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Nuclenor quiere reabrir la central nuclear de Garoña

Vista aérea de la central nuclear de Garoña. 2009. Fuente: ondavasca.com.

Vista aérea de la central nuclear de Garoña. 2009. Fuente: ondavasca.com.

Dice el dicho popular que “tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”. Es lo que pensé de manera irreflexiva cuando fue tiroteada el mes pasado Isabel Carrasco, la presidenta del Partido Popular de León, pero también de la Diputación y de una docena más de entes variopintos, en una evidente y desmedida afición por cargos y dietas que ha sido muy criticada.

Viene a cuento la cita porque yo ya he repetido demasiadas veces que con la energía nuclear pocas bromas. La historia de esta poderosa energía, pero al tiempo temible o incluso terrorífica, está marcada por un rosario de accidentes, a cual más grave. Precisamente hace muy pocos días he vuelto a ver imágenes aéreas de la abandonada ciudad de Chernóbil, en el documental ‘Home’, y no hay semana en que no me llegue alguna noticia nueva sobre la contaminación que está esparciendo por todo el planeta lo que queda de la central nuclear de Fukushima I.

Dramáticos efectos de la radiación sobre los seres humanos. Chernóbil, 1992. Taringa.net.

Dramáticos efectos de la radiación sobre los seres humanos. Chernóbil, 1992. Taringa.net.

No se tratan pues de cuentos chinos, ni de historias para asustar niños. Ya sabemos que el hambre es mala consejera (lo digo por quienes aspiran a volver a trabajar en la nuclear y por sus familias), y que la codicia también lo es (lo digo por los accionistas y directivos de Iberdrola y Endesa), pero estoy convencido de que no necesitamos para nada jugar con fuego. Seguro que hay soluciones al hambre, o a la necesidad de producir energía, que no pasan por una apuesta tan arriesgada. Una partida que, puede acarrear graves consecuencias, incluso mortales, a personas que son ajenas a ella.

Sin duda sólo por esta última consideración yo declararía a la energía nuclear anticonstitucional. O la prohibiría definitivamente dado que afecta a poblaciones que no han participado para nada en tal decisión, ni nada tienen que ver con ella. Son casos que ilustran con meridiana evidencian los desastres de Chernóbil (1986) o Fukushima I (2011). En este último lugar, ante la magnitud del desastre actual, el primer ministro japonés, favorable a la energía nuclear antes del siniestro, llegó a declarar luego que, después de lo sucedido, no la habría autorizado. Ya veremos en qué quedan estas declaraciones de arrepentimiento, y lo que duran, ante la presión del lobby nuclear internacional.

En España también tenemos nuestro propio lobby, y no pequeño precisamente. Y sus intereses, -ya va siendo hora de que los españoles abran los ojos-, están muy lejos de los de la mayoría de las personas. El becerro de oro lo domina todo, y así nos va a la mayoría. Pero cuando las desgracias ocurren, ellos pueden trasladarse a vivir a otro lugar, descontaminado, mientras que los demás nos morimos envenenados y nuestras mujeres engendran hijos enfermos o monstruosos.

El Gobierno favorece la reapertura de Garoña.

Convocatoria de una marcha contra Garoña. 5 agosto 2006. Celtiberia.net.

Convocatoria de una marcha contra Garoña. 5 agosto 2006. Celtiberia.net.

Garoña echó el candado el 6 de julio del pasado verano, un cierre que en teoría suponía el final de la central nuclear más antigua del país, inaugurada en el año 1971, y que en sus últimos días ya no producía electricidad. Sucedió tras cuarenta y dos años de vida útil, dos más de lo considerado prudente.

Mucho se había especulado en los últimos meses con una reapertura de la central nuclear de Garoña, la más veterana de todas las nucleares españolas que lleva cerrada desde el 6 de julio, aunque en sus últimos tiempos no producía electricidad. Nuclenor, la empresa participada a partes iguales por Iberdrola y Endesa, ha dado el paso definitivo y ha solicitado oficialmente la reapertura de Garoña hasta el 2 de marzo de 2031, cuando la nuclear cumpla 60 años, y no hasta 2024 como se había dicho en un primer momento.

Pero las presiones de las eléctricas sobre un gobierno que les resulta favorable están haciendo mella. El pasado mes de febrero el Gobierno (PP) aprobó un Real Decreto que permite a las instalaciones que cerraron por temas económicos y no de seguridad solicitar la reapertura menos de un año después de su cierre. En la práctica, la nueva norma ha servido para conceder a la central burgalesa un plazo que expira el próximo 6 de julio para decidir si solicitaba o no la ampliación de la explotación.

La reapertura se ve apoyada también por el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera (PP), pero se ha visto deslegitimada por el Parlamento vasco (incluido el PP regional), que se opone a la misma, ya que aunque situada fuera de su competencia los posible efectos de una fuga radioactiva le alcanzarían de pleno. Ya en 2008 las Juntas Generales de Álava aprobaron una moción manifestando su “contundente y rotundo” rechazo a la posibilidad de prorrogar el funcionamiento de la central nuclear. Y el 12 de junio de 2009 el Parlamento vasco aprobó una iniciativa (a la que se sumo el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y que contó con el voto contrario del PP) en la que se instaba al cierre de de la central.

