Archivo de la etiqueta: Madera

Sudán del Sur: el genocidio que aún podemos frenar

Víctimas del genocidio de Ruanda. Nyamata, 2007. Fuente: Wikipedia.org. Foto: Fanny Schertzer

Víctimas del genocidio de Ruanda. Nyamata, 2007. Fuente: Wikipedia.org. Foto: Fanny Schertzer

Hace un par de días escuché en Radio Nacional una entrevista con Juan José Aguirre, misionero cordobés y obispo de Bangassou, quien vía telefónica informaba a la emisora radiofónica sobre graves enfrentamientos armados en la  República Centroáfrica. Lo cierto es que el continente negro es, actualmente y desde hace décadas, el mayor foco de conflictos armados en el mundo, y de una terrible brutalidad además.

Centro África. 2011. Wikipedia. CIA.

Centro África. 2011. Wikipedia. CIA.

Los diamantes, el petróleo, el coltán, el oro, el uranio o la madera, son algunas de de las materias primas o productos que se sitúan en el epicentro de muchas de estas guerras, que concitan el interés de las grandes superpotencias. De este modo, Centroáfrica, a pesar de sus abundantes recursos (minerales, madera, energía eléctrica, tierras de cultivo, etc.) se encuentra actualmente entre los diez países africanos más pobres. Y en otros del Continente negro, apoyados política y armamentísticamente por países occidentales, hemos visto erigirse en dictadores absolutos a personajes estrafalarios, pervertidos y crueles hasta lo inimaginable (Muamar el Gadafi, Jean-Bédel Bokassa, Teodoro Obiang, etc.).

En la actualidad algunos de estos conflictos tienden a ser presentados como guerras religiosas, principalmente entre islamistas y cristianos, pero con gran frecuencia ocultan luchas fratricidas por el poder en base a las riquezas de estos países. Algo que recordaba monseñor Aguirre a la hora de rechazar la identificación de su religión con las milicias ‘procristianas’ que en este momento están exterminando a los islamistas apartados del poder.

Hace dos décadas sucedió en Ruanda, ante nuestras propias narices y tan rápidamente que Occidente apenas tuvo tiempo de reaccionar, uno de los genocidios más rápidos y violentos de la historia humana. En menos de un año produjo aproximadamente un millón de víctimas inocentes.

Sudán del Sur. 2011. Wikipedia.org. Sudan-CIA.

Sudán del Sur. 2011. Wikipedia.org. Sudan-CIA.

La República de Sudán del Sur es el último país constituido en África. Nació como resultado de una resistencia de decenas de años frente a la brutalidad genocida del régimen de Sudán, país del que se independizó en julio de 2011 y se encuentra sumido en una horrible espiral de violencia, protagonizada por el enfrentamiento militar entre los seguidores del presidente Salva Kiir, y los de quien fue su vicepresidente, Riek Machar.

Ambos alimentan las tensiones entre grupos étnicos que han convivido en paz durante décadas. , lo que ha provocado que más de un millón de civiles, de un total de 11 millones, se hayan visto obligados a abandonar sus casas, decenas de miles de ellos hayan muerto, se esté violando a las mujeres y el país sufre una hambruna desoladora.

Mientras tanto, Avaaz denuncia que “las grandes delegaciones de ambos bandos han estado reunidas en lujosos hoteles de la vecina Etiopía, sin avanzar en las negociaciones de paz”.

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir. Nueva York, 10 nov. 2009. Wikipedia.org. Foto: Jenny Rockett.

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir. Nueva York, 10 nov. 2009. Wikipedia.org. Foto: Jenny Rockett.

Estados Unidos y Francia están instando al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a que imponga sanciones selectivas a los líderes y altos mandos responsables de la violencia. Congelando sus cuentas en el extranjero y prohibiendo la emisión de permisos de viaje, lo que les dificultaría el poder visitar a sus familiares y amigos en el extranjero. También piden que se envíe más efectivos en misión de paz protectora de los civiles. Algo que también debería hacerse en la República Centroafricana, como sugería el padre Aguirre.

En un acto sin precedentes, la ONU ha abierto sus propias bases para dar refugio a 85.000 civiles que han escapado de las masacres, pero hay menos de 9.000 cascos azules para cubrir un territorio del tamaño de nuestro país. Una de las bases ya ha sido atacada y el gobierno está amenazando con expulsar al organismo internacional fuera del país.

El 2º Vicepresidente de Sudán del Sur, Riek Machar. 30 jun. 2012. Wikipedia.org. Foto: Hannah McNeish.

El Vicepresidente Riek Machar. 30 jun. 2012. Wikipedia.org. Foto: Hannah McNeish.

Es posible –señala Avaaz- que Rusia trate de bloquear la iniciativa, “pero esta vez incluso China rechaza la idea de ver cómo este país rico en petróleo se sumerge en el caos”. Reforzar la misión de paz de Naciones Unidas también en Sudán del Sur es necesario y es el motivo principal por el que la organización humanitaria solicita ahora nuestra colaboración.

Todavía es posible detener esta locura sangrienta. Por favor, firma y comparte esta petición de  Avaaz  con todo el mundo.

El conflicto militar de Sudán del Sur comenzó el 14 de diciembre de 2013, cuando una facción del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán intentó efectuar un golpe de Estado en Juba, la capital del país. El presidente, Salva Kiir, afirmó que el intento fue sofocado el día siguiente, pero el día 16 se retomó la lucha y el conflicto prosigue en la actualidad.

Un ecologista en El Bierzo.

Campaña de apoyo a Sudán del Sur. Avaaz.org.

Campaña de apoyo a Sudán del Sur. Avaaz.org.

EE.UU. sanciona a líderes militares en Sudán del Sur por violar alto el fuego. 07/05/14. Eldiario.es.

La ONU pide ayuda para evitar en Sudán del Sur un genocidio como en Ruanda. 30/04/14. Rtve.es.

Sudán del Sur al borde de la calamidad. 30/04/14. Elespectador.com.

África teme por genocidio en Sudan del Sur. 27/04/14. El Colombiano.com.

El fantasma del genocidio que planea sobre Sudán del Sur. 24/04/14. Abc.es.

Bandera de Sudán del Sur. 9 jul.2005. Wikipedia.org.

Bandera de Sudán del Sur. 9 jul.2005. Wikipedia.org.

Los rebeldes incitaron por radio a la matanza de civiles en Sudán del Sur. 22/04/14. Elpais.com.

Médicos sin Fronteras revela detalles de masacre en Sudán del Sur. 14/04/14. Bbc.co.uk. 

Los hombres que no amaban a los árboles

El viejo roble de San Lázaro en San Roque del Acebal (Llanes – Asturias). 2010.

El viejo roble de San Lázaro en San Roque del Acebal (Llanes – Asturias). 2010.

