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Italia prohíbe el cultivo del maíz transgénico MON810

Los Ministros de Agricultura, Salud y Medio Ambiente italianos han firmado un decreto ministerial que convierte a Italia en el noveno país comunitario que prohíbe el cultivo de maíz transgénico MON810. Esta prohibición se notificará a la Comisión Europea y a los 27 Estados miembros restantes de la Unión Europea (UE). Con el nuevo decreto ministerial el Gobierno del país vecino vuelve a posicionarse claramente en contra de los alimentos modificados genéticamente.

Esta decisión se produce después de que el pasado 22 de mayo el Senado italiano aprobase por unanimidad una orden del día que obliga a los ministerios de Agricultura, Ambiente y Sanidad, a adoptar la “cláusula de salvaguardia” que permite la  UE con respecto a los cultivos transgénicos.

Los ministros  buscan con la medida proteger eficazmente a la agricultura de su país, basada en la biodiversidad, y para conseguirlo no han dudado en aplicar el principio de precaución, que permite la UE, preocupados como estaban por los riesgos derivados de los  transgénicos. Al Gobierno italiano no parece preocuparle la pérdida de competitividad que otros sectores han argumentado ante tal decisión y asegura que pronto definirán un nuevo marco de actuación relacionado con los cultivos de alimentos modificados genéticamente.

La prohibición italiana del cultivo del maíz transgénico MON810 no ha sido bien recibida en algunos países comunitarios, y –como podía esperarse- tampoco por Monsanto, la compañía norteamericana que ha desarrollado el maíz excluido. La interdicción podría encontrar su origen en la preocupación que han suscitado los datos de un estudio desarrollado por el Consejo para la Investigación y Experimentación en Agricultura. Además, también existe otro estudio recientemente comunicado, por el Instituto Técnico y Científico para la Investigación y Protección Ambiental, que también destaca el impacto negativo sobre la biodiversidad que podrían tener estos cultivos, así como posibles riesgos para los organismos acuáticos.

En estas circunstancias, el decretazo anti transgénicos se ha conjugado gracias a un procedimiento de urgencia contemplado en la legislación italiana desde el pasado mes de abril. Por otro, lado la iniciativa encuentra un precedente en la prohibición francesa que pesa sobre el maíz transgénico MON810, aplicada a raíz de unos estudios que también apuntaban riesgos para el medio ambiente.

Sin duda Italia ha vuelto a tomar una decisión importante en defensa de la biodiversidad agrícola, que se suma a la tomada hace un par de meses, y  que sitúo como parte un proceso que persigue preservar los intereses agrícolas y la biodiversidad. Ahora, cada región italiana deberá participar en la construcción de un marco de medidas que garanticen la protección de los cultivos convencionales y ecológicos. Sin embargo, el Ministro de Medio Ambiente italiano no parece manifestar interés alguno porque su país se convierta en el protagonista, a nivel europeo, de un debate sobre la autonomía otorgada a los Estados miembros, desde marzo del año pasado, para aceptar o declinar los alimentos transgénicos.

Un ecologista en El Bierzo.

Italia prohíbe el cultivo de maíz transgénico MON810. 15/07/13. Gastronomiaycia.com.

Italia aprueba excluir los transgénicos. 22/05/13. Elperiodico.com.

El Senado italiano acuerda prohibir el cultivo de transgénicos. 22/05/13. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

Bulgaria prohíbe el maíz transgénico MON810 pero la Comisión Europea insiste en cebarnos con ellos. 11/02/11. Zona-transgénica.slowfood.es.

El Senado italiano acuerda prohibir el cultivo de transgénicos

Italia cultiva en vía experimental una única hectárea de cultivo transgénico, contra las más de 100.000 que hay en España. Sin embargo en Italia, al igual que otros países, se enfrentan a la dificultad de impedir la contaminación de sus cultivos por los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) que llegan a través de las importaciones. La vigilancia de este aspecto ha sido resaltada por el Senado italiano, que  este miércoles ha aprobado por unanimidad una orden del día que obliga a los ministerios de Agricultura, Ambiente y Sanidad, a adoptar la “cláusula de salvaguardia” respecto a los cultivos transgénicos. Esta norma, prevista en 2001 por la Unión Europea (UE), aunque discutida, permite que un país miembro pueda prohibir este tipo de labranzas, aún cuando la normativa comunitaria los haya autorizado.