Hace pocos días el Partido Popular en el País vasco se ha votado en su parlamente el cierre definitivo de la nuclear. Postura que el portavoz del mismo partido en Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, ha criticado alegando la necesidad de mantener los puestos de trabajo. Carriedo ha dicho que considera “incomprensible” la postura de su homólogo vasco y que no entiende que “dude” del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que sería el encargado de elaborar un informe técnico para determinar si la instalación está en condiciones de funcionar y que incluiría las mejoras a realizar por Nuclenor.

Pero el problema al que se enfrenta la protesta del político castellano-leonés es que somos muchos los que no confiamos en tal organismo, que hemos visto en el pasado engañado por los intereses empresariales en detrimento de la seguridad de las personas (consultar lo ocurrido con las fugas radioactivas ocurridas en las centrales nucleares de Vandellós I y II).

‘Puertas giratorias’.

Representantes de asociaciones, partidos políticos y sindicatos contrarios a la construcción del tendido eléctrico Sama-Velilla. León, 30 enero 2010. Foto: Peio García.

Grupo de opositores a la construcción del tendido eléctrico Sama-Velilla. León, 30 enero 2010. Foto: Peio García.

La situación de impotencia e indefensión que siento ante las decisiones del gobierno central me hacen pensar que resulta imperativo que la ciudadanía retome el poder y legisle en contra de las llamadas ‘puertas giratorias’, este paso por la política que acaban situando a los políticos en los consejos de las grandes empresas del Ibex 35 español. Resultado de esas combinaciones perversas son proyectos como la reapertura de Garoña, la construcción de la línea de alta tensión eléctrica Sama-Velilla o, también del AVE. Todos ellos innecesarios e injustificables desde el punto de vista económico, social o medioambiental.

Las eléctricas no se andan por las ramas, se sienten fuertes con este gobierno afín y exigen alargar la vida útil de las centrales nucleares hasta en un 50% más de lo considerado prudencial, es decir, hasta los sesenta años. Y así lo han propuesto a Industria, que busca la forma de complacerlas. En especial Iberdrola, dueña de seis de los siete reactores que hay en España.

Según el Foro de la Energía Nuclear, “en el caso español, si se aplicara la Joperación hasta 60 años, la energía eléctrica producida generada en 20 años por las actuales centrales nucleares en funcionamiento equivaldría al consumo en España durante casi 5 años”.

En su día el gobierno socialista, menos favorable a la industria nuclear (Zapatero prometió cerrar las centrales nucleares aunque luego incumplió su promesa), ya prologó en cinco años la existencia de Garoña. Y si Nuclenor decidió cerrar la planta de forma abrupta fue debido al elevado coste de las medidas de seguridad impuestas por el CSN tras el accidente de Fukushima. Y es que la central de Garoña cuenta con el mismo modelo de reactor y contención (aunque su diseño fue mejorado una vez la central fue puesta en servicio). Y también por el establecimiento de nuevos impuestos sobre la energía nuclear.

En España el periodo de funcionamiento de una nuclear no tiene plazo. El PSOE fijó un tope de vida útil de 40 años en el borrador de la Ley de Sostenibilidad Económica, pero pactó con CiU eliminarlo. Ahora, el Consejo de Seguridad Nuclear es el que evalúa las centrales y el que renueva periódicamente las autorizaciones.

Una opción barajada es que el Gobierno apruebe una legislación que permitiera alargar la vida útil de de las nucleares en diez o veinte años más. Ésta vendría acompañada, para aportar seguridad económica a las eléctricas, de cláusulas indemnizatorias, por lucro cesante, inasumibles para algún otro partido o coalición antinuclear que decidiera, a posteriori, cerrar las plantas.

Nuclenor basa su petición en el argumento que en Estados Unidos las plantas funcionan seis décadas. Y otra de las razones esgrimidas para pedir la licencia de actividad hasta 2031, y no hasta 2024, es que solo así serían rentables las importantes inversiones económicas que habría de acometer. Éstas se avalúan en unos 150 millones de euros.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. Eldiario.es.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. Eldiario.es.

Nuclenor asegura que en la solicitud de reapertura enviada al gobierno incluye toda la documentación necesaria sobre el complimiento de los requisitos impuestos a Garoña para el retorno de la actividad y su compromiso de realizar todas las reformas necesarias. Ahora, la pelota está en el tejado del ministerio de Industria. El ministro Soria ha confirmado que su departamento había recibido la solicitud, aunque calcula que deberá pasar un año hasta que el CSN dicte su veredicto final sobre la central.

Apostar por las renovables.

Ante un sector del mercado eléctrico sobredimensionado, lo que repercute en un recibo más caro, los ecologistas no vemos la necesidad de este alargamiento. De hecho, los expertos señalan que lo lógico sería tratar de reducir este sobredimensionamiento, ya que las nucleares impiden el desarrollo de las plantas de gas de ciclo combinado, de las que el 90% están paradas pese a que siguen cobrando la compensación del peaje de respaldo.

