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El Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), el más perseguido de Europa

La marcha campesina 'Andalucía en pie' a su paso por Sevilla. 5-7 sept. 2012. Anticapitalistasevilla.org.

La marcha campesina ‘Andalucía en pie’ a su paso por Sevilla. 5-7 sept. 2012. Anticapitalistasevilla.org.

Había expectación en Bembibre ante la presencia en la comarca berciana de dos miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), convidados por un Comité de Defensa Civil que se estrenaba en la capital del Bierzo Alto, en concreto en el Teatro Benevivere, con su primer acto público.

Expectación sí, y un éxito relativo de existencia. O al menos así me pareció si lo comparo con la escasa asistencia en la presentación del programa de Izquierda Unida en las elecciones municipales del año pasado en esa misma población. Menor, con todo, de lo que se merecía el abordaje de un tema tan polémico, y que ha dado tanto que hablar, como son las “expropiaciones” de alimentos en supermercados protagonizadas durante el verano pasado por este sindicato.

Logo. Sindicato de Obreros del Campo.

Logo. Sindicato de Obreros del Campo (SOC).

Inició el acto Pepe Caballero, miembro del SAT y de la Federal de Izquierda Unida, presentándolo y diciendo que el origen del actual sindicato, que cuenta con unos 15.000 militantes hoy, se encuentra en el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), creado en el año 1976 y disuelto en el 2007. Una afiliación que el ponente describió en una pincelada diciendo que “luchaba por los trabajadores del campo y ocupaba tierras”, y a la que los textos oficiales califican como “sindicato obrero, de clase, unitario, democrático, independiente, ecologista, solidario e internacionalista”. Además, prosiguió Caballero, lo que marca nuestra diferencia con otros sindicatos, es que “nosotros tenemos cooperativas”.

El Sindicato Andaluz de Trabajadores.

‘Sindicato de Obreros del Campo y del Medio Rural de Andalucía (SOC-MRA)’ fue el nombre completo de este sindicato, caracterizado por sus acciones directas, que desde el año 1975 y hasta el 2007 defendió los derechos de los jornaleros andaluces. Lo que sucedió antes de que acabase integrándose en el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). El SOC fue el primer sindicato legalizado en Andalucía tras la dictadura franquista. “Hubo un tiempo en el que el sindicato dejó de ocupar tierras realmente y lo hacía simbólicamente”, explicó Caballero.

En la actualidad el SAT tiene presencia en las ocho provincias andaluzas, aunque su arraigo mayor está en las de Málaga, Sevilla y Cádiz. “Nuestra militancia está muy concienciada”, afirma Caballero.

Personalmente, relaciono la filosofía del SAT con el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) en Brasil, con el que estuve a punto de compartir estancia hace unos cinco años. De hecho, esa relación del SAT con Brasil existe y se ha concretado en una visita del movimiento brasileño a España, así como la de representantes de Chiapas y de otros movimientos similares que existen en Francia, Suiza o Argentina.

Hoy la afiliación internacional del SAT, como lo fue la del SOC ayer, es la de ‘La Vía Campesina’, una coalición de 148 organizaciones en 69 países que defiende una agricultura familiar y sostenible y el concepto de soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a definir sus políticas agropecuarias y a producir alimentos a nivel local.

“El SAT es ahora mismo el sindicato más represaliado de Europa”.

Diego Cañamero (camisa a rayas), Juan Manuel Sánchez Gordillo (camisa verde) y otros miembros del Comité Ejecut del SOC al finalizar el IX Congreso.

Diego Cañamero (camisa a rayas), Juan Manuel Sánchez Gordillo (camisa verde) y otros miembros del Comité Ejecutivo del SOC al finalizar el IX Congreso.

“Hoy conservamos la misma acción de lucha (que caracterizó al SOC), somos un sindicato de lucha directa. Tenemos que ir pensando en acciones y denunciar las circunstancias en que se encuentran miles y miles de familias. Deberíamos frenar los recortes y recuperar aquello por lo que nuestros padres lucharon. Deberían unirse los sindicatos que se consideran de clase”, expone Caballero.