Semillas y plantas transgénicas se empezaron a producir y comercializar en la segunda mitad del siglo XX. Hoy su uso y mercantilización está ya extendido a varios países y regiones, sobre todo por la mayor productividad y resistencia a plagas que presentan. Sin embargo, como es sabido, existe un amplio movimiento ciudadano contrario a su aceptación, el cual alega que éstas podrían ser inconvenientes para la alimentación de los seres vivos. La legislación sobre la producción y venta de alimentos derivados de OMG varía enormemente de un país a otro, desde la legalización de su producción (tras presentar estudios sobre su seguridad) a regiones o municipios que se declaran libres de transgénicos.

La discusión sobre los OGM continúa despertando encarnizados debates en Europa, que al contrario de los EEUU ha adoptado normas jurídicas mucho más rígidas. Aún así, las variedades transgénicas autorizadas en el ámbito europeo son pocas y, a excepción de España, algunos países, -como Alemania y Francia-, tienden a reducir o prohibir su cultivo. Es lo que ha sucedido con un tipo de maíz en Alemania, Francia, Hungría, Grecia, Luxemburgo, Austria y Bulgaria. La República Checa, segundo país europeo después de España en producción, cultiva menos de mil hectáreas. Y Francia recurrió a la misma cláusula de salvaguardia que ha utilizado ahora Italia, aunque para hacerlo tuvo que enfrentarse con recursos ante la corte de Estrasburgo.

En marzo de 2012  los ministros europeos consideraron que aprobar o vetar un alimento transgénico por la Unión Europea no sería una decisión que obligase a los países miembros a su cumplimiento. De este modo, cada país miembro de la comunidad quedó libre  para aprobar o vetar según sus principios y convicciones, lo que le parecía. Como está sucediendo. Así, a principios de año Polonia se apuntó a  la prohibición de cultivar maíz transgénico MON810, siendo el octavo país europeo que así lo hacía. Los italianos consideran que  la biodiversidad es económicamente importante para su país y que hay que preservarla a toda costa, por esto aplican el principio de precaución, lo que de rebote representa un nuevo varapalo para Monsanto.

Unión sin fisuras contra los transgénicos.

“No necesitamos productos transgénicos”, ha rebatido la Confederación Italiana de Agricultores (CIA), que considera que “la cláusula de salvaguardia contra los OGM es esencial para tutelar nuestra agricultura diversificada y de calidad”. La ministra de Agricultura, Nunzia De Girolamo, ha añadido que “la agricultura italiana necesita apoyarse sobre sus aspectos de mayor fuerza y por lo tanto el cultivo de OGM no puede ser de ayuda a nuestro sistema, que se basa en primer lugar sobre la calidad y no la cantidad”.

Como sabemos, OMG u OGM son la misma abreviatura que se utiliza para designar a un organismo genéticamente modificado (en inglés, GMO, este último de Genetically Modified Organism). Es decir, a un ser vivo cuyo material genético ha sido alterado usando técnicas de ingeniería genética.

Mario Capanna, presidente de la fundación Derechos Genéticos, responsable formal de la petición, ha comentado que “el voto favorable de todos los partidos, acoge la voluntad ya expresada por todas las regiones italianas, los productores y consumidores del país”.

El texto aprobado compromete al Gobierno “a potenciar la investigación científica pública y a reforzar la actividad de supervisión y control para evitar la contaminación entre cultivos genéticamente modificados y no, y para controlar la eventual presencia de simientes transgénicas no autorizadas”.

Italia aprueba excluir los transgénicos. 22/05/13. Elperiodico.com.

Miles de personas hacen oír su voz en Madrid contra los transgénicos

España es el único país que cultiva transgénicos a gran escala en la Unión Europea. El año pasado se cultivaron 76.000 hectáreas con maíz modificado genéticamente (MON 810). Un cultivo que se desarrolla bajo una absoluta falta de transparencia y control y que contamina cosechas y alimentos convencionales y ecológicos. Aún así, el Gobierno intenta hacer oídos sordos a las graves consecuencias que pueden tener sobre la salud y la biodiversidad y que han llevado a otros países a prohibirlo.

Nos encontramos en el semestre de presidencia española de la UE, que el Gobierno está desaprovechando para impulsar otro modelo de agricultura y alimentación. Pero, ¿cómo va a hacerlo si cuando la Comisión Europea aprobó hace pocas semanas el cultivo de la patata transgénica Amflora, España fue uno de los escasos países que apoyó esta decisión?

Multitudinaria manifestación.

