corto plazo que no la voluntad política real para acabar con el cambio climático. No se han tomado acuerdos vinculantes que permitan una reducción efectiva de los gases de efecto invernadero. Al contrario, los criterios mercantiles han sido una vez más la moneda de cambio, y el mecanismo de comercio de emisiones es, en este sentido, el máximo exponente.

En Cancún ha hecho fortuna la idea de “adaptación” al cambio climático. ¿Se esconden detrás los intereses de las compañías multinacionales y de un supuesto “capitalismo verde”?

Así es. En lugar de dar soluciones reales, se opta por falsas soluciones como la energía nuclear, la captación de carbón de la atmósfera para su almacenamiento o los agrocombustibles. Se trata de medidas que lo único que hacen es agudizar aún más la actual crisis social y ecológica y, eso sí, proporcionar cuantiosos beneficios a unas pocas empresas.

El Movimiento por la Justicia Climática trata de ofrecer alternativas. ¿Cómo nace y cuáles son sus principios?

Las semillas del campesino son dignidad, cultura y vida. Rencooks.wordpress.com.

Las semillas del campesino son dignidad, cultura y vida. Rencooks.wordpress.com.

El Movimiento por la Justicia Climática hace una crítica a las causas de fondo del cambio climático, cuestionando el sistema capitalista y, como muy bien dice su lema, trata de “cambiar el sistema, no el clima”. De este modo expresa esta relación difusa que existe entre justicia social y climática, entre crisis social y ecológica.

El movimiento ha tenido un fuerte impacto internacional, sobre todo a raíz de las protestas en la cumbre del clima de Copenhague y, más recientemente, en las movilizaciones de Cancún. Ello ha contribuido a visualizar la urgencia de actuar contra el cambio climático. El reto es ampliar su base social, vincularlo a las luchas cotidianas y buscar alianzas con el sindicalismo alternativo.

¿La solución es cambiar el clima o cambiar el sistema capitalista?

Hace falta un cambio radical de modelo. El capitalismo no puede solucionar una crisis ecológica que el sistema mismo ha creado. La crisis actual plantea la necesidad urgente de cambiar el mundo de base y hacerlo desde una perspectiva anticapitalista y ecologista radical. Anticapitalismo y justicia climática son dos combates que han de ir estrechamente unidos.

Entrevista realizada a Esther Vivas por Enric Llopis para Rebelión. 05/02/11.

Esther Vivas, por un consumo solidario. 17/10/08. Youtube.com.

La cumbre de la COP 16 debate sobre el ‘negocio’ del CO2 en Cancún

Exterior de la COP16. Cancún, 2010. Fuente: rpp.com.pe.

Exterior de la COP16. Cancún, 2010. Fuente: rpp.com.pe.

Ando en estos días dedicado a las Jornadas de Solidaridad y Cooperación Internacional en Ponferrada, hasta el punto que he descuidado informar sobre noticias importantes como la cumbre del clima de Cancún.

Lo cierto es que pienso que la cumbre de Cancún no parece que pueda aportar grandes cambios a la situación actual de lucha contra la subida global de las temperaturas. Y, ¿por qué pienso así? Pues, porque sólo veintidós presidentes de Estado están anunciados en esta cumbre, frente a los casi doscientos que se dieron cita en Copenhague en 2009. Incluso, el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, pese a su comprometida intervención en la reunión climática danesa, no parece que vaya a estar presente en una reunión a la que acaba de llegar la ministra española Rosa Aguilar en su representación. Y aunque saludé con cierta dosis de buena voluntad, y también una pizca de reticencia, la llegada de la nueva ministra, algunas declaraciones suyas realizadas a posteriori ya empiezan a señalarme por donde irán los tiros de su gestión. Y, como dicen, nada mejor para prueba que un botón. Así que al pie de este artículo os facilito la última entrevista que ha concedido, que no augura nada bueno.

Estaba en esto cuando un artículo escrito por Gustavo Guillot, ahondando en temas tan interesantes como el comercio de carbono y la cumbre del clima de Cancún, me ha llegado como anillo al dedo. Con este texto doy hoy inicio a su anunciada presencia en las páginas de “Un ecologista en El Bierzo”.

Un comercio caliente, por Gustavo Duch Guillot.

Gustavo Duch. Ara.cat.

Gustavo Duch. Ara.cat.

Ya estamos en Cancún. Después del fracaso de la Cumbre del Cambio Climático en Copenhague, las posibilidades de enfrentar debidamente esta situación pasan, en buena medida, por los resultados que se den en esta ciudad del sur de México. Hasta que finalice la cita estaremos bien informados de lo que allá suceda, aunque será común leer y escuchar términos que probablemente a muchos de nosotros y nosotras se nos escapan.

Entre ellos, y de capital importancia, se aludirá a los llamados mercados de carbono o comercio de emisiones, uno de los mecanismos para combatir el calentamiento global prioritario para muchos países y sus gobernantes, a la vez que está en el centro de las críticas para muchos movimientos sociales y campesinos presentes en la cumbre.

