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Avaaz lanza una campaña destinada a conseguir fondos contra la caza furtiva del elefante

Matanza de elefantes por cazadores furtivos para apropiarse de sus colmillos. 2016. Avaaz.org. Foto SOS Elefantes del Chad.

Matanza de elefantes por cazadores furtivos para apropiarse de sus colmillos. 2016. Avaaz.org. Foto: SOS Elefantes del Chad.

“Vamos a apoyar a estos héroes para que las bellas sabanas y los bosques de África se llenen de nuevo de florecientes poblaciones de fauna silvestre, como siempre ha sido”. (Avaaz.org).

Al ritmo de destrucción actual pronto desaparecerán algunos de los animales más extraordinarios que la evolución creó durante el trascurso de millones de años. Bastarán con uno o dos siglos, un arañazo en la evolución, para que la codicia humana consiga que desaparezcan definitivamente del planeta.

Sobre este tema, en especial aquel relacionado con el marfil y su comercio, ya he llamado la atención en alguna ocasión, no hace demasiado tiempo. Pero una imagen, remitida por Avaaz.org y tomada por ‘SOS Elephants’ en Chad, me ha vuelto a recordar con gran crudeza la gravedad del problema. Avaaz habla de una matanza de más de 600 paquidermos por una docena de cazadores furtivos, fuertemente armados, que irrumpieron en un parque nacional en Camerún.

Los cazadores furtivos más buscados por la Interpol. De izquierda a derecha, arriba, los más buscados Adriano Giacobone, Sudiman Sunoto, Bhekumusa Mawillis Shiba y Ben Simasiku. Abajo Nicolaas Antonius Cornelis Maria Duindam, Ariel Bustamante Sanchez, Sergey Darmin. Bbc.com.

Los cazadores furtivos más buscados por la Interpol. De izquierda a derecha, arriba, los más buscados Adriano Giacobone, Sudiman Sunoto, Bhekumusa Mawillis Shiba y Ben Simasiku. Abajo Nicolaas Antonius Cornelis Maria Duindam, Ariel Bustamante Sanchez, Sergey Darmin. Bbc.com.

Según denuncia Avaaz, cada hora serían abatidos cuatro elefantes para apoderarse de sus colmillos. También, en algunos países africanos donde se dan conflictos armados,  el marfil sirve de moneda de cambio para procurarse armas. Los furtivos ya han aniquilado a la mitad de los elefantes en África central, sin que nadie hasta ahora haya logrado detener una masacre alimentada, en algunos lugares, por la corrupción administrativa y gubernamental.

Tan sólo en el parque nacional de la Garamba, en la República Democrática del Congo, los cazadores furtivos mataron  el año pasado 114 elefantes (contra 132 en 2014). Es decir, casi el 10% de la población de paquidermos del parque. La ONG ‘Save the elephants’ calcula que sólo entre 2011 y 2013 se produjeron más de 100.000 muertes de elefantes a manos de cazadores furtivos. Serían unos 33.500 ejemplares asesinados cada año para alimentar un comercio que tiene a Asia como principal destinatario, sobre todo China, donde el kilo de marfil en bruto puede superar el precio de 1.800 euros.

Algunos valientes investigadores, jugándose la vida, han conseguido infiltrarse en grupos de cazadores furtivos para frenar esta carnicería. Lo han hecho ya –según informa Avaaz- en hasta ocho países africanos, lo que ha permitido encarcelar a unos mil doscientos traficantes. Estamos ante acciones asombrosas, pero que tal y como podemos imaginarnos fácilmente resultan muy arriesgadas, por lo que muchos de sus autores se muestran cansados de enfrentarse, con pocos recursos, al crimen organizado.

Es en este sentido que Avaaz propone una recaudación para colaborar económicamente con estas personas en esta carrera contrarreloj que no sólo afecta a los elefantes, ya que hay otros animales, como leopardos y simios, a los que afecta el mercado internacional e ilegal de su venta. Más de cincuenta mil personas ya han aportado su colaboración económica. Si deseas colaborar ahora puedes hacerlo a través de este enlace.

Un negocio de 19.000 millones de dólares.

El kilo de marfil en bruto se llega a pagar a más de 1.800 euros. Rtve.es.. Efe.

El kilo de marfil en bruto se llega a pagar a más de 1.800 euros. Rtve.es.. Efe.