El pasado 27 de mayo Ecologistas en Acción publicó su postura oficial sobre la petición de Nuclenor declarándola “delirante”. Justifica que la central,”idéntica al reactor número 1 de Fukushima, está en pésimas condiciones y su hipotética puesta en marcha supone un riesgo inasumible”. Para el colectivo “la pretensión de Nuclenor de que Garoña funcione hasta 2031 no tiene precedentes en España ni en Europa”.

Más recientemente, el 4 de junio pasado, los ecologistas han denunciado que las centrales nucleares de Doel 3 y Tihange 2 en Bélgica, cuyas vasijas de los reactores fueron construidas por la misma empresa que la de Garoña, se han visto obligadas a cerrar por fallos en su construcción.

Por otro lado, Jaume Morrón, asesor energético, apuesta “por la tecnología eólica y fotovoltaica, que ofrecen costes inferiores a la nuclear”, y sostiene que “lo lógico sería sustituir estas centrales cuando lleguen al final de su vida, dadas las fuertes inversiones que precisan en seguridad y sus problemas no resueltos con los residuos”.

Una opinión que comparte el experto en regulación eléctrica, Jorge Morales de Labra, para quien ampliar la vida de la nucleares “no tiene sentido”. Morales afirma que “la energía nuclear es rentable para los promotores, que la cobran a precio del gas, la fuente más cara. Si las nucleares fueran obligadas a asumir los costes de los residuos, cerrarían”, agrega. Y critica que la negociación entre gobierno y eléctricas “se están haciendo sin contraprestaciones” para los consumidores.

Mientras tanto, en el ámbito mundial, las plantas viven un cierto estancamiento. En la actualidad producen el 11% de la energía que se consume, cuando llegó a alcanzar un 17%. Y de los 70 reactores que se están construyendo en el mundo, 53 están en China, Rusia, EE.UU. y la India.

Un ecologista en El Bierzo.

La central nuclear de Garoña. 5 jun. 2014. Infolibre.es.

La central nuclear de Garoña. 5 jun. 2014. infolibre.es.

Fernández Carriedo ve “incomprensible” que el PP vasco dude del Consejo de Seguridad Nuclear y apoye ahora el cierre de Garoña. 05/06/14. Icalnews.com.

El PP vasco rechaza por primera vez reabrir Garoña. 05/06/14. Infolibre.es.

Garoña podría tener los mismos problemas que nucleares belgas cerradas. 04/06/14. Ecologistasenaccion.org.

Las nucleares quieren prolongar su funcionamiento hasta 60 años y el Gobierno busca cómo complacerlas. 02/02/14. Lavanguardia.com.

Nuclenor delira al pedir autorización para Garoña hasta 2031. 27/05/14. Ecologistasenaccion.es.

Las Juntas de Álava rechazan prorrogar la vida de la central de Garoña más allá de 2009. 09/02/08. Celtiberia.net.

La fuga radiactiva en Ascó fue cien veces mayor de lo declarado. 15/04/08. Elpais.com.

Veinte años después seguimos pagando 40.000 euros diarios por la custodia de los residuos radioactivos de Vandellós I

Vista aérea de Vandellós I en el año 1989.

Pasan los días raudos y la falta de tiempo me obligó a dejar en el tintero una efeméride importante, la sucedida veinte años atrás cuando un grave incendio provocó la más grave alerta nuclear conocida en nuestro país, que estuvo muy cerca de convertir a la central de Vandellós I, en Tarragona (Cataluña), en un nuevo Chernóbil. Me estoy refiriendo a la alerta del 19 de octubre de 1989.

Hace veinte años, en la central de Vandellós I, -la única del tipo de grafito-gas en España-, se declaró un incendio en la turbina. Esto, indirectamente, provocó una importante inundación y, como consecuencia, numerosas disfunciones en varios sistemas que aseguraban la correcta refrigeración del reactor. El suceso ocurrió a las 21:39 horas, mientras la central funcionaba a pleno rendimiento.

El incidente, que fue calificado por el Centro de Seguridad Nacional (CSN) como de nivel 3 en la escala INES (de 0 a 7). La extrema gravedad del suceso provocaría el cierre de la producción eléctrica, y finalmente el desmantelamiento de la planta a partir del año 1998.

Según el CSN, Vandellós I aportaba a la red eléctrica 480 MWt de potencia cuando  se inauguró  en 1972. Constaba de un reactor de tipo GCR (grafitouranio natural) refrigerado por gas (CO2), el único de este tipo construido en España. La Wikipedia señala que fue propiedad de la compañía Hispano-Francesa de Energía Nuclear, S. A. (Hifrensa)  y que durante los 17 años de su actividad generó un total de 55.647 GWh.

La central nuclear de Vandellós, con sus dos grupos (Vandellós I y Vandellós II), al igual que la de Ascó, estuvo gestionada por la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós, una empresa participada conjuntamente por Endesa e Iberdrola en porcentajes que no puedo precisar.

