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El Bierzo: excursión Molinaseca – Puentes de Mal Paso

La Puente Grande de Malpaso. Molinaseca, 1 nov. 2011. Foto: Enrique L. Manzano.

La Puente Grande de Malpaso. Molinaseca, 1 nov. 2011. Foto: Enrique L. Manzano.

Las Puentes de Mal Paso es el nombre que reciben dos puentes de piedra situados en la senda que une Riego de Ambrós con Molinaseca, en la comarca del Bierzo (León).

Algunas fuentes los sitúan en la ruta por donde pasaba la calzada romana de Astúrica, la cual comunicaba Astorga con Lugo. Algo que no parece muy acreditado. De hecho, todo indica que su construción fuera bastante posterior, probablemente de origen medieval,  y que respondería a la necesidad de facilitar el paso a los peregrinos que transitaban por el llamado “Camino francés” en dirección hacia Santiago de Compostela.

Desde el punto de vista excursionista podemos considerar esta ruta como muy interesante, ya que aúna historia y naturaleza en una equilibrada simbiosis que nos permite aproximarnos anímicamente y con cierta facilidad a tiempos muy remotos. Y a otros no tanto, como veremos.

Peregrinos en ruta a Santiago de Compostela. Artehistoria.com.

Peregrinos en ruta a Santiago de Compostela. Artehistoria.com.

La zona de Las Puentes de Mal Paso (o de Malpaso), muy apartada, todavía conserva todavía un halo misterioso, tal vez debido a la frondosidad del lugar, al que probablemente seremos sensibles. Sin duda no nos resultará difícil imaginar los inconmensurables peligros y penalidades a los que se enfrentaban, los peregrinos, especialmente en invierno cuando por estas tierras abundaban los lobos, en su búsqueda espiritual del perdón jacobeo.

Por otro lado, estamos ante una excursión bastante sencilla de realizar, que cabe situar casi al alcance de casi todo el mundo, puesto que no presenta grandes desniveles pese a las airosas vistas que ofrece de la montaña aquiliana y del valle del río Meruelo, cuyo cauce seguieremos continuamente desde las alturas hasta el puente más grande. Con todo, hay algunos repechones que exigen buenos pulmones.

Como quiera que a todo el mundo suele llamarle la atención el artículo que acompaña a los puentes precisaré que se trata de una reminescencia lingüistica que guarda relación con el hecho que en latín ‘puente’ es femenino.

El guerrillero antifranquista Manuel Girón Bazán. Fotolog.com.

El guerrillero antifranquista Manuel Girón Bazán. Fotolog.com.

Como curiosidad histórica comentaré que, tras el final de la Guerra Civil Española, las características geográficas de este agreste espacio motivaron que sirviera como refugio del maquis. Precisamente, y según cuentan los cronistas, fue en las proximidades de uno de estos puentes, la ‘Puente Grande’,  donde se consumó el traicionero asesinato de Manuel Girón Bazán, uno de los guerrilleros antifranquistas más destacados. Todavía hoy todo un mito para los habitantes de la comarca berciana.

La ruta de Las Puentes también se puede iniciar en Riego de Ambrós o Lombillo, aunque en el caso que nos concierne hayamos elegido hacerlo desde Molinaseca. Una población sin duda relativamente mucho más importante en tiempos pasados y que ha sabido conservar su antiguo encanto. De hecho, recorrer sus calles más antiguas ya es de por sí motivo más que suficiente para visitarlo, pero en verano además es posible bañarse en la presa fluvial que represa las frías aguas del Meruelo en esa estación. La fiesta del agua es otro momento indicado para visitar Molinaseca, aunque para esto haya que estar dispuesto a ser rociado intempestivamente con un buen caldero del preciado elemento líquido.

El puente romano de Molina. punto de inicio de la excursión.  Molinaseca, 30 agosto 2008. Foto: Enrique López Manzano.

El puente romano de Molina. punto de inicio de la excursión. Molinaseca, 30 agosto 2008. Foto: Enrique López Manzano.