En la que puede considerarse como la más multitudinaria manifestación en Europa contra los transgénicos, y que supera en participación a la celebrada el año pasado en Zaragoza, miles de personas -15.000 según estimaciones de los organizadores- se manifestaron en Madrid en el Día Internacional de la Lucha Campesina bajo el lema “Por una Alimentación y una Agricultura Libre de Transgénicos”. Agricultores, ecologistas, ONG’s, sindicatos, colectivos sociales, políticos y consumidores de todo el Estado, recorrieron la ciudad hasta las puertas del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), para exigir al Gobierno que prohíba el cultivo de maíz transgénico.

Millares de manifestantes llegaron el sábado día 17 a la capital madrileña, por sus propios medios o en autobuses fletados por las asociaciones ecologistas desde diversos puntos de la geografía española. De Navarra fueron más de quinientos los que vinieron, y los ecologistas del País valenciano no se quedaron atrás.

La multitudinaria manifestación supuso el acto central de una semana de actividades, con decenas de protestas, charlas y acciones informativas, organizadas por todo el estado y tamnién ante las embajadas de otros países europeos.

La marcha transcurrió en medio de un ambiente festivo y los participante corearon gritos como “Elena Espinosa, es una mentirosa” o “No, no, transgénicos no“. Agricultores, ecologistas y consumidores de todo el Estado recorrieron la ciudad exigiendo al Gobierno que siga el mismo camino que Francia, Alemania o Austria, y prohíba el cultivo la importación y el uso de productos agroalimentarios transgénicos en España.

El acto concluyó con la lectura ante el ministerio de Agricultura de un manifiesto por parte de José Luis Iranzo, miembro del Consejo de COAG, y la intervención de Carmen Freire, secretaria general del Sindicato Labrego Galego.

Los portavoces declararon que la movilización era una demanda clara y contundente de otro modelo alimentario y para que el Gobierno actúe en defensa del medio ambiente, la agricultura y los derechos de los consumidores.

Manifiesto: “Por una alimentación y una agricultura libres de transgénicos”.

“Desde hace más de diez años, España es el único estado miembro de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala. Y lo hace con una absoluta falta de transparencia y control. Nadie sabe dónde están estos cultivos, nadie evalúa sus daños y nadie asume responsabilidades.

Muchos países europeos han prohibido el cultivo del maíz transgénico: Francia, Alemania Polonia, Austria, Luxemburgo, Grecia o Hungría. Y lo han hecho basándose en evidencias científicas sobre sus daños al medio ambiente, en las incertidumbres sobre sus efectos en la salud humana y animal, y en la imposibilidad de proteger la agricultura convencional y ecológica de la contaminación genética.

Mientras, aquí, más 76.000 hectáreas de maíz modificado genéticamente contaminan nuestros campos y nuestros alimentos, poniendo en peligro los modelos de agricultura más sostenibles.

La agricultura convencional y la ecológica están en peligro por los múltiples casos de contaminación. Agricultores y agricultoras que habían optado por practicar una agricultura responsable con el medio ambiente, por producir alimentos sanos y de calidad, ven como todos sus esfuerzos e ilusiones se pierden por culpa de la avaricia de unas multinacionales que cuentan con la complicidad del Gobierno estatal.

Los consumidores y consumidoras estamos además indefensos ante la introducción, en contra de nuestra voluntad, y sin que en la mayoría de los casos podamos evitarlo, de transgénicos en nuestra alimentación. Según reconoce el Gobierno, el 15% de los alimentos con soja o maíz, ya están contaminados. Y hace pocas semanas, de una forma antidemocrática, y pese sus riesgos, se aprobó el cultivo de una patata transgénica. Una patata destinada a la industria, que si no hacemos algo terminará en nuestros platos.

Los cultivos transgénicos se introdujeron hace ya más de 12 años con la promesa de acabar con el hambre y la pobreza, de producir alimentos más sanos, nutritivos y baratos, de solucionar los problemas de los y las agricultores y muchas otras promesas. No se ha cumplido ninguna de estas promesas, todas han resultado ser falsas.

Así vemos como sucesivos gobiernos han autorizado y siguen autorizando la liberación de seres vivos extraños en nuestros campos y en nuestros platos a pesar de que:

  • Se han demostrado daños para la salud de transgénicos autorizados para alimentación humana.
  • Multiplican el uso de productos químicos en el campo.
  • No han demostrado ser más productivos.
  • Sus negativos impactos sobre el medio ambiente están más que documentados.
  • No aportan ninguna mejora en la calidad de los alimentos, solo grandes incertidumbres.
  • Provocan un deterioro y pérdida de la biodiversidad agrícola, favoreciendo la privatización y control de las semillas por unas pocas compañías y amenazando la diversidad de los cultivos, la agricultura campesina y el futuro de la agricultura mundial.
  • Su introducción no soluciona el hambre ni la pobreza, sino que agrava los problemas existentes, minando la soberanía alimentaria de los países del Sur.
  • Ponen la alimentación mundial en manos de unas pocas multinacionales, las únicas beneficiadas por estos cultivos.