Finalizada su explotación comercial, tras el incendio ocurrido en 1989, se inició su desmantelamiento parcial en virtud de la Orden Ministerial de fecha 28 de enero de 1998. Esta orden transfirió la titularidad de la instalación a Enresa, a la vez que autorizaba la ejecución de las actividades de desmantelamiento reflejadas en el Plan de desmantelamiento y clausura de Vandellós I (PDC).

Veinte años después.

Hoy, dos décadas después de lo que pudo ser un accidente con letales consecuencias para la población, ésta no olvida. Sus vidas corrieron un grave peligro en un radio de varios kilómetros en torno a la central. Y hubo una enorme confusión, que se intentó ocultar, y que no culminó de manera trágica sólo porque el reactor no llegó a fundirse. Aunque estuvo muy cerca de hacerlo. Faltaron tan sólo tres grados, según los expertos, para que todo se hubiese ido al garete.

Por desgracia, esta planta nuclear era la única que no contaba con un representante en permanencia del CSN. Por esto se tardó en despachar la orden pertinente de evacuación del entorno de la central. Y si la temperatura del reactor hubiese subido tan sólo tres grados más se habría producido la fusión del reactor. Como ocurrió en Chernóbil, con las consecuencias desastrosas que ya son conocidas.

¡Pudo pasar lo peor! Felizmente no llegó a producirse una emisión radiactiva al exterior. Pero el accidente comportó el cierre de la central y el primer desmantelamiento de una planta nuclear en nuestro país. Aunque el reactor tendrá que permanecer unos 25 años en fase de latencia antes de poder ser definitivamente clausurado.

El coste del almacenamiento de los residuos radiactivos de Vandellós I.

Los residuos generados por la central nuclear continúan costando al erario español 40.000 euros… diarios. Veamos… son más de 6,5 millones de pesetas al día. ¡Para que luego nos digan que la energía nuclear resulta barata! Es lo que dicen las empresas eléctricas y sus accionistas, que reciben los beneficios, pero las deudas siempre se arreglan para que las pagamos entre todos. Y “ellos” piensan que somos muchos los que podemos pagar.

El último y más sangrante ejemplo de esta manera de pensar -en la que los beneficios se privatizan y las pérdidas se sociabilizan- lo acabamos de vivir recientemente con los préstamos millonarios realizados a la banca. Y no sólo en nuestro país. Lo que ha contribuido a aumentar sus beneficios de éstos (que han vuelto a repetir este año, aunque algo inferiores). Sin embargo, el crédito europeo sigue sin verse reflejado en el préstamo a los particulares (para el pago de hipotecas) o a la pequeña y mediana empresa.

Un “anécdota” relacionada con los residuos radioactivos.

Los residuos nucleares sabemos en donde se producen, pero lo que no suele estar tan claro donde acaban. En cualquier caso, los de Vandellós I seguimos preguntándonos qué hacer con ellos, y en donde depositarlos, porque  continúan sin conocer un destino definitivo.

De hecho, -y perdonen la ironía- siempre nos queda el recurso de meterlos dentro de un barco desvencijado que hundiremos después frente a la costa de nuestro peor enemigo. Sin duda es lo que debieron pensar algunos poco escrupulosos empresarios, en este caso miembros de la Cosa Nostra, que ni cortos ni perezosos se apuntaron a la idea de comprar los excesos de plutonio de algunas centrales nucleares europeas para, según explicaban, asegurarles un depósito seguro. ‘Curiosamente’, los representantes de los países que trataron con estos ejecutivos, de impecable apariencia y educación, no llegaron nunca a sospechar que pudieran pertenecer a la mafia.

El asunto se destapó cuando un arrepentido, a cambio de la protección de la Policía italiana, confesó como varios buques habían sido hundidos, -no en Somalia o en medio del océano Atlántico o Pacífico-, sino ¡frente a la costa tirrena! Estas declaraciones aclararon la duda que tenía en ascuas a los profesionales sanitarios, que no entendían porqué en una franja determinada de la costa italiana habían aumentado los casos de cáncer. Es esta una historia que parece sacada de un cuento de ciencia ficción, pero cierta. Es sabido que la realidad supera a veces a cualquier cosa imaginable.

La situación a día de hoy.

El aspecto que hoy ofrece el complejo Vandellós I es sensiblemente distinto al de veinte años atrás. La Dirección General de Política Energética y Minas del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio autorizó el 17 de enero de 2005 el comienzo de la fase de latencia de la instalación nuclear, quedando Enresa como titular de la misma y como responsable de la ejecución de las actividades de vigilancia y mantenimiento. El cajón del reactor, un edificio blanco de 87 metros de altura que lo protegía, fue sustituido por otro que se integra mejor con el entorno, mientras que el resto de las instalaciones desapareció con el desmantelamiento.

