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El monte Medulio, símbolo de la resistencia celtibérica contra los invasores romanos

Castillo de Carbedo, en la sierra del Caurell, próximo a Esperante, con el monte Cido detrás. Manuelgago.org.

Castillo de Carbedo, en la sierra del Caurel, próximo a Esperante, con el monte Cido detrás. Fuente: Manuelgago.org.

La trágica gesta del monte Medulio es representativa del espíritu indómito de los pobladores celtíberos, en justa comparación con otras como la de Numancia, ya que en ambos casos las tribus vencidas por la fuerza avasalladora del Imperio romano prefirieron darse muerte antes que convertirse en esclavos y renunciar así a su libertad.

Más de un siglo separan ambos hechos, acaecidos antes del inicio cronológico de nuestra época, pero algo parece unirlos de una manera única e innegable, y es ese amor por la tierra y la independencia individual, sentimientos de los que también hizo demostración otro líder carismático de la lucha contra la opresión romana: Viriato.

Estatua de Viriato en la plaza homónima de Zamora. Wikipedisa.org. 25 agosto 2008. Autor: Eduardo Barrón.

Estatua de Viriato en Zamora. Wikipedia.org. Autor: Eduardo Barrón.

Viriato pertenecía a la tribu de los lusitanos (en un momento en que aún no existían ni España ni Portugal, tal y como los conocemos en la actualidad, y cuando los romanos llamaban Hispania al vasto territorio peninsular celtibérico). La polémica sobre si era español o portugués se ha demostrado carente de sentido, ya que el territorio de nacimiento y actuación militar del caudillo, en el sureste peninsular, no se puede situar con precisión.

Más claro parece estar el origen de los numantinos, aunque todavía subsista la duda sobre si este pueblo, también celtíbero, pertenecía a la tribu de los pelendones o a los arévacos. Plinio el Viejo afirma que la ciudad era pelendona, mientras que otros autores, como Estrabón y Ptolomeo, la sitúan entre los arévacos. Sobre el origen etimológico de Numancia parece, sin embargo, haber menos discusión, considerándose como una palabra celta de origen indoeuropeo que significaría pastos extensos y amplios. Lo que coincide con la descripción física del lugar.

Representación pictórica del asedio a Numancia. Fuente: terraeantiqvae.blogia.com.

Representación pictórica del asedio a Numancia. Terraeantiqvae.blogia.com.

Cuentan las crónicas romanas que, tras más de veinte años repeliendo los insistentes ataques romanos, Numancia terminó por sucumbir ante las legiones romanas comandadas por Publio Cornelio Escipión Emiliano después de un largo asedio. Y que, tras agotarse sus víveres, los numantinos decidieron poner fin a la situación entregándose algunos a Roma en condición de esclavos mientras que la mayoría prefirió suicidarse. Un hecho que sucedió en el año 133 a. C.

El monte Medulio.

Hace ya muchos años que el monte Medulio (Mons Medullius, en latín) aparece ligado a la mitología gallega y berciana, en relación con la resistencia indómita de los pueblos del noroeste ibérico contra las cohortes romanas. Esto es así porque, según las fuentes clásicas, fue en este enclave, a día de hoy todavía indeterminado, que se produjo la última batalla entre las legiones imperiales comandadas por los tribunos Cayo Furnio y Publio Carisio, y los bravos guerreros galaicos, astures y cántabros.

Sobre la importancia que los romanos concedieron a estos combates, conocidos como Guerras Astur-cántabras (29 a. C.-19 a. C.), baste decir que fue la única operación militar que el emperador Cayo Julio César Augusto dirigió personalmente.

El monte Cido.

El monte Cido.

Como dije antes, la situación geográfica del monte Medulio continúa siendo todavía controvertida, siendo múltiples localizaciones y montes de la geografía norpeninsular, candidatos a haber albergado el histórico monte, convertido en un icono de tintes mitológicos por la tradición popular de las gentes de Galicia y el Bierzo.

