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El TSJCyL da la razón a los ecologistas sobre el parque eólico ‘Quintana’ en la sierra de Gistredo

Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJyL) ha declarado nula la autorización de la Junta para el parque eólico ‘Quintana’, que afectaba las sierras de Gistredo y Coto, lo que significa que éste se queda sin cobertura legal que permita su implantación y también que esta zona montañosa, de reconocido valor naturalista, permanecerá libre de molinos eólicos.

Han transcurrido catorce años desde que se presentó un proyecto que cabe situar en plena euforia de las subvenciones otorgadas a las energías renovables por el gobierno socialista de José Luis Zapatero. El proyectado parque eólico llegó al organismo autónomo de la mano conjunta del empresario minero Manuel Lamelas Viloria, actual presidente de la Cámara de Comercio de León – que empezaba a sufrir los primeros efectos de la crisis del carbón en sus negocios-, y de Unión Fenosa, cuando María Jesús Ruiz era consejera de Medio Ambiente de la Junta.

En aquellos tiempos se aprobaron varios proyectos de parques eólicos, desatendiendo incluso a los informes negativos de los propios técnicos autonómicos, siendo con posterioridad refutados por sentencias judiciales adversas.

Da la coincidencia de que, en estos días y aunque en otro ámbito, ha sucedido lo mismo que con la autorización concedida en 2008 por el organismo autonómico a Cementos Cosmos, que también ha sido rebatida, en este caso por dos sentencias distintas del TSJCyL emitidas en menos de un mes.

Ante tamaño desvarío uno no puede menos que preguntarse qué es lo que está sucediendo en la Junta. Está claro que la profesionalidad que debe ejercitar un organismo de tanta responsabilidad está quedando en entredicho. Algo que permite sospechar que hay intereses que se nos ocultan. Desde luego es una vergüenza lo que está sucediendo, y si en este país existiera la decencia, a los implicados ya se les habría exigido responsabilidades.

En este blog, durante años, he  defendido que al menos las sierras de Gistredo y los Montes Aquilianos quedasen libres de molinos. Algo que no se pudo conseguirse del todo en el último espacio, parte del cual lleva ya más de cinco años ocupado por las eólicas y con caminos que han generado un fuerte impacto medioambiental y paisajístico. Es más, existía un proyecto para extender esa ocupación, en la zona inmediata a los pueblos de Fonfría, Poibueno y Matavenero, y en el que también se encuentra implicado Lamelas Viloria. La reacción ecologista impidió que pudiera prosperar, aunque no sin lucha y sin que antes se vencieran una serie de irregularidades administrativas. Finalmente, la intervención de Ecolo Verdes dio al traste con el complot.

En su recién emitida sentencia del TSJCyL (la número 02307/2013 del 27 de diciembre de 2013) se aprecia que la Junta de Castilla y León debía haber declarado la caducidad del expediente del parque eólico ‘Quintana’ alpor no haber subsanado el promotor en plazo una serie de deficiencias del proyecto que fueron requeridas expresamente.

A SEO/Birdlife y a la Plataforma en Defensa de Gistreo se debe el éxito de esta resolución, después de que, en 2008, presentasen una denuncia por mediación de un  gabinete de defensa jurídica medioambiental de León. Inútil decir que este fallo me causa gran satisfacción, ya que el parque proyectado afectaba a un espacio considerado como Área Importante para las Aves y la Biodiversidad (IBA, Important Bird Area) y en el que se ha datado la presencia del oso pardo y del urogallo, considerados animales en peligro de extinción por la Unión Europea.

Precisamente, lo reprobable es que los mismos técnicos de la Junta señalasen este aspecto, que no fue tenido en consideración por la Consejería, lo que ahora ha provocado el rechazo del parque eólico.

La reciente sentencia se suma a otras resoluciones judiciales obtenidas en ,los últimosd años en la provincia por SEO/BirdLife, que han dejado patente la ilegalidad de los proyectos eólicos del conocido como nudo de Villameca en la provincia de León – donde también evacuaba el ahora anulado parque ‘Quintana’ (Omaña, Cepeda, Boeza y Alto Sil). En concreto, hasta el momento, – y como señalan los grupos ecologistas – han sido anulados mediante sentencia las autorizaciones de los parques eólicos ‘Curueña II’, ‘Villabandín II y Ampliación’, ‘Peña del Gato’, ‘Murias II’ (que fue el primero) y la subestación eléctrica de Villameca.