Pero no muy lejos aún continúa funcionando el otro reactor del complejo: el de Vandellós II. Y veinte años más tarde, España sigue pagándole a Francia por almacenar los residuos radiactivos de Vandellós I. Esa factura, a partir del 2011, ascenderá a casi 60.000 euros diarios.

El almacén temporal centralizado de residuos radiactivos de alta actividad (ATC), que estaba previsto para el año 2010, continúa siendo todavía un proyecto sobre el papel. Este retraso, que han ido acumulando los sucesivos gobiernos españoles, obligará a prolongar el alquiler que España abona a Francia por almacenar los residuos radioactivos de la central.

En 1994, Hifrensa, la empresa franco-española propietaria de Vandellós I, firmó con la francesa Cogema (el centro donde se ubican los residuos) el pago – ahora actualizado en euros – de casi 250 millones por seis años, hasta la fecha en que se preveía que el ATC estaría listo en nuestro país.

Enresa considera que este alquiler costaría, a partir de enero del 2011, más de 21,5 millones de euros al año, lo que significa casi 60.000 euros diarios, unos 20.000 más de los que se viene pagando actualmente. ¿Ahora entienden por qué nos resulta tan cara la electricidad?

Sin embargo, todavía queda pendiente la decisión más controvertida: ¿dónde construir el ATC? Por suerte para el gobierno español, dado lo litigiosas que suelen ser estas cuestiones, parece que no faltan poblaciones dispuestas a custodiarlos. Eso sí, a cambio de réditos substanciosos que compensen, o consigan hacer olvidar a los vecinos, los posibles perjuicios que puedan sufrir.

El destino final de los residuos de la nuclear clausurada continúa siendo, pues, uno de los flecos que siguen pendientes veinte años después del incendio.

La cronología de un accidente que pudo haber tenido consecuencias desastrosas.

Junio 1986. El CSN requiere a Hifrensa que continúe el proceso de reevaluación de la seguridad exigido meses antes y que implante con carácter de “urgencia” cinco modificaciones de diseño.

Octubre 1989. Se produce un incendio en la turbina.

Julio 1990. El Ministerio de Industria decreta el cierre definitivo de la central.

Octubre 1994. La fiscalía de la Audiencia Provincial de Tarragona acusa de delito de riesgo a tres directivos de Hifrensa y a dos ex altos cargos del CSN.

Febrero 1998. Enresa inicia el desmantelamiento de la central, presupuestado en 14.800 millones de pesetas.

Enero 2000. Comienza el juicio pese al intento de la defensa de sobreseer el caso. Dos meses después, la Audiencia absuelve a los directivos del CSN y de Vandellós al no poder demostrar que hubo negligencia.

Junio 2003. Enresa culmina el nivel 2 del desmantelamiento: el derribo de todas las instalaciones excepto el cajón que aloja el reactor nuclear, que permanecerá en fase de latencia durante 25 años más.

Un ecologista en El Bierzo.

Nota: El elevado coste de las medidas exigidas por el organismo regulador español (CSN) para corregir las irregularidades detectadas tras el incendio hicieron que la empresa explotadora decidiera su cierre definitivo. En 2028 se procederá al ejecutar el nivel 3 del desmantelamiento, que consiste en el desmantelamiento del cajón del reactor para liberar totalmente el emplazamiento. Durante el periodo de latencia el cajón permanecerá encerrado en un revestimiento, realizado en acero galvanizado, que queda separado 1,5 metros del cajón, arranca en la cota +16 y se eleva 6 metros por encima de la losa del cajón, en la cota +63, en donde se ha colocado una cubierta. El peso de esta estructura es de 350 toneladas y está diseñada para aguantar rachas de vientos a más de 200 km/h y precipitaciones de 140 l/m².

Los residuos de la central nuclear Vandellòs I aún no tienen destino. 19/10/09. Lavanguardia.es.

Conmemoración del accidente nuclear de Vandellós I. Ecologistasenaccion.org.

Exposició: 20 anys de l’ accident de Vendellòs I (Exposición: 20 años después del accidente de Vandellòs I) (en catalán). Scribd.com.

Información del CNS sobre Vandellós I. Csn.es.

Una decisión salomónica prolonga en dos años más la vida útil de Garoña

Hoy, día 2 de julio de 2009, en mi diario he apuntado dos noticias. Ambas son importantes, aunque afecten a ámbitos bien diferentes.

Que la India haya despenalizado la homosexualidad lo veo positivo. Denota que hasta lo que parece inamovible, como esos glaciares que avanzan milímetro a milímetro cada año, no lo es. Una ley colonial que entro en vigor en el año 1861 y que castigaba con hasta diez años de cárcel las relaciones sexuales “contra natura” ha sido derogada.

La otra noticia es la decisión salomónica, hecha pública hoy por el ministro de Industria español, Miguel Sebastián, que ha decidido prolongar la vida útil de la central nuclear de Santa María de Garoña hasta el año 2013. Es decir, dos años más de lo prometido por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en su programa electoral. Y la decisión parece que no ha contentado a nadie, por más que todos fueran concientes de que el gobierno (PSOE) se encontraba entre la espada y la pared y  que disponía de  un margen de actuación muy escaso.