Un buen punto de comienzo de la ruta a Las Puentes es el puente romano sobre el río Meruelo, que exhibe con orgullo sus elegantes y robustos arcos de mampostería. Desde allí tan sólo nos queda seguir el PR LE-42, que está correctamente señalizado en este lugar, para alcanzar el punto elegido.

E esta misma senda la que permite llegar hasta Riego de Ambrós, una vez atravesados los puentes. Una caminada que supone una distancia añadida equivalente a la realizada hasta entonces. En este caso una posibilidad es la de contar con dos coches para así poder regresar sin excesivo cansancio a Molinaseca. Pero también existe la posibilidad de realizar una excursión circular volviendo a pie desde Riego de Ambrós a Molinaseca, en este caso siguiendo el otro camino de Santiago alternativo, ciertamente el más concurrido, que sale también de esa pequeña población para descender en cierto modo paralelo al camino francés que hemos recorrido, aunque por otros paisajes. Sin duda se trata de una excursión altamente recomendada pero que exige una buena preparación física para realizar los aproximadamente catorce kilómetros que supone el recorrido.

El valle del Meruelo desde la senda de los Puentes de Mal Paso. Molinaseca, 30 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

El valle del Meruelo desde la senda de los Puentes de Mal Paso. Molinaseca, 30 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

En lo que concierne la ruta que hemos elegido realizar, quiero señalar que al principio trascurre por una bonita senda bordeada de nogales, castaños y fresnos, para luego avanzar por una especie de cornisa que discurre a lo largo de una de las laderas del valle ofreciendo extraordinarias vistas sobre el valle. Una vez alcanzadas los puentes, los más atrevidos quizás se animen a bajar hasta el cauce del río Meruelo para obtener alguna foto espectacular del airoso arco del más grande de ambos.

Es cerca de ‘la Puente Grande’, construida a medio kilómetro de la pequeña, que se sitúa la muerte de Quirón. La zona es también es un buen logar para recuperar fuerzas bebiendo o comiendo algún picapica o bocadillo con los que nos hayamos podido equipar. Resulta conveniente llevar alguna bebida, ya que no hay fuentes en el camino.

En caso de mal tiempo es mejor posponer la excursión, ya que no presenta abrigos naturales donde guarnecerse y la ruta puede volverse resbaladiza. A notar también la pequeña dificultad que supone el paso sobre la roca viva de un pequeño resalte situado pocos metros antes de la ‘Puente Pequeña’. Una pequeña dificultad que superaremos sin riesgo si atendemos a alguna mano amiga.

Un ecologista en El Bierzo.

La grandiosidad del valle del Meruelo. Molinaseca, 30 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

La grandiosidad del valle del Meruelo. Molinaseca, 30 agosto 2008. Foto: Enrique L. Manzano.

La excursión de ayer… ruta de las Puentes de Mal Paso. 14/07/08. Recetasmelilla.blogspot.com.

Las Puentes de Mal Paso. 05/11/13. Aventurasdeundominguero.blogspot.com.es.

Las Puentes de Malpaso. 2013. Wikiloc.com.

Las Puentes de Malpaso. 15/05/15. Onidrive.live.com. Pdf.

Una excursión en El Bierzo. Books.google.es. 1912. Capitán García Rey.

Matavenero, cruce de culturas y contraculturas

Una vivienda en Matavenero. 2010. Foto: Manuel Cuenya.

Una vivienda en Matavenero. 2010. Cuenyablogspot.com.es. Foto: Manuel Cuenya.

Confieso que he visitado Matavenero, el pueblo de los hippies -como lo llaman por aquí- en numerosas ocasiones. Apetece más hacerlo en verano, cuando el tiempo se tiñe de ese azul berciano tan propio de nuestra tierra y las horas del día son más largas. Me gusta la tranquilidad que allí se respira, y también el espíritu de una gente que parece vivir despreocupada de muchas cosas que a mí me parecen indispensables. Quizás por todo esto hace ya mucho tiempo que vengo pensando en la posibilidad de publicar un artículo sobre Matavenero en este blog.

