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El Bierzo lucha por defender sus espacios más prístinos en Primout

¡No a la central hidroeléctrica en el río Primout!. Agosto 2015.

¡No a la central hidroeléctrica en el río Primout!. Agosto 2015.

“Roque se despidió después de darme la maleta y yo le correspondí, intentando que no se me trasluciera la pena que me embargaba y prometiéndole que volvería algún día.

– No, don Ángel, usted no va a volver – me respondió él, parado en la carretera. Y, luego, tirando de la caballería para iniciar el regreso al pueblo, añadió -: A Primout no vuelve nadie. (“Tanta pasión para nada”)

En el cuento “A Primout no vuelve nadie” del libro “Tanta pasión para nada” el escritor y periodista Julio Llamazares evoca la estancia del poeta asturiano Ángel González como maestro de Primout en el año 1947, cuando por aquella época todavía vivían en el apartado pueblo berciano una veintena de vecinos y no había cura, porque dicen que el que hubo se había vuelto loco.

El escritor Julio Llamazares. Wikipedia.org.

El escritor Julio Llamazares. Wikipedia.org.

Se da la curiosa coincidencia de que Llamazares nació accidentalmente en un pequeño pueblo leonés de Vegamián, donde su padre Nemesio Alonso trabajó como maestro nacional antes de que la localidad quedase inundada por el embalse del Porma.

Primout fue  uno de los tantos pueblos de la montaña berciana que se vieron abandonados a mediados del siglo pasado cuando la gente se fue a vivir a ciudades buscando mayores comodidades. Pertenece al municipio de Páramo del Sil, muy cerca de Laciana, y se encuentra enclavado en un espacio de una belleza tranquila y enigmática situado en el corazón de la Sierra de Gistredo, bajo la Peña Roguera y El Catoute. Es destacable que a principios de  la década de los noventa unos jóvenes alternativos intentaron fundar allí una comuna hippie, devolviendo al pueblo la vida perdida. Al final, los graves enfrentamientos con los propietarios de las casas provocaron su marcha hacia lugares como Matavenero (Torre del Bierzo).

Posteriormente, la construcción de una pista forestal que parte de Páramo de Sil consiguió que algunos propietarios, o más bien sus descendientes, se animasen a restaurar algunas viviendas, viviendo en la actualidad en permanencia un par de vecinos. Una población que, sin embargo, crece ostensiblemente en verano.

Vista del pueblo de Primout cerca del río. 15 sept. 2013. Foto: Enrique L. Manzano.

Vista del pueblo de Primout cerca del río. 15 sept. 2013. Foto: Enrique L. Manzano.

Pero si Primout es noticia estos días es por su río. Un arroyo como los que ya no existen cuya ruta puede seguirse desde el pueblo hasta su nacimiento en las altas y empinadas laderas de la montaña, no sin haber dejado antes atrás una cabaña de gabado vacuno, y que ha despertado el interés de un antiguo empresario minero en horas bajas, antes propietario de minas de carbón y hoy presidente de la Cámara de Comercio de León, además de fundador de Iniciativas Energéticas Combinadas, una empresa que lleva años intenta conseguir permisos para construir alguna presa hidroeléctrica en El Bierzo que le permita equilibrar sus finanzas.

En años anteriores esta empresa ya intentó actuar en las cabeceras de los ríos Barjas y el Ancares, pero la oposición vecinal y de asociaciones como Ecobierzo acabaron dando al traste a ambos proyectos. Ahora lo vuelven a intentar con el río Primout, quizás el más secreto de todos nuestros ríos, sin atender a que ya  fracasó en ese intento hace tres años.

Uno de los planos incorporados al proyecto. Agosto 2015. Ecobierzo.org.

Uno de los planos incorporados al proyecto. Agosto 2015. Ecobierzo.org.

Desde entonces, no hay verano que, -aprovechando las vacaciones-, esa empresa no nos depare un susto nuevo. Personalmente yo les aconsejaría que intentases llevar su iniciativa a otras provincias, o incluso a otros países, que puedan necesitarla más que El Bierzo, donde podría decirse que el excedente de electricidad “nos sale hasta por las orejas”. Algo que no resulta extraño para quien conozca nuestra comarca, con sus dos centrales termoeléctricas, pero también con muy numerosos saltos de agua que producen una gran cantidad de electricidad. En desagradable contrapartida, nuestro territorio se ve cubierto de torres de alta tensión por todas partes.

“A Primout no vuelve nadie”, escribió Llamazares. Algo que, felizmente, ya no es del todo cierto. Porque, yo he vuelto a visitar Primout, como también han regresado al pueblo para arreglar las casas algunos de los que se fueron. O mejor debería decir sus hijos. Yo les he visto trabajando en la reconstrucción de algunas ruinas. Y, como decía, yo, que llegué al pueblo a pie y caminando por la montaña desde Pardamaza, también regresé a Primout al cabo de un tiempo. Me gusta el ambiente especial de este alargado valle y final de camino. Desde allí intenté buscar el nacimiento del arroyo, y pienso volver a subir.