En la biografía de Ignacio Abella se dice que pasó su temprana infancia en los viejos hayedos de la Sierra de Urbasa, y que quizás fue allí donde empezó a amar los árboles. Desde entonces, este naturalista ha recorrido diversas y casi siempre apartadas regiones del País Vasco y Asturias, entregándose al estudio y vivencia de la naturaleza y a un mundo rural en el que se halla plenamente integrado. Autodidacta, se ha aplicado a recoger las  tradiciones artesanales, agrícolas y forestales. Realiza así una labor de investigación creativa en la plantación, el mantenimiento y los cuidados de árboles, huertos y jardines, así como en el trabajo artesanal de la madera, la cerámica y otros materiales. También es autor de la obra ‘El hombre y la madera’, publicada por Integral, y de otros libros, y ha dirigido varios cursos de artesanía con la madera y didáctica de la naturaleza.

En Ponferrada estuvo coincidiendo con la celebración de las ‘III Jornadas Internacionales sobre el Tejo’. Recuerdo que entre todas las conferencias que escuché, de gran nivel, la suya fue la que elegí para mis lectores. Versaba sobre ‘La Cultura del Tejo’, que responde al título de un libro del mismo autor. El parlamento podéis reencontrarlo en el enlace que os facilito al pie de este artículo.

Asimismo, a través del boletín digital de  la Asociación ‘A Morteira’, tuve noticia de otro artículo publicado recientemente por este autor. En él lamentaba la desaparición de un centenario roble en San Roque del Acebal (Llanes – Asturias). Entre líneas pude sentir que esta desaparición, probablemente relacionada con un cuidado negligente del árbol, le procuró un gran dolor. Le comprendo muy bien, pues yo he sentido exactamente lo mismo en casos similares. Hace décadas que estos venerables ancianos de cientos de años despiertan mi admiración, y en ocasiones he recorrido grandes distancias sólo por el placer de verlos y fotografiarlos.

Ojalá la difusión de este texto pueda contribuir a despertar en otros el sentimiento necesario para que estos monumentos de la naturaleza se vean mejor protegidos por nuestras administraciones.

Un ecologista en El Bierzo.

Los hombres que no amaban a los árboles, por Ignacio Abella.

Ignacio Abella, con el centenario tejo de la iglesia de Santiago Apóstol en Caravia Baja al fondo.

Ignacio Abella, con el centenario tejo de la iglesia de Santiago Apóstol en Caravia Baja al fondo.

Cuando el 24 de agosto, cayó el viejo roble de San Lázaro en San Roque del Acebal (Llanes – Asturias), cayeron siglos de historia de un robledal del que éste ejemplar era el último testigo. Se ha especulado desde entonces si fue ayudado a caer porque pudiera estorbar en los trabajos de la Autopista del Cantábrico que se desarrollan a 50 metros del árbol.

No me atrevo a dar un diagnóstico concluyente, pero después de ver cómo van cayendo los viejos, uno tras otro, siempre antes de tiempo, víctimas de todo tipo de maltratos y barbaries de quienes no pueden entender estos gigantescos ejemplares más que como un estorbo para sus planes y proyectos, es difícil no pensar de nuevo en el género humano como verdugo de esa mole de madera y ramas que hoy yace desparramada en un prado.

Recientemente se había incluido en un catálogo de “Árboles singulares del concejo de Llanes”, sin duda por méritos propios. Pero en vista de lo que sucede con este y otros árboles, como los declarados Monumento Natural en Asturias, se diría que estos inventarios se hacen para ir tachando poco a poco los que caen, como digo “antes de tiempo”, pues aunque siempre haya quien encuentre causas naturales como el viento o la lluvia, casi siempre podemos encontrar las verdaderas causas, a poco que indaguemos en la historia reciente de cada ejemplar.

Lo primero que llama la atención a quien quiera visitar los restos, es que justo en la base, las raíces tienen restos de madera y corteza carbonizados y aún huele a chamusquina como si se tratara de un fuego reciente. En el lado norte, pueden verse unos ladrillos macizos semienterrados justo al lado del tronco, cuya finalidad no conocemos pero que en todo caso debieron cercenar hace ya años importantes raíces, como las que pueden verse podridas en el sistema radicular, bastante escaso para un árbol de éste tamaño.

El viejo roble de San Lázaro en San Roque del Acebal (Llanes - Asturias) abatido. 2011.

El viejo roble de San Lázaro en San Roque del Acebal (Llanes – Asturias) abatido. 2011.

Pero lo que es difícil de entender es que a 50 metros una máquina pilotadora esté excavando los profundos cimientos que servirán de base a las columnas de autopista que se están construyendo allí mismo y que las obras discurran a tan nimia distancia con todo el trasiego de monstruosas maquinarias: apisonadoras, camiones, excavadoras… que sin duda han contribuido en gran medida a acelerar el fin de este auténtico gigante.

Quienes lo conocimos y visitamos en vida, no podemos dejar de sentir, a través del árbol, el fin de toda una era. Fernando Fueyo, el mejor pintor de árboles que conozco, me confesó desolado que durante décadas contempló y fue presentando el roblón a sus amigos con el orgullo de quien ha descubierto un nuevo mundo.

Desgraciadamente abundan los hombres que no aman a los árboles y siempre encuentran alguna justificación para su caída. “Llovió toda la tarde”, escuché decir a un paisano como explicación del fin de un árbol que vivió decenas de miles de lluvias.

No sé si hay un culpable que haya procurado el derrumbe del coloso con malas artes, pero lo que sí está claro es el absurdo de todo lo que ha ido sucediendo alrededor de este roble hasta llegar al punto de construirle una autopista adosada. Quizá, pensarán de nuevo los hombres que no aman a los árboles, ha decidido tirarse.

El hayedo de Urbasa. 2011. Webjoseantonio.es.

El hayedo de Urbasa. 2011. Webjoseantonio.es.

Pero en la cultura de los lacandones, gente que sí quiere a sus árboles, se cuenta que cuando el dios Hach Akyum hizo el cielo y la tierra, sembró al mismo tiempo estrellas y árboles. Y desde entonces cuando cae un árbol, una estrella cae en el cielo.

Todo está unido en la tradición lacandona, según contaba el líder Chankin Viejo y cuando caiga el último árbol los dioses no tendrán más alimento.

Ignacio Abella.

Los hombres que no amaban a los árboles. 13/09/11. Memoriadelbosque.blogspot.com.

 III Jornadas Internacionales sobre el Tejo en Ponferrada. 01/04/10. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

‘Remembranza del castaño’, por Santiago Castelao

'Las raíces del tiempo'. 2º Premio 'Biocastanea 2010'. Villarrubín, 2010. Foto: Julián Rodríguez Asensio.

‘Las raíces del tiempo’. 2º Premio ‘Biocastanea 2010’. Villarrubín, 2010. Foto: Julián Rodríguez Asensio.