Se puede acceder a Matavenero desde muchos lugares, pero siempre obligadamente a pie en el tramo final. En mi caso he emprendido la ruta hasta el pueblo desde puntos muy alejados entre sí, aunque la mayoría de las veces saliendo desde San Facundo (en las cercanías de Bembibre), que es la ruta a pie más recomendable. Pero, para los que les guste caminar por la montaña también les recomiendo que lo hagan saliendo desde territorios más alejados. Yo lo he hecho desde Paradasolana, pero también desde Riego de Ambrós, pasando en ambos casos por la deshabitada aldea de Castrillo del Monte. Una recomendación: no olviden el mapa.

Para los perezosos siempre les queda la posibilidad de acercarse a Matavenero en coche. Pueden hacerlo siguiendo una ancha pista que sale desde cerca de Foncebadón, en el camino de Santiago. También es el paseo más corto a pie, una vez abandonado el coche en un altozano, aunque también exige unos buenos zapatos.

En Matavenero he pasado algunos buenos momentos hablando con la gente del lugar, que me ha obsequiado generosamente con interesantes anécdotas de su nueva vida.

Da la casualidad de que el otro día me di de bruces con un artículo sobre el pueblo, publicado en un diario local. Y, aún acariciando, desde hace tiempo, el deseo de publicar algo personal sobre esta singular aldea me ha parecido aún más interesante darle la palabra al infatigable viajero y peculiar literato que es el berciano Manuel Cuenya, autor del escrito.

Un ecologista en El Bierzo.

Matavenero, cruce de culturas y contraculturas, por Manuel Cuenya.

Interior de la biblioteca en Matavenero. Fuente: Cuenyablogspot.com. Foto Manuel Cuenya.

Interior de la biblioteca en Matavenero. Cuenyablogspot.com.es. Foto: Manuel Cuenya.

Matavenero: pueblo del Alto Bierzo, en tiempos abandonado, y desde hace algo más de dos décadas resucitado por quienes decidieron, en su día, asentarse como eremitas de la posmodernidad en este lugar, construido en lo alto de la montaña, a más de mil metros de altitud. Mirador estupendo, desde el cual se tienen vistas muy bellas, algo que me hace recordar A Fonsagrada, en Lugo, donde también existe una ecoaldea de características similares (véase el magnífico documental ‘Elogio de la distancia’, “los del otro lado”).

Es probable que Matavenero o Mataveneiro (curioso nombre) sea más conocido fuera que dentro de la provincia leonesa, tal vez porque a la mayoría no les interesa en absoluto lo que se guisa en un poblado en el que viven unos seres, en su mayoría extranjeros que, aun resultando exóticos y hasta extravagantes, viven en su universo de fantasía, alejados del sistema castrador y del aparato burocrático de hipotecas y puterías miles en las que nos encontramos la mayoría de los mortales de la aldea o colmena globalizada. Una vez más, no interesa tener al personal descarriado, a su libre albedrío, sino bien atado, bajo control. Por eso, el tan cantado turismo rural y el desarrollo y potenciación de la ruralidad resulta un engañatolos, porque lo mejor, siempre de cara al sistema caníbal que nos asfixia, es tener adormecida a la población en el zoo urbano-animal. Todos hacinados en la posmaterialista abejera de los rascacielos expuestos al vaivén de las marejadas. ¿A quién le interesan unos tipos/as que van a su aire, que se dedican a cosas tan así como la música, las artesanías, a cuidar de sus animalitos, a los mercadillos, a vivir de un modo digamos contracultural? Por otro lado, quienes viven en esta ecoaldea prefieren pasar desapercibidos, que nadie los moleste ni los joda (fotos no, please), que no son monos de feria ni frikis sobre el trampolín de algún circo ambulante.

San Facundo, punto de partida de la ruta.

Panel indicador de la ruta de San Facundo al Pozo de las Hoyas y Matavenero. 31 agosto 2010. Foto: Manuel Cuenya.