En definitiva, los transgénicos no son más que el último exponente de un modelo de agricultura, industrial e intensiva que produce alimentos de mala calidad y dudosa seguridad a costa de destrozar la sostenibilidad de la agricultura local, el medio ambiente y poner en riesgo nuestra salud y el futuro de la alimentación en todo el mundo.

En nuestra lucha contra los transgénicos estamos hablando de agricultura, de alimentación, pero también de un mundo rural vivo, de una vida digna de las gentes del campo, de respeto al medio ambiente, de quién controla la alimentación mundial, de quién provoca y quién se beneficia de las crisis alimentarias. Hoy miramos a la situación del Estado español, pero nos solidarizamos también con los otros pueblos del mundo cuya agricultura y alimentación están siendo destrozadas por los transgénicos.

Nos hemos reunido en Madrid gentes venidas de todos los puntos del Estado para volver a expresar nuestra decepción, nuestro cansancio, y nuestra rabia tras años de ver cómo los distintos gobiernos y administraciones del Estado español dejan que las multinacionales experimenten con las personas y con el medio ambiente.

Y en estos meses, en los que España ocupa la presidencia de turno de la Unión Europea, el Gobierno tiene si cabe aún más responsabilidad para poner freno a este sinsentido. ¡Estamos hartos de vivir en el único país europeo que cultiva transgénicos a gran escala!

Por todo ello queremos decir basta. Queremos una alimentación y una agricultura 100% libres de transgénicos. Durante años nos hemos movilizado, y durante este mes de abril hemos hecho y haremos cientos de actos y actividades para pedir de forma contundente a los Gobiernos estatal y autonómicos que cambien su actitud.

No vamos a parar. Seguiremos luchando hasta que consigamos que el Gobierno haga una apuesta real por un modelo de agricultura sostenible, que genere empleo en el medio rural, produzca alimentos sanos y de calidad, y garantice nuestra soberanía alimentaria y la de todas las personas del planeta.

Y el primer paso, fundamental, nuestra exigencia irrenunciable al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, a la Ministra Espinosa, y al Gobierno del PSOE es la prohibición inmediata del cultivo de maíz transgénico en el Estado español, así como de cualquier otro experimento a campo abierto con organismos modificados genéticamente”.

Suscriben el manifiesto: PLATAFORMA RURAL (ACSUD Las Segovias País Valencià, Amigos de la Tierra, Cáritas Española, Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI), Centro de Iniciativas para la Cooperación bata (CIC BATA), Centro de Investigación y Formación en Actividades Económicas Sostenibles (CIFAES), Colectivo Tierra de Campos, Colectivos de Acción Solidaria (CAS), Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG), Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Fundación Emaus, Movimiento de Jóvenes Rurales Cristianos (MJRC), Movimiento Rural Cristiano (MRC), MUNDUBAT, Red África Europa, Red de Semillas ‘Resembrando e Intercambiando’, Sindicato Obrero del Campo de Andalucía (SOC), Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), SODEPAZ, Universidad Rural “Paulo Freire” (U.R.P.F.), Veterinarios sin Fronteras (VsF), Xarxa de Consum Solidari) y Greenpeace, con el apoyo de CC.OO., la Confederación Española de Madres y Padres del Alumnado (CEAPA) o el Consejo de la Juventud de España, entre otras muchas organizaciones.

Finalmente, deciros que he encontrado un video de You Tube muy interesante en la red que habla sobre la biotecnología, los transgénicos y los esfuerzos de las multinacionales para que se distribuyan sin etiquetado alimenticio. Encontraréis el enlace al pie de este artículo.

Un ecologista en El Bierzo.

Nota: llamo la atención sobre el hecho que ya es el tercer enlace del mismo video que subo a este artículo porque va desapareciendo de You Tube a medida que lo subo, censurado por supuestos incumplimientos con el copyright. Yo lo he mirado y no he visto nada en el mismo de especial, pero es posible que incluya alguna grabación propiedad de alguna productora y que ésta haya reclamado sus derechos. O tal vez, si pensamos mal, que las multinacionales de los transgénicos estén detrás de esta persecución.

