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El Bierzo turístico

Es El Bierzo es una región natural española situada al oeste de la provincia de León, en la comunidad autónoma de Castilla y León, y desde el año 1991, una comarca administrativa.

La capital y núcleo del Bierzo es Ponferrada, que cuenta con casi 70.000 habitantes y es la quinta ciudad en la comunidad autónoma por número de habitantes. Entre sus elementos arquitectónicos más destacables se sitúa el medieval Castillo de los Templarios.

Villafranca del Bierzo es la capital histórica del Bierzo. Situada en el Camino de Santiago, custodia uno de los mejores conjuntos artísticos urbanos del Bierzo. Tras el despegue industrial de la comarca y el establecimiento de la industria en Ponferrada, Villafranca del Bierzo se convirtió en una ciudad básicamente residencial. Entre sus monumentos destacan la Colegiata de Villafranca del Bierzo, la Iglesia de los Padres Paúles o Iglesia de San Nicolás y la Calle del Agua en el que está situada la casa natal del poeta y escritor berciano Enrique Gil y Carrasco.

Bembibre es la capital de la comarca tradicional del Bierzo Alto. La minería la convirtió en su centro administrativo aumentado progresivamente su población. Ésta en los últimos años ha disminuido debido a la reconversión minera, una pérdida poblacional que la creación del Parque Industrial del Bierzo Alto ha conseguido amortiguar en parte.

Cacabelos es la ciudad por excelencia del vino. Está situada en el Camino de Santiago, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Turismo en el Bierzo.

Ponferrada ofrece la mayor oferta cultural y de ocio a nivel comarcal, pero si se quiere disfrutar de todo lo que El Bierzo alberga en cuanto a interés cultural es necesario desplazarse por la hoya berciana.

Las Médulas es uno de los principales atractivos turísticos del Bierzo. De sus explotaciones auríferas salieron toneladas del preciado mineral que sirvieron a sostener el imperio de los emperadores romanos. Por su espectacularidad y como testimonio histórico de esa época han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Relativamente cercana a Ponferrada, en los Montes Aquilianos, se encuentra Peñalba de Santiago, con su encantador Valle del Silencio y, no muy lejos, el Monasterio de San Pedro de Montes, de un gran valor histórico. En Peñalba se encuentra su iglesia parroquial, una de las más importantes muestras del arte mozárabe en nuestro país.

Bembibre es la capital del Bierzo Alto, y está situada a escasa distancia de la bellísima Sierra de Gistredo (que un grupo ecologista ha logrado mantener libre de eólicas), y también de poblaciones pintorescas como Colinas del Campo de Martin Moro, pequeño núcleo poblacional situada en el Valle del Boeza, al pie del mítico Pico Catoute.

Los Ancares es otra de las zonas característica de la comarca. Durante muchos años sus gentes vivieron muy aisladas, lo que les permitió  conservar su especial idiosincrasia así como los vestigios de antiguos castros, hórreos y pallozas típicos de la zona. El principal río de la comarca es el caudaloso Sil, el principal afluente del Miño. Hay un dicho popular que dice que “el Sil lleva el agua y el Miño, la fama”.

Tradiciones y costumbres bercianas.

El Magosto.

Entre el 1 de noviembre (Todos los Santos) y el 11 de noviembre (San Martín) se suele celebrar esta fiesta donde no faltan las castañas asadas en el fuego, el vino nuevo y los chorizos.

El Filandón.

El Filandón, también conocido en El Bierzo como Fiandón, es una reunión que se realiza por las noches alrededor del calor del fuego del hogar, una vez terminada la cena, y en la que se cuentan en voz alta cuentos al tiempo que se trabaja en alguna labor manual (generalmente textil).

Gastronomía berciana.

El Bierzoes un lugar conocido por su exquisita y suculenta gastronomía. La comarca, rica en productos de la tierra,  cuenta con varias denominaciones de origen y marcas de calidad como los vinos del Bierzo, el botillo, la castaña o la manzana Reineta.

La comarca berciana disfruta de un microclima mediterráneo, resultado de la combinación del clima atlántico y del mediterráneo continental, que la exime tanto de los rigores de la meseta como de las humedades gallegas.