En contraposición, hay una clara constancia escrita de que estos hechos dramáticos acontecieron en el año 22 a. C. La victoria romana, sin embargo, no aportó a Roma más que un montón de cadáveres como resultado del suicidio colectivo de los defensores de su tierra, ya que las tribus en liza acostumbraban a vivir austeramente y no solían acumular metales preciosos ni joyas.

Estatua del emperador romano Cayo Julio César Augusto. Wikipedia.org. Till Niermann.

Estatua del emperador Cayo Julio César Augusto. Wikipedia.org. Till Niermann.

Los galaicos fueron un conjunto de pueblos celtas y preceltas afincados en Gallaecia, en el noroeste de la península ibérica. Ocuparon la práctica totalidad de lo que hoy es Galicia, exceptuando las comarcas de Valdeorras y Trives en Orense, habitadas por astures gigurros y tiburos, respectivamente, y la parte de los Ancares lucenses, que estaban ocupados por los astures lougeos.

Al este se extendían por la actual autonomía asturiana, marcando su frontera con los astures en el río Navia. Hacia el sur ocupaban el norte de Portugal hasta el río Duero, donde tenían establecida su frontera con los Turduli veteres y los lusitanos.

Sobre la ubicación del monte Medulio.

El castro de Vilar, en la sierra del Caurel. Galicia. Wikipedia.org. Víctor González.

El castro de Vilar, en la sierra del Caurel. Galicia. Wikipedia.org. Foto Víctor González.

Ante la inconcreción de los datos documentales disponibles ciertos autores han ubicado el monte Medulio en la zona montañosa del concejo de Lena, en Asturias, mientras que otros han defendido que se encontraría en el Picu Cervera, en el Castro Meduales, situado en Belmonte de Miranda (Asturias).

Otras hipótesis sobre la situación de este monte, símbolo de la bravura de las tribus autóctonas, lo emplazan en una franja situada en el límite del Bierzo (León) con Galicia, en concreto en la sierra de la Encina de la Lastra, que se encuentra situada a caballo entre la comarca berciana y la orensana de Valdeorras. De hecho, todo parece indicar la existencia de un parentesco toponímico entre el monte Medulio y Las Médulas, las gigantescas explotaciones auríferas romanas hoy convertidas en Patrimonio de la Humanidad y situadas en un espacio cercano.

Algunas investigaciones ulteriores han concluido en situar esta misteriosa montaña en los Ancares, en concreto en la sierra del Courel, en la inmediaciones fronterizas entre El Bierzo y la provincia lucense.

Pueblos autóctonos de Iberia en el año 300 antes de Jesucristo. Wikipedia.org.

Pueblos autóctonos de Iberia en el año 300 a. C.. Wikipedia.org.

Pero éstas no son las únicas interpretaciones, debido a que el cronista romano Paulo Orosio situó el monte en las inmediaciones del río “Minio” o Miño. Una opción que ha sido rebatida por Vicente Risco y también por el Padre Sarmiento. Estos estudiosos argumentan que en realidad, la mención “Minio” hace alusión al río Sil, que habría sido confundido por el cronista romano con el Miño. Parece incuestionable que el Sil hasta la Edad Media era el ‘Minnio’, ya que existen testimonios escritos que así afirman.

Otra reciente teoría especula con su ubicación en Pereiro de Aguiar, (Orense), en un monte que lleva por nombre “O Castelo”, y en el que, al pie de un antiguo camino real llamado “Portocarro” se puede leer, grabada en una gran roca, la inscripción “Sicenata Pacata” (quietos y pacificados), en caracteres latinos e indígenas. Además, sirve de sustento a esta teoría la frase del historiador Orosio “Ulteriores Gallaeciae Partes”, que identificaría, según los autores, la parte oriental de la Gallaecia romana,que era algo mayor a la Galicia actual.

Moneda emitida por Moneda emitida por Publio Carisio durante las Guerras Cántabras para pagar a las tropas con moneda fiduciaria. Siglo I a. J. Wikipedia.org.