Había una pareja de excursionistas en Primout, con los que departí amablemente un rato mientras dábamos buena cuenta de nuestras vituallas dispuestas sobre las rústicas mesas en un merendero situado en un rincón del pueblo. Venían de Madrid, y para ellos este rincón era como un sueño convertido en realidad.

Vista de la zona afectada por el proyecto desde el mirador de las Portillas. Pardamaza, 15 sept. 2013. Foto: Enrique L. Manzano.

Vista de la zona afectada por el proyecto, desde el mirador de las Portillas. Pardamaza, 15 sept. 2013. Foto: Enrique L. Manzano.

No me voy a extender mucho más, salvo para informar que los ayuntamientos de Toreno y Páramo del Sil, que son aquellos directamente afectados por este proyecto innecesario, ya presentaron sus alegaciones en contra del proyecto. A Toreno le afecta incluso en el asunto del agua de boca de los vecinos, que se vería mermada.

También, decir que como en las anteriores ocasiones con los ríos Barjas y Ancares, Ecobierzo volvió a presentar alegaciones. Y que anteayer, el pleno municipal de Toreno se aprobó por unanimidad una moción rechazando la minicentral hidroeólica. Un acuerdo que, ya se intuye, probablemente adoptará también el pleno de Páramo del Sil previsto parala semana próxima.

La petición del ayuntamiento toranés, en esta ocasión, cuenta con el respaldo de un organismo vinculado a la Junta de Castilla y León, el Ente Regional de la Energía (EREN), que ya se pronunció negativamente sobre este proyecto, al considerar insuficiente y poco rigurosa la documentación empresarial aportada.

Un ecologista en El Bierzo.

Alegan contra la construcción de una instalación hidroeólica en río Primout. 18/08/15. Leonoticias.com.

El Eren informa desfavorablemente la central hidroeléctrica del río Primout. 13/08/15. Diariodeleon.es.

El Pleno municipal rechaza por unanimidad el proyecto hidroeléctrico. 19/08/15. Lanuevacronica.com.

A Primout no vuelve nadie. 04/05/15. Marihuanamountain.blogspot.com.

Pardamaza-Primout. El Bierzo. 20/05/12. Youtube.com.

Páramo del Sil, espacio poético

Panorámica de Páramo del Sil. Foto: Manuel Cuenya.

Panorámica de Páramo del Sil. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

Aprovechando que Páramo del Sil, por cuarto año consecutivo, celebra su magosto y la feria artesanal, me puse en contacto con el escritor Manuel Cuenya, del que días antes había descubierto causalmente un artículo sobre este pueblo minero del norte berciano. Cuenya lo escribió poco antes de llevar a cabo uno de sus recurrentes viajes, en esta ocasión a Berlín, y yo hoy lo presento aquí, para disfrute del lector, esperando que sea de su agrado tanto como lo fue del mío.

Un ecologista en El Bierzo.

Páramo del Sil, espacio poético, por Manuel Cuenya.

Casa señorial en Páramo del Sil. Foto: Manuel-Cuenya.

Casa señorial en Páramo del Sil. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

Páramo, cuya sonoridad me devuelve a algún sitio legendario, es término con una gran variedad de significantes, entre ellos, Pedro Páramo, el título de la novela de Rulfo. Me gusta esta palabra y me entusiasma este pueblo del Alto Bierzo, en el valle del Sil, sobre todo desde que descubriera que el poeta Ángel González pasó una larga temporada de su vida –unos tres años– en esta tierra. Que el insigne poeta astur eligiera este lugar me resulta, cuando menos, sorprendente, aunque al parecer a su hermana la habían destinado, por sus ideas republicanas, a ejercer como maestra en Páramo del Sil, aunque mejor sería decir “condenada a pena de destierro”, mientras, él andaba aquejado de tuberculosis pulmonar, “con el miedo todavía pegado a los talones”. Hablamos del año de 1943, en plena posguerra incivil.

Algún médico de la época debió recomendarle, al aún joven González, este bello pueblo del Sil para curarse de su enfermedad. Un sitio, Páramo, apropiado para espantar la tisis y aun otras dolencias, ya que se trata de un lugar tranquilo, de aguas cristalinas y clima sano, aunque frío en invierno, donde se respira o debía respirar aire puro.

Vista del pueblo de Primout cerca del río. 15 sept. 2013. Foto: Enrique L. Manzano.

Vista del pueblo de Primout cerca del río. 2015. Foto: Enrique L. Manzano.