Un poco de historia reciente.

En el año 1999  la sociedad participada por el leonés Manuel Lamelas y Unión Fenosa ‘ganó’ en competencia la posibilidad de construir el parque eólico ahora denegado. Sin embargo, no fue hasta el año 2008 que obtuvo la autorización definitiva, aunque con un proyecto distinto del original del año 2000. El parque proyectado se componía de 27 aerogeneradores de 99,5 metros de altura (68,5 metros al buje) y una potencia total instalada de 33,75 megavatios.

Comenzaron entonces las protestas ecologistas en defensa de la fauna y flora de las sierra de Gistredo y Coto. Fruto de esa movilización fue el nacimiento de la Plataforma para la Defensa de Gistreo, que junto con la veterana organización conservacionista SEO/Birdlife planteó, entonces, un recurso judicial contra el Ayuntamiento de Toreno, la Consejería de Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León, el Parque Eólico Quintana S.L., y el Ayuntamiento de Igüeña, denunciando las “numerosas irregularidades administrativas y carencias técnicas en el proyecto”.

Reacciones dispares tras la sentencia.

Tras la sentencia del TSJCyL la Plataforma para la Defensa de Gistreo ha manifestado su satisfacción y reclamado la Administración protección para “el ecosistema único de la sierra que une las comarcas de Cepeda, Omaña, Alto Sil, Laciana y Bierzo declarándolas Parque Natural”.

En el otro lado, los alcaldes pedáneos de Igüeña, Alíder Presa (PSOE), y de Noceda del Bierzo, Manuel González (PP), favorables al proyecto, han manifestado que confían en que la Junta de Castilla y León y los promotores del proyecto recurran el fallo en juicio de casación.

Por el contrario, el alcalde de Toreno, Pedro Muñoz (PP), ha reconocido estar “encantado” con la decisión judicial al considerar que la instalación del parque eólico constituiría un “atentado ecológico de primer orden” y supondría un “impacto paisajístico brutal”.

Muñoz ha puntualizado que, pese a que está a favor de la energía eólica, considera “un grave error llenar un parque natural de molinos de viento”, y que “es ridículo que Gistredo se convierta en un parque eólico cuando hay zonas en Castilla y León llenas de llanuras y de tierra improductiva en las que se pueden instalar”.

El urogallo bloquea el parque eólico de Peña de Gato.

Las sentencias contrarias a los parques eólicos planificados a finales de siglo no son nuevas en la provincia leonesa. Así, en octubre pasado, el TSJCyL anuló la autorización administrativa del proyectado en Peña de Gato, en la localidad de Igüeña en el Bierzo Alto, el de mayores dimensiones de la provincia con 33 molinos de viento.

En la sentencia judicial se señaló que en la declaración de impacto ambiental (DIA) se ignoró que los molinos se iban a instalar en un corredor natural entre dos bosques ocupados por el urogallo. El urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus) es una especie en peligro de extinción con un censo de unos 400 ejemplares. El alto tribunal declaró entonces que “No es necesario que quede acreditada la afectación del proyecto a una especie animal, basta la potencialidad”.  

Según datos de ‘El País’, la sentencia admitía recurso, y no sé en que habrá quedado. Según ese mismo diario el parque, propiedad de Energías Especiales del Alto Ulla, de la que es socia Enel, llevaba entonces tres años abierto. Sus beneficios por el funcionamiento – señalados en el procedimiento – se elevaban entonces a 8,4 millones de euros anuales. Si se pagaba a las juntas vecinales de los municipios concernidos 6.000 euros anuales por molino sólo  hay que hacer unos pocos números para darse cuenta de los beneficios colosales que suponen estos parques para sus propietarios. Y también permiten entender el elevado coste de nuestra energía eléctrica.