Moneda emitida por Moneda emitida por Publio Carisio durante las Guerras Cántabras para pagar a las tropas con moneda fiduciaria. Siglo I a. J. Wikipedia.org.

A favor de otro sitio que pudiera responder a la descripción de la cruenta batalla hay también defensores, aunque cada vez menos, hay quién afirma que el mítico monte se correspondería con el monte Medelo, en Santa Cruz de Arrabaldo (en Orense), que cuenta con el argumento de la toponimia a su favor, o incluso con Cabeza de Meda (en Baja Limia), los montes Aloia (en Tuy) o Santa Tegra de La Guardia (en Pontevedra), este último defendido por Shulten.

Aunque modernos estudios establecen una premisa aparentemente más razonable según la cual el “Medulio” sería uno de los montes de la sierra del Caurel, exactamente el monte Cido. Argumentan los defensores de esta opción que el orónimo del monte derivaría de la voz latina “Occidio”, en su significado más horrendo de matanza o carnicería. Además, todavía hoy se pueden apreciar en la zona restos ostensibles de un foso o zanja como la que los romanos pudieron excavaron para sitiar o cercar el monte. Por otra parte, se han descubierto vestigios romanos en este entorno, como por ejemplo un águila imperial de bronce procedente de un estandarte romano. Esta localización se ve respaldada la situación de difícil acceso del Caurel y su situación entre varios campamentos romanos de la época, Lugo, Astorga y Braga, además de la profusión en los alrededores de tejos, árboles del cual supuestamente tomaron el veneno mortal, en los alrededores del monte.

La información clásica.

Situación de los astures. Siglo I a. J. Wikipedia.org.

Situación de los astures en el siglo I a. J. Wikipedia.org.

Le corresponde al historiador romano Lucio Anneo Floro la narración de la batalla del monte Medulio: “…Por último tuvo lugar el asedio del Monte Medulio, sobre el cual, después de haberlo cercado con un foso continuo de quince millas, avanzaron a un tiempo los romanos por todas partes. Cuando los bárbaros se ven reducidos a extrema necesidad, a porfía, en medio de un festín, se dieron la muerte con el fuego, la espada y el veneno que allí acostumbran a extraer de los tejos. Así la mayor parte se libró de la cautividad que a una gente hasta entonces indómita parecía más intolerable que la muerte…”.

En opinión del Padre Sarmiento y de Vicente Risco, unos ingirieron el veneno procedente del tejo, mientras que otros se habrían arrojado al fuego de una inmensa hoguera o se habrían dado muerte con sus espadas, tras un gran banquete y bajo los efectos de la embriaguez.

Retrato en relieve de Ramón Cabanillas al pie de una estatua en Cambados. Wikipedia.org. Autor Luis Miguel Bugallo Sánchez.

Retrato en relieve de Ramón Cabanillas al pie de una estatua en Cambados. Wikipedia.org. Autor: Luis Miguel Bugallo Sánchez.

El poeta español en lengua gallega Ramón Cabanillas Enríquez (Cambados, 3 de junio de 1876 – ibídem, 9 de noviembre de 1959), miembro de la Real Academia Gallega, escribió un poema titulado ‘Canto á bandeira galega’ (Canto a la bandera gallega), en su colección-poemario de 1917, denominado “Da terra asoballada”:

“O día do Medulio
con sangue quente e roxa
mercámo-lo dereito
á libre honrada chouza!”

Un ecologista en El Bierzo.

Las guerras cántabras. Viapraetoria.wordpress.com.

Las Guerras Cántabras III – El monte Medulio y el abrazo del tejo. 2012. Haraldwartooth.es .

O monte Cido. 12/07/04. Manuelgago.org.

La Peña do Seo y sus minas de wólfram desde Cadafresnas

Ascendiendo por los zigzags hacia la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Ascendiendo por amplios zigzags hacia la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique López Manzano.

Uno de los mitos que perdura en El Bierzo guarda relación con las minas de wólfram de la peña do Seo. La imagen de un poblado minero en ruinas, perdido en la inmensidad de unas montañas interminables, ha contribuido en gran medida a mantenerlo vivo.