La minería y la huerta han sido tradicionalmente las bases del sustento y economía de los habitantes del Bierzo, aunque hoy en día tiene en el turismo rural una de sus esperanzas de futuro.

Introducción al Bierzo.

La lengua oficial del Bierzo es el castellano pero persiste aún el gallego, especialmente en la mitad oeste de la comarca tocando con Galicia. Existe un dialecto berciano con variantes locales, en el que confluyen las ramas gallegas y astures. La venerada Virgen de la Encina es la Patrona de El Bierzo. Fue coronada como tal el 8 de septiembre de 1908 y su imagen se reverencia en la Basílica de Nuestra Señora de la Encina, en la ciudad de Ponferrada.

El gobierno comarcal.

La comarca cuenta con su propio Consejo Comarcal del Bierzo, encargado del gobierno y administración de la Comarca, siendo la única en Castilla y León que lo tiene. Su existencia se debe a las peculiaridades geográficas, históricas, sociales y económicas que, desde tiempos remotos, han diferenciado al Bierzo del resto de la comunidad autónoma de Castilla y León.

El Bierzo formó parte de la Provincia del Vierzo, en la división territorial de 1822, durante el Trienio Liberal. Posteriormente, tras la división territorial de 1833 la provincia fue dividida en dos partes: El Bierzo actual, en la Provincia de León, y Valdeorras en la de Orense.

Símbolos bercianos.

Los símbolos que representan a El Bierzo son la Bandera y el Escudo del Bierzo, aprobados el 14 de abril del año 2000 por el Pleno del Consejo Comarcal del Bierzo. En el centro del Escudo se encuadra la Cruz de Peñalba, símbolo religioso y popular del Bierzo.

El Bierzo en la Edad Moderna.

En el siglo XX se da una gran actividad fabril en la comarca alrededor del carbón, utilizado para la producción de electricidad. En 1944 el Estado funda ENDESA para la producción de energía eléctrica, que hoy continúa presente a través de la Central Térmica Compostilla II. Otros sectores de desarrollo son el sector siderúrgico (Roldán), el eólico (Comonor, LM), pero también la extracción de la pizarra y la presencia en los sectores del vidrio (Cristalglass; cerró en 1912), del cemento (Cementos Cosmos) y de la construcción (Martínez Núñez y Begar), estos dos últimas empresas hoy en franca decadencia. 

El sector servicios al igual que en el resto del país va adquiriendo más peso a medida que se desmantela el sector secundario. Todo ello unido a una industria agroalimentaria en progresión tanto en cantidad como en calidad y prestigio (vino, industrias cárnicas, hortofrutícolas). 

Industria Hidroeléctrica.

El Bierzo tiene una capacidad acumulada directamente o en trasvase de 458,5 millones de metros cúbicos de agua que totaliza una potencia instalada de 350.800 KWh.

Industria termoeléctrica.

De las tres centrales térmicas de la provincia, dos están en la comarca berciana.

La agricultura berciana.

El clima berciano posibilita una producción excelente de frutas y verduras. Así como una magnifica variedad de vinos, entre los que destacan los que están inscritos en la Denominación de Origen Bierzo.

La agricultura berciana se divide en dos partes, la del Bierzo Alto y la del Bajo. El Bierzo Alto se caracteriza por la abundancia de agricultura de tipo tradicional y a tiempo parcial. Sin embargo en la zona baja se desarrolla una agricultura moderna basada en el regadío y cultivos con buena salida en el mercado.

Minería berciana.

Empresas como Minero Siderúrgica de Ponferrada, Uminsa, HCCSA, Grupo Alto Bierzo, Carbones Arlanza y Minas de Valdeloso, tienen (o han tenido) sus centros de trabajo en el Bierzo y en la vecina comarca de Laciana.

El sector minero dio origen a un importante movimiento en los sindicatos mineros. Tuvo especial incidencia en el desarrollo de la Revolución minera del Bierzo, previa a la Revolución de Asturias y a la Guerra Civil Española.

La pizarra es otro tipo de explotación minera que todavía genera importantes ingresos a la comarca berciana.

Personajes ilustres del Bierzo.

Originarios de El Bierzo son:

Daniel Gavela Abella, director de la cadena de televisión Cuatro y antiguo Presidente de la Ser. Nacido en Peranzanes.