El SAT es curiosa y tristemente, en estos momentos, el sindicato de clase más represaliado de Europa, con 350.000 euros de multa y unos 400 “compañeros” imputados, según el ponente. Una afirmación que luego fue refrendada por su compañera sindical Lola Álvarez en su intervención, unos minutos más tarde. Pero Caballero no había terminado: “Pretenden frenarnos. Ahora las denuncias vienen de forma individual, pero hasta la fecha ningún militante ha tenido que pagar la denuncia de su bolsillo. Nosotros no dejamos tirado a nadie”, asegura.

Habla a continuación de las experiencias más recientes, de las marchas campesinas por toda Andalucía, de los cortes del AVE, de las acciones sorpresa como las ocupaciones de bancos, de pisos, de fincas y haciendas, incluidas las “expropiaciones” de alimentos en supermercados. Éstas fueron iniciadas por el SAT, “pero se les han sumado mucha gente de partidos, de otros sindicatos. Nos da igual la bandera que lleve cada uno, siempre que la lucha sea la misma”, apostilla.

Lola Álvarez: “No nos queda otra”.

Lola Álvarez centra su intervención en el discurso político que anima el alma del SAT. Sus palabras fluyen con facilidad, serenas y combativas. Ella también, se le nota, está muy lejos de la rendición. Su discurso se centra en la falta de alternativas que las últimas medidas gubernamentales plantean a los jornaleros andaluces. Unos trabajadores “que siempre hemos estado en crisis”, pero a los que las nuevas exigencias en relación con las peonadas mínimas para cobrar el subsidio agrario complican, aún más, la existencia. “Hay 400.000 familias en paro en Andalucía y 350.000 personas que no cobran ningún tipo de prestación. No vamos a dejar de seguir luchando, porque no nos queda otra”, denuncia.

El subsidio agrario consiste en 426 euros, percibidos seis meses al año. El requisito para recibirlo es la justificación de 35 peonadas trabajadas al año para los mayores de 52 años, y más para los más jóvenes. “A esa ayuda hay que restarle los 87 euros del sello agrícola que exige el Gobierno. No queremos limosnas, no somos unos vagos ni tampoco queremos vivir del subsidio agrícola, ni tener que vivir a expensas del patrón”, protesta la sindicalista. Critica que falte dinero para los campesinos pero que, en cambio, “el Gobierno no deja de inyectar dinero a quienes nos han llevado a la crisis”.

El sindicato CCOO no escapa a las críticas de Álvarez. Éste no se explica cómo pueda haber presentado un ERE contra sus trabajadores en vez de buscar soluciones más solidarias. “Sorprende un poco con el sindicalismo”, apunta, para a continuación afirmarse en la necesidad de la unión de los trabajadores: “Tenemos que dejaros de siglas y de idiomas. El Gobierno sólo quiere desunir a la clase trabajadora. Que nadie se crea superior porque le ponen en un despacho”.

Hace referencia a las multas, a los cincuenta años de cárcel que los jueces piden para los imputados en los actos de rebeldía del verano pasado. “Andalucía está en manos de cuatro terratenientes a los que sólo les interesa acogerse a las subvenciones de la política comunitaria agraria. Se subvenciona por hectáreas, y el que menos tiene no puede subsistir. En Andalucía se vive del campo y en algunos lugares estamos rozando el 42 por ciento de paro”, puntualiza.

Según Álvarez, la necesidad de conseguir que los terratenientes firmen las peonadas está generando situaciones de grave abuso por parte de los últimos: “Se pagan 15 ó 20 euros por siete u ocho horas de trabajo. A otros ni se les da ni un salario, o se les obliga a llenar un tráiler”.

En cuanto a la sindicalista, ésta reivindica el establecimiento de una renta básica. “El dinero está aquí”. También es muy crítica con el fraude fiscal y la permisividad que permite la evasión de los impuestos y la existencia de los paraísos fiscales. “Que lo devuelvan”, exige.

Salarios de 500 euros.