Desde luego les invito a conocer esta zona y peña, que aunque con una altitud inferior a los mil seiscientos metros (lo que hace que pudiéramos considerarla como una cima menor en comparación con otras alturas bercianas) presenta unos encantos que compensan con creces el esfuerzo de acercarse hasta el lugar, y no digamos hasta la cumbre.

El pueblo de Cadafresnas y la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

El pueblo de Cadafresnas con la peña do Seo al fondo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Recomiendo que realicen esta visita aprovechando algún momento de bonanza meteorológica, pues de lo contrario no hay abrigos, salvo en las casas semiderruidas del poblado minero y en una caseta situada en la cima de la montaña. Por otra parte, aunque yo realicé la ascensión en un día ideal, sin excesivo calor y con límpidas panorámicas, me temo que la nieve, la lluvia o la niebla, podría complicar la excursión al ocultar los hitos y volver resbaladizo el trecho rocoso más inmediato a la cima.

Ruta Cadafresnas - Peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Ruta Cadafresnas – Peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Una vez alcanzada ésta, que ofrece un precioso cordal no demasiado complicado de recorrer, el montañero podrá disfrutar de unas vistas extraordinarias del Bierzo, pudiendo reconocerse desde la lejanía la ciudad de Ponferrada, la central térmica de Compostilla I y las Médulas, entre otros puntos de interés. La misma peña do Seo es visible y fácilmente reconocible desde una buena parte de la hoya berciana, pudiéndose decir de ella que, pese a su limitada altitud, la preside con tanta autoridad como otras cumbres más altivas. Además, su peculiar forma hace que se la pueda reconocer fácilmente, permitiéndonos situar con facilidad los límites del Bierzo con Orense y Lugo.

La peña do Seo y el poblado minero. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

La peña do Seo y el poblado minero. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Hay quienes dicen que desde la peña pueden distinguirse hasta las cumbres de Babia, la zona de Trevinca y hasta Cabeza de Manzaneda. Desde luego es posible ver las orensanas montañas de la sierra de la Encina de la Lastra (Valdeorras, Orense) e inclusive la berciana sierra de Gistredo, con su mítico Catoute. Pero, incluso con estos alicientes incontestables, conviene recordar que estamos frente a una ruta con alguna dificultad y que, por lo tanto, no es apropiada para domingueros.

También para evitarme alguna posible reclamación, aclaro que mis explicaciones son meramente informativas, que lógicamente están sujetas a mi subjetiva apreciación, y que pueden variar mucho de una fecha a otra y, enormemente, en función de la meteorología. También les recomiendo que echen un vistazo a los enlaces antes de lanzarse a la aventura.

Ruinas del poblado minero del wólfram. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Ruinas del poblado minero del wólfram. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Sin embargo, también estamos ante una ruta aconsejable a todo amante de la naturaleza y la montaña, que puede limitarse a la visita del poblado, o alargarse un par de kilómetros más hasta las bocaminas y los restos del lavadero del mineral. Los más atrevidos podrán culminar alcanzando la cima, en una hora y media aproximadamente a partir de las ruinas del poblado.

Personalmente elegí realizar la ruta desde Cadafresnas, una aldea a la que se llega por carretera asfaltada que sale desde Villafranca del Bierzo cogiendo en dirección a Corullón, aunque hay otras igual de interesantes. Para llegar hasta ella basta con seguir las indicaciones de las señales de carretera. Una vez allí, hay que preguntar por la ruta al poblado minero, aunque exista una gran señal que nos la indica, pero que creo que no está bien ubicada. Supongo que debería situarse un poco antes, para así evitarnos tanteos y pérdidas de tiempo en la búsqueda de esa orientación.