Panel indicador de la ruta de San Facundo a Matavenero. 31 agosto 2010. Foto: M. Cuenya.

La ruta hasta Matavenero tomando como punto de partida la localidad de San Facundo -perteneciente al ayuntamiento de Torre del Bierzo- se me antoja realmente de una gran belleza. Por un sendero zigzagueante, siguiendo la vereda del río y en medio de una naturaleza espléndida, se llega a este poblado hippie donde se respira un ambiente tranquilo. Cabe la posibilidad, siempre atravesando algún pintoresco puente de madera, de alcanzar Matavenero directamente por la ladera derecha, o bien desviarse, hacia la izquierda, para llegar a Poibueno (algo ruinoso, aunque con alguna casa restaurada y una parte de su iglesia aparentemente en pie), y desde ahí trepar hasta la comuna de Matavenero.

Próximo a San Facundo, en la ruta hacia Poibueno, se halla el Pozo de Las Hoyas, donde merece la pena darse un chapuzón, al menos visual. En unas dos horas, sin prisa y recreándose en el paisaje, se llega a Matavenero. La vuelta, ya en descenso por la margen izquierda del río, se puede hacer en poco más de una hora.

Comunidad internacional.

Carpa para juegos infantiles en Matavenero. 2010. Fuente Cuenya.blogspot.com. Foto: Manuel Cuenya.

Carpa para juegos infantiles en Matavenero. 2010. Cuenya.blogspot.com.es. Foto: Manuel Cuenya.

En la actualidad, Matavenero cuenta con un total de setenta personas, casi todos y todas provenientes de diferentes países de Europa, entre ellos, Alemania, Suiza, Italia, Francia o Escandinavia, aunque también hay algunos españoles, e incluso alguna chica ponferradina.

En un principio, año de 1989, sus nuevos pobladores se instalaron en tiendas indias, pero poco a poco han ido construyendo y reconstruyendo sus propias casitas, algunas de cuento, con sus placas solares y todo lo necesario para sobrevivir a las duras condiciones climáticas del invierno, que de seguro lo son. Puro bucolismo rayado por las heladas y las nieves invernales. Pues no todo es orgasmo en el monte de los oréganos.

Alejados, pues, de aquello que huele a urbanidad y artificio, en medio del corazón sagrado de la montaña, los matavenerinos, ecologistas y naturistas, están en la vena contracultural, en contacto directo con la naturaleza y lo natural, aunque de vez en cuando se rocen -es inevitable- con el malestar de la cultura (por decirlo al más puro estilo freudiano). Pues los niñitos también van a la escuela, y cuentan con una biblioteca.

Sin embargo, y en la actualidad, no tienen ningún profesional de la medicina, lo que les vendría muy bien de cara a alguna urgencia sanitaria. La comunidad, en cambio, dispone de un chiringuito, un bar que regenta Karl, y en el que se pueden degustar unas suculentas Okara-burguer hechas con soja y revestidas con queso fundido.

Confieso mi admiración y simpatía por esta gente y su capacidad para vivir así, en estas condiciones, que no deben ser del color rosa de las pijerías andantes y fresita. “Jo, tía, qué fuerte, no”. Capaces como han sido de romper con su anterior vida, quizá más reglada y mil veces más consumista.

Interior del bar. Matavenero. Fuente: cuenyablogspot.com.es. Foto: Manuel Cuenya.

Interior del bar. Matavenero. Fuente: cuenyablogspot.com.es. Foto: M. Cuenya.

El alemán Karl, uno de los primeros en llegar a Matavenero, cuenta que tienen contacto con varios países, entre otros con Méjico, donde se están creando iniciativas similares. Los primeros “repobladores” de esta aldea ecológica del Alto Bierzo, influidos por el Movimiento Arco Iris de Europa, llegaron, aparte de Alemania como Karl, del interesante barrio de Christianía en Copenhague, cuya visita se me hace casi imprescindible para quien se dé una vuelta por esta bella ciudad danesa.

Ecoaldea de Matavenero – León. Vivaleon.com.