Los tres magistrados del TSCyL argumentaron que la principal demandada  – la comunidad Autónoma de Castilla y León – y los codemandados – los Ayuntamientos de Igüeña y Torre de El Bierzo y la empresa propietaria –  pasaron por alto informes emitidos por los propios técnicos de la Administración autonómica en los que se reconocía no sólo la presencia de la especie sino también la importancia de estos terrenos para su supervivencia. La presencia del urogallo en la zona quedó acreditada por el Servicio Territorial de Medio Ambiente de León y de la Guardia Civil.

En el juicio, el jefe de espacios naturales de la Junta, José Ignacio Molina García, señaló que el núcleo de estas aves estaba a más de tres kilómetros del parque y que la orografía y la vegetación eran “poco atractivas”. Pero el biólogo Emilio Virgós Cantalapiedra, perito de Seo/Birdlife, explicó que antes de la construcción del parque las dos poblaciones de urogallo estaban más o menos bien comunicadas y que esa zona era útil para otros fines como zonas de movimiento, especialmente para los ejemplares jóvenes. “El peligro no solo viene de las posibilidades de colisión con los aerogeneradores, sino también por el efecto visual, que reprime al urogallo – declaró el perito -, y por eso no va hacia esas zonas”. Y añadió que la situación fragmentaba  las colonias y contribuía a que el peligro de extinción fuese mayor.

“Las poblaciones se extinguen por los extremos, y la comarca leonesa de Omaña-Cepeda es estratégica para la conservación de esta especie en el área cantábrica”, explicó  Felipe González, técnico de Seo/Birdlife en el proyecto ‘Life Urogallo’. Tras el último censo, de 2005, comprobaron que el urogallo había desaparecido del 60% de los lugares que ocupaba en 1982.

Según el periódico ‘El País’, Peña del Gato es el cuarto proyecto eólico de las comarcas de Omaña y Cepeda cuya autorización ha sido anulada por el alto tribunal, aunque los otros casos se paralizaron antes de consolidarse.

Un ecologista en El Bierzo.

La justicia detiene la especulación eólica en Gistreo. 21/01/14. Plataformadefensagistreo.blogspot.com.es.

La Justicia anula un parque eólico en la Sierra de Gistreo. 22/01/14. Seo.org.

Los tribunales anulan el quinto parque eólico en una zona de León. 21/01/14. Elpais.com.

División de opiniones en los alcaldes de la sierra de Gistredo ante la sentencia. 21/01/14. Ileon.com.

El Juzgado declara ilegal la construcción de una subestación de evacuación de los parques eólicos proyectados en Omaña y La Cepeda. 16/12/12. Ecobierzo.org.

El TSJCyL anula la chapuza de los parques eólicos de Villabandín II. 19/05/12. Ecobierzo.org.

El urogallo bloquea un parque eólico. 11/10/13. Elpais.com.

¿Quién es el dueño de las setas?

Las setas, esos frutos del monte tan caprichosos, apreciados o temidos, cumplen un papel esencial en el ciclo natural de la regeneración del bosque. Pero presentan además un alto valor económico que, sobre todo en los últimos años, está siendo objeto de cierta polémica debido al número creciente de cotos privados que están apareciendo.

Manuel Bernardo Álvarez es el presidente de la Asociación Micológica Berciana ‘Cantharellus’, cuya sede se encuentra en Ponferrada. Y es, probablemente, una de las personas mejor preparada para aclararnos algunas dudas que podamos hacernos sobre las mismas.

Un ecologista en El Bierzo.

Una ley para los hongos, por Manuel Bernardo Álvarez.

En la práctica totalidad de los montes de la Comunidad Autónoma de Castilla y León las setas tienen carácter de bien público (excepto en determinadas áreas de Soria, donde se han ensayado ‘cotos’, con resultados negativos, y en algunas localidades de Burgos y de León, Noceda del Bierzo, entre otras, con diferentes resultados).

La solución que propongo, no es ‘acotar’, sino hacer una ley para los hongos. La respuesta es consensuar, legislar y regular, la recogida, la venta y el consumo, de las setas (aspectos ecológicos, económicos y sanitarios). Primero la ley y luego si procede, el coto.