El sindicalista Juan Manuel Sánchez Gordillo durante l marcha obrera dl SAT en Cádiz. 28 agosto 2012. Wikipedia.org. Foto: Al-bayyani.

El sindicalista Juan Manuel Sánchez Gordillo durante l marcha obrera dl SAT en Cádiz. 28 agosto 2012. Wikipedia.org. Foto: Al-bayyani.

“Organizamos la marcha ‘Andalucía en pie’ para despertar conciencia y además demostrar que todavía hay alguien que está luchando”, dice. “Ahora ya no somos los cuatro locos, sino que somos miles”, proclama con orgullo. “Entramos en Mercadona para denunciar que prefieren tirar los alimentos antes que repartirlos. Unos alimentos que triplican el precio por el que los adquieren. Además están pagando salarios de 400 ó 500 euros mensuales”, añade.

“El 4 de marzo pasado ocupamos la Finca Somonte. La Junta pretendía ponerla en subasta al mejor postor, cuando se trata de una tierra pública. Entramos 400 personas allí, ocupando las 400 hectáreas, 4 viviendas y 4 naves, con la intención de quedarnos y muchas ganas de trabajar”, continúa. “El 26 de abril se produjo el desalojo. Doscientos antidisturbios expulsaron a los veinte jornaleros y jornaleras que había en aquel momento allí. Pero por la noche volvimos a ocuparlo”.

“En este momento tenemos tres hectáreas en producción, estamos viviendo 22 personas y sacamos nuestros productos fuera en mercadillos, lo que comemos y a través de los comités de apoyo a Somontes. También a través de los ‘Domingos verdes’, en los que damos información y viene la gente a trabajar, un centenar o ciento cincuenta personas”, sigue explicando. “Todos los días pasa la Guardia Civil a controlar”.

“Los días 28 y 29 tenemos prevista la marcha de las mujeres, para exigir que se elimine el requisito de las peonadas”, sigue. Y propone organizar una misma acción reivindicativa “en muchos puntos del mapa, a la misma hora. ¿Os lo imagináis?”, dice con ojos brillantes.

Un debate fructífero.

Pepe Caballero y en la punta opuesta Lola Álvarez. Bembibre, 24 nov. 2012. Foto: Enrique L. Manzano.

Pepe Caballero y en la punta opuesta Lola Álvarez. Bembibre, 24 nov. 2012. Foto: Enrique L. Manzano.

Finalizada la exposición se procedió a realizar un turno de preguntas. Una vez roto el silencio inicial, alguien preguntó acerca del pacto de Izquierda Unida con el PSOE en Andalucía.

La respuesta fue clara: “No se nota en la lucha. A Gordillo lo están machacando sus propios compañeros. El mismo día que se firmó el pacto nos desalojaron. Diego Valderas nos dijo que teníamos que salir”.

Una nueva pregunta sobre Gordillo y posibles concesiones suyas ante el Gobierno andaluz obtiene esta severa réplica: “Gordillo nos repite cada día que si algún día le vemos flaquear ante las presiones que lo tiremos al barranco”.

“IU hizo un referéndum manipulado para entrar en el Gobierno, sin contar con las bases. Ahora se está produciendo un proceso asambleario de base en contra de sus dirigentes”, puntualiza el otro ponente en la mesa.

Otras intervenciones públicas hablan del compromiso de fidelidad a la clase obrera, de la necsidad de avanzar hacia procesos de participación más horizontales, de alcanzar una independencia sindical como la que conoce el sindicalismo alemán o el francés. Y también se critica, nuevamente, al modelo subvencionado español.

Buena parte del debate de la reunión gira seguidamente en torno a la minería local y a la lucha contra los recortes gubernamentales que abocan a las minas bercianas al cierre. Se produce entonces una sentida defensa del modelo de vida minero que ha caracterizado las cuencas bercianas durante generaciones.

Después, mi intervención en representación de Ecobierzo se centra en la falta de reacción de los mineros ante unos recortes que venían anunciándose desde hacía tiempo, y su poca exigencia con  quienes deberían haber velado porque los fondos de la comunidad europea, los famosos planes Miner, se invirtieran en la creación de tejido industrial, en vez de malgastarse en gastos suntuosos e inútiles en demasiadas ocasiones.

