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Garoña: ¿el siguiente Fukushima o Chernóbil?

'No más fukushima'. Protesta en Garoña de Greenpeace. Greenpeace.org.

‘No más fukushima’. Protesta en Garoña de Greenpeace. Greenpeace.org.

He citado en el titular a estos dos últimos desastres nucleares por ser los de más reciente memoria y lamentablemente de los más graves acaecidos. Pero la lista de accidentes que no estaba previsto que ocurriesen, y que en teoría no podían ocurrir, es muy, muy, larga.

En diversas ocasiones he tratando el tema y el caso de Garoña en particular, sobre cuya central he escrito que no debería alargarse su vida útil más allá de los cuarenta años de servicio, ni tampoco improvisar experimentos que puedan acabar trágicamente. En este sentido recuerdo la célebre recomendación realizada por el filósofo y escritor Miguel de Unamuno, quien fuera tres veces rector de la Universidad de Salamanca, en cierta ocasión: “Mire usted, los experimentos hágalos con gaseosa y en su casa”.

Quiero decir con esto que hay experimentos no sólo prohibidos, sino prohibidísimos, y que ciertos asuntos no dejan espacio para ensayos de aprendiz de brujo, porque lo que está en juego es demasiado importante para correr riesgo alguno.

El radio de acción de un posible accidente nuclear en Garoña. 2009. Fuente: inigoortizdeguzman.wordpress.com.

El radio de acción de un posible accidente nuclear en Garoña. 2009: Inigoortizdeguzman.com.

Un posible accidente nuclear en Garoña (Burgos), que tiene la misma tecnología nuclear que Fukoshima pero mucho más antigua, tendría efectos en La Rioja y Vizcaya, con su capital Vitoria incluida, además de contaminar el agua del Ebro y del embalse de Ulibarri-Gamboa, del que bebe una buena parte del País Vasco (Bilbao). La contaminación llegaría incluso hasta Aragón.

Viene este comentario a cuento del titular publicado ayer enEl País’, anunciando que el Centro de Seguridad Nuclear (CSN) vuelve a la carga con la propuesta de reapertura de la central nuclear de Garoña, por más que ésta corresponda a un modelo anticuado y esté debidamente amortizada.

Para mí, detrás de la noticia se ocultauna vez más la codicia. En este caso la de  Nuclenor, que es la titular de la planta, una empresa integrada a partes iguales por las eléctricas Endesa e Iberdrola. Éstas no quieren desistir en el empeño de sacarle aún mayor tajada a lo que ya está sobradamente amortizado. Algo que, por supuesto, no se debería permitir.

Alegarán algunos que estoy hablando a la ligera de quienes tienen la responsabilidad de velar por nuestra seguridad, como es el caso de los trabajadores del Centro de Seguridad Nuclear (CSN), o los mismos ingenieros de Endesa e Iberdrola. Que conste que sobre su preparación y profesionalidad no me caben dudas, pero sí las albergo en lo que se refiere a su ética, condicionada como se encuentra ésta, -como suele suceder en cuanto abordamos el tema de lo humano-, a los intereses económicos. En este sentido citaré uno de los principios del escritor estadounidense y ganador del Premio Pulitzer (1943), Upton Sinclair: “Es difícil lograr que alguien comprenda algo cuando su sueldo depende de que no lo comprenda”.

Recordaré aquí también que cuando se produjeron graves hechos en la central nuclear de Ascó (2007), propiedad al 100% de Endesa, los vecinos no fueron inmediatamente alertados de ellos y que la dirección de la planta atómica retardó el aviso de los problemas al CSN. Quiero decir con esto que hoy, como ayer, no tenemos seguridad alguna de que los inmediatamente afectados por un posible escape nuclear sean avisados a tiempo.

Los intereses de las eléctricas por delante de los ciudadanos.

Protesta contra la reapertura de Garoña el pasado diciembre en Vitoria. Elpais.com. Foto: L. Rico.