Las setas pertenecen a los propietarios del terreno donde se encuentran. Así lo dice el Código Civil (art. 354 y 355) que las considera “frutos”. Y aunque el dueño del terreno no las plante ni cultive, es su propietario. Desde siempre, en España se han recogido setas en base a que los propietarios del terreno no se han opuesto a ello, y al denominado derecho de rebusco, fundamentado en el “ius usus inocuii” proveniente del Derecho romano, y utilizado como uso o costumbre, en muchas zonas de nuestro país.

Es el derecho de coger frutos, una vez que el dueño, que no se oponga a ello, ya lo haya hecho. Si se hace antes que lo haga el propietario, pudiera ser considerado, al menos, como hurto.

Si el propietario del terreno manifiesta claramente que prohíbe la recogida de setas deberá respetarse su deseo. Pero para ello el monte o la finca estarán debidamente señalizados y/o cerrados, y por supuesto vigilados, porque una de las causas del resultado negativo de los cotos de setas es el índice de furtivismo, próximo al 40%. El elevado déficit económico de la gestión de los cotos – puesto que hay que señalizarlos y vigilarlos -, obligará en el futuro a replantear la cuestión.

Otra situación complicada es la identificación de las personas, puesto que un propietario no puede identificar ni retener a nadie; solamente pueden hacerlo las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado, así como la Policía local y los Agentes forestales uniformados y de servicio.

¿Pueden llegar a agotarse las setas?

El riesgo de que se terminen las setas, el denominado “colapso biológico” en numerosos montes de Castilla y León, y de la provincia de León y del Bierzo en concreto, es real, porque la tasa de extracción (cantidad y calidad) y los métodos y útiles empleados en la recogida de setas no son compatibles con la regeneración natural. Porque la ‘regeneración artificial’, que consistiría en que las repoblaciones forestales, que realiza la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, se hicieran con plantas micorrizadas (asociación de planta y hongo de gran valor comestible) no existe actualmente.

En parte, el problema del colapso biológico, y de que se terminen las setas, es similar al de los pezqueñines, y técnicamente se conoce con el nombre de ‘la tragedia de los recursos comunes’ (Hardin, 1968).

Hay muchos ejemplos de recursos comunes que están siendo bien cuidados, y gestionados de forma sostenible, por el colectivo propietario. Los montes del Común, propiedad de los vecinos de un pueblo, han sido durante siglos ejemplos de buen cuidado y gestión.

La gestión forestal es compleja, y todos deberíamos tener claro que los montes son sistemas biológicos multifuncionales, que no se conciben como meros productores de madera y de leña, sino como ecosistemas complejos y de los que demandamos un creciente elenco de bienes y servicios: fijación de CO2, paisaje, zonas de recreo, caza, pastos, turismo, y setas. ¿A qué espera la Consejería de Medio Ambiente para legislar y para repoblar los Montes con plantas micorrizadas?

La necesidad de una gestión forestal adecuada.

Se sigue repoblando en Castilla y León con pino maderero, y se sigue haciendo una gestión forestal anticuada. No se contempla un manejo integrado de las diversas producciones forestales. No se realiza una regeneración artificial referida a hongos. Se considera a las setas, desde la Consejería de Medio Ambiente, como productos secundarios del bosque, cuando el kilogramo de boletos alcanza los 50 euros en el consumidor final. El de níscalos llega a los 120 euros, y el kilo de Setas de San Jorge sobrepasa los 200 euros. ¿Qué recurso forestal alcanzan estos precios? Ninguno.

Las setas deben valorarse en su justa medida, y considerarse productos primarios, como la madera, cuidando de su regeneración natural y artificial, legislando y actuando en consecuencia.

Somos los ciudadanos de Castilla y León los que sufragamos los presupuestos y, en ellos, se incluye la gestión de los espacios públicos, en los cuales, además de producirse madera y de mejorarse el paisaje y el turismo, deben producirse setas, con repoblaciones forestales adecuadas.