El final de la pista y el inicio de la pared de la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

El final de la pista y el inicio de la pared de la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Es posible dejar el coche en el pueblo y emprender el camino a pie hasta el poblado minero siguiendo una pista de unos 4,5 kilómetros que ofrece unas excelentes vistas. Pero también se puede llegar con el vehículo hasta el mismo, sin excesivos problemas. El más grave de todos es que, en una zona de estancamiento de aguas ya cerca de las casas, hay algunos socavones que hacen que los vehículos toquen los bajos con facilidad si no se reduce al mínimo la velocidad. Los vehículos 4×4 pueden pasar sin problemas hasta la pared misma de la peña. Esto, claro está, en una época seca como la que yo disfruté, aunque me temo que en otras estaciones la aventura pueda resultar más complicada. El otro problema, si se anima a hacer el trayecto en coche, es que la pista de tierra no dispone de apenas espacios para el cruce de dos vehículos.

Vista de las dos cimas de la Peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Vista de las dos cimas de la Peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Señala alguien que no hay que olvidar que la ruta completa desde Cadafresnas al poblado resulta bastante larga (unos 9 kilómetros ida y vuelta), y más aún si se añade la visita a las bocaminas (otros 4 kilómetros entre ir y volver), con un desnivel total acumulado de algo más de 850 metros si se hace la cumbre y otros 5 kilómetros más (ida y vuelta), por lo que cada uno deberá de calcular bien su fondo físico. Sin embargo, sólo hasta el poblado, el camino a asciende suavemente y es muy llevadero.

Ya alcanzado el poblado se puede acceder a las bocaminas. En ese caso hay que coger una pista que aparece una vez dejadas atrás las casas, como a un centenar de metros a la derecha, que asciende en empinados zigzags (que siguen la Ruta circular del Bierzo, de la cual aparecen algunos postes indicadores) hasta el desvío a la izquierda que lleva a las bocaminas y al antiguo lavadero del mineral. Si se sigue subiendo por la pista de la derecha se llega, en poco tiempo, a un collado desde el cual puede verse el otro lado de la montaña.

Bajando de la peña hay que coger la bifurcación a la derecha que nos devuelve al poblado. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Bajando de la peña hay que coger la bifurcación a la derecha que nos devuelve al poblado. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

En ese collado están las ruinas macizas de una antigua construcción. Al lado de la misma se inicia un estrecho sendero, algo difícil de observar, que lleva a la cumbre de la peña. Yo calculo que en una hora aproximadamente. Avanzar por esa senda no resulta fácil debido al brezo bajo y la carquexia, que rasca bastante si no se lleva pantalón largo. Por lo demás, una vez cogido resulta fácil de seguir.

Personalmente prefiero la otra opción, creo que la más frecuente, para subir a la cumbre. Ésta consiste en continuar por la pista que, dejando atrás el poblado, pasa al lado de un gran depósito de agua abandonado, con una característica escalera que se conserva todavía, para alcanzar en aproximadamente una hora de camino de tierra fácil, aunque algo empinado, la pared rocosa tras unos amplios zigzags. Una vez llegados a la pared solamente hay que seguir los hitos, a veces un tanto esquivos, que nos dirigen hasta el cordal. En esta zona las vistas, en todas las direcciones, son impresionantes. Tampoco resulta demasiado difícil subir, aunque se tenga a veces la impresión de escalar la pirámide de Keops.

Antiguo lavadero de mineral. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Antiguo lavadero de mineral. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Ya alcanzada la cresta podemos llegarnos hasta el geodésico, situado a nuestra izquierda junto a los restos de una caseta, o hasta un hito bastante grande de piedras, que encontraremos cresteando hacia la derecha. Se tarda aproximadamente unos tres cuartos de hora en llegar a las cumbres desde el pie de la peña, y si dejamos atrás el gran hito podremos comenzar a bajar hasta el cuello del que hablé antes que nos lleva a la casa de piedra abandonada (hecha de grandes bloques blancos) y que permite regresar al poblado. Bajando por esa pista podemos incluir un desvío de ida y vuelta hasta las bocaminas. Calculo en una media hora larga esta bajada desde el hito al cuello.

