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Mundo Azul denuncia la matanza de delfines en Perú

Mundo azul denuncia la matanza de delfines en Perú. Fuente: peru.mundoazul.org.

Mundo azul denuncia la matanza de delfines en Perú. Fuente: peru.mundoazul.org.

El delfín es sin duda una de las especies más atractivas de la fauna marina y fluvial – yo mismo me sorprendí al verlos nadando en un río amazónico en uno de mis viajes -, porque a diferencia de otros animales marinos tiene un comportamiento que recuerda en algunos aspectos a los humanos, y además cuenta con un avanzado sistema de comunicación que es objeto de estudios científicos. Desde antiguo es conocida la propensión de estos mamíferos marinos a acercarse a los hombres del mar, ya que le gusta seguir la estela de los barcos o navegar a su lado, una circunstancia que los vuelve vulnerables hasta el punto de ponerlos en peligro de extinción a nivel mundial.

El biólogo Stefan Austermuhle es el director ejecutivo del grupo de conservación de animales, ‘Mundo Azul’, y el pasado mes de octubre denunció que aunque Perú ha prohibido la matanza de delfines en 1996, – hace diecisiete años -, los pescadores artesanales de ese país continúan con sus agresiones contra estos cetáceos, considerados por la comunidad científica entre los más inteligentes del mundo marino. Austermuhle ha sido especialmente crítico con el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), al que ha reprochado no haber alertado sobre esta dramática realidad.

Mundo Azul es una onegé que trabaja en el Perú hace más de diez años contra el comercio ilegal de carne de delfín para consumo humano. Sus investigaciones y estudios han logrado identificar a los vendedores clandestinos a través de la grabación de los hechos delictivos.

En su comparecencia, Austermuhle ha señalado que en Perú, se sacrifican cada año hasta 10.000 delfines que, una vez troceados, son utilizados como carnaza para pescar a otras especies, como por ejemplo los tiburones. Algunos de los últimos, como denuncia ‘Mundo Azul’, en serio peligro de extinción.

Para la onegé, la matanza de delfines en Perú superaría en cantidad a la de Taiji, donde está autorizada su caza, o a la de las Islas Feroe, en Dinamarca, hasta ahora consideradas como las mayores escabechinas en el mundo. Sin embargo, para Austermuhle, esas cifras se habrían visto reducidas últimamente; en el primer caso, debido al último gran tsunami que dejó a los pescadores japoneses sin embarcaciones, y en el segundo porque se pesca ya de una manera más sostenible y con control de cuotas.

Son muchas las voces que vienen alertando sobre la sobreexplotación que están sufriendo los océanos, – de la cual me he hecho altavoz en varias ocasiones -, hasta el punto de que algunos entendidos afirman que si no se le pone pronto freno, hacia mediados del siglo podríamos haber terminado con la pesca marina. Cierto es que con la información que manejo soy incapaz de juzgar tan apocalíptico augurio, que me parece algo exagerado, pero estamos conociendo serios problemas con la preservación de algunas especies y otras existen hoy gracias únicamente a prohibiciones o moratorias aplicadas con mejor o peor resultado. Sin embargo, mi opinión particular es que en cuestiones así, los experimentos – como dijo el literato Eugenio D´Ors al recriminar a un camarero que no sabía descorchar una botella de champagne que acabó en desastre -, mejor los hacemos con gaseosa.

La denuncia de ‘Mundo Azul’, que me ha llegado de rebote a través de Avaaz, es más extensa y afecta también a la pesca del tiburón, que aunque se encuentra autorizada en Perú, no respeta las medidas legalmente autorizadas, que establecen una longitud mínima de 1,60 metros para su captura. Según la ONG más de un 90 % de las capturas realizadas estarían por debajo de esas medidas, sin que el Gobierno peruano haya establecido controles. ‘Mundo Azul’ ha denunciado que la ley peruana no se aplica  y también que “falta sensibilización” sobre el problema.

“En Perú, – señala Jim Wickens, periodista investigador de Ecologist Film Unit, un grupo londinense que grabó recientemente una de las cacerías de delfines en una operación encubierta y publicó el material en su país -, la carne de tiburón es consumida en grandes cantidades, pero las aletas se exportan al lejano Oriente para preparar la sopa de aleta de tiburón”. Para Austermuhle, biólogo marino de origen alemán, la pesca del tiburón “es criminal y cruel”, porque los escualos son izados  a las embarcaciones ”para la extracción de sus aletas, siendo luego arrojados al mar”.

Gracias a la alerta de ‘Mundo Azul’, el Ministerio Público peruano resolvió abrir una investigación de oficio en Chimbote (Áncash), Callao (Lima) y Paita (Piura), lugares donde tienen lugar la mayor parte de matanzas de delfines, para determinar a los responsables de su caza. A la respuesta del Ministerio Público se ha sumado la del Ambiente, que ha creado un grupo de trabajo para abordar las denuncias sobre caza ilegal de delfines y de tiburones de tallas menores en el mar peruano. Según  el procurador del Ministerio del Ambiente, Julio Guzmán, los infractores pueden ser castigados con sanciones de hasta siete años de cárcel.