El Ejecutivo ha comunicado su decisión pocos días después de que más de 200 intelectuales, de muy diferentes ámbitos, hiciesen pública su postura a favor del cierre de la planta nuclear.

Sebastián compareció en rueda de prensa junta al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirmando que para el momento de la paralización de la planta burgalesa ya tendrían listo un plan industrial capaz de garantizar el empleo “a cada uno de los trabajadores” de la planta. Algo que los trabajadores de la central parece que no se acaban de creer, porque tras el anuncio, anunciaron nuevas movilizaciones.

Un poco de historia reciente.

El 5 de junio de este año, en medio de una gran polémica a nivel nacional, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dio su beneplácito para que Garoña continuara abierta diez años más. En el informe presentado, no vinculante para el Gobierno, el máximo organismo de seguridad en materia nuclear imponía a la central – propiedad a partes iguales de Endesa e Iberdrola -, quince condiciones de seguridad muy onerosas para que ésta pudiese continuar funcionando.

De este modo, tras la presentación del informe, la decisión final sobre la renovación de la licencia a la nuclear quedó en manos del Ejecutivo. Rodríguez Zapatero, fuertemente presionado desde la izquierda, se vio entonces forzado a refrendar en el Congreso de los Diputados su compromiso de cerrar las nucleares al finalizar éstas su vida útil.

La central de Garoña (Burgos) es la más antigua en España. Los ecologistas la han apodado ‘la central de las mil y una grietas’  en alusión a su supuesta inseguridad. Una afirmación que los trabajadores de la nuclear rechazan rotundamente, y que les ha llevado a movilizarse activamente – tanto como los ecologistas – en la defensa de sus puestos de trabajo.

Desde un punto de vista energético Garoña sólo cubre poco más del uno por ciento de las necesidades del país, las cuales han ido siendo cubiertas paulatinamente por las energías alternativas gracias a una previsora y acertada política gubernamental. Una acción orientada hacia el cierre de las centrales nucleares, no sólo por sus riesgos potenciales sino también porque el almacenamiento de los residuos radioactivos resulta muy costoso y es impopular.

Hasta la fecha estos residuos se han ido guardando en las mismas centrales que los producen, en grandes piscinas que empiezan a saturarse poco a poco. Parte de esa indeseada producción se ha trasladado a Francia, para que la guarden allí mediando un muy costoso pago (sobre este tema hablaré más adelante en el blog). Pero los plazos se agotan y pronto habrán de retornar a nuestro país. ¡Y nadie quiere tener un cementerio nuclear al lado de su casa!

Energía nuclear: un debate que no se agota.

El debate en torno a la utilización de la energía nuclear sigue muy vivo en España. Lo que parece menos evidente en el país galo, nuestro vecino, donde desde hace años se apostó por  la energía nuclear y es un tema mejor asumido. Es cierto que los franceses también han conocido un par de sustos, pero alejados de las dimensiones catastróficas que se alcanzaron en Chernóbil. Hoy, la mayoría de los franceses viven confiados en la seguridad de sus numerosas centrales nucleares.

Estados Unidos lleva treinta años sin construir ninguna planta nuclear después del accidente de Three Mile Island (Harrisburg, 1979). Pero en China, que está viviendo un gran proceso de expansión industrial, y que necesita reducir sus emisiones de CO2 (las centrales nucleares no producen CO2) se están construyendo un gran número de nuevas plantas atómicas. Con todo, el 70 por ciento de la producción energética china continúa dependiendo de las centrales térmicas alimentadas con carbón.

En nuestro país, aunque tampoco hemos conocido sustos catastróficos con la energía nuclear, sí ha habido algunos menos importantes. El 19 de octubre de 1989  se declaró un incendio, seguido de una inundación, en la zona de turbinas de la central de Vandellós I (Tarragona), y aunque no se llegó a escapar radioactividad al exterior los expertos señalan que se rozó la catástrofe. La inquietud social fue muy grande. Tanto como el elevado coste de las medidas exigidas por el Consejo de Seguridad a la empresa para corregir las irregularidades detectadas, lo que la llevó a decidir su cierre definitivo.

En el año 1992 hubo un incidente en la central de Trillo (Guadalajara) que el Consejo consideró de nivel 2. Y en Vandellós II, en agosto de 2005, se produjo otra alerta catalogada del mismo nivel. A consecuencia de la misma el CNS ordenó la parada de la planta durante seis meses tras acusar a sus propietarios de “ocultación de información” y de “primar la producción sobre la seguridad”, e imponerles una multa de 1,6 millones de euros.

Con posterioridad, en abril de 2006, un incendio asoló el entorno de Vandellós II (Tarragona), – propiedad de la agrupación de empresas formada por el Grupo Endesa e Iberdrola Asociación Nuclear Ascó-Vendellòs (ANAV), unificadas en una gestión única a partir de 1998, – aunque sin llegar a producir daños en sus instalaciones. Y aquel mismo mes, un camión protagonizó un incidente rocambolesco al trasladar a una chatarrería de Reus tierra con residuos radioactivos procedentes de una fuga acaecida el 26 de noviembre de 2007. Curiosamente, fueron los ecologistas de Greenpeace quienes denunciaron este hecho antes que de que el CNS lo hiciera público.