Sobre la historia del poblado y del wólfram no me quiero extender en esta ocasión. Vale la pena pararse a conversar un momento con algún vecino del pueblo. Hay un bar poco señalado en el centro del pueblo. Con un poco de suerte encontraréis a alguien que os hable del Lejano Oeste que un día fue esta zona, de la temible ‘Patrulla del Gas’, y de las hasta 250.000 pesetas de la época por tonelada que se pagaba por el mineral. Cuando el salario era, por entonces, de unas 15 pesetas diarias.

La primera bocamina en la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

La primera bocamina en la peña do Seo. 6 sept. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Pero todo terminó cuando finalizó la demanda de un mineral que, añadido al acero, permitía su endurecimiento y evitaba el recalentamiento de las armas. El final de la II Guerra Mundial también marcó el ocaso de la minería en la peña. Sin embargo, en el pueblo se me dijo que una compañía canadiense está realizando catas por las noches, con la intención de reabrirla. El wólfram y otros minerales codiciados, utilizados esta vez en los móviles, estarían detrás del nuevo intento.

En los enlaces que facilito podéis ver fotos del interior de las galerías mineras, realizadas por unos moteros, muy deterioradas en la actualidad por los derrumbes. Dan bastante miedo y desde luego desaconsejo entrar dentro. Para aquellos que sientan el gusanillo de conocerlas les diré que en el pueblo me dijeron que un señor de Corullón (Jose) las ha filmado en su casi totalidad y que comercializa esos videos.

Lo que me parece lamentables es que los escombros procedentes de la explotación minera se hayan dejado abandonados de cualquier manera en la pared de la peña. Esperemos que, si se llegase a explotar de nuevo, se logre evitar este feísmo.

Un ecologista en El Bierzo.

La tercera bocamina del wólfram. 6 sept. 2015. Foto: Enriqe L. Manzano.

La tercera bocamina del wólfram. 6 sept. 2015. Foto: Enriqe L. Manzano.

Peña do Seo (Cadafresnas-Pabellones-Minas Peña do Seo – Cadafresnas) 04/07/13 y 07/07/13. Wikiloc.com.

Peña del Seo (1.576 m). 18/11/13. Aventurasdeundominguero.blogspot.com.es.

Cadafresnas – minas de wolframio – Peña do Seo – Cadafresnas.
12/07/14.Wikiloc.com.

La Peña do Seo y su mina. !Espectacular! 04/12/11. Atce.mforos.com (imágenes de las galerías).

Antigua mina de wolframio. Rottodigital.com. Enrique Álvarez (interior de una galería).

El Instituto Europeo de Turismo impulsa una ruta del wolframio que ‘puentea’ al Bierzo. 05/12/12. Diariodeleon.es.

III Jornadas Internacionales sobre el Tejo en Ponferrada

La extraordinaria belleza del tronco milenario de un tejo.

La extraordinaria belleza del tronco milenario de un tejo.

Ponferrada acogió, los días 25 y 26 de marzo, las “III Jornadas Internacionales sobre el Tejo”, organizadas por la Asociación de Amigos del Tejo y las Tejedas, A Morteira, la Universidad de León y el ayuntamiento de Ponferrada, en la colaboración de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. Precisamente hace pocos días se cumplieron treinta años del nefasto accidente en que perdió la vida el célebre naturalista y extraordinario defensor de los animales. En pocas ocasiones una noticia se difundió con tal celeridad, tal era la admiración y simpatía que su labor despertaba en todo el mundo.

En las Jornadas sobre el tejo estuvo presente su hija Odile, presidenta de la Fundación que lleva el nombre de su progenitor. Somos muchos los herederos del legado de Félix, pues él dejó una gran impronta en todos aquellos que le admirábamos. Yo mismo, que compartía este respeto por su obra con muchos más, tuve una época en que distribuía copias de su célebre serie “El Hombre y la Tierra” entre los socios del “Centro de Servicios Paso Estrecho”, una pequeña empresa que ofrecía en las décadas de los setenta y ochenta toda suerte de servicios al cineasta amateur.

Un ejemplar de la revista 'Agenda Viva', editada por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.

Un ejemplar de la revista ‘Agenda Viva’, editada por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.