Según denuncia la organización internacional cazadores furtivos contratados siguen el rastro de los animales codiciados. Una vez localizados aparecen los “peces gordos” en sus helicópteros, con sus armas de gran calibre, para cazarlos, llevándose sus pieles o colmillos. Estamos frente  una industria valorada en unos diecinueve mil millones de dólares, organizada por mafias internacionales que se están saliendo con la suya gracias a sobornos indiscriminados. Según datos publicados por el diario digital ‘Bbc.com’ en 2014, el negocio relacionado con la pesca ilegal, la tala y el tráfico de animales, mueve cerca de 210.000 millones de dólares americanos al año.

Pero, ahora, -según Avaaz- “los valientes miembros de la red de Eco-Activistas por la Gobernabilidad y la Aplicación de la Ley (EAGLE, por sus siglas en inglés) están enfrentándose a estas mafias infiltrándose en las pandillas, trabajando con la policía para supervisar los arrestos y asegurándose de que los capos acaben entre rejas”. 

Siempre según Avaaz, el éxito de algunas de sus acciones les han ganado el reconocimiento de la Interpol y el premio WWF Duque de Edimburgo a la conservación animal. Estos “héroes” trabajan con pequeños presupuestos, impulsados principalmente por su profundo amor hacia estos animales. Con mayores recursos económicos estas personas podrían:

  • Ayudar a adiestrar y mantener a decenas de investigadores encubiertos para que se infiltren en las redes de los traficantes más buscados en un mayor número de países y así poner a sus cabecillas entre rejas.
  • Apoyar investigaciones a autoridades y políticos cómplices que permiten este comercio sangriento.
  • Orientar campañas masivas hacia el arresto y la comparecencia ante los tribunales de estos criminales para así cambiar la cultura de impunidad.
  • Investigar y sacar a la luz pública a las compañías y gobiernos que se benefician económicamente de la venta de marfil y de otros productos provenientes de la fauna silvestre.

Un ecologista en El Bierzo.

Nota: No he encontrado en Internet más que un programa informático con las siglas ‘Eagle’, así que no he podido darle un enlace.

El cadáver de un elefante abatido para despojarlo de sus colmillos. 2016. Savetheelephants.org.

El cadáver de un elefante despojado de sus colmillos. 2016. Savetheelephants.org.

Nuestra mejor oportunidad de salvar a los elefantes. 11/04/16. Avaaz.org.

Los criminales ambientales más buscados por la Interpol. 18/11/14. Bbc.com.

Los elefantes congoleños, amenazados por una legión de enemigos. 17/02/16. Elcomercio.com.

El rastro sangriento del marfil. 03/01/16. Rtve.es. 

La caza de monos podría causar la extinción de estas especies. 05/04/16. Ngenespanol.com. 

Campaña de Avaaz en defensa de los elefantes y contra el comercio ilegal de marfil. 27/06/15. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

La FAO recomienda consumir más insectos para acabar con el hambre

Pueden los insectos representar una alternativa creíble al hambre. Fuente: hilodirecto.com.mx.

¿Pueden los insectos representar una alternativa creíble al hambre? Fuente: hilodirecto.com.mx.

Hace pocos días leí en la prensa una noticia sobre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que me llamó poderosamente la atención. La organización internacional recomendaba un mayor consumo de insectos como una alternativa razonable para acabar con el hambre y justificaba su propuesta debido al elevado valor nutricional que estos tienen y a una producción barata de los mismos. Así, por citar un ejemplo, el contenido de proteínas, vitaminas y minerales de los gusanos de la harina es similar a la del pescado o la carne.

Para la FAO expandir la superficie dedicada a la agricultura no es ya una opción sostenible. Los océanos están sobreexplotados y el cambio climático augura complicaciones en la producción de alimentos. Para hacer frente a la hambruna, los expertos de la ONU creen que un mejor aprovechamiento de los insectos como alimento podría ser una alternativa interesante, sobre todo para la alimentación en las granjas de animales.

Según la FAO, entre las ventajas para montar granjas de insectos se situaría el hecho de que emiten menos gases de efecto invernadero que la mayoría del ganado (sólo las termitas y las cucarachas emiten metano) y que sus emisiones de amoniaco son también muy inferiores a las de la ganadería convencional, como los cerdos.

Informe FAO. 2013. El informe recomienda comer más insectos como alternativa al hambre. Fuente: 20minutos.es.

. El informe FAO 2013 recomienda comer más insectos como alternativa al hambre. 20minutos.es.

Por otra parte, comer insectos no es nada nuevo. O al menos no lo es en muchos lugares ajenos a nuestra órbita cultural, sobretodo en zonas cercanas a los trópicos y también donde quiera que los alimentos, por una u otra razón, escasean. Según el diario ‘El País’ los insectos que los humanos consumen mayormente son los escarabajos (31%), las orugas (18%), las abejas y hormigas (14%), los saltamontes, langostas y grillos (13%), las cigarras, saltamontes, chicharritas, cochinillas y chinches (10%), las libélulas (3%) y… las moscas (2%).