¿Cómo funciona este comercio? La idea, como explica Larry Lohmann en La Jornada, es simple: “Si según las leyes europeas o japonesas se tienen que reducir las emisiones de gases, y si los países industrializados no quieren pagar los costos que ello implica, ¿por qué no hacer reducciones donde es más barato, en países como China o México? Entonces las industrias de esos países pueden ganar dinero vendiendo las reducciones al norte”. Efectivamente, la idea es simple pero perversa, porque el resultado final de esta operación aritmética es, la mayoría de las veces, cero y no se deja de contaminar. Es decir, la contaminación que se ahorra en un país del sur se genera en un país industrializado. Y cuando no es cero, es peor, porque no resta emisiones sino que las suma. El hecho de poder tener acceso a cuotas de emisión (que se compran y venden baratas) hace posible que muchas industrias contaminantes amplíen sus negocios sin adoptar las transformaciones medioambientales adecuadas.

Desde que la ONU pusiera en marcha este mecanismo en 1997, muchos son los ejemplos para constatar esta realidad. Como explica Lohmann, y sin salirnos de México, entre las exportaciones más importantes de este país podemos hablar de camarones, petróleo y manufacturas textiles; o el comercio ilegal de droga que tanto daño está haciendo a las comunidades del norte de México; o los millones de migrantes que salen vendiéndose como mano de obra barata; o –y esta es la novedad– el más sutil mercado de derechos de contaminación. Empresas hidroeléctricas o cementeras de Suiza, España, Francia, Japón y Holanda han adquirido en México derechos de contaminación que las exime de la obligación legal de reducir sus emisiones de CO² que les imponen las leyes referentes al clima, pudiendo retrasar las medidas estructurales, y tan necesarias, contra el calentamiento global.

Logo de la COP16. Cancún 2010.

Logo de la COP16. Cancún 2010.

Como hemos visto, este mecanismo no parece ayudar a los objetivos para el que fue diseñado, pero como suele ser habitual, la utilización del mismo tiene unos beneficios insospechados para mentes teñidas de verde -–del tono verde billete–. Por un lado, los mercados financieros, a los que no se les escapa un solo negocio, han desembarcado vestidos con un parche en los ojos y pata de palo, especulando con la compra y venta de derechos de emisión. Como si fuera el tradicional juego del teléfono, por aquí los compro baratos, y por acá los vendo caros.

Por otro lado, y en países como México que pueden vender emisiones de carbono, aquellas empresas que de por sí son muy contaminantes han visto que vender parte de su contaminación es muy rentable. Casi más que su propia actividad. Por lo tanto –deducen–: “Si somos capaces de contaminar más o contaminar peor tendremos más mercancía para vender”. Parece muy miserable, pero –informa Lohmann– así lo están haciendo empresas del sector porcino, como la conocida multinacional Smithfield relacionada con el brote de gripe A del año pasado. O Quimobásicos de Nuevo León, el mayor exportador mexicano de derechos de contaminación, a base de ampliar su actividad. Cuanto más trabaja, más aumenta la generación de un gas contaminante y más le pagarán por destruirlo debidamente. El costo de esta destrucción se calcula en tres pesos por tonelada equivalentes de CO² (una forma de tasar), que se vende en el mercado de carbono por encima de los 200 pesos por tonelada equivalentes de CO².

Por último, aunque me temo que la imaginación mercantilista no se agota aquí, también se da el caso de empresas europeas que han comprado terrenos a precios muy bajos a comunidades indígenas para la instalación de parques eólicos. Lo que no sospechaban los pueblos indígenas desplazados es que estas empresas ganarán con sus tierras por partida doble: por la generación de electricidad y por la venta de derechos de contaminación.

Queda claro, desde mi opinión, que este no es el buen camino para una efectiva y real lucha contra el cambio climático. Entender la alimentación como mercancía ya hemos visto que genera hambre. Entender la descontaminación como mercancía puede ampliar la emisión de gases de efecto invernadero. Que la Cumbre de Cancún sea un paso a favor de la vida futura y sostenible no depende de mecanismos parciales como el analizado, sino de potenciar decididamente la regulación e intervencionismo político para reducir la contaminación en origen y en sus focos principales. Aunque algunos de estos focos no parecen muy presentes, como denuncian desde las caravanas de La Vía Campesina en su viaje a Cancún, señalando las responsabilidades de la agroindustria alimentaria como actividad que calienta el planeta.

Artículo de Gustavo Duch Guillot. 06/12/10.

Un ecologista en El Bierzo.

enuncia del C02. Imagelib.sussex.ac.uk.

Denuncia del C02. Imagelib.sussex.ac.uk.

Rosa Aguilar se suma a las conversaciones en Cancún para reducir CO2. 07/12/10. Lavozlibre.com.

La nueva ministra, Rosa Aguilar, se compromete a luchar contra el cambio climático. 04/11/10. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

“Yo como alimentos transgénicos sin problemas”. 05/12/10. Publico.es.