Para ‘Mundo Azul’ una medida de control pasaría por la prohibición inmediata de la producción y venta de arpones, su posesión y uso. “Sin arpones no se puede matar delfines”, insiste. Y ha propuesto que, basándose en la nueva legislación, las autoridades portuarias revisen las embarcaciones antes de su salida y al retorno para detectar la presencia de arpones o carne de delfín. Según el portavoz de “Mundo Azul”, en el litoral peruano existen más de 545 embarcaciones artesanales especialmente acondicionadas para realizar esta caza, que salen como mínimo seis veces al año y matan entre dos a seis delfines en cada salida.

En su comparecencia ante los medios, a mediados del pasado mes de octubre, Stefan Austermuhle  transmitió sus temores ante posibles agresiones derivadas de la denuncia realizada por la organización conservacionista. “Mi personal y yo estamos en peligro por amenazas”, ha advertido. “Si doy los nombres y matrículas debo temer por mis bienes, por mi vida, por mis hijos”. Austermulhe ha pedido al Gobierno peruano que considere ofrecerle seguridad.

Un ecologista en El Bierzo.

Matanza ilegal de delfines en el Perú. 2013. Peru.mundoazul.org. 

ONG peruana denuncia matanza de delfines para pescar tiburón. 21/10/13. Elcomercio.com.

Unos 15 mil delfines mueren al año a manos de pescadores ilegales en Perú. 17/10/13. Elcomercio.pe.

Matan miles de delfines para ser usados como carnada en pesca de tiburones en Perú. 23/10/13. Cnnespanol.com.

Delfines resuelven problemas como humanos, según estudio. 10/08/13. Elcomercio.pe.

¿Por qué amar a un asesino? 2013. Perú.mundoazul.org/tiburones/.

No existen medidas concretas contra la caza de delfines: ONG. 24/10/123. Noticias.terra.com.

Vice-Ministro de Pesquería miente a la prensa y al pueblo peruano. Estudio científico sustenta la denuncia de Mundo Azul. Se matan anualmente más de 17.000 delfines ilegalmente para carnada de tiburón en el Perú. 08/12/13. Peru.mundoazul.org.

Campaña de Avaaz contra la matanza de delfines en Perú. 08/01/14. Unecologistaenelbierzo.worpress.com.

Movilizaciones en Castilla y León a un año vista del accidente nuclear de Fukushima

Cabeza de maniquí abandonada tras el tsunami en Fukushima. 11 marzo 2011.

Cabeza de maniquí abandonada tras el tsunami en Fukushima. 11 marzo 2011.

El próximo 11 de marzo se cumplirá un año del accidente de Fukushima I, ocurrido tras el pavoroso tsunami que asoló la costa noreste de Japón después de que un terremoto magnitud 9,0 en la escala sismológica de magnitud de momento sacudiera el fondo del mar. El grave accidente sufrido en los reactores nucleares 1, 2 y 3 de la central nuclear, que implicó la fusión del núcleo, mostró la imposibilidad de garantizar plenamente la seguridad de este tipo de instalaciones.

En diversas ocasiones me he manifestado contra de la energía nuclear, debido principalmente a sus riesgos imponderables, pero también a la contaminación radioactiva que produce. Ésta puede prolongarse durante siglos y añade un coste económico y medioambiental enorme a su explotación, algo que normalmente no se tiene en cuenta a la hora de valorarlo y que se oculta al contribuyente. Los costes suplementarios proceden del necesario desmantelamiento de las centrales, una vez finalizada su vida útil (que actualmente se calcula en cuarenta años) y también de la necesidad de almacenar y proteger durante siglos los residuos radioactivos.

En este sentido, me he sumado a la petición de los principales grupos ecologistas en el país (Greenpeace, Ecologistas en Acción, etc.) y solicitado que proceda a un cierre escalonado de sus centrales nucleares, empezando por la de Garoña (Burgos), que cuenta con una tecnología gemela a la del reactor más dañado en la central japonesa.

El accidente de Fukushima-Daiichi: el segundo más grave de la historia.

Incendio en la central nuclear de Fukushima-Daiichi. 11 marzo 2011. Larepublica.pe.

Incendio en la central nuclear de Fukushima-Daiichi. 11 marzo 2011. Larepublica.pe.