Pedro Álvarez Osorio, Conde de Lemos.

Bermudo II, rey de León.

Amparo Carballo Blanco, escritora y editora.

Ramón Carnicer Blanco, escritor.

Antonio Fernández y Morales, escritor.

Pascual Fernández Baeza, poeta, magistrado y senador.

San Fructuoso de Braga, santo, patriarca del monacato español, obispo de Dumio y arzobispo de Braga.

Gatón del Bierzo, primer conde berciano.

Enrique Gil y Carrasco, escritor.

Severo Gómez Núñez, general, diputado, defensor y divulgador de El Bierzo.

Francisco González González, escritor y poeta (nacido en Villaseca de laciana y residente en Ponferrada y Toreno).

Jan (Juan López Fernández), dibujante.

Santiago Macías Pérez, escritor  y co-fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Álvaro de Mendaña, descubridor de las Islas Marquesas.

Juan Carlos Mestre. Poeta y escritor. Premio Nacional de Poesía 2009.

Luis del Olmo, periodista.

Alfonso Rojo, periodista.

Amancio Prada, músico y compositor.

Antonio Pereira, escritor.

Lisardo Rubio, catedrático de latín de la Universidad Complutense de Madrid.

Valentín García Yebra, filologo, traductor y miembro de la Real Academia Española de la Lengua.

Martín Sarmiento, escritor.

Mariano Arias Chamorro, el “Jabalí de El Bierzo” (pseudónimo con el que se le conoce), futbolista, pichichi de la temporada 1972/73.

Sampiro, notario, cronista, historiador y obispo de Astorga.

Valerio del Bierzo, santo y ermitaño cristiano (s. VII).

José María Calleja, periodista, escritor y profesor universitario.

Egeria, Aunque es dudoso algunos autores consideran que o bien era natural de El Bierzo o vivió en él.

Leo Harlem, humorista.

Un ecologista en El Bierzo.

Fuente principal de consulta para la elaboración de este artículo: Wikipedia.org.

Ponferrada: exposición fotográfica de David Zamorano sobre pasos y puentes sobre el río Sil

Dudo que haya otro río más proporcionado para puentes que el Sil pues hay sitio en que un hombre le salta todo de dos brincos”. Semanario erudito que comprende varias obras inéditas. Dalas a la luz Don Antonio Valladares de Sotomayor (Tomo XX, p. 78, Madrid 1789).

Casa de la Cultura: del 4 al 12 de septiembre.

David Zamorano López, un ponferradino del barrio de San Andrés, nace justo cuando el siglo se parte por la mitad, a orillas del río Sil. Sus primeras aventuras asomado a los ribazos del río, los paseos por el fluir dorado del otoño berciano, con esas nieblas ‘meonas’ que emergen en los largos inviernos, más esos baños furtivos en los veranos adolescentes y cálidos del Bierzo, rememoran el ímpetu del río que le vio nacer. Una corriente por la que, desde siempre, ha sentido una especial fascinación.

Entre la transformación, a mediados del siglo XX, del antiguo puente que diera nombre a la ciudad, la construcción – a principios de la década de los setenta – del puente García Ojeda (dedicado a uno de nuestros más insignes alcaldes), y los más modernos los puentes de Hierro y del Centenario, Zamorano ha ido explorando, cámara en ristre, el curso del río más allá del pueblo que le vio nacer, fascinado por la variedad y hermosura del paisaje y también de los puentes, pontones y pasos que cruzan el río Sil a lo largo de su amplio discurrir por las tierras leonesas y gallegas.

La curiosidad del viajero le ha hecho remontar el río una y otra vez. Y así, viaje a viaje, ha ido descubriendo la libertad secuestrada de las aguas del Sil en pos del desarrollo y de su aprovechamiento energético; la transformación del paisaje, en beneficio de las huertas feraces, la construcción de los canales para el riego y la producción eléctrica; y finalmente, la extraordinaria belleza del nacimiento del río en la agreste montaña de Peña Orníz.

Aguas abajo de la ciudad pimentera, ya por tierras orensanas y lucenses, Zamorano también ha seguido el cauce del fértil río, embelesándose con los espectaculares cañones del Sil y la monacal Ribera Sacra, hasta el tributo generoso del agua al río Miño.