Ya puesto critiqué también que esos mismos fondos fuesen utilizados por la Diputación para crear, o reparar, infraestructuras viarias para las que no estaban destinados. También señalé que hacía dos años que la Asociación Ecobierzo había solicitado una auditoría europea de esos fondos, pero que ésta no había sido respaldada más que por partidos minoritarios  ajenos a ese reparto, y que desgraciadamente carecen de poder político auténtico.

'Solidaridad con los sindlcalistas del SAT'. Foro Social de Murcia. 2012. Sindicatoandaluz.org.

‘Solidaridad con los sindlcalistas del SAT’. Foro Social de Murcia. 2012. Sindicatoandaluz.org.

Finalizada la presentación, y tal y cómo estaba anunciado, muchos de los asistentes compartimos mesa y plato en un conocido restaurante de Ponferrada. Los fondos recaudados servirán para hacer frente a los gastos del sindicato andaluz, que cuenta con una Caja de Resistencia abierta en ‘La Caixa’ (cuenta corriente 2106 0005 42 2128343229). Allí podéis ingresar vuestras donaciones quienes consideréis que su lucha merece vuestro apoyo.

Durante la cena Lola Álvarez se muestra contenta. Habla de la campaña llevada en Francia por una cooperativa amiga que pronto les facilitará los plantones de más de mil árboles autóctonos para una primera siembra: robles, alcornoques, madroños y encina. También del apoyo que les está prestando Ecologistas en Acción de Andalucía.

Un ecologista en El Bierzo.

La Ocupación de la Finca Somonte en Palma del Rio. El Inicio de una Utopía (1/2). 19/04/12. Youtube.com. Tropical Tv.

La Ocupación de la Finca Somonte en Palma del Rio. El Inicio de una Utopía (2/2). 19/04/12. Youtube.com. Tropical Tv.

Desalojo finca Somonte. 26/04/12. Youtube.com. Alberto Almanza.

Esther Vivas: ‘El modelo de producción de alimentos antepone intereses empresariales a las necesidades alimentarias de las personas y su salud’

Marcha de la Vía Campesina en Brasil. 15 jul. 2010. Argentina.indymedia.org.

Marcha de la Vía Campesina en Brasil. 15 jul. 2010. Argentina.indymedia.org.

En 1996, a raíz de la masacre en Carajas-Brasil contra el Movimiento de los Trabajadores  Rurales Sin Tierra (MST), la Vía Campesina decretó el 17 de abril como Día Internacional de la Lucha Campesina. Durante estos últimos años, la Vía Campesina y sus organizaciones, junto con otros movimientos, han organizado movilizaciones y acciones contra las políticas imperantes en materia de alimentación y para defender los derechos de los campesinos y campesinas.

Con motivo del Día Internacional, cuya celebración está prevista el próximo domingo, me ha parecido interesante reproducir una entrevista reciente con Esther Vivas, activista social por la soberanía alimentaria y militante del movimiento antiglobalización. En ella Esther Vivas, que ha publicado con Xavier Montagut los libros ‘Del Campo al Plato’, ‘¿Adónde va el comercio justo?’ y ‘Supermercados, no gracias’, alerta sobre la primacía del capital privado a la hora de imponernos gustos, marcas y productos.

Un ecologista en El Bierzo.

Eres coautora del libro “Del Campo al Plato” (Ed. Icaria, 2009). ¿Opinas que nos están envenenando?

Esther Vivas. Comunidadebasecoia.org.

Esther Vivas. Comunidadebasecoia.org.

El modelo de producción de alimentos antepone intereses privados y empresariales a las necesidades alimentarias de las personas, a su salud y al respeto al medio ambiente. Comemos lo que las grandes empresas del sector quieren.

Hoy hay el mismo número de personas en el mundo que pasan hambre que personas con problemas de sobrepeso, afectando, en ambos casos, a los sectores más pobres de la población tanto en los países del norte como del sur. Los problemas agrícolas y alimentarios son globales y son el resultado de convertir los alimentos en una mercancía.