Son datos que quizás puedan animaros a consumir estos bichejos tan feos, aunque la realidad es que en países como el nuestro tal consumo resulta complicado, por no decir improbable, debido al rechazo generalizado que estos provocan. Y no es que -digo yo- no podamos llegar a acostumbrarnos a consumir saltamontes, escorpiones, arañas, avispas, moscas u otras ‘lindezas’ parecidas, sino porque -como bien dicen los expertos de la ONU- la dificultad principal reside en nuestra educación y costumbres. Sin embargo, la organización de las Naciones Unidas considera que éstas podrían verse modificadas con alguna que otra campaña de por en medio.

De todo lo antes dicho deduzco que las indicaciones de la FAO se orientan sobre todo a los países que ya han introducido en su vida cotidiana tales hábitos alimentarios. Con lo cual, dicho de paso, tampoco creo que el mencionado informe vaya a producir grandes cambios en esos lugares. Dicho esto sinintentar restar mérito a la iniciativa, puesto que mirados con optimismo posiblemente algunos de sus consejos podrían, si se llevasen a la práctica en nuestros lares, contribuir a disminuir el alcance de ciertas plagas relacionadas con algunos de estos insectos comestibles.

Después de todo, ¿acaso no consumimos nosotros caracoles? Y aunque a algunos ese pensamiento les provoque asco, lo cierto es que a otros, -como a mí mismo-, este menú nos encanta. También en otras culturas, como en la oriental, se comen perros, gatos e incluso, en la africana, monos. Algunos dicen que el SIDA nos llegó por esta última vía… Sin embargo, bien mirado, a nosotros no nos hacen ni pizca de gracia estas ideas.

Hoy, según datos de la misma FAO, -que la investigadora Esther Vivas nos recuerda-, nuestro planeta es capaz de producir alimentos suficientes en para unos doce mil millones de habitantes. Pero el problema no estriba tanto en la producción sino en su distribución. Una repartición que resulta complicado organizar, y más aún financiar, y que sin embargo resulta necesaria para asegurar una entrega equitativa de los alimentos y que estos puedan llegar en buenas condiciones hasta el lugar donde se necesitan.

En todo esto yo veo además un peligro añadido. El protagonizado por las grandes multinacionales que presionan a los gobiernos para quedarse con el monopolio de las semillas. Algunas de estas empresas, como por ejemplo Monsanto, establecen patentes que luego obligan al campesino a pagar un canon para poder continuar produciendo algo tan sencillo como una lechuga. O lo que se tercie.

Un plato variado y colorido a base de saltamontes. Fuente: informe21.com.

Un plato variado y colorido a base de saltamontes. Informe21.com.

Otros asuntos empresariales, como por ejemplo las grandes plantaciones de palma de aceite (el cultivo oleaginoso que mayor cantidad de aceite produce por unidad de superficie plantada), o de soja o maíz, destinados a la fabricación de biodiesel, están creando también serios desajustes en la cuestión alimentaria al conseguir elevar los precios de productos que son básicos en ciertas comunidades. El impacto medioambiental de tales comercializaciones es importante, pues significa un aumento de la deforestación de los bosques nativos y el desplazamiento de los cultivos tradicionales y variados. Y para la ganadería suponen la destrucción del ecosistema y la biodiversidad, así como la expulsión de los trabajadores rurales hacia otras áreas.

De lo anteriormente afirmado puede deducirse que mi respuesta para acabar con el hambre no pasa tanto por aumentar el número de las especies de insectos comestibles, como los que ya se comen habitualmente en ciertos países de África, Asia y América Latina –y que Vivas sitúa en el orden de las 1.900-, sino en exigir una mayor solidaridad en las políticas agrícolas y alimentarias mundiales.

En cuanto a ciertas afirmaciones que aseguran que casi dos mil millones de humanos ya estarían consumiendo insectos en su dieta habitual parecen fundadas.

Un ecologista en El Bierzo.

Un asiático se prepara para comer un escorpión. Fuente: eldiario.es.

Un asiático se prepara para comer un escorpión. Eldiario.es.

La ONU insta a comer insectos para combatir el hambre en el mundo. 13/05/13. Elpais.com.

Edible insects: Future prospects for food and feed security (Insectos comestibles. Perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y la alimentación). 2013. FAO. (En inglés).

¿Comer insectos para acabar con el hambre? 18/05/13. Esthervivas.com.