Este escritor y naturalista villafranquino Santiago Castelao Diñeiro es el autor de los libros “Castaños monumentales del Bierzo: tradición y cultura” y “Árboles singulares del Bierzo“. El mes pasado presentó en su última obra “El tejo en El Bierzo” en la Caja de España de Ponferrada.

Autor de culto, dado la pequeña tirada de estas abundantemente ilustradas publicaciones, su obra es difícil de encontrar pese al indudable interés que presenta.

Un ecologista en El Bierzo.

Remenbranza del castaño, por Santiago Castelao.

Santiago Castelao tomando notas de campo. Fuente: cafeavenida.spaces.live.com.

Santiago Castelao tomando notas de campo. Fuente: cafeavenida.spaces.live.com

Mi memoria permanece inevitablemente unida desde mi más tierna infancia a la naturaleza. De este primer contacto, surgió un idilio con este árbol mítico que es el castaño; fue con mi abuela Generosa, con quien di mis primeros pasos por los sotos de Fumbutilla, Travesa do polin y Peizais, donde habitan esos seres inmensos que suben con sus ramas hacia el cielo, y sus troncos retorcidos besaban el suelo… No tarde en aprender, a distinguir, la castaña de presa de la marela y de la de pared; y a desorizar con la tala los erizos. Así es como fue surgiendo en mi un entusiasmado fervor hacía los árboles, y un deseo cada vez más enraizado de respeto y defensa de la naturaleza.

El castaño tiene un verdadero ciclo anual. En la oscuridad del invierno el castaño se desnuda y cuando la luna empieza a menguar en el mes de enero es cuando se aprovecha para cortar la madera y como bien dice el refrán: “Si quieres ter bon madeiro, cortao, no menguante de xaneiro”. La influencia de la luna es vital para la posterior conservación de la madera, y al estar la savia en ese duerme vela del invierno tampoco será atacada por la polilla en tiempos venideros.

Cuando marzo acerca su sombra, ya los moucadores, que es como se denomina por estas tierras a los podadores, sacan el filo al hacha, y al despertar de la savia empieza la poda y como verdaderos equilibristas sin red se mueven como rigiletes entre las ramas, desafiando a las verticales o a las horizontales, según el destino del árbol sea para la producción de fruto o de madera. La savia circula con más rapidez por las ramas verticales, por ello estas ramas suelen ser vigorosas y producen sobre todo madera; mientras las horizontales, reciben menos savia y tienden a producir fruto.

De las cañas que se cortan en la poda se hacen estelas que se apilaran para quitar el frio en el largo invierno. A veces la barriga de algún castaño sirve para apilar los troncos recién cortados.

Marzo es también el mes en el que el castaño presta sus ramas a las aves para que puedan hacer sus nidos…

Febrero buscadeiro
Marzo nidarzo
Abril güeberil
Mayo paxarallo
Y en San Juan volarán.

Entre abril y mayo se preparan los injertos y era también la época en la que los pastores fabricaban con destreza las gaitas y rombones, y tejían sobre los montes conciertos y canciones que se disolvían lentamente por el aire.

Entre mayo y junio el castaño estalla de un color amarillo y los ejércitos de abejas libran su batalla entre sus flores.

Dice el refrán: “las castañas quieren en agosto arder y en septiembre beber”. En estos meses de agosto y septiembre, se empiezan a limpiar los sotos, decapitando los fieitos y comienzan a construirse las debasas, que son una especie de zanjas construidas en los sotos, para que cuando se produzca la caída de las castañas no pasen al terreno de los vecinos.

Alguna vez podemos encontrarnos con algún castaño convertido en bodega, en la que su propietario coge otro tipo de castañas.

En la casa en estos meses se limpian las rendijas del canizo… “Monxe que estas no canizo tira castañas para abaixo, tira das mas grandiñas que polas pequeñas no me baixo”.

Entre octubre y noviembre se recoge la castaña. Antiguamente se vareaban, en la actualidad se van recogiendo a medida que van cayendo del árbol. A la castaña que sale del erizo al caer y está fuera del mismo se le llama ”devagada“, y ”cagalla” a la que queda dentro del erizo sin crecer. Para sacar las que están dentro del erizo se utiliza la “tala”, que es como una pinza hecha de castaño bravo, y que en las puntas tiene una especie de hendidura que ayuda a la apertura de los erizos.

'Desde el castañal'. Minas de oro de la Leitosa. Paradaseca, 2010. Foto: Julián Rodríguez Asensio.

‘Desde el castañal’. Minas de oro de la Leitosa. Paradaseca, 2010. Foto: Julián Rodríguez Asensio.

Después se van depositando las castañas en el mego, y según la variedad se secan o se venden en verde para el consumo. El secado de la castaña se realiza en el canizo, que estaba situado generalmente encima de la lareira. Las castañas tardan en secarse de diez a doce días aproximadamente. El fuego se mantenía lento y con poca llama. La castaña tenía que ir revolviéndose cada poco tiempo. Después de secas, viene la operación del pisado, que consiste en la separación de la cáscara. El pisado se realizaba de diferentes formas en la comarca del Bierzo, a saqueta, con pisón o piote o en el trobo. Después se limpiaban bien con el “bandoxo“, que es una especie de cajón de madera de 80 por 20 cm, de forma semicircular, que se cuelga del cuello por unas correas, y por ambos lados tiene dos asas que sirven de agarradera y con un movimiento rítmico se va separando por gravedad la ligera cáscara de las castañas secas. La otra forma de limpiarlas es con una criba, por donde iban cayendo la “puxa” y los “picanzos”.

Posteriormente se escogían en una mesa, separándose las buenas para vender,de las cocosas y las blandas que se utilizaban para el alimento de los animales domésticos. También en estos meses era cuando se llenaban las “oriceiras”, que consistía en una pequeña construcción más o menos circular de piedra y de un metro aproximadamente de altura en donde se depositaban los erizos para que fuesen madurando poco a poco las castañas y así se conservaban verdes durante los siguientes meses del año. Había que tapar la oriceira con fieitos para que no entrase la luz y no se estropeasen las castañas.

Una vez finalizada la recolección de las castañas comenzaba el “rebusco”, que consistía en autorizar a todo el mundo para que apañen libremente por los sotos. Hoy día, quien realmente se encarga de rebuscar es el jabalí.

A lo largo de estas líneas he ido desgranando una serie de palabras creadas por la gente sencilla, para poner nombres a las cosas. Están libres de aditamentos y por supuesto no las recogen las cátedras. Son palabras sembradas de naturalidad y espontaneidad, y condenada al olvido por la inminente desaparición del mundo rural.

Y entramos de lleno en el magosto, ese ritual que en sus orígenes era pagano y mágico en el que nuestros antepasados rendían homenaje a los que ya no estaban presentes y se manifestaban cuando los “bullos” estallaban en el fuego.