La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente ha continuado ampliando el trabajo del cineasta con múltiples actividades relacionadas con la protección de la biodiversidad. Este trabajo puede consultarse en su publicación trimestral “Agenda Viva”, que también cuenta con una versión digital, o a través de la página web de la asociación.

III Jornadas Internacionales sobre el Tejo.

Estas Jornadas reunieron en Ponferrada a un extraordinario elenco de especialistas del tejo, dedicados a su estudio y conocimiento. Decenas de conferenciantes, provenientes de numerosos países, ofrecieron conferencias de un elevado nivel a un público enamorado de esta maravilla de la naturaleza, considerada, en Europa como el árbol más longevo de cuantos se conocen.

El nombre científico del tejo europeo es Taxus baccata L. La palabra Taxus, según algunas fuentes, proviene del griego taxis, hilera, que haría referencia a sus hojas en formación de dos hileras. Según otras fuentes derivaría de toxikos, veneno, que haría referencia a la toxicidad que tiene todo el árbol con excepción de la pulpa de su fruto o arilo. Igualmente pudiera derivarse de toxon, nombre griego del arco, que es una de las principales aplicaciones que históricamente se dio a esta madera. Baccata proviene del latín bacca, es decir baya pues su fruto lo parece aunque sin serlo.

Unos turistas contemplan la majestuosidad del tejo milenario de San Cristóbal (El Bierzo). 15 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Unos turistas contemplan la majestuosidad del tejo milenario de San Cristóbal (El Bierzo). 15 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

No detallaré aquí el contenido de las conferencias, porque sería excesivamente largo y de esto aspecto ya se encargarán los organizadores, cuyas páginas web facilito al lector, aunque puedo asegurarle que no me perdí ninguna, tal era el grado de interés por todas ellas. Estas Jornadas tuvieron además el acierto de ofrecer diversos puntos de vista, incluso antagónicos, sobre la conservación del tejo y las tejedas, todos ellos muy enriquecedores. Además se presentaron novedades interesantes, como el apoyo económico que recibirá el tejo de San Cristóbal de Valdueza para facilitar su conservación, puntualizaciones militares e históricas curiosas, y gratas sorpresas, como el reciente descubrimiento de tejos en las Islas Azores, en donde se creían extinguidos como consecuencia de su sobreexplotación en el pasado.

En los estudios también se hizo hincapié sobre la gran longevidad del tejo, su datación (dendrocronología), y sus prometedoras propiedades anti cancerígenas, descubiertas en la década de los ochenta y todavía en investigación. A más a más, se estrenó mundialmente el documental de Jean Luc Bouvrec: “El tejo: árbol de la vida, árbol de la muerte”, un rodaje que ha significado para su autor un largo periplo por medio planeta. En definitiva, unas Jornadas que realzan el prestigio de nuestra ciudad.

Entre los países participantes podemos citar, aparte del nuestro, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, India, Italia, México, Polonia, Portugal y Reino Unido. Las conferencias, celebradas en el Campus universitario, contaron con el auxilio de una traducción simultánea, muy útil al presentarse numerosas intervenciones en inglés.

También se presentó una magnífica exposición fotográfica sobre el tejo, así como de diversos utensilios fabricados con su madera, una de las más duras que se conozcan. Todo ello acompañado de una muestra interesante de posters relacionados con el tema. Incluso hubo pequeños momentos para la relajación, a cargo de la actuación estelar del músico Santi Pinos, desgranado arpegios de hechizo con su arpa, o de la Escuela de Gaitas de Villafranca del Bierzo.

Así pues, Imposible citar a todos los conferenciantes, entre los que se encontraban Fernando Vasco y Óscar Prada, de la Asociación para la Recuperación de los Bosques Autóctonos (Arba); Ignacio Abella, Emilio Blanco (presidente de la Asociación Amigos del Tejo); y Bernabé Moya, director del Departamento de Árboles Monumentales de la Diputación de Valencia. También, y por la escasez de espacio, me resulta imposible ofrecer el resumen de cada intervención, a cual más interesante. Por esto, os invito a que consultéis las páginas de las entidades organizadoras. Yo, en nombre de todas ellas, y como aliciente para que les echéis un vistazo, os ofrezco un único texto, obra de Ignacio Abella, que presentó como introducción a su conferencia.