Pues aquí que vino a parar, el que luego sería maestro -en el año de 1946, después de su restablecimiento, y al menos durante un curso-, en la aldea de Primout (perteneciente al municipio de Páramo del Sil), “donde cuenta la leyenda que “nunca se viou el sol”, un pueblo perdido y casi abandonado en las estribaciones de la sierra de Gistredo, que en alguna ocasión tuve el gusto de visitar -antes de que decidieran asentarse como comuna algunos “ecoaldeistas” (algo que no prosperó).

Ángel González cuenta que este espacio -impregnado de soledad, bosques de abedules y gobernado por una forma comunal conocida como Consejo abierto, en la que prevalecía una democracia directa a toque de campana-, le sirvió como inspiración. La soledad –traducida en días muy cortos, noches muy largas, tiempo para meditar y observar toda una vida nueva-, como fuente de emociones intensas, en la que el excelso poeta debió beber a gusto, porque cuando se fue, lo hizo con pena, y aun con la idea de volver, aunque sabía que era una idea irrealizable, utópica. Abandonó Primout a primeros de mayo de 1947. Por cierto, el nombre de Primout, aparte de resonancias galas, me invita a fantasear con algún lugar de cuento de hadas y de gnomos.
Catoute.

La cima desolada del mítico Catoute. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

La cima desolada del mítico Catoute. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

Páramo del Sil, “pueblo minero, un poco ganadero y un poco agrícola”, que diría el poeta, es también uno de los puntos de partida hacia el Catoute, símbolo de la alta montaña, considerado hasta hace bien poco como el techo del Bierzo, aunque en los últimos tiempos el pico Valdeiglesias (con 2136 metros, en el municipio de Palacios del Sil), sea reconocido como el más elevado de la comarca berciana.

Para los amantes de la alta montaña conviene señalar que, en ruta hacia el pico Catoute, el excursionista se encontrará con la aldea de Salentinos, en otros tiempos casi deshabitada, y que en estos últimos años ha recuperado, por fortuna, el pulso vital.

Merece una visita antes de emprender y empinar camino en busca del mirador del Bierzo: el Catoute, con sus 2117 metros, como el pico de tus sueños.

La ruta del Catoute.

Información sobre la ruta del Catoute. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

Información sobre la ruta del Catoute. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

Echa uno en falta, todo hay que decirlo, que el poeta Ángel González no hiciera referencia –o al menos no me consta- ni a Salentinos ni al Catoute, tal vez porque no los visitara. No debemos olvidar que llegó a Páramo del Sil para curarse de una tuberculosis pulmonar, que requería de todo el reposo del mundo.

Lo que sí recuerda, con extrañeza –asegura el poeta-, es su estancia en Páramo del Sil, porque más que ver el mundo lo oía: “por mi ventana entraba el rumor del campo: retazos de conversaciones, las campanas de la iglesia cuyo sentido no tardé en adivinar, las esquilas de los rebaños que iban y venían del establo al monte, el fondo sonoro más adecuado para leer con pasión a Juan Ramón Jiménez”.

Fueron tres años excepcionales, “raros”, que pasó leyendo y escribiendo, estudiando música, dibujando, a la vez que había comenzado la carrera de Derecho con desgana en la Universidad de Oviedo, su ciudad natal.

Páramo del Sil.

Libro de piedra en Páramo del Si. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

Libro de piedra en Páramo del Si. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

El balance final de su estancia en Páramo del Sil fue muy positivo, allí respiró el aire que le devolvió la salud y en este pueblo hizo su aprendizaje de poeta. Casi nada. Creo que algún día, en esta localidad del Bierzo Alto, tendrían que rendirle homenaje, como se merece, a este sublime poeta.

Publicado originariamente por Manuel Cuenya en su blog personal, el día 27 de septiembre de 2010.

El Bierzo, un país rico en aromas y perfumes inolvidables

“La mejor época para recoger y conservar plantas aromáticas y medicinales comienza en abril y mayo y se prolonga hasta el otoño”.

Ahora, que todavía nos encontramos en una época adecuada para la recolección, abro paso con este artículo al escritor de nuestra tierra Manuel Cuenya, dispuesto a hablarnos sobre aromas y perfumes bercianos. Espero que sirva para despertar en alguno de los lectores el deseo de conocer El Bierzo y también, de paso, para incitarle a buscar un poco más de información sobre estos temas. O si ya los conoce, para que se  lance al monte dispuesto a recolectar alguna de estas plantas que, con sus perfumes inconfundibles, nos ayudan a dulcificar nuestra existencia y nos ofrecen instantes olfativos de una intensidad sin par.

Un ecologista en El Bierzo.

Bierzo aromático, por Manuel Cuenya.