Recuerdo de mi niñez los domingos de finales de octubre, nos reuníamos los rapaces de la Cábila y subíamos hasta la rapiña donde recogíamos en el soto unas castañas, mientras otros encendían una pequeña hoguera a la que añadiríamos posteriormente las castañas después de realizarles una pequeña hendidura con la navaja para que no explotasen en el fuego. Se tiznaban las yemas de los dedos con las primeras castañas salidas del fuego y como dice el refrán: “o quen non ten mañas, non come castañas“.

En la actualidad, los ayuntamientos promocionan, dirigen y organizan los magostos perdiéndose cada vez más el carácter festivo y desinteresado de las antiguas celebraciones colectivas; ya nos mezclan cada vez más el chorizo con la castaña, con el corre y apaña. Desde aquí levanto mi bandera para reivindicar el carácter desenfadado y desinteresado que tenía esta festividad en tiempos pretéritos.

Creo que ya vamos por diciembre y estamos ya en el tiempo de las “mamucas” y el “papabello“. Damos así por terminado el ciclo anual.

Deciros que el castaño existe sobre la tierra desde hace cuarenta millones de años. El hombre desde hace dos millones de años. Es el árbol de Europa que más años puede vivir. Gran número de animales de nuestra fauna silvestre tienen en la castaña un elemento básico para su alimentación, de tal forma que forman parte de su cadena trófica.

'Color de otoño'. Primer Premio 'Biocastanea 2010'. Foto: Ángel Vázquez Jáñez.

‘Color de otoño’. Primer Premio ‘Biocastanea 2010’. Foto: Ángel Vázquez Jáñez.

La castaña fue alimento de la humanidad desde el período paleolítico. Acompañó al hombre europeo en las migraciones del período glaciar. El castaño fue venerado por las religiones antiguas. Las tribus prerromanas consideraban a la castaña como su pan. Los legionarios romanos llevaban en su morral el “bullote”, hecho con harina de castaña, que les servía de alimento en los grandes recorridos.

En “Las Bucólicas” de Virgilio se habla de las castañas y de su consumo por la gente. En “De Honesta Voluptate Veletudine” se describen las que pudieran ser las primeras tortas de castañas. Trituradas con un mortero se mezclaban con trozos de tocino y queso, a lo que se agregaban huevos, azúcar y azafrán, para darle color. Finalmente se cocían en el horno.

La castaña fue desde siempre un alimento básico de los pueblos más desfavorecidos. Las consumían crudas, secas o en forma de harina, con lo que hacían una especie de pan. El consumo de la castaña en la alimentación humana continuó hasta las primeras décadas del siglo XX.

La mejora del nivel de vida, el éxodo de la población rural, la regresión de los castaños diezmados por las enfermedades de la tinta y el chancro, fueron factores determinantes para que disminuyese el consumo de la castaña por el hombre.

De básica en la alimentación humana, de ser consumida en cantidad, pasó a ser utilizada de forma selectiva, su consumo se centró en una población de nivel alto. Así se pasó de un consumo de la castaña en cantidad a ser consumida en calidad.

En cuanto a la madera de castaño, su alto contenido en taninos le confiere una gran resistencia a la podredumbre exterior y a la picadura de la polilla en el interior. Es una madera flexible y fácil de trabajar a la que hay que unir la belleza de sus vetas. La madera de castaño se utilizó por el hombre a lo largo de la historia de una forma amplia y variada para todo tipo de fines, tanto agrícolas, como domésticos, industriales o artísticos.

La cestería de castaño tuvo sus años de prosperidad, hasta que poco a poco fue cayendo en el olvido absoluto.

En el pueblo de las Médulas, la junta vecinal se encargaba de subastar la madera de castaño, que como un ritual sería sacrificada en el menguante de enero, para que luego las manos artesanas, dieran forma a los cestos, carrales, banastras, cestos, nasas…

Hoy día, con tantas leyes protectoras, se ha ido destruyendo la corta de retoños que se talaban cuando llegaban a la edad de 5 años, y que han dado al conjunto de las Médulas ese contraste entre vegetación y arcilla, donde el castaño acaricia los picachos, mientras estos se ponen rojos, viendo como la cultura de un pueblo desaparece, junto a una administración que la empuja con múltiples normativas y enredos, mientras los habitantes permanecen callados…

El castaño era como de la familia. En la vivienda tradicional solía dividirse la casa en una parte baja y otra alta. En la baja tenemos dos estancias fundamentales: la cuadra y la bodega.

El castaño está presente en todo. Así, los maseiros, los cortellos, el carro con los estadullos. Abrimos la puerta de la bodega, los puíles, los cubetos, la paneira, la cambeira, las cestas, el cuartal, el rodo, el bandoxo, el trobo…

Subiendo a la casa, las escaleras, los corredores, las puertas, las ventanas, las vigas. Entramos en la cocina, el escano, la vasal, la lacena, la espeteira, las bancas, la mesa; levantamos la vista y encontramos el canizo. El suelo de la casa, las camas, y el techo.

El castaño en el arte.

Castañar en Orellán. 19 nov. 2010. Foto: Enrique L. Manzano.

Castañar en Orellán. 19 nov. 2010. Foto: Enrique L. Manzano.

En el arte religioso durante siglos la madera de castaño fue la más utilizada en los lugares donde abundaba este árbol, por su belleza, por su larga duración, así como por la facilidad de ser trabajada. Algún ejemplo reciente y que nada tiene que ver con el arte religioso lo encontramos en la “Venus dos carocos”.

Sin lugar a dudas la madera de castaño fue fundamental a lo largo de los siglos para la construcción de las pallozas. Se utilizaba para colocar los pies, sobre los cuales se asentaba la “viga madre”, y sobre ésta arrancaban las “teixeiras”, que se entrecruzaban para sujetar la “cumpia” o “cumbrela”, que es la viga que se coloca en la cumbre. Posteriormente se colocan las “tercias”, y de una tercia a otra van unos palos más pequeños llamados “ripias”, que van atados a las tercias con “vrincallos”.

Junto a la palloza es el hórreo la otra construcción en el que el castaño adquiere todo su poderío. Se empieza construyendo sobre cuatro basas de piedra, en las que se asienta el “orcón” de castaño (o pie). Sobre el orcón se coloca una laja de piedra circular llamada “tornarratos”, precisamente para dificultar la subida de los roedores a esa inmensa despensa que eran los hórreos. Sobre el tornarratos van las vigas que se denominan “cuadral” o “pontón”, construyéndose sobre ellos los “esquinales”, y sobre estos los “canteaos”, pasándose a cerrar con las “tablas acantriladas” sobre la “caja”. Los hórreos se construyeron para guardar los productos de las matanzas y las cosechas.

La cubierta es de paja o de pizarra, siendo la de paja mucho mejor por ser un aislante térmico y contribuir a mantener una temperatura más homogénea, lo que favorece la conservación de los alimentos que se guardan en su interior.
Al mismo tiempo el hórreo servía de garaje para los carros sin que hubiese que pagar el vado permanente.