925 millones de personas en el mundo padecen hambre. ¿Constituye ello una prueba del fracaso del capitalismo agroindustrial?

Sí. La agricultura industrial, kilométrica, intensiva y petrodependiente se ha demostrado incapaz de alimentar a la población, a la vez que ha tenido un fuerte impacto medioambiental reduciendo la agrodiversidad, generando cambio climático y destruyendo tierras fértiles. Para acabar con el hambre en el mundo no se trata de producir más, como afirman los gobiernos y las instituciones internacionales. Por el contrario, hace falta democratizar los procesos productivos y propiciar que los alimentos estén disponibles para el conjunto de la población.

Las empresas multinacionales, la ONU y el FMI proponen una nueva “revolución verde”, alimentos transgénicos y libre comercio. ¿Qué alternativa puede plantearse desde los movimientos sociales?

Hace falta recuperar el control social de la agricultura y la alimentación. No puede ser que unas pocas multinacionales, que monopolizan cada uno de los tramos de la cadena agroalimentaria, acaben decidiendo lo que comemos. La tierra, el agua y las semillas han de estar en manos de los campesinos, de aquéllos que trabajan la tierra. Estos bienes naturales no han de servir para hacer negocio, para especular. Los consumidores hemos de poder decidir qué comemos, si queremos consumir productos libres de transgénicos. En definitiva, hay que apostar por la soberanía alimentaria.

Protesta campesina indígena por la tierra. 15 jul. 2010. Argentina. indymedia.org.

Protesta campesina indígena por la tierra. 15 jul. 2010. Argentina. indymedia.org.

¿Podrías definir el concepto de “soberanía alimentaria”?

Consiste en tener la capacidad de decidir sobre todo aquello que haga referencia a la producción, distribución y consumo de alimentos. Apostar por el cultivo de variedades autóctonas, de temporada, saludables. Promover los circuitos cortos de comercialización, los mercados locales. Combatir la competencia desleal, los mecanismos de dumping, las ayudas a la exportación. Conseguir este objetivo implica una estrategia de ruptura con las políticas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Pero reivindicar la soberanía alimentaria no implica un retorno romántico al pasado, sino que, por el contrario, se trata de recuperar el conocimiento de las prácticas tradicionales y combinarlas con las nuevas tecnologías y saberes. Asimismo, no consiste en un planteamiento localista sino de promover la producción y el comercio local, en la que el comercio internacional funcione como un complemento del anterior.

Afirma La Vía Campesina que hoy comer se ha convertido en un “acto político”. ¿Estás de acuerdo?

Completamente. Lo que comemos es resultado de la mercantilización del sistema alimentario y de los intereses del agrobusiness. La mercantilización que se está llevando a cabo en la producción agroalimentaria es la misma que afecta a otros muchos ámbitos de nuestra vida: privatización de los servicios públicos, precarización de los derechos laborales, especulación con la vivienda y el territorio. Es necesario anteponer otra lógica y organizarse contra el modelo agroalimentario actual en el marco del combate más general contra el capitalismo global.

¿Estamos en manos de las grandes cadenas de distribución? ¿Qué implica y qué efectos tiene este modelo de consumo?

Hoy, siete empresas en el estado español controlan el 75% de la distribución de los alimentos. Y esta tendencia va a más. De tal manera que el consumidor cada vez tiene menos puertas de acceso a la comida y lo mismo le pasa al productor a la hora de acceder al consumidor. Este monopolio otorga un control total a los supermercados a la hora de decidir sobre nuestra alimentación, el precio que pagamos por lo que comemos y cómo ha sido elaborado.

¿Sirven las soluciones individualistas para romper con estas pautas de consumo?

Logo. La Via campesina.

Logo. La Via campesina.

La acción individual tiene un valor demostrativo y aporta coherencia, pero no genera cambios estructurales. Hace falta una acción política colectiva, organizarnos en el ámbito del consumo, por ejemplo, a partir de grupos y cooperativas de consumo agroecológico; crear alternativas y promover alianzas amplias a partir de la participación en campañas contra la crisis, en defensa del territorio, foros sociales, etcétera.