La cultura del Tejo, por Ignacio Abella.

El fruto del tejo es muy tóxico. San Cristóbal de Valdueza, 8 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

El fruto del tejo es muy tóxico. San Cristóbal de Valdueza, 8 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

Las manifestaciones culturales del tejo se remontan a tiempos muy remotos, cuando el hombre empieza a utilizar esta madera para hacer herramientas, con la clara conciencia de que se trata de un material inigualable para la confección de un gran número de armas y utensilios. Con el tiempo estas utilidades y especialmente su uso para la fabricación de arcos de gran potencia, determinaría una explotación intensiva de las tejedas hasta el punto de exterminarlas en muchas comarcas.

Con gran verosimilitud podemos identificar los trazos ramiformes del arte paleolítico en toda el área cantábrica con esta especie, que ha dejado su huella a lo largo de los siglos en otras muy diversas manifestaciones artísticas y cuyo culto habría continuado desde aquellos tiempos remotos hasta nuestros días.

Símbolo de la muerte y la vida eterna, por su carácter perenne, su longevidad asombrosa y su toxicidad, el tejo ha formado parte también de rituales, creencias y leyendas muy arraigadas en territorios distintos. La distribución geográfica de la cultura del tejo es muy amplia y prácticamente todos los pueblos que han convivido con las distintas especies lo han considerado un árbol sagrado. Desde Japón, en donde tiene la consideración de Ichi-i (árbol principal), hasta el tejo del Pacífico, en Norteamérica, considerado por algunas tribus como jefe de los árboles y matas.

Por toda Europa existen multitud de tradiciones y mitos y una cultura del tejo extraordinariamente arraigada aún hoy en todo el Arco Atlántico europeo. Al patrimonio inmaterial, que puede concretarse en los dichos, cuentos, canciones, rituales, creencias y costumbres en torno a este árbol, hay que sumar un patrimonio vivo y material de árboles centenarios que ocupan el mismo centro de los pueblos de todas estas regiones (en Irlanda, Reino Unido, Normandía, Bretaña, Asturias, Cantabria, y en El Bierzo principalmente).

Cartel. III Jornadas sobre el Tejo. Ponferrada, 25-26 marzo 2010.

Cartel. III Jornadas sobre el Tejo. Ponferrada, 25-26 marzo 2010.

La importancia de estos árboles fue crucial en la sociedad tradicional a niveles muy diferentes. A su alrededor se celebraban todos los acontecimientos y ceremonias importantes: juicios, pactos, reuniones de vecinos, fiestas… tenían lugar a su amparo, y estos árboles eran reverenciados como testigos y emblema de los propios pueblos, de la tribu o parroquia que se identificaba con ellos.

Gran parte de estas costumbres y creencias se han perdido con la consiguiente decadencia y el maltrato al que se ven sometidos estos tejos hasta ayer sagrados. Pero su función didáctica, paisajística y simbólica, permanece intacta. Es el momento de emprender una labor urgente de reconocimiento de la importancia que tuvo este legado en nuestra cultura y cuidar este patrimonio histórico, social, ecológico, simbólico, espiritual… de significados tan diversos como esenciales para nuestra identidad y nuestro futuro.

El tejo, un bello árbol, extraño, majestuoso y atrayente, que desde la antigüedad ha cautivado la atención del hombre. Uno de nuestros árboles más antiguos. Su utilidad para fabricar herramientas, la belleza de su madera, sus propiedades medicinales y la toxicidad de su follaje para el ganado, ha provocado casi su exterminio.

Un ecologista en El Bierzo.

III Jornadas Internacionales sobre el Tejo (Ponferrada, 2010). 28/03/10. Youtube.com. Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.

https://www.youtube.com/watch?v=z2_7tfq_UpY&w=640&h=360%5D