Cada país, cada ciudad, cada rincón, cada casa, y por supuesto cada persona suelen tener un olor característico, por el que se le diferencia y se le reconoce, y El Bierzo, que es una comarca singular dentro de la provincia leonesa, cuenta con su propio aroma, como quedó presente y patente en una de las más importantes ferias internacionales de turismo, donde el Consejo Comarcal del Bierzo hizo promoción del “perfume berciano”, lo que resulta algo verdaderamente evocador y coloca a nuestra comarca en una posición privilegiada en el apasionante mundo de las fragancias, la esencia del Noroeste, como ya se ha dicho de un modo harto lírico, eslogan inspirado al parecer en Viaje a una provincia interior, del escritor con raíces bercianas, Guerra Garrido, que por lo demás hace patria, o mejor dicho matria, como a buen seguro diría la poeta Marifé Santiago. O como bien podría cantarnos Caetano Veloso. A uno, dicha sea la verdad, también le gusta ver, sentir el Bierzo como una matria, espacio de ensoñación, al que volvemos, cual si regresáramos al útero o bien a la caverna, como me recordó en una ocasión el maestro Gustavo Bueno. El Bierzo es ese lugar, tal vez idealizado en la distancia, al que uno retorna en busca de lo primigenio y esa esencia que impregnó para siempre nuestro espíritu.

No es mala idea vender la fragancia berciana para que el personal de dentro y fuera se embriague con sus efluvios, y se enamore como loco de esta región que huele a color verde y a tierra medular con sabor a rojo, como rojos son sus pimientos asados y sus botillos ahumados con leña de roble y de encina, genuinas señas de identidad gastronómica. No en vano, el Festival Nacional del Botillo, que tiene lugar en la capital del Bierzo Alto, atrae a gentes de muy diferentes lugares.

La verdad es que uno tiende a enamorarse de algo o de alguien por su aroma, digamos natural, aunque en ocasiones un perfume elaborado y sugerente puede encender e incendiar nuestra libido y trastocarnos el alma, y es entonces cuando comenzamos a entender que el amor sea nomás una cuestión de feromonas, un asunto neuroquímico, lo que nos devuelve a nuestra condición de animalitos.

Que uno se enamora de un olor es algo cierto, aunque intervengan otros factores, que tampoco vamos a negarlos. A veces basta con un olor para que construyamos todo un mundo, y al decir esto me viene a la memoria el diabólico personaje de la novela de Süskind, ‘El perfume’, que acaba asesinando a varias jovencitas vírgenes en busca de sus fluidos corporales, el potingue mágico, que le permita obtener el perfume definitivo, con el fin de subyugar a la humanidad. Curiosamente, Grenouille, el protagonista de esta historia, aunque posee un olfato extraordinario, es feúcho y defectuoso, no tiene olor, lo que lo convierte en un ser siniestro, anormal, no querido por nadie. De ahí su interés en atraer la atención de los demás. En el fondo, todos necesitamos sentirnos queridos, porque el Eros, dislocado entre el dinero y el Tánatos, sigue moviendo el mundo, al menos por ahora. De lo contrario, ya hubiéramos acabado con la especie humana y con la Tierra.

Y El Bierzo, esencia del Noroeste, también aspira a ser amado por sus bellos bálsamos, los que nos siguen arrullando en los bosques encantados de nuestros sueños, como el hayedo de Busmayor, el mirador de Corullón o la Sierra de Gistredo, donde aún canta por fortuna el urogallo y campa el oso pardo en las brañas de Pardamaza y Primout.

Sin embargo, no debemos dejarnos engatusar por las sanas y perfumadas apariencias, tras las que se esconden fumarolas térmicas y óxidos de zinc contaminantes, que nos atufan el aire y castigan nuestros árboles frutales, nuestra naturaleza esplendorosa, y esos hedores provenientes de la incineración de neumáticos, harinas y grasas animales, que acabarán intoxicándonos, lo que atenta contra ese Bierzo idílico, que queremos y debemos enseñar a los visitantes para enamorarlos de verdad. Bierzo aromático, Bierzo que enamora.

Comentario por Emeve el 15/08/2009.

Pero, ¿este sitio es real? Parece un sueño… qué lujo vivir allí. Gracias por invitarme.

Comentario por Marta Luz Arango Dávila el 16/08/2009.

El olor es esencial para viajar en el tiempo y la distancia. Cuántas veces un olor no nos ha trasportado a la niñez vertiginosamente. El olor de la guayaba, del romero, de la lavanda y de tantos matices de otras tantas olorosas de los montes, nos remite a paisajes maravillosos. Cada día en que en las huertas bercianas se recoge el tomate pienso que no hay aroma tan envolvente y voluptuoso. Es una pena que hayamos perdido la capacidad de olernos y que ofrezcamos al otro un olor artificial.