El 14 de abril de 2008 se produjo un escape radioactivo en la central de Ascó (Tarragona) del cual nadie se enteró, ni siquiera el gobierno , hasta cuatro meses después. Cuando el hecho saltó a la luz pública algunos se apercibieron entonces que la fecha de la fuga coincidía con la visita didáctica de un grupo de escolares a la planta, lo que lógicamente generó una enorme preocupación en las familias y la sociedad catalana.

Las plantas de Cofrentes (Valencia) y de Trillo (Guadalajara) también han vuelto a estar en el candelero últimamente por incidentes denunciados por el Consejo nuclear.

Después de haber leído esto quizá puede entenderse mejor que, en la actualidad, hay mucha gente que desconfía de las nucleares, de sus propietarios, de los políticos y hasta del Consejo nuclear.

Ocurre también que  quienes residen cerca de las nucleares – pero que no viven de ellas -, no quieren estar siempre pendientes de un aviso de evacuación urgente, ni de simulacros de emergencia que rompen el ritmo de su rutina diaria.

Actualmente, según la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC), hay 67 los municipios situados dentro de un círculo de radio 10 km. con centro en una central nuclear. Y los graves accidentes ocurridos en otros países, unidos a la mala propaganda ecologista contraria a este tipo de energía, han contribuido a crear una imagen negativa de la energía nuclear. Una pesada losa que no logra sacarse de encima.

La energía nuclear tiene a su favor que no produce CO2, pero tampoco lo hacen las centrales hidráulicas, las eólicas o las plantas voltaicas, siendo las últimas  más sostenibles. Además, éstas últimas presentan la ventaja de no condicionar el futuro medioambiental de las siguientes generaciones.

Un ecologista en El Bierzo.

Industria anuncia que la central nuclear de Garoña seguirá abierta hasta julio de 2013. 02/07/09. 20minutos.es.

Más de 200 personalidades firman el manifiesto por el cierre de Garoña. 23/06/09. Greenpeace.org.

El CSN da el visto bueno al funcionamiento de la central de Garoña durante 10 años más. 05/06/09. 20minutos.es.

Un camión viajó de Ascó a Reus con radiactividad procedente de la fuga. 23/04/08. Elperiodico.com.

Comentario por Rafael del Barco Carreras el 19/10/09.

“19 de octubre de 1989, incendio en la central nuclear de Vandellós 1″. Se cumplen 20 años. Noticia de relleno. Y no es por lo de nuclear, que apenas oída la palabra me siento en el ordenador. Viene tan a cuento con mis elucubraciones sobre extorsión y soborno, y la intervención de los abogados, que no puedo por menos que echar mano de otro de los desapercibidos libros, a pesar de aparecer en infinidad de librerías, sobre la gran corrupción barcelonesa. La Prensa que quitó hierro al tema del incendio, silenció la denuncia y sus truculencias, a mi entender tan nefastas y aberrantes como el incendio en sí mismo.

Hoy me propongo aparecer por el Palacio de Justicia para asistir a otra sesión, si la hay, por el juicio a la corrupción en la delegación de Hacienda de Barcelona, pero la noticia me obliga recordar otro de los ausentes en el banquillo de los acusados, aunque virtualmente esté entre ellos, y ¡entre los defensores!, Juna Piqué Vidal.

El libro de Antonio Piñol, ex secretario de Piqué (que le denunciara a Fiscalía saliendo denunciado y con año y medio de petición por chantaje) nos documenta el modus operandi, tanto para zafarse del banquillo, en este caso Luis Magaña Martínez y Jaime Carrasco Belmonte, presidentes de Hifrensa antes y después del incendio, como de la corrupta intervención de los abogados de las dos partes.

Es de recordar que al abogado de FECSA, o sea, HIFRENSA, Juan Vives Rodríguez de Hinojosa se le condenó en el caso de las extorsiones del juez Luis Pascual Estevill. Ver imágenes y páginas del libro en http://www.lagrancorrupcion.blogspot.com.

Rafael del Barco Carreras.

Más de 200 personalidades firman un manifiesto a favor del cierre de Garoña

Más de dos centenares de personalidades vinculadas al mundo de la cultura, la comunicación, el arte, la universidad, la política o el sindicalismo, han firmado un manifiesto presentado por Ecologistas en Acción y Greenpeace ayer en Madrid pidiendo el cierre de Garoña. El permiso de explotación de la central nuclear expira el próximo día 5 de julio.

El manifiesto afirma que la central nuclear está sobradamente amortizada y que no hay ningún obstáculo económico que impida cerrarla. La rueda de prensa estuvo presidida por Jorge Riechman, presidente de la Asociación Científicos por el Medio Ambiente, Joaquín Araújo, naturalista y escritor, y Fernando Colomo, director de cine.