Protesta contra la reapertura de Garoña el pasado diciembre en Vitoria. Elpais.com. Foto: L. Rico.

Reconozco que, detrás de estos movimientos en torno a la reapertura de la central, sólo veo intereses económicos que muy poco tienen que ver con el beneficio general. Estamos frente a una central que es la más antigua de España, que fue inaugurada hace 44 años y que tiene una producción eléctrica bastante limitada (500 megawatios). De hecho,  su cierre, -hace tres años-, no significó ningún desarreglo en el sistema eléctrico español, que se encuentra sobredimensionado.

La importancia del tema, a nivel social es relevante. Y eso parece haberlo comprendido muy bien el Partido Popular, y sus asesores populares y socialistas en las grandes eléctricas (las conocidas como puertas giratorias), como para que se obviara el debate social hasta superadas las elecciones generales. Metidos como se encuentran actualmente los partidos políticos en el embrollo de la constitución de un nuevo gobierno, por lo visto a alguien le ha parecido que ahora era un buen momento para sacar adelante este asunto.

Otro elemento importante a tener en consideración es que de reabrirse la central se marcaría un precedente que veo como muy peligroso. De hecho, tal vez esté ahí la clave de la petición de esta continuidad. Los expertos consideran que una aprobación podría actuar como punta de lanza para las otras cinco centrales que conforman el sector nuclear en España. Y todo ello sin abrir un pertinente debate público.

Nuclenor lo tiuene claro: quiere que el Ministerio de Industria le conceda 17 años más de funcionamiento. Una ampliación a la que Industria ha respondido dando varios pasos para permitirla. Aunque entes será necesario que el CSN dé su visto bueno.

El pleno del Consejo nuclear aprobó, en noviembre pasado, una modificación sobre las curvas de presión de la vasija del reactor de Garoña, uno de los requisitos exigidos para la continuidad de la planta. En cuanto a los demás (modificaciones del sistema eléctrico de la central y del edificio de almacenamiento de material usado, además de una revisión de las especificaciones técnicas de funcionamiento) serán aprobados probablemente hoy miércoles, gracias a los votos del Partido Popular, que tiene el control.

De hecho, este mismo partido es el que el 21 de febrero de 2014 aprobó un real decreto que establece que el cierre de las centrales solo será definitivo cuando se produzca por motivos de seguridad. Una reforma cuyo objetivo no era otro que permitir una ulterior reapertura de la central de Garoña y que fue catalogada como “muy positiva” por Nuclenor.

Tanto el PSOE, como Izquierda Unida y Podemos, ya se han manifestado partidarios de que la vida útil de las centrales nucleares no se prolongue más allá de los 40 años.  Sin embargo, recordaré aquí que los socialistas estando José Luis Zapatero al frente del país, y siendo Miguel Sebastián ministro de Industria, ya se aprobó y produjo un alargo de la vida útil de la central. Para Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, lo que quiere conseguir el Partido Popular es “atar las manos del Gobierno que entrará”.

En este contexto, tal y como dije, esal ministerio de Industria  al que le corresponde conceder la autorización final. Lo que de hecho significa que el proceso de reapertura tendría que concluir con una decisión política. De ahí que el nuevo mapa electoral resulte determinante en este caso.

En este asunto el portavoz de Equo y diputado por Podemos en el Congreso, Juan López de Uralde, ha manifestado una opinión muy clara sobre el mismo: “Es indecente que un Gobierno en funciones esté actuando así en el proceso para reabrir”.

En cuanto a Ciudadanos, el partido naranja ha preferido mostrarse prudente y ambiguo. David López, su coordinador de Medio Ambiente y Energía, ha planteado así la cuestión:“Lo más lógico sería no reabrir Garoña por criterios de seguridad, económicos y de sensibilidad social, pero no seremos dogmáticos y esperaremos al dictamen del CSN y analizaremos otros factores asociados”.