Ha sido un periplo de años a pie, en bicicleta y en automóvil, del que hoy testimonian más de un millar y medio de fotografías, de las cuales se exponen un centenar largo en esta muestra. En ella Zamorano nos enseña viejos puentes de perfil alomado y robustos tajamares, puentes metálicos para el paso del ferrocarril, pasarelas, pontones y también modernos viaductos, que van desde el primer puente que cruza el río Sil en La Cueta de Babia, hasta el último, en la confluencia con el Miño, en Os Peares.

 Personalmente siempre he considerado que los puentes, como las fuentes o las ermitas, tienen algo mágico para el viajero. Son las referencias que marcan el camino y, en ocasiones, son incluso el destino del mismo, la finalización de un proyecto de viaje, de excursión o de aventura, de aquellos que aún sentimos la inquietud por descubrir nuevos horizontes.

Oda ecologista a los puentes.

El ecologista encuentra en el puente un amigo. Es cierto que las plantas, hongos y líquenes, no necesitan puentes para reproducirse, porque el viento, las aves y los insectos voladores, les prestan su colaboración para propagar sus semillas y esporas. Pero los animales, si quieren evitar la extinción que provoca la consanguineidad, precisan de puentes. Pasos que les permitan cruzar un barranco, o atravesar un río, que faciliten sus desplazamientos y sana reproducción.

Los puentes forman también parte de nuestra geografía, de nuestro paisaje, incluído el interior, y también de nuestra historia. Aunque, sobre todo, de nuestros recuerdos. ¿Quién no tiene en su memoria un río y un puente especiales? Puentes colgantes de cuerdas, o fijos de madera o de piedra, de hormigón o de hierro, quizás de acero… Existen puentes de todos tipos, construidos de materiales muy diversos, tipos y formas muy diferentes. Puentes que nos abren paso, nos acercan al vecino y nos permiten llegar más lejos, abriéndonos el camino a nuevos horizontes.

Luego están los ríos, porque no hay puente sin río, torrente o reguera. Y los ríos – como el agua – son fuente de vida. Como los puentes, también hay ríos que son inseparables de nosotros, que son una parte indeleble de nuestros recuerdos, o tal vez de nuestros juegos infantiles. Y para los bercianos, el río por antonomasia – aparte del de cada pueblo – tiene un nombre muy corto: Sil.

El río Sil y sus puentes.

Podríamos habernos equivocado y haber escrito “sol”. Y no nos erraríamos demasiado, porque para El Bierzo, si el sol representa energía, vitalidad y riqueza, el Sil es todo eso y más. Río aurífero, depositario de las pepitas de oro que en mi infancia aún encontraban eventualmente los bañistas o pescadores sin proponérselo. Río carbonífero, de tenebrosas y oscuras, que lavaron el negro carbón durante décadas permitiendo con los ingresos alimentar a los los hogares bercianos durante décadas. Río de aguas claras, que antaño movieron molinos arcaicos, hoy herrumbrosos, y que continúa nutriendo a nuestra tierra, transformándola en un vergel. Río impetuoso, que tanta electricidad produce.

Nuestro más ilustre escritor, Enrique Gil y Carrasco, ensalza al río Sil cuando rememora su niñez en sus “Recuerdos de la infancia”:

“Río de las ondas claras, y las arenas de oro, que en los remansos te paras, y de sus sombras amparas, tu codiciado tesoro”.

David Zamorano, fotógrafo de puentes y chimeneas.

David Zamorano conoce bien este río, pues no en vano ha recorrido sus 228 kilómetros de curso, acompañado de una cámara de las de antes, para conseguir capturar miles de imágenes de esos pasos, puentes o presas de pantano, que hoy nos muestra. Y es así, sin saber muy bien por qué. Porque este fotógrafo amateur no tiene una relación laboral especial con el río Sil. Lo que no ha impedido que haya ido recogiendo para los demás las líneas y formas de decenas de estas construcciones, a veces sencillas, en otras ocasiones auténticas obras de ingeniería, que son las que nos permiten cruzar los ríos.

“Los puentes te relajan”, me explica Zamorano. Y creo que tiene razón. O, por lo menos que es alguien autorizado para decirlo, porque de eso algo debe de saber un rato él, que ha recorrido el curso del Sil desde Peña Orníz hasta su confluencia con el río Miño. Allí, el Sil le entrega su extraordinario caudal. Un gesto generoso que el refranero popular nos recuerda: El Sil lleva el agua, y el Miño la fama.