También es necesario salir a la calle y actuar políticamente, como en su momento se hizo con la campaña de la Iniciativa Legislativa Popular contra los transgénicos impulsada por “Som lo que Sembrem”, porque, como se ha visto en múltiples ocasiones, aquellos que están en las instituciones no representan nuestros intereses sino los privados.

Kyoto, Copenhague, Cancún. ¿Qué balance general puede hacerse sobre las diferentes cumbres acerca del cambio climático?

El balance es muy negativo. En todas estas cumbres han pesado mucho más los intereses privados y el corto plazo que no la voluntad política real para acabar con el cambio climático. No se han tomado acuerdos vinculantes que permitan una reducción efectiva de los gases de efecto invernadero. Al contrario, los criterios mercantiles han sido una vez más la moneda de cambio, y el mecanismo de comercio de emisiones es, en este sentido, el máximo exponente.

En Cancún ha hecho fortuna la idea de “adaptación” al cambio climático. ¿Se esconden detrás los intereses de las compañías multinacionales y de un supuesto “capitalismo verde”?

Así es. En lugar de dar soluciones reales, se opta por falsas soluciones como la energía nuclear, la captación de carbón de la atmósfera para su almacenamiento o los agrocombustibles. Se trata de medidas que lo único que hacen es agudizar aún más la actual crisis social y ecológica y, eso sí, proporcionar cuantiosos beneficios a unas pocas empresas.

El Movimiento por la Justicia Climática trata de ofrecer alternativas. ¿Cómo nace y cuáles son sus principios?

Las semillas del campesino son dignidad, cultura y vida. Rencooks.wordpress.com.

Las semillas del campesino son dignidad, cultura y vida. Rencooks.wordpress.com.

El Movimiento por la Justicia Climática hace una crítica a las causas de fondo del cambio climático, cuestionando el sistema capitalista y, como muy bien dice su lema, trata de “cambiar el sistema, no el clima”. De este modo expresa esta relación difusa que existe entre justicia social y climática, entre crisis social y ecológica.

El movimiento ha tenido un fuerte impacto internacional, sobre todo a raíz de las protestas en la cumbre del clima de Copenhague y, más recientemente, en las movilizaciones de Cancún. Ello ha contribuido a visualizar la urgencia de actuar contra el cambio climático. El reto es ampliar su base social, vincularlo a las luchas cotidianas y buscar alianzas con el sindicalismo alternativo.

¿La solución es cambiar el clima o cambiar el sistema capitalista?

Hace falta un cambio radical de modelo. El capitalismo no puede solucionar una crisis ecológica que el sistema mismo ha creado. La crisis actual plantea la necesidad urgente de cambiar el mundo de base y hacerlo desde una perspectiva anticapitalista y ecologista radical. Anticapitalismo y justicia climática son dos combates que han de ir estrechamente unidos.

Entrevista realizada a Esther Vivas por Enric Llopis para Rebelión. 05/02/11.

Esther Vivas, por un consumo solidario. 17/10/08. Youtube.com.

Brasil: los esclavos del etanol

El sábado 22 de agosto representantes de Salva la Selva y de Watch Indonesia se reunieron en Hamburgo con el padre Tiago Thorlby, de la ‘Comissao Pastoral da Terra’ (CPT), quien viajó desde Brasil para denunciar la explotación laboral en la que viven muchos trabajadores rurales. Salva la Selva (Rettet den Regenwald, en alemán) es una organización ambiental políticamente independiente, con su sede en Hamburgo (Alemania), que defiende tanto los bosques tropicales como a sus habitantes. Fue fundada en 1986 por Reinhard Behrend, quien sigue al frente de la misma.