El rechazo a la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) ha acercado al PSOE y Podemos en el Congreso de los Diputados. Ambos partidos, aunque por separado, presentarán proposiciones no de ley a la Mesa del Congreso en las que instan a que no se reabra esta central.

Por su parte, Greenpeace publicó ayer un artículo en su página oficial en la que se reafirma en su oposición a la apertura de la central.

Un ecologista en El Bierzo.

'Garona cierre ya'. Protesta de greenpeace para exigir el cierre definitivo de Garoña. Greenpeace.org.

‘Garona cierre ya’. Protesta de greenpeace para exigir el cierre definitivo de Garoña. Greenpeace.org.

El CSN impulsa la reapertura de la central nuclear de Garoña. 19/01/16. Elpais.com.

Nuclenor solicita alargar la vida de la central de Garoña 17 años más. 27/05/14. Elpais.com.

Tras tres años parada Garoña ha demostrado que es innecesaria para el sistema eléctrico. 18/12/15. Greenpeace.org.

La central de Garoña ya tiene una ley a medida para reabrir. 22/02/14. Elpais.com.

El rechazo a reabrir la central nuclear de Garoña une a PSOE y Podemos. 20/01/16. Elpais.com.

Garoña: ¿una jugada maestra del PP, Iberdrola y Endesa?
19/01/16. Greenpeace.org.

Más de 200 personalidades firman un manifiesto a favor del cierre de Garoña

Más de dos centenares de personalidades vinculadas al mundo de la cultura, la comunicación, el arte, la universidad, la política o el sindicalismo, han firmado un manifiesto presentado por Ecologistas en Acción y Greenpeace ayer en Madrid pidiendo el cierre de Garoña. El permiso de explotación de la central nuclear expira el próximo día 5 de julio.

El manifiesto afirma que la central nuclear está sobradamente amortizada y que no hay ningún obstáculo económico que impida cerrarla. La rueda de prensa estuvo presidida por Jorge Riechman, presidente de la Asociación Científicos por el Medio Ambiente, Joaquín Araújo, naturalista y escritor, y Fernando Colomo, director de cine.

En el documento se apuesta por las energías renovables señalando que es un sector que, además de sostenible, tiene una capacidad de creación de empleo muy superior a la nuclear. Entre los firmantes se encuentran numerosas personalidades: directores de cine como Víctor Erice; cantantes como Bebe, Amparanoia, Kiko Veneno o el grupo M-clan; actores como Jordi Rebellón y Marta Belenguer; escritores como Manuel Rivas, Bernardo Atxaga y Rosa Regás; el coordinador general de IU, Cayo Lara, Joan Herrera (ICV-Els Verds), Gaspar Llamazares (IU) y el portavoz de medio ambiente del PSOE, Hugo Morán.

A la reivindicación se han sumado se la práctica totalidad de las ONG’s medioambientales españolas, así como representantes de empresas de energías renovables, sindicatos (aunque no UGT, ni CCOO, salvo en el País Vasco) y profesionales independientes.

Los firmantes han solicitado al gobierno que cumpla su compromiso electoral de abandonar paulatinamente la energía nuclear. Los ecologistas defienden además que el cierre de Garoña no perjudicará al empleo porque considera que el desmantelamiento de una central es un proceso largo y generador de puestos de trabajo. “Cuando se cerró Vandellós I, más de 2.500 personas estuvieron implicadas en su desmantelamiento durante año”, dijo Juan López de Uralde, director de Greenpeace España. Por el momento, la campaña del grupo http://www.yosoyantinuclear.org lleva recogidas más de 70.000 firmas.