No quisiera olvidarme de una costumbre que se vino realizando desde tiempos inmemoriales en el pueblo de Murias, en la parroquia de Rao, en los Ancares de Lugo, donde existe un castaño llamado “O castañeiro das cruces”, que cuando una persona fallecía en el pueblo de Murias, al trasladarse el cortejo fúnebre hacia la parroquia, se realizaba una pausa delante de este castaño, clavándose en el tronco una cruz de pequeñas proporciones, junto a las de otros difuntos anteriores, y rezándose una oración.

Un horreo en Teixeira (El Bierzo).

Un horreo en Teixeira (El Bierzo).

Para ir terminando, desearía hacer una reflexión acerca de cómo el hombre ha intentado desde siempre reproducir en sus obras la belleza y la perfección que le llegaban a través de los sentidos. Así, podemos observar como en los troncos de castaños, esas carochas y carocos, son arte en estado puro, atormentados por el paso del tiempo y esculpidos por el viento y la lluvia, e incluso a veces condenada su silueta por el fuego; es el arte recreado a sí mismo por la naturaleza. Por último, presentaros a los siete abuelos del Bierzo, que llevan siglos danzando con el viento y que son monumentos vivos. Todos ellos pasan de 12 metros de perímetro y encierran una eternidad, y los secretos de muchas generaciones.

Catañeiro de Catín, 14,50 metros.
Castaño de Fontexan, casi 16 metros.
Castaño do Regañón, 12 metros.
Campano, 14,40 metros.
Castaño da Pena do Subeiro, 12 metros.
Cataño de Valdeloso, 13 metros.

Todos ellos merecen un reconocimiento y un abrazo, aunque sólo sea con él de vuestra mirada.

El castaño es para el Bierzo, un tesoro sumergido, en una cultura que tiende a desaparecer en esa memoria colectiva que todo lo diluye.

Los océanos de sotos que rodean nuestros pueblos gritan para que alguien extienda su mano y los rescate de esa condena al olvido que sacude y devora a todo el mundo rural.

Santiago Castelao. 18/11/2010.

Biocastanea 2010: El Bierzo busca alternativas económicas en la castaña

Frutos del castaño. Otero (El Bierzo). 2 oct. 2008. Foto: Enrique López Manzano.

Frutos del castaño. Otero (El Bierzo). 2 oct. 2008. Foto: Enrique López Manzano.

La castaña, “Castanea sativa” según su denominación científica, es un alimento típico de los meses de otoño e invierno, como la gran mayoría de los frutos secos. Pero a diferencia de estos, su aporte energético es inferior. Tiene menos grasa y un alto contenido en agua y nutrientes reguladores, como el potasio y los folatos.

La castaña destaca por su moderado aporte energético y una composición nutricional similar a la de los cereales. Su contenido en hidratos de carbono es superior al resto de los frutos, por lo que conviene moderar su consumo en caso de diabetes.

La variedad de castaña que se consume de forma habitual es la común o europea, si bien destacan otros tres tipos: la china, la japonesa y la americana. La composición de todas ellas es muy similar, pues tan sólo se diferencian en la proporción de hidratos de carbono y en su dulzor, más intenso en la variedad china.

El castaño.

Hermoso ejemplar de castaño cerca del pueblo de Peñalba (El Bierzo). 19 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Hermoso ejemplar de castaño cerca del pueblo de Peñalba (El Bierzo). 19 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Esta especie arbórea es originaria de Europa meridional y Asia Menor y forma bosques en suelos frescos y húmedos. Para su crecimiento requiere un clima suave y una humedad adecuada. Es sensible a las fuertes sequías estivales y a las grandes heladas invernales, perjudicándole las tardías de primavera y las escarchas precoces del otoño. No tolera los suelos calizos y le gustan los silíceos. Es frecuente encontrar al castaño situado en laderas de montaña algo frescas pero calientes durante el verano, que es el momento en el que se forman sus frutos: las castañas.

En los últimos tiempos, este magno árbol ha retrocedido enormemente debido, en gran parte, a dos terribles plagas: la tinta y el chancro, pero su enorme vitalidad y la facultad de rebrotar de cepa aseguran la supervivencia de los castañares.

El Bierzo podría triplicar su producción de castañeas.

Castañas. Fuente: Agrope.com.

Castañas. Agrope.com.

Ayer jueves 18, se inauguró en Ponferrada “Biocastanea 2010”, la Feria de la Castañicultura en El Bierzo, en lo que es su primer congreso. Su objetivo, según su presidente Ángel García Miranda, es “promover la revitalización del sector y concienciar a la sociedad de la importancia que tiene el castaño para Castilla y León y la comarca del Bierzo, como elemento cultural, paisajístico, ambiental y económico”.

Ciertamente, la economía del castaño no es una cuestión baladí, como bien destacó Jean Luc Bellat, uno de los ponentes franceses, ya que su país genera un volumen de ventas millonario. Francia consume 18.500 toneladas de castañas cada año y ha desarrollado una importante industria en torno a este fruto, con un mercado de transformación que absorbe 13.700 toneladas de ellas y cada año genera 96,5 millones de euros en ventas. En España producimos 16.600 toneladas anuales de este rico producto, tan típico de la tierra berciana, donde además cuenta con una Denominación de Origen que se ocupa de su promoción.

Los datos aportados por el conferenciante francés, correspondientes al 2007, sitúan en 105.070 toneladas anuales la producción europea. En China, que cuenta con su variedad propia, la producción actual de castañas, -gran parte de ella desviada hacia el mercado exterior-, es de… ¡795.000 toneladas!

Jornadas de Transferencia científica.

Logo de 'Castanea 2010'. Fuente: unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Logo de ‘Castanea 2010’. Unecologistaenelbierzo.com

Dentro de las actividades desarrolladas por este primer congreso en Castilla y León cabe destacar la celebración de las ”Jornadas de Transferencia científica”, una excelente iniciativa que ayer arrancó en el Campus universitario de Ponferrada. Un encuentro monográfico que pretende revalorizar el sector de la castaña, buscando como explotarla económica y turísticamente de la mejor manera posible.

Es de agradecer que, al menos en esta ocasión, la Junta de Castilla y León no haya acabado llevándose el evento a León y que, por una vez haya permitido que la comarca del Bierzo, gran productora de castaña, haya tenido el protagonismo que se merece. La Comunidad castellano-leonesa cuenta con unas 60.000 hectáreas de superficie de castaños, entre masas puras y mezcladas, de las que 15.000 se ubican en El Bierzo.

El castaño como elemento identificativo del paisaje berciano.