El accidente sufrido por la central nuclear japonesa está ya considerado como el segundo más grave de la historia, tras el de Chernóbil. Según cálculos realizados por diversos investigadores, en Fukushima I se escapó aproximadamente una quinta parte de la radiactividad liberada en Chernóbil. En este sentido, el Departamento de Energía de Estados Unidos ha estimado que la contaminación radiactiva desplazada por efecto de los vientos afectará gravemente a personas situadas a más de 50 kilómetros de la central.

Esta contaminación ya se ha podido detectar en alimentos como el arroz, las espinacas, el ganado vacuno, así como en las algas y el pescado. En los dos últimos casos la contaminación se produjo por el vertido controlado de miles de toneladas de agua radiactiva al océano. Nunca antes se había producido una contaminación del mar tan intensa y sus efectos sobre la fauna marina no serán probablemente conocidos del todo hasta pasados muchos años.

Por otra parte, se considera que las catastróficas consecuencias del accidente nuclear podrían haber sido peores si en los primeros días los vientos hubieran soplado hacia el interior de la isla en vez de hacia el mar. O si un sacrificado grupo de trabajadores no hubiesen puesto su vida en peligro para evitar el descontrol total en los reactores accidentados. En los primeros momentos de la catástrofe se llegó incluso a baraja la posibilidad de desalojar Tokio, ciudad situada a 270 kilómetros de la central.

En contra de lo que proclamaron los “expertos” ha sido necesario casi un año para llevar los reactores a parada fría, algo que no parece haberse conseguido del todo aún. Lo cierto es que, como en otros estrepitosos accidentes nucleares, los sistemas de seguridad de los reactores accidentados fallaron estrepitosamente debido a la inundación producida por el tsunami, empezando por los de la refrigeración.

Foto satélite de los reactores I al 4 (de izq. a dcha) de Fukushima I tras el tsunami y posterior incendio.16 marzo 20011. Wikipedia.org. Foto: Digital Globe.

Foto satélite de los reactores I al 4 (de izq. a dcha) de Fukushima I tras el tsunami y posterior incendio.16 marzo 20011. Wikipedia.org. Foto: Digital Globe.

También, como ha sucedido ya otras ocasiones, las autoridades niponas rebajaron inicialmente la gravedad del accidente. Algo que, por resultar desgraciadamente habitual, el ciudadano habría de tener siempre presente si vive a corta distancia de alguna instalación nuclear. En Fukushima se permitió que miles de personas recibieran grandes dosis radiactivas al retrasar su evacuación de zonas radioactivamente muy contaminadas.

En cuanto al coste económico del desastre, los cálculos estimativos lo sitúan en cerca de 60.000 millones de euros, sólo entre indemnizaciones y el costo del desmantelamiento de la central.

A destacar que tras el grave accidente de Fukushima I, la primera ministra alemana Angela Merkel decidió dar marcha atrás a la política nuclear de su gobierno, adelantada unos meses antes. En este sentido destacaré que, tras la catástrofe nipona, Bélgica, Suiza e Italia también tomaron decisiones orientadas a reducir sus programas nucleares.

Ecologistas en Acción convoca concentraciones en Castilla y León para pedir el cierre de la central nuclear de Garoña.

Cadena humana contra centrales nucleares. Hamburgo, 24 abril 2010. Dw.world.de. Foto: AP.

Cadena humana contra centrales nucleares. Hamburgo, 24 abril 2010. Dw.world.de. Foto: AP.

Ecologistas en Acción ha programado para el próximo domingo concentraciones en las ciudades de Salamanca, Valladolid, y ante la propia central nuclear de Garoña, para exigir el cierre inmediato de esta planta, cuyo alargamiento de la vida útil defiende el Gobierno popular.

En su convocatoria los ecologistas recuerdan los accidentes de Fukushima I y Chernóbil, y advierten que en el caso de un accidente grave se verían afectados “de manera inmediata” unos 56 municipios burgaleses situados en un radio de 30 kilómetros, incluida la ciudad de Miranda de Ebro, más otros 10.000 habitantes del País Vasco y de La Rioja. Calculan que torno a la central viven millón y medio de personas, en ciudades como Bilbao, Burgos, Santander o Vitoria, que también podrían verse afectadas por un posible escape radioactivo.

Para más información ponerse en contacto con:

– Burgos: Luis Oviedo, 617 251 678.
– Salamanca: Javier Andaluz, 645 518 104.
– Valladolid: Javier Gutiérrez, 606372 529.

Un ecologista en El Bierzo.

Fukushima I antes del tsunami. 5 sept. 2007. Wikipedia.org.

Fukushima I antes del tsunami. 5 sept. 2007. Wikipedia.org.

El futuro de la energía nuclear en base a sus riesgos. 18/03/11. Unecologistaenelbierzo.wordpress.com.

El espectro de Hiroshima planea de nuevo sobre Japón. 18/03/11. Ecobierzo.org.

Greenpeace exige el fin de la era nuclear para evitar otro Fukushima. 23/03/11. Nuevatribuna.es.