Hace días, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió un informe no vinculante favorable a una prórroga del funcionamiento de la planta de diez años  más, al considerarla suficientemente segura. Ahora, el Gobierno deberá decidir – a más tardar el día 5 de julio – entre prorrogar o negar el permiso a Garoña, que es propiedad del consorcio formado por Iberdrola y Endesa y que fue diseñada para  una vida útil de 40 años. Recientemente el Ministerio de Industria solicitó al máximo organismo nuclear un informe de última hora para estudiar la posibilidad de ampliar la licencia de la planta atómica durante dos, cuatro o seis años más.

El Partido Popular (PP) se ha mostrado siempre partidario de prolongar la vida útil de la nuclear hasta el máximo de lo legalmente permitido, y también de abrir un debate sobre todas las energías, incluida la nuclear. Una postura que también ha defendido públicamente el ex presidente socialista Felipe González.

Actualmente, las ocho centrales nucleares españolas producen en torno al 20 por ciento de la electricidad que consume el país.

Ecologistas en Acción y Greenpeace presentan al ministerio de Industria la llave que cerrará Garoña.

La lucha por el cierre o no de la central nuclear se  trasladó ayer a Madrid. El día 24 empleados de la planta nuclear y ecologistas se manifestaron en la capital, aunque sin llegar a coincidir.

Los trabajadores trasladaron al Congreso de los Diputados su reivindicación de mantener la planta en funcionamiento todo el tiempo que el CSN admita. También hicieron llegar al ministro de Industria, Miguel Sebastián, 25.000 firmas a favor de su continuidad.

Por su parte, una treintena de activistas de Ecologistas en Acción y Greenpeace acudieron al Ministerio de Industria para entregar a su titular, aunque fuera de forma simbólica, la llave que le permita cerrar la planta de la discordia. Luis González Reyes, coordinador de Ecologistas en Acción, proclamó que era innecesario mantener abierta la central cuando “un tercio de la energía eléctrica que generan las centrales españolas es exportado a Francia”.

El documento entregado por los ecologistas expone además otra serie de motivos para cerrar Garoña, como son la necesidad de “evitar el riesgo de un accidente nuclear, que tendría consecuencias desastrosas” y de poner fin a la “radioactividad que Garoña emite regularmente contaminando la atmósfera y el río Ebro”.

Manifiesto ecologista por el cierre de la central nuclear de Garoña.

Rueda de prensa de Greenpeace y Ecologistas en Acción a favor del cierre de Garoña . Madrid, 23 jun. 2009. Fuente: greenpeace.org.“La central nuclear de Santa Mª de Garoña (Burgos) es una instalación insegura y totalmente prescindible gracias a la aportación de las energías renovables. El próximo día 5 de julio finaliza su permiso de explotación. Esta central está sobradamente amortizada desde hace años. No hay ningún obstáculo económico que impida cerrarla, salvo los intereses económicos de las compañías eléctricas propietarias, Iberdrola y Endesa, que quieren seguir lucrándose con esta vieja central aunque sea a costa de exponer a la población y al medio ambiente al riesgo de sufrir un accidente nuclear. Por último, consideramos que el cierre de la planta no perjudicará al empleo porque el desmantelamiento de una central es un proceso largo y generador de puestos de trabajo. Además, el sector de las energías renovables tiene una capacidad de creación de empleo muy superior al sector nuclear ya que, de todas las formas de producir energía, la nuclear es la que crea menos puestos de trabajo.

Razones para el cierre de la nuclear de Garoña:

• Evitar el riesgo de un accidente nuclear en esta central, que tendría consecuencias desastrosas. • Acabar con la radiactividad que Garoña emite regularmente al medio ambiente contaminando la atmósfera y el río Ebro, y que es nociva para la salud y el medio ambiente. • Dejar de producir residuos radiactivos de baja, media y alta actividad, con el objetivo de no agravar este problema sin solución que tienen todas las centrales nucleares. • Conseguir que la central nuclear de Garoña deje de ser un monocultivo industrial en el valle de Tobalina que impide un verdadero desarrollo económico sostenible en la zona. • Escuchar a la mayoría ciudadana que reclama su cierre, junto a numerosas organizaciones sociales, ecologistas, sindicales, vecinales, políticas e instituciones. • Eliminar el obstáculo que supone la energía nuclear para poder avanzar y alcanzar un modelo energético 100% renovable y eficiente.