Un soto de jóvenes castaños en las proximidades de Montes de Valdueza. 19 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Un soto de jóvenes castaños en las proximidades de Montes de Valdueza. 19 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

El castaño es, con probabilidad, el árbol que mejor identifica la tierra berciana. Y lo es tanto como pueda serlo el botillo. Y aunque sólo fuera por ese motivo, deberíamos mimarlo como si de oro se tratase. Los sotos de castaños son un elemento esencial de nuestro paisaje, y el fruto del árbol, la castaña, contribuye todavía hoy de manera importante a la economía de subsistencia de algunos de nuestros pueblos. Como lo hizo antes con la de nuestros antepasados. Por otro lado, el valor etnográfico del castaño es muy considerable en El Bierzo, pues su madera ha servido desde tiempos inmemoriales para elaborar todo tipo de utensilios de uso cotidiano diario, además de ser utilizada en la construcción de casas, balcones, prensas, lagares, cubas, etc.

Creo que hay que reconocer que en El Bierzo no hemos sabido comercializar suficientemente la castaña, un producto tan típico de y esencial para la subsistencia de los pueblos durante siglos. La enfermedad del chancro puso a ruda prueba este antiguo sistema de vida amenazando con sus graves consecuencias, que acaban con la muerte del castaño, la existencia de los sotos centenarios.

Hoy, la lucha contra el chancro está ofreciendo resultados esperanzadores y ahora, los problemas rurales vuelven a centrarse sobre todo en el abandono y desertización de las zonas rurales, así como en el envejecimiento de su escasa población, que continúa aferrándose a los modos de vida tradicionales.

Por ello es necesaria una actuación inmediata de las administraciones, en la que deben involucrarse tanto los productores como el sector privado. Un plan de acción que contemple la revalorización del castaño como elemento económico de primer orden, tanto para la obtención del fruto y su comercialización como para la promoción de una industria maderera.

Los ‘mágicos’ castaños centenarios.

El turismo es otra opción importante para El Bierzo, y para su correcta explotación precisa del atractivo casi mágico de estos árboles gigantescos y centenarios. Un encanto que los niños saben apreciar mejor que nadie, pues juegan al escondite con ellos, ocultándose en las enormes oquedades o “casitas de Blancanieves” que tanto han hecho soñar a muchos bercianos siendo traviesos pequeños.

Luego, están esos troncos centenarios, fantasiosos y retorcidos. Unos auténticos monumentos de la naturaleza, frente a cuyo porte mayestático resulta casi imposible no quedarse maravillados y boquiabiertos.

Potenciar la economía en torno al castaño.

El francés Jean Luc Bellat atiende a las preguntas del público. Ponferrada, 18-nov. 2010. Foto: Enrique L. Manzano.

El francés Jean Luc Bellat atiende a las preguntas del público. Ponferrada, 18-nov. 2010. Foto: Enrique L. Manzano.

En las conferencias del día de ayer quedó claro que si el fruto de la castaña es importante como elemento de partida para la creación de una industria agroalimentaria, no lo es menos el aprovechamiento de la madera del castaño, por sus especiales calidades de dureza y resistencia. Por este motivo, también entre las conferencias ofrecidas las hubo también, como la de Juan Majada (Serida), o la de Vanesa Baño (Cetemas), que hicieron referencia explícita a esta explotación silvícola.

En estos momentos, en los que la industria comarcal ligada a la explotación minera se tambalea, conviene trabajar en el aprovechamiento de todas las alternativas sostenibles a nuestro alcance. Algo que en El Bierzo no se está realizando adecuadamente, no sólo con la castaña sino también en otros sectores, con algunas salvedades importantes como son la industria vinícola y, en menor medida la cárnica.

Un público numeroso asistió a las conferencias. Ponferrada, 18 nov. 2010. Foto: Enrique L. Manzano.

Un público numeroso asistió a las conferencias. Ponferrada, 18 nov. 2010. Foto: Enrique L. Manzano.

En efecto, aunque existen diversas empresas artesanales ligadas a la transformación de la castaña, todas ellas de pequeño tamaño, lo cierto es que todavía no ha aparecido ningún proyecto industrial importante en este sentido. Cada año millares de kilos de castañas se quedan olvidados en los sotos debajo de los castaños sin nadie que se preocupe de recoger unos frutos que acaban pudriéndose. Detrás de esta situación se encuentra la escasa valoración local de la castaña, que con frecuencia se paga al aldeano por debajo de un euro el kilo, llegando incluso a la mitad, algo que no anima precisamente a su explotación.

Resulta primordial mejorar la conservación de los sotos y aumentar su superficie siguiendo reglas de gestión adecuadas que mejoren su producción. Una necesidad que expuso con claridad Josep Argemí, representante de la Diputación Provincial de Barcelona, que presentó una síntesis de la experiencia que este organismo está desarrollando de manera muy positiva en el macizo del Montseny. Una zona que he recorrido con frecuencia y que, en algunos aspectos, recuerda al Bierzo.

Gran calidad de la castaña berciana.

Logo de la D.O. Castaña del Bierzo.

Logo de la D.O. Castaña del Bierzo.

La castaña berciana es de gran calidad. Así lo destacó en la inauguración del congreso el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, Santiago Pereira. “Son variedades dulces, que pelan bien, que no tabican y no dividen, como la Parede, por ello hay que potenciarlas”, dijo.

Por esto, nuestras administraciones tienen la obligación de continuar sus investigaciones en torno a la castañicultura, una ciencia que nos permitirá alcanzar una excelencia en el cultivo del castaño en una zona especialmente apta para él como es el Bierzo. En este sentido, me parece reconfortante ver cómo, al menos por una vez, se ha producido una especial unión de organismos y entidades no siempre afines en torno a la Mesa del Castaño del Bierzo. Lo que, a mi parecer, le augura un futuro prometedor.

El castaño en las Médulas. Editorial Adesper, Leon 2009.

El castaño en las Médulas. Editorial Adesper, Leon 2009.

Especialmente agradable, por el interés que despierta en mí la micología, me resultó la conferencia de Juan Antonio Sánchez Rodríguez, sobre “Micología asociada al castaño”. Sánchez Rodríguez es autor, junto a Javier Flórez Serrano, David Rojo Fernández y María de Celis Martínez, de “El Castaño en las Médulas”, un libro espectacular tanto en su presentación como en su contenido que os recomiendo. Está editado por la Agrupación para el desarrollo Sostenible y la Promoción del Empleo Rural (Adesper) de León.

Las Jornadas de Transferencia Científica finalizarán hoy, aunque está prevista la celebración de una Feria Sectorial de la Castaña en la plaza del Ayuntamiento, que desde hoy mismo se prolongará hasta el domingo 21 incluido.

“Biocastanea 2010”complementa este congreso con la celebración de un concurso de fotografía, una jornada de puertas abiertas en el Centro de Interpretación del Castaño de Berlanga del Bierzo y en el Aula del Castaño de Borrenes, exposiciones, actuaciones musicales y la entrega de los Premios Gastronómicos Castaña del Bierzo.

Un ecologista en El Bierzo.

Email: biocastanea@castanea.es

Teléfonos de información: 987 29 61 43 y 618 56 18 09.