En cualquier caso ya anuncio que es probable que, con el tiempo, también desaparezca este nuevo enlace.

El primero de ellos fue retirado de You Tube debido a “varias notificaciones de terceros de infracción de los derechos de copyright”. En cuanto al segundo borrado, fue subido a la Red en su día por ‘DuendegigitalTV’, y retirado de You Tube  “debido a una reclamación de copyright realizada por Lily Films, Inc.”.

¡Peligro Monsanto! Transgénicos creados de virus y bacterias.flv. 26/04/11. Youtube.com. Canal de kaifazelgrande.

Manifestación No Quiero Transgénicos _ 1 de 4. 21/04/10. Youtube.com. Joferogo.

Manifestación No Quiero Transgénicos _ 2 de 4. 22/04/10. Youtube.com. Joferogo.

Una campaña mundial exige a Bayer que detenga la comercialización de su arroz transgénico: LL62

Más de la mitad de la población del planeta se alimenta de arroz cada día. El arroz es el alimento básico más importante a nivel mundial. Se lleva cultivando desde hace más de 10.000 años y actualmente se produce en 113 países. El arroz es un ingrediente clave en una amplia gama de alimentos procesados, como desde alimentación infantil a los fideos de arroz.

En España se cultiva a gran escala el maíz MON 810, producido por Monsanto. Sin embargo, hoy es el arroz convencional y ecológico el que corre un grave riesgo de verse contaminado por una nueva variedad transgénica. El gigante químico alemán Bayer está intentando comercializar una variedad de arroz resistente al glufosinato de amonio, un herbicida tóxico. Este pesticida causa daños a insectos en las zonas circundantes, representa un considerable riesgo para los agricultores y puede ser peligroso para los consumidores si quedan residuos de él en los alimentos.

LL62: un nuevo arroz transgénico.

El nuevo arroz creado por Bayer ha sido modificado genéticamente para soportar altas dosis de glufosinato, un herbicida que se echa en los campos de arroz y que se utiliza para el control de una amplia variedad de malas hierbas. A nadie sorprende ya que, curiosamente, sea también Bayer el que fabrica el glufosinato. Como consecuencia, el empleo del arroz transgénico ocasionará un gran incremento en las ventas de sus químicos, lo que para Bayer significa, sin duda, un negocio redondo. Pero para los agricultores, consumidores y el medio ambiente, no es más que una nueva amenaza.

El glufosinato es un pesticida considerado peligroso para la salud humana. 2009. Geenpeace.org.

El glufosinato es un pesticida considerado peligroso para la salud humana. 2009. Geenpeace.org.

El glufosinato se considera tan peligroso para los humanos y  el medio ambiente que pronto será prohibido en Europa, de acuerdo con la legislación recientemente aprobada en la Unión Europea. Al transferir su gen a especies silvestres emparentadas presenta un elevado riesgo de producir malas hierbas superresistentes. Los productores y comerciantes de arroz de todo el mundo rechazan el arroz transgénico por los elevados riesgos económicos que supone para la infección de otros cultivos.

En el 2006 ya se produjo un gran escándalo que provocó pérdidas económicas millonarias en Estados Unidos.

En el 2006, tuvo lugar un gran escándalo al descubrirse que las reservas mundiales de arroz se habían contaminado con una variedad no aprobada de arroz transgénico de Bayer CropScience. Este arroz transgénico entró a formar parte de la cadena global de distribución alimentaria a través de ensayos de campo realizados en EE.UU. Se tuvieron que localizar y retirar de los supermercados de todo el mundo las partidas contaminadas y se activaron prohibiciones contra el arroz producido en Estados Unidos. Como resultado, agricultores y comerciantes de todo el mundo se enfrentaron a un coste financiero inmenso, que incluyó gastos para análisis y retirada de productos, cancelación de pedidos, embargos en las importaciones y daños de imagen, además de mengua de confianza en los consumidores. El coste global de este episodio de contaminación está estimado en 1.285 millones de dólares. En estos momentos, Bayer CropScience intenta evadir toda responsabilidad por los daños causados alegando que la contaminación se produjo por una “causa de fuerza mayor”.

¡Tenemos que parar el arroz transgénico en España!

Campaña 'No compres transgénicos'. Greenpeace. 2009. Greenpeace.org.

Campaña ‘No compres transgénicos’. Greenpeace. 2009. Greenpeace.org.