Por ello, pido al gobierno que ordene el cierre inmediato y definitivo de la central nuclear de Garoña, en cumplimiento de su compromiso electoral y de investidura de abandonar la energía nuclear”.

Algunos de los más de 200 firmantes del manifiesto.

Ámbito cultural:

Amparanoia (cantante), Joaquín Araújo (naturalista), Rosa Regás, Manuel Rivas, Bernardo Atxaga, Joxe Iriarte Bikila, José Antonio Garriga Vela, Belén Gopegui, Pepa Mosquera, Antonio Soler, Iban Zaldúa (escritores), Bebe (cantante), Coti Sorokin (cantante y compositor), Ojos de brujo, M-clan, Kiko Veneno, Enrique Villarreal/ Barricada (músicos), Marta Belenguer, Daniel Guzmán, Silvia Marsó, Pep Planas, Jordi Rebellón, Txema Sandoval (actores), Rogelio López Cuenca (artista), Carmen Sarmiento Fernado Berlín, Jordi Bigues, Montse Cano González, Julio Flor, José Luis Gallego, Miguel Jara, Sofia Menéndez, Sergio de Otto, Matthew Tree, Ignacio Carrión (periodistas), Ferrán Montesa (Le Monde Diplomatique), Fernando Colomo, Víctor Érice, José Antonio Quirós (directores de cine), Pilar del Río (Fundación José Saramago), Carles Romeu (humorista gráfico), Jon Sobrino (teólogo y sacerdote jesuita).

Universidad y científicos:

Iñaki Bárcena (profesor UPV/EHU), Javier Benayas del Álamo (UAM), Roberto Bermejo (economía aplicada UPV/EHU), Ignasi Carreras (ingeniero industrial), Francisco Castejón (físico nuclear), Priscilla Cañizares (investigadora UAB), Miren Etxezarreta (catedrática UAB), Manuel Gómez (catedrático), Pablo de Olavide, Helen Groome (doctora en geografía), Jon Landeta (economía UPV/EHU), David Llistar (cátedra Unesco de ‘sostenibilitat’ UPB), Salvador López (UNED), Antoni Lloret (doctor ciencias físicas), Félix Moreno (investigador universidad de Córdoba), Mercedes Pardo (Comité Español de Investigación en el Cambio Global), Jaime Pastor (UNED), Miquel Porta (catedrático UAB), Jorge Riechmann (CIMA), Eduard Rodríguez (investigador CSIC), Antonio Serrano (catedrático UPV), Manuel Silva (ingeniero industrial universidad de Sevilla), Joan David Tàbara (Institute of Environmental Science and Technology), Carlos Taibo (profesor ciencia política UAM), Koldo Unceta (catedrático economía aplicada UPV/EHU) y Ramón Zallo (catedrático UPV/EHU).

Ámbito político:

Álvaro Abril (PSOE), David Hammerstein (ex-eurodiputado Los Verdes), Cayo Lara (coordinador general IU), Gaspar Llamazares (diputado IU), Joan Herrera (diputado ICV-Els Verds), Hugo Morán (diputado PSOE)y Raúl Romeva (diputado ICV-Els Verds).

Organizaciones ecologistas:

Juan López de Uralde (Greenpeace España), Carlos Bravo (Greenpeace), Luis González Reyes (Ecologistas en Acción), Marciá Blazques (gobierno/ Baleares), Chema Catarineu (Anse/ Murcia), José Ángel Herrera (Arca/ Cantabria), Juan Carlos del Olmo (WWF), Jordi Miralles (Fundación Terra), Liliane Spendeler (Amigos de la Tierra) y Alejando Sánchez (SEO/Birdlife).