La castaña: refranes, proverbios y dichos

La castaña es un fruto inseparable de la tradición berciana.

La castaña es un fruto inseparable de la tradición berciana.

Algunos dichos (ditas), refranes y “romanzas” del Bierzo oeste dedicados a la castaña.

“As castañas que despois de San Martiño quedan no souto son do moucho” (búho, lechuza o mochuelo).

“Cada crouco no seu souto” (crouco: castaña pequeña, despreciable).

“Se xantas castañas, de visita non vaias” (por problemas de “ir de vientre”).

“Castaniñas a roer, piolliños a nacer” (exhortación a los niños para que no se excedieran “mascando” castañas).

“Tan honrado é o caldo coma as castañas” (cuando uno echa las culpas al otro y los dos son copartícipes en la travesura).

El castaño, según pruebas e investigaciones sobre simientes, pólenes y estratigráficas a base de excavaciones, se puede datar indubitablemente su existencia ya en el Paleolítico. Asimismo se sabe con toda certitud que, para los pueblos celtas castreños, era el castaño, del mismo modo que el laurel y el tejo, algo muy preciado, de valor simbólico y, hasta cierto punto, un “tótem”.

El castaño, en concreto, era la simbiosis de tres elementos: fuego, tierra y agua, todo necesario en un ciclo de la naturaleza caracterizado por la muerte de la semilla, acogida por la tierra, alimentada por el agua y necesitada del fuego para su consumo (magosto). Por otro lado, venía a constituirse como aviso previo de cambio de estación, con los primeros fríos del otoño.

La castaña al ser una especie típica mediterránea de media montaña, por encima de los 800 m. aproximadamente, serían los griegos, primero, y después los romanos los grandes divulgadores de este árbol que llegó a erigirse en una parte muy importante de la dieta de todos los pueblos conquistados, hasta la introducción desde el Nuevo Mundo de la patata, a comienzos del S.XVI. Este largo espacio temporal dejó una huella indeleble en la cultura, economía y tradición, de lo cual queda constancia documental, sobre todo, correspondiente a la Baja Edad Media.

No sólo era el fruto preciado, en sus diferentes tratamientos para el consumo humano, sino que está demostrada la utilización de la madera del “castaño” en la construcción de puentes, en monumentos religiosos, para la artesanía y la elaboración de algunos aperos de labranza.

No obstante, el objeto de este breve relato es, como no podía ser de otra forma, analizar los vestigios que ha aportado la castaña, en su humildad, a nuestra cultura e idioma. No en vano pasaron tantos siglos de convivencia y cultivo por parte del hombre de esta especie arbórea tan rentable y provechosa.

Por lo cual, cabe mencionar unos ejemplos mínimos de la amplia e inmensa utilización en el lenguaje del vocablo “castaña” y que ha llegado con vigor hasta nuestros días.

Proverbios relacionados con la castaña.

Bierzonatura.blogspot.com.

Un magosto. Bierzonatura.blogspot.com.

“Agua de agosto, ni buen nabo ni buen magosto”.

“Por el Pilar las primeras castañas has de asar”.

“Castañas, nueces y vino son delicias por San Martino”.

“Noviembre es tiempo de batatas, castañas y nueces” (batata: especie de tubérculo dulce).

“Por San Eugenio (13 de noviembre) pon las castañas al fuego”.

“Castañas en Navidad saben bien y pártense mal”.

“Castaña la primera y nuez la postrera”.

“Por San Cebriano, castaña en mano” (típico zamorano).

“Las castañas quieren en agosto arder y en septiembre beber”.

“Calor en julio, castañas seguro”.

“Por San Miguel primero la nuez y la castaña después”.

“Noviembre es mes de castaña, bellota y nuez”.

'Asando castañas'. Pequeño verso dedicado a la castaña.

‘Asando castañas’. Pequeño verso dedicado al fruto del castaño.

“En Todos los Santos la castaña es el mejor bocado”.

“Agosto mojado, castañas a cestados”.

“Relámpagos en San Juan, las castañas lo pagarán”.

“Sacar a alguien las castañas del fuego” (de un apuro o dificultad).

“Con castañas y vino nuevo, ya no muere el pueblo”.

“Agua de agosto, ni buen vino ni buen magosto”, o su variante:

“Cada cosa a su tiempo y las castañas en Adviento”.

Marcelino B. Taboada.

III Jornadas Internacionales sobre el Tejo en Ponferrada

La extraordinaria belleza del tronco milenario de un tejo.

La extraordinaria belleza del tronco milenario de un tejo.

Ponferrada acogió, los días 25 y 26 de marzo, las “III Jornadas Internacionales sobre el Tejo”, organizadas por la Asociación de Amigos del Tejo y las Tejedas, A Morteira, la Universidad de León y el ayuntamiento de Ponferrada, en la colaboración de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. Precisamente hace pocos días se cumplieron treinta años del nefasto accidente en que perdió la vida el célebre naturalista y extraordinario defensor de los animales. En pocas ocasiones una noticia se difundió con tal celeridad, tal era la admiración y simpatía que su labor despertaba en todo el mundo.

En las Jornadas sobre el tejo estuvo presente su hija Odile, presidenta de la Fundación que lleva el nombre de su progenitor. Somos muchos los herederos del legado de Félix, pues él dejó una gran impronta en todos aquellos que le admirábamos. Yo mismo, que compartía este respeto por su obra con muchos más, tuve una época en que distribuía copias de su célebre serie “El Hombre y la Tierra” entre los socios del “Centro de Servicios Paso Estrecho”, una pequeña empresa que ofrecía en las décadas de los setenta y ochenta toda suerte de servicios al cineasta amateur.

Un ejemplar de la revista 'Agenda Viva', editada por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.

Un ejemplar de la revista ‘Agenda Viva’, editada por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.

La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente ha continuado ampliando el trabajo del cineasta con múltiples actividades relacionadas con la protección de la biodiversidad. Este trabajo puede consultarse en su publicación trimestral “Agenda Viva”, que también cuenta con una versión digital, o a través de la página web de la asociación.

III Jornadas Internacionales sobre el Tejo.

Estas Jornadas reunieron en Ponferrada a un extraordinario elenco de especialistas del tejo, dedicados a su estudio y conocimiento. Decenas de conferenciantes, provenientes de numerosos países, ofrecieron conferencias de un elevado nivel a un público enamorado de esta maravilla de la naturaleza, considerada, en Europa como el árbol más longevo de cuantos se conocen.

El nombre científico del tejo europeo es Taxus baccata L. La palabra Taxus, según algunas fuentes, proviene del griego taxis, hilera, que haría referencia a sus hojas en formación de dos hileras. Según otras fuentes derivaría de toxikos, veneno, que haría referencia a la toxicidad que tiene todo el árbol con excepción de la pulpa de su fruto o arilo. Igualmente pudiera derivarse de toxon, nombre griego del arco, que es una de las principales aplicaciones que históricamente se dio a esta madera. Baccata proviene del latín bacca, es decir baya pues su fruto lo parece aunque sin serlo.