Actualmente, el arroz modificado genéticamente (OMG) sólo se cultiva en campos experimentales. Aunque esto podría cambiar de un día para otro, debido a la presión comercial de las compañías agroquímicas que no dudan en compran hasta gobiernos sin empacho alguno. Pero la presión de la industria biotecnológica nos trae, además, una amenaza añadida: un combinado de arroz transgénico y un herbicida de alta toxicidad. Un nuevo “avance” que  aproxima un poco más a nuestra mesa la manipulación genética.

Mantener el arroz libre de estas modificaciones genéticas no es sólo una cuestión ambiental o de libre elección de los consumidores, es mucho más que eso. Es una cuestión de seguridad y de soberanía alimentarias, de derechos humanos y de supervivencia. Y frente a los esfuerzos por acaparar el mercado de los alimentos y de sus semillas, que encabezan firmas como Monsanto o Bayer, continúo viendo la producción ecológica como la solución más segura contra la crisis alimentaria.

Cultivos experimentales en España.

Los principales cultivos transgénicos aprobados son el maíz, la soja, el algodón y la colza, pero existen otros transgénicos que se cultivan de forma experimental, como el arroz. En España tenemos noticias de campos experimentales en las provincias de Tarragona y Barcelona, aunque su localización exacta se le oculta a los ciudadanos. De esta manera, la contaminación genética ocasionada a cultivos vecinos es casi imposible de evitar.

En Estados Unidos está autorizado el cultivo comercial de arroz transgénico pero no se cultiva. Después del escándalo mencionado, en el 2006, año en que se contaminó el arroz de grano largo, esta contaminación se ha encontrado en cerca del 30% de todo el arroz de estas características plantado a lo largo de Norteamérica, con resultados muy negativos para la comercialización de este grano en los mercados internacionales.

Puedes contribuir a que no se comercialice el arroz transgénico de Bayer.

Canpo de maíz transgénico en Cataluiña marcado con una enorme señal de prohibición por activistas de Greenpeace. 2009. Fuente greenpeace.org.

Campo de maíz transgénico en Cataluña marcado con una enorme señal de prohibición por activistas de Greenpeace. 2009. Greenpeace.org.

Por suerte, este arroz transgénico aún no ha sido aprobado para el consumo humano, ni animal, en ningún país salvo en Estados Unidos. Así que, por el momento aún estamos a tiempo de parar su cultivo comercial. Desde Greenpeace alertan que quedan cuatro días para que la Unión Europea decida sobre la autorización del arroz transgénico. Serán precisas muchas firmas para convencer a las autoridades europeas de que la ciudadanía debe situarse por delante de los intereses de las grandes multinacionales. Tu puedes colaborar: infórmate, firma, y ¡difunde esta campaña! (Este enlace ya no llevaba a la campaña en la revisión del artículo en 2014).

Las exigencias de Greenpeace.

  • Greenpeace exige que Bayer detenga la comercialización mundial de su arroz transgénico.
  • Solicita a los gobiernos de Brasil, Sudáfrica, Filipinas y la Unión Europea, y a todos los demás países, que protejan sus cultivos y sus campos, rechazando el arroz transgénico de Bayer, y que cancelen todos los ensayos de campo con arroz transgénico.
  • Solicita a todos los agricultores que protejan sus cultivos y sus campos del arroz transgénico, ya que su uso sólo puede significar pérdidas económicas y amenazas al medio ambiente.
  • Solicita a todas las partes interesadas, desde comerciantes y fabricantes a empresas alimentarias y supermercados, que expresen un contundente “¡No al arroz transgénico!”.

Un ecologista en El Bierzo.

Bayer nos quiere vender su arroz transgénico LL62. 31/05/09. Eco13.net .

La guía roja y verde de los alimentos transgénicos. 03/08/12. Greenpeace.org. Pdf. (Este enlace fue actualizado en 2014).

Arroz transgénico: la nueva amenaza. 06/07/09. Youtube.com. Greenpeacespain. (En inglés, con subtítulos en castellano).

Comentario por Almudena el 14/11/09.

Qué gran poder están consiguiendo las agroquímicas. Su estrategia está clara. Quieren ser dueñas de la mayor parte del alimento que se produzca en el planeta. Qué gran idea fabricar plantas con copyright y estériles, resistentes a los pesticidas que las mismas empresas producen.

De los cuatro cereales esenciales para la alimentación humana, dos ya están bajo su control: la soja y el maíz. El siguiente es ahora el arroz, y sólo les quedaría el trigo. Yo sólo veo una forma de pararles: estar informados y unidos.