Organización sociales y sindicales:

Jeromo Aguado (Plataforma Rural), Joaquín Alcalde (Cines Mundi), Alfons Banda (Fundació per la Pau), Pablo Cabrera (Comercio Justo), Francisco Casero Rodríguez (CAAE), Jacinto Cedacero (CGT), Ricardo García Zaldívar (ATTAC), Ainoa Iturbe (EHNE), Ana Etchenique, Conchy Martín Rey (CECU), Juana Labrador (SEAE), Miguel López Sierra (COAG), Iñaki Markiegi (Mundubat), Adolfo Muñoz (ELA/STV), Joaquín Nieto (Sustainlabour), Arcadi Oliveres (Justícia i Pau), Daniel Rubio (ASGECO), Olga Ruiz Legido (Facua), Augusto Serrano (STES) y Jesús Uzkundun (CCOO-Euskadi).

Profesionales y empresarios:

Daniel Beltrá (fotógrafo), Paula Farias (médico), Ramón Fernández (urbanista), Antonio Gastón (urbanista), Diego Gronda (arquitecto), José Manuel Naredo (economista), Antxon Olabe Egaña (economista), Laura Olaizola (directora de comunicación), Dolores Romano (ingeniera agrónoma) y María Luisa Toribio (bióloga).

Sector energético:

José Ignacio Ajón (Wagner solar, S. L.), Alberto Ceña (director Asociación Empresarial Eólica), Javier García Breva (Solynova energía), Juan de Dios Bornay (Bornay aerogeneradores), Xavier García Casals (ingeniero aeronáutico), Jaume Morrón (director de Dialec), Pep Puig (ingeniero industrial), Christoph Richter (Institute of Technical Thermodinamics), José Santamarta (director World Watch) y Manolo Vílchez (microempresario solar).

Un ecologista en El Bierzo.

Los ecologistas entregan a Industria la llave que “cierra” Garoña. 24/06/09. Elcorreodigital.com.

Se cumplen 30 años del asesinato de la ecologista Gladys del Estal

La joven donostiarra Gladys del Estal militaba en el Colectivo ecologista de Eguía (San Sebastián), y en los Comités Antinucleares de Euskadi. Trabajaba como programadora de informática y compaginaba su trabajo con sus estudios en químicas. Su muerte ocurrió en el transcurso de una protesta que exigía la paralización de la central nuclear de Lemóniz y el cierre del Polígono de tiro de las Bardenas en Tudela (Navarra).

La muerte de Gladys hay que encuadrarla en la difícil situación de la llamada Transición española, tres años después de la muerte de Franco, en un momento en que los intentos de involución del bunker franquista se enfrentaban a los que propugnaban la ruptura con el pasado y una mayor apertura política.

Cualquier concentración de masas era mirada entonces con gran suspicacia – o incluso animadversión – por aquellos que temían perder el control del país y sus prebendas. La Constitución española había sido ya promulgada, pero aún subsistían formas dictatoriales e instituciones que se resistían ferozmente al cambio democrático. Y en Vascongadas y Navarra el debate giraba en torno a la conveniencia de unirse en una única comunidad autónoma. Una postura mal vista desde el gobierno español.

En esta situación, sucedieron hechos tan graves como el asesinato de cinco trabajadores durante unas jornadas de huelga en Vitoria, el día 3 de marzo de 1976, cuando Manuel Fraga Iribarne era ministro de la Gobernación. O los sucesos de  Montejurra, el 9 de mayo de 1976. Acontecimientos en los que se vieron involucradas personas pertenecientes a los cuerpos de seguridad del estado.

La Semana pro-amnistía de mayo de 1977, movilización popular que reclamó la amnistía de los presos políticos, se extendió por Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra, y acabó con un saldo de ¡siete muertos y numerosos heridos! Y la situación se agravó con los duros enfrentamientos acaecidos durante los Sanfermines de 1978, en Pamplona, cuando ya Rodolfo Martín Villa era ministro de la Gobernación. Unos hechos que serían archivados sin juicio.