Brasil es uno de los principales productores de etanol, con 18 mil millones de litros anuales. El etanol, mezclado con la gasolina da lugar a la alconafta o gasohol, un biocombustible que ha permitido reducir al país suramericano sus importaciones de petróleo hasta un en un 40 %. Pero, para obtenerlo los trabajadores de la caña de azúcar son sometidos a ritmos de trabajo extenuantes que consiguen que su promedio de vida sea incluso inferior al de los esclavos en el pasado. El avance de este cultivo sobre tierras agrícolas y ganaderas brasileñas está desplazando a otras actividades tradicionales, creando inseguridad alimentaria entre la población. Los sindicatos han denunciado esta situación y luchan por mejorar las condiciones de vida de los asalariados, así como por lograr una unión más amplia frente a unos lugartenientes que continúan reinando en el país como auténticos caciques. Pese a las reformas aportadas por el gobierno de Lula, Brasil continúa siendo un país de campesinos sin tierra.

El etanol, de héroe a villano.

La Unión Europea (UE) fijó una meta del 10% para el uso de los agrocombustibles hasta el 2020. Pero en Brasil, en los dos últimos años se ha producido un cambio negativo que desmiente la imagen edulcorada sobre los biocombustibles que desde la UE se nos ha vendido. Las repetidas denuncias de los problemas sociales y ambientales relacionadas con su explotación han conseguido que, en poco tiempo, los agrocombustibles hayan pasado de salvadores del clima y de la economía brasileña a pesadilla nacional en algunos países.

Para conocer más sobre este asunto he decidido traer hoy al lector una información publicada por Salva la Selva que ha servido para abrirme los ojos sobre una realidad mundial extendida pero poco conocida en nuestras latitudes.

La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT).

La Comisión Pastoral de la Tierra (Comissao Pastoral da Terra, en portugués) comenzó su trabajo en 1975. El padre Tiago es un pastor católico, de origen escocés, que ha estado viajando e informando sobre la situación de la propiedad de la tierra en Brasil y defendiendo la dignidad y los derechos de de los campesinos que luchan contra los políticos y los latifundistas, que allí se conocen también como los barones de la caña y de la soja.

En esta ocasión, el pastor vino al Viejo Continente con la intención de cuestionar su política sobre la bioenergía y para denunciar las violaciones de los derechos humanos ligadas a su producción y expansión. Una situación que si bien se da también en otros países, como por ejemplo en Tailandia, encuentra su máxima expresión en el trabajo esclavo que se vive en las plantaciones de caña de azúcar en Brasil.

El monocultivo dificulta la ansiada reforma agraria.

La alianza de la industria automovilística, petrolera y agrícola, con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, para desarrollar la bioenergía y facilitar el cumplimiento del Protocolo de Kyoto está pasando una pesada factura a los países del Sur, en el sentido de que está imposibilitando la tan largamente esperada, a la vez que necesaria, reforma agraria en Brasil. Es decir, una división más justa de la tierra. El monocultivo brasileño responde al mismo modelo que se da en Malasia, o Indonesia, y perpetúa el latifundio ancestral.

En Brasil, en la zona costera de Pernambuco, se encuentran las mejores tierras de cultivo y están invadidas por el monocultivo del azúcar. Desde la CPT, -explica el padre Tiago-, “no tenemos nada en contra de la caña de azúcar, ni en contra del azúcar. Ni siquiera tenemos algo en contra de la bioenergía. Pero la energía procedente del monocultivo del azúcar se genera dentro de este modelo de producción. Para que se entienda: no es posible controlar un latifundio de 25, 30 ó 40 mil hectáreas sin tener una milicia privada. Los dueños de estos latifundios utilizan sus milicias para matonear a la población y, en ocasiones, también a los miembros de la CPT. Se trata de personas privadas armadas, que ejercen la violencia sobre la población local. Los barones de la caña tienen además por lo general a su servicio al prefecto, a las autoridades y a la policía del lugar. No pueden contar con este pastor, pero sí tienen a otros a su lado. Con todo esto, quiero decir que el modelo de producción del Brasil es un cáncer que hay que extirpar del cuerpo de la sociedad brasilera”.