Unos turistas contemplan la majestuosidad del tejo milenario de San Cristóbal (El Bierzo). 15 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Unos turistas contemplan la majestuosidad del tejo milenario de San Cristóbal (El Bierzo). 15 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

No detallaré aquí el contenido de las conferencias, porque sería excesivamente largo y de esto aspecto ya se encargarán los organizadores, cuyas páginas web facilito al lector, aunque puedo asegurarle que no me perdí ninguna, tal era el grado de interés por todas ellas. Estas Jornadas tuvieron además el acierto de ofrecer diversos puntos de vista, incluso antagónicos, sobre la conservación del tejo y las tejedas, todos ellos muy enriquecedores. Además se presentaron novedades interesantes, como el apoyo económico que recibirá el tejo de San Cristóbal de Valdueza para facilitar su conservación, puntualizaciones militares e históricas curiosas, y gratas sorpresas, como el reciente descubrimiento de tejos en las Islas Azores, en donde se creían extinguidos como consecuencia de su sobreexplotación en el pasado.

En los estudios también se hizo hincapié sobre la gran longevidad del tejo, su datación (dendrocronología), y sus prometedoras propiedades anti cancerígenas, descubiertas en la década de los ochenta y todavía en investigación. A más a más, se estrenó mundialmente el documental de Jean Luc Bouvrec: “El tejo: árbol de la vida, árbol de la muerte”, un rodaje que ha significado para su autor un largo periplo por medio planeta. En definitiva, unas Jornadas que realzan el prestigio de nuestra ciudad.

Entre los países participantes podemos citar, aparte del nuestro, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, India, Italia, México, Polonia, Portugal y Reino Unido. Las conferencias, celebradas en el Campus universitario, contaron con el auxilio de una traducción simultánea, muy útil al presentarse numerosas intervenciones en inglés.

También se presentó una magnífica exposición fotográfica sobre el tejo, así como de diversos utensilios fabricados con su madera, una de las más duras que se conozcan. Todo ello acompañado de una muestra interesante de posters relacionados con el tema. Incluso hubo pequeños momentos para la relajación, a cargo de la actuación estelar del músico Santi Pinos, desgranado arpegios de hechizo con su arpa, o de la Escuela de Gaitas de Villafranca del Bierzo.

Así pues, Imposible citar a todos los conferenciantes, entre los que se encontraban Fernando Vasco y Óscar Prada, de la Asociación para la Recuperación de los Bosques Autóctonos (Arba); Ignacio Abella, Emilio Blanco (presidente de la Asociación Amigos del Tejo); y Bernabé Moya, director del Departamento de Árboles Monumentales de la Diputación de Valencia. También, y por la escasez de espacio, me resulta imposible ofrecer el resumen de cada intervención, a cual más interesante. Por esto, os invito a que consultéis las páginas de las entidades organizadoras. Yo, en nombre de todas ellas, y como aliciente para que les echéis un vistazo, os ofrezco un único texto, obra de Ignacio Abella, que presentó como introducción a su conferencia.

La cultura del Tejo, por Ignacio Abella.

El fruto del tejo es muy tóxico. San Cristóbal de Valdueza, 8 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

El fruto del tejo es muy tóxico. San Cristóbal de Valdueza, 8 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Las manifestaciones culturales del tejo se remontan a tiempos muy remotos, cuando el hombre empieza a utilizar esta madera para hacer herramientas, con la clara conciencia de que se trata de un material inigualable para la confección de un gran número de armas y utensilios. Con el tiempo estas utilidades y especialmente su uso para la fabricación de arcos de gran potencia, determinaría una explotación intensiva de las tejedas hasta el punto de exterminarlas en muchas comarcas.

Con gran verosimilitud podemos identificar los trazos ramiformes del arte paleolítico en toda el área cantábrica con esta especie, que ha dejado su huella a lo largo de los siglos en otras muy diversas manifestaciones artísticas y cuyo culto habría continuado desde aquellos tiempos remotos hasta nuestros días.

Símbolo de la muerte y la vida eterna, por su carácter perenne, su longevidad asombrosa y su toxicidad, el tejo ha formado parte también de rituales, creencias y leyendas muy arraigadas en territorios distintos. La distribución geográfica de la cultura del tejo es muy amplia y prácticamente todos los pueblos que han convivido con las distintas especies lo han considerado un árbol sagrado. Desde Japón, en donde tiene la consideración de Ichi-i (árbol principal), hasta el tejo del Pacífico, en Norteamérica, considerado por algunas tribus como jefe de los árboles y matas.

Por toda Europa existen multitud de tradiciones y mitos y una cultura del tejo extraordinariamente arraigada aún hoy en todo el Arco Atlántico europeo. Al patrimonio inmaterial, que puede concretarse en los dichos, cuentos, canciones, rituales, creencias y costumbres en torno a este árbol, hay que sumar un patrimonio vivo y material de árboles centenarios que ocupan el mismo centro de los pueblos de todas estas regiones (en Irlanda, Reino Unido, Normandía, Bretaña, Asturias, Cantabria, y en El Bierzo principalmente).

Cartel. III Jornadas sobre el Tejo. Ponferrada, 25-26 marzo 2010.

Cartel. III Jornadas sobre el Tejo. Ponferrada, 25-26 marzo 2010.

La importancia de estos árboles fue crucial en la sociedad tradicional a niveles muy diferentes. A su alrededor se celebraban todos los acontecimientos y ceremonias importantes: juicios, pactos, reuniones de vecinos, fiestas… tenían lugar a su amparo, y estos árboles eran reverenciados como testigos y emblema de los propios pueblos, de la tribu o parroquia que se identificaba con ellos.

Gran parte de estas costumbres y creencias se han perdido con la consiguiente decadencia y el maltrato al que se ven sometidos estos tejos hasta ayer sagrados. Pero su función didáctica, paisajística y simbólica, permanece intacta. Es el momento de emprender una labor urgente de reconocimiento de la importancia que tuvo este legado en nuestra cultura y cuidar este patrimonio histórico, social, ecológico, simbólico, espiritual… de significados tan diversos como esenciales para nuestra identidad y nuestro futuro.

El tejo, un bello árbol, extraño, majestuoso y atrayente, que desde la antigüedad ha cautivado la atención del hombre. Uno de nuestros árboles más antiguos. Su utilidad para fabricar herramientas, la belleza de su madera, sus propiedades medicinales y la toxicidad de su follaje para el ganado, ha provocado casi su exterminio.

Un ecologista en El Bierzo.

III Jornadas Internacionales sobre el Tejo (Ponferrada, 2010). 28/03/10. Youtube.com. Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.

https://www.youtube.com/watch?v=z2_7tfq_UpY&w=640&h=360%5D