En el ambiente enrarecido de entonces se produjo la concentración del 3 de junio de 1979, que fue autorizada, y en la que los ecologistas querían entrar en terreno militar. A ello respondió el gobierno con una nutrida presencia policial, que prácticamente tomó la ciudad de Tudela, próxima al Polígono de tiro.

En medio de una concentración popular de varios miles de personas, mientras los asistentes almorzaban en un parque tudelano, se produjo una violenta carga policial que provocó la desbandada de los concentrados. Los temidos grises expulsaron sin contemplaciones a los concentrados, a través de dos filas de policías, hasta el puente que cruza el  río Ebro a su paso por la ciudad.

Al otro lado del puente se había habilitado un aparcamiento, por lo que la muchedumbre empezó a montar en sus vehículos para irse del lugar. También, provenientes del centro de Tudela, una fila compacta de vehículos huía atravesando el puente ante el mal cariz que iban tomando los acontecimientos.

En un momento dado, un grupo de jóvenes inició una sentada en la salida del puente. Fue entonces cuando un grupo de guardias civiles llegó a la carrera y uno de ellos, de gatillo rápido y llamado José Martínez Salas, disparó en la nuca  a Gladys que se había negado a obedecer la orden de levantarse. Gladys murió en el acto y en la instantánea tomada segundos después de su asesinato se ve al criminal alejándose del lugar hacia el puente.

Numerosos testigos, dieron versiones coincidentes de los hechos en la Comisión de Investigación que se formó al efecto, incluidas las personas que se hallaban en el primer vehículo detenido ante la sentada, y que estaba ocupado por periodistas de la Televisión Holandesa.

El guardia que la mató a Gladys fue juzgado en 1981 y condenado “por imprudencia”. Sin embargo, la débil condena de año y medio, que ni siquiera exigió el cumplimiento efectivo, fue un motivo añadido para más movilizaciones. Para que nos hagamos una idea diré que la pena impuesta al guardia civil fue casi la misma que la impuesta a un ecologista mallorquino por colocar una pancarta de protesta contra el asesinato de la antimilitarista.

Desconozco en este instante, treinta años después, cual es la situación de la familia de Gladys y si prosperó o no su reclamación para que la muerte de Gladys fuese equiparada -a todos los efectos- con la de víctimas del terrorismo. A la madre se le entregó un acta de defunción certificando que su hija falleció por parada cardiorespiratoria. Pero hoy todo el mundo sabe ya que Gladys murió porque una bala le entró por la nuca y salió por su cara. Sin ánimos de venganza, pero sí con la exigencia de justicia, creo que deberíamos continuar trabajando para que se ofrezca  una reparación a su familia.

A la hora de redactar estas líneas ya se han filtrado a la prensa noticias interesadas que pronostican la continuidad de la central nuclear de Santa María de Garoña. Yo tan an sólo quiero recordar que gracias a sacrificios como el de Gladys fue posible paralizar los dos grupos nucleares de Lemóniz (Vizcaya). La de una triste historia que acabó trágicamente, y no sólo por la muerte de Gladys.

Hoy Gladys tiene dedicados a su memoria una pequeña calle que llevaa su nombre en Tudela, un monolito en un parque de San Sebastián, y una pasarela, también a su nombre, en la ciudad de Pamplona.

Un ecologista en El Bierzo.

Aralar recuerda la muerte de la ecologista Gladys del Estal. 03/06/09. Elpais.com.

La Guardia Civil retiró un monolito dedicado a Gladys del Estal. 03/06/80. Elpais.com.

Gladys Del Estal. Homenaje 30 años de su muerte. 06/06/09. Youtube.com. Mikel Fuentealba Iribarne. 

Lemóniz, victoria pírrica. 09/09/13. Hoysalgoenmoto.blogspot.com.es.