Especialmente ardua – me comenta Zamorano – fue la tarea de conseguir fotos del puente de San Clodio, entre Castro-Caldelas y Quiroga”. Se está refieriendo a la provincia de Orense, con la que compartimos el río. O, – recuerda –  del puente de La Barosa “al que para acceder a sus pilares tuve que andar un importante tramo abriéndome paso entre la maleza”.

En la exposición aparece el puente de piedra de La Cueta. Y también el de Las Palomas, ambos en Babia, en leonesas tierras, este último con sus impresionantes casi cien metros  de altura. Desde allí, rodeado de espléndida belleza, nos cuenta una trágica historia. La de cuando arrojaban al vacío a las víctimas de la barbarie de nuestra ‘guerra incivil’.

Pero también podemos ver el puente de Rioscuro (Babia), y lo que queda del de Cuevas del Sil, sin olvidar los puentes mineros de Santa Cruz o Matarrosa del Sil, o los  del Centenario en Ponferrada, del colgante de Villaverde de la Abadía, o del espectacular del Carril. Estos últimos, todos menos el de Rioscuro, situados en El Bierzo.

Después tenemos los otros puentes, los de la tierra de ValdeValdeorras, o de Petín-Trives, todos ellos en la provincia de Orense; o el mítico Montefurado, paso pétreo labrado por el Sil en la roca. Esto es, sin olvidar al altivo puente de Os Peares.

Desde luego que hay puentes para todos los gustos. Y cómo no podía ser de otro modo, también noto mucho amor por la tierra, la nuestra, en las fotografías de esta exposición. Es lo que me ha animado a escribir sobre este viajero y fotógrafo ya cincuentón.

Cuanto más conozcan El Bierzo más disfrutarán de esta exposición. Su puesta de largo ha coincido con la celebración de las Fiestas de nuestra patrona. No se la pierdan, y si eso llegara a ocurrir no dejen de visitarla si llegan a verla anunciada otra vez. No saldrán defraudados.

Un ecologista en El Bierzo.

El blog de David Zamorano López. Davidzamoranolopez.blogspot.com.es.

Exposición Fotográfica 130 puentes y pasos sobre el rio Sil. 30/10/11. Youtube.com. Borja Rodríguez.

Exposición de Fotografía “Pasos y Puentes Sobre el Río Sil”. Ponferrada, 4 – 12 sept. 2009. Ponferrada.org.

Comentario por Anónimo el 11/09/2009.

Me encanta la exposición de David Zamorano por la belleza de los puentes allí presentes. Yo creo que el día de la Encina y el de la Encinina también debería haber estado abierta, porque mucha gente estuvo esperando en la puerta. Pero de todas maneras me parece una idea muy original.

Comentario por Marta Luz Arango Dávila el 14/09/2009.

Preciosas fotos y bellos comentarios. Muy poético, entrañable… Lástima no haber podido ver la exposición, pero me encanta encontrarme con esta reseña.

Comentario por Unecologista en El Bierzo el 15/09/2009.

El día de La Encina es un día muy especial para los bercianos, pues son muchos los que se acercan este día a Ponferrada desde todos los rincones del Bierzo, mayoritariamente para honrar a su patrona. Pero también los hay que lo hacen para disfrutar de la programación festiva, y que esperaban encontrarse ese día con las puertas de la exposición de David Zamorano abiertas. Algún trabajador hubiese podido contar con un ingreso extra y muchos se habrían evitado así un desplazamiento inútil.

Comentario por Loreto Vílchez el 22/12/2009.

Preciosas fotos, fantástico fotógrafo y mejor persona. Felicidades por tu dedicación y sensibilidad. Un abrazo desde Granada.

Comentario por Beatriz Hernandez Zamorano el 16/03/2010.

Me han encantado estas fotos y saber que hay genio y amor por las imágenes impresas. Más ilusión me ha hecho todavía ver a mi tío enfrascado en sus fotos y mirando el mundo a través de un objetivo. Indiscutiblemente él es el genio de la familia, o al menos el único descubierto. Un abrazo.