A diferencia de otras producciones forestales, ya controladas (madera, resina, caza), el negocio de las setas genera numerosos beneficios, que no repercuten en la actualidad ni en los montes, ni en sus propietarios, ni en los pueblos donde se ubican. Además, la existencia de cotos restringe y perjudica el turismo y sus beneficios económicos. Al no haber una regulación explícita puede recogerse setas, venderlas y embolsarse el beneficio.

La situación es tal que los montes públicos están contribuyendo a crear una economía sumergida, porque ninguna fase de la cadena, de extracción, venta y consumo de setas, está controlada administrativamente.

Para más inri y recochineo, la polémica y politizada Ley de Montes de Castilla y León, (aprobada hace poco por Ley 3/2009 de 6 de abril, Bocyl de 16-4-2009) no concreta nada sobre las setas. Se ha publicado también un Real Decreto estatal, (BOE 23 de enero de 2009) sobre aspectos sanitarios de comercialización de setas, actualizando algunas cuestiones que datan de 1967, pero no es suficiente. La solución está en el tejado de la Junta, en la Consejería de Medio Ambiente. Y pasa por consensuar, legislar y regular una ley para los hongos.

Lonjas micológicas en León, La Bañeza y Ponferrada.

Desde la Asociación Micológica Berciana ‘Cantharellus’ pediremos, que todos los compradores (intermediarios) paguen al menos un 20% del precio al que compran al Ayuntamiento de donde extraen las setas (para que repercuta en la Junta vecinal correspondiente), dándole el Ayuntamiento, a su vez, un recibo, para poder circular hasta la lonja más próxima, que, en el caso de la provincia de León podría ubicarse en León capital, otra en la Bañeza y aun otra en Ponferrada, para su inspección sanitaria por personal cualificado técnicamente. Lógicamente pagando en ellas la correspondiente tasa, y desde allí podrían circular hasta el consumidor final (mercado, restaurante, tienda) con todas las garantías.

El consumidor privado que lo desee podría hacer inspeccionar las setas recogidas en las lonjas, pagando una tasa sanitaria, y de este modo aseguraría plenamente su inocuidad.

En la actualidad, somos las asociaciones micológicas, y algunos micólogos de la Universidad de León, quienes estamos ayudando en la identificación de las setas y en el asesoramiento del consumidor privado, realizando, gratuita y extraoficialmente, una tarea no exenta de riesgos, que no nos corresponde, como es la Inspección de alimentos.

Manuel Bernardo Álvarez.

Nota de ‘Un ecologista’: durante  años he sido miembro de la Asociación Micológica de Cataluña, habiendo tenido la satisfacción de haber sido uno de sus primeros socios. Allí colaboré, dentro de mis posibilidades, en las actividades de la misma. Mi interés por la micología me llevó a organizar un par de muestras y durante algunos años colaboré clasificando hongos en otras pequeñas exposiciones. Es un mundo fascinante que merece la pena conocer.

La asociación ‘Cantharellus’ trasladó su sede a la plaza de Abastos de Ponferrada (puesto exterior 146). En su página web encontrarán toda la información que puedan precisar. 

Comentario por Deprisa el 02/09/2009.

Yo setas no he recogido casi nunca. En cambio, en mi familia es tradicional el recoger níscalos. Lo que nunca me planteé es el tema de la propiedad del hongo (es el pinar donde toda la vida ha ido la familia), ni que se corriese riesgo de sobreexplotación.

Comentario por Sara R. Gallardo el 05/09/2009.

Soy Sara, de ‘Proyecto Futuro’. Ya había entrado en otras ocasiones en esta página, pero ahora que te conozco puedo decirte que haces un muy buen trabajo. Ya ves que no he perdido tiempo en entrar a ojearla de nuevo.

Comentario por Daniel el 27/09/2009.

Ja, ja… pues a ver si volvemos a salir a buscar setas juntos otra vez, que ya tengo muchas ganas.

Comentario por Franc el 20/10/2009.

Tiene toda la razón. La gente y su poca experiencia están exterminando el bosque y si es un coto privado hay que respetarlo. Este año para mí es uno de los peores, pues el tiempo no acompaña para nada. En mi pueblo se hacen muchos tipos de setas y este año vamos mal.