El presidente Lula fue elegido con 62 millones de votos, porque entre otras cosas prometió una reforma agraria. Durante los últimos años, miles de esclavos han sido liberados de las plantaciones de caña de azúcar. El mismo día, el presidente Lula declaraba que en Brasil no hay esclavitud. Y además, el gobierno tiene planes para sembrar más caña de azúcar, por ejemplo, en el norte de la Amazonía. Pero son muchos los padres y madres en Brasil que se acercan a mí y me dicen: “Yo trabajo en la caña de azúcar para que mi hijo o mi hija no tengan que hacerlo jamás”.

El Movimiento de los Sin Tierra (MST).

“El trabajo de la CPT se desarrolla en el ámbito de los derechos humanos. Consiste en ir, vivir en las ocupaciones de tierra, hacernos eco de lo cruel que es la vida allí. El hambre, la sed, la violencia, las amenazas, el desplazamiento: todo ello es muy duro. No es fácil tener que escuchar de parte de los latifundistas frases como: “salgan de mi tierra, la están robando; son unos vagabundos y unos borrachos”. Pero cada vez más, las personas que viven en las plantaciones conocen los motivos por los que no tienen tierra. Saben que es por la estructura de la sociedad, y por eso, ellos luchan por cambiar esa estructura. El modo de lucha es la ocupación de tierras. Por todo el país hay ocupaciones y asentamientos, que luchan por su reconocimiento”.

Desde países del norte, como los europeos, se habla de producción de bioenergía, de energía “limpia, sostenible y renovable”. Esto es imposible. Estos calificativos son mitos. El modelo que utilizamos en Brasil para producir etanol no sólo no es limpio, sino que también es inviable. Por eso, no puede ser tomado de modelo a copiar en otras partes. Se trata de un modelo no sólo económicamente inviable, sino además políticamente retrógrado, socialmente exclusivo, culturalmente genocida y ecológicamente devastador”.

Testimonios de operarios en las plantaciones de caña de azúcar.

El padre Tiago trae consigo, desde Pernambuco en el nordeste brasilero, las voces de personas que han sido esclavizadas por el monocultivo extensivo para la producción del etanol en Brasil:

Antonio Manoel (47 años): “Empecé trabajando en los campos de caña de azúcar cuando tenía 9 años. No se respetan nuestros derechos, no recibimos salarios justos. Las empresas azucareras nos dicen que busquemos nuestros derechos, pero nunca los encontramos. Los propietarios de las empresas destruyen nuestros derechos”.

Joao Raimundo (31 años): “¿Qué logré como cortador de caña? Perder un dedo. Hay un montón de accidentes graves: en las piernas, en los brazos. Los cortadores quedan incapacitados para trabajar durante mucho tiempo. El doctor de la empresa te da tres días de baja. Después de eso, estás obligado a trabajar. ¿Derechos? No son respetados. Los empresarios del azúcar son latifundistas que chupan la sangre de los trabajadores”.

Joao (55 años): “Yo trabajé y trabajé. ¿Y qué obtuve? Sólo vejez y cansancio. Los latifundistas son unos explotadores de esclavos”.

Albertina María (40 años): “No hay futuro en los campos de caña. Yo nunca he tenido nada. Sólo trabajo y ruina. Trabajo sin recibir nada a cambio. La poca salud que tenía se me ha acabado. El patrón es un corrupto”.

Ante todo lo expuesto, concluye el padre Tiago: “Realmente creyeron que sería posible que la devastación de los bosques, la destrucción de la vida silvestre, la polución de las aguas para plantar caña en los mortíferos monocultivos, bajo el violento modelo feudal y latifundista… realmente, ¿alguien puede seguir pensando que este modelo de producción es sostenible?”.

Un ecologista en El Bierzo.

Agrocombustibles para acelerar el hambre. 27/03/08. Hambrestop.blogspot.com.

Los ‘verdes’ se enfrentan a Lula. 27/05/08. Publico.es.

Esclavos del etanol. 05/09/08. Publico.es.

Iglesia condena el trabajo esclavo y degradante en la industria del etanol brasileño. 17/11/08. Soitu.es.

Los esclavos del etanol: no más soluciones baratas y desastrosas para el Sur. 24/08/09. Salvalaselva.org.