En el documento se apuesta por las energías renovables señalando que es un sector que, además de sostenible, tiene una capacidad de creación de empleo muy superior a la nuclear. Entre los firmantes se encuentran numerosas personalidades: directores de cine como Víctor Erice; cantantes como Bebe, Amparanoia, Kiko Veneno o el grupo M-clan; actores como Jordi Rebellón y Marta Belenguer; escritores como Manuel Rivas, Bernardo Atxaga y Rosa Regás; el coordinador general de IU, Cayo Lara, Joan Herrera (ICV-Els Verds), Gaspar Llamazares (IU) y el portavoz de medio ambiente del PSOE, Hugo Morán.

A la reivindicación se han sumado se la práctica totalidad de las ONG’s medioambientales españolas, así como representantes de empresas de energías renovables, sindicatos (aunque no UGT, ni CCOO, salvo en el País Vasco) y profesionales independientes.

Los firmantes han solicitado al gobierno que cumpla su compromiso electoral de abandonar paulatinamente la energía nuclear. Los ecologistas defienden además que el cierre de Garoña no perjudicará al empleo porque considera que el desmantelamiento de una central es un proceso largo y generador de puestos de trabajo. “Cuando se cerró Vandellós I, más de 2.500 personas estuvieron implicadas en su desmantelamiento durante año”, dijo Juan López de Uralde, director de Greenpeace España. Por el momento, la campaña del grupo http://www.yosoyantinuclear.org lleva recogidas más de 70.000 firmas.

Hace días, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió un informe no vinculante favorable a una prórroga del funcionamiento de la planta de diez años  más, al considerarla suficientemente segura. Ahora, el Gobierno deberá decidir – a más tardar el día 5 de julio – entre prorrogar o negar el permiso a Garoña, que es propiedad del consorcio formado por Iberdrola y Endesa y que fue diseñada para  una vida útil de 40 años. Recientemente el Ministerio de Industria solicitó al máximo organismo nuclear un informe de última hora para estudiar la posibilidad de ampliar la licencia de la planta atómica durante dos, cuatro o seis años más.

El Partido Popular (PP) se ha mostrado siempre partidario de prolongar la vida útil de la nuclear hasta el máximo de lo legalmente permitido, y también de abrir un debate sobre todas las energías, incluida la nuclear. Una postura que también ha defendido públicamente el ex presidente socialista Felipe González.

Actualmente, las ocho centrales nucleares españolas producen en torno al 20 por ciento de la electricidad que consume el país.

Ecologistas en Acción y Greenpeace presentan al ministerio de Industria la llave que cerrará Garoña.

La lucha por el cierre o no de la central nuclear se  trasladó ayer a Madrid. El día 24 empleados de la planta nuclear y ecologistas se manifestaron en la capital, aunque sin llegar a coincidir.

Los trabajadores trasladaron al Congreso de los Diputados su reivindicación de mantener la planta en funcionamiento todo el tiempo que el CSN admita. También hicieron llegar al ministro de Industria, Miguel Sebastián, 25.000 firmas a favor de su continuidad.

Por su parte, una treintena de activistas de Ecologistas en Acción y Greenpeace acudieron al Ministerio de Industria para entregar a su titular, aunque fuera de forma simbólica, la llave que le permita cerrar la planta de la discordia. Luis González Reyes, coordinador de Ecologistas en Acción, proclamó que era innecesario mantener abierta la central cuando “un tercio de la energía eléctrica que generan las centrales españolas es exportado a Francia”.

El documento entregado por los ecologistas expone además otra serie de motivos para cerrar Garoña, como son la necesidad de “evitar el riesgo de un accidente nuclear, que tendría consecuencias desastrosas” y de poner fin a la “radioactividad que Garoña emite regularmente contaminando la atmósfera y el río Ebro”.

Manifiesto ecologista por el cierre de la central nuclear de Garoña.

Rueda de prensa de Greenpeace y Ecologistas en Acción a favor del cierre de Garoña . Madrid, 23 jun. 2009. Fuente: greenpeace.org.“La central nuclear de Santa Mª de Garoña (Burgos) es una instalación insegura y totalmente prescindible gracias a la aportación de las energías renovables. El próximo día 5 de julio finaliza su permiso de explotación. Esta central está sobradamente amortizada desde hace años. No hay ningún obstáculo económico que impida cerrarla, salvo los intereses económicos de las compañías eléctricas propietarias, Iberdrola y Endesa, que quieren seguir lucrándose con esta vieja central aunque sea a costa de exponer a la población y al medio ambiente al riesgo de sufrir un accidente nuclear. Por último, consideramos que el cierre de la planta no perjudicará al empleo porque el desmantelamiento de una central es un proceso largo y generador de puestos de trabajo. Además, el sector de las energías renovables tiene una capacidad de creación de empleo muy superior al sector nuclear ya que, de todas las formas de producir energía, la nuclear es la que crea menos puestos de trabajo.

Razones para el cierre de la nuclear de Garoña:

• Evitar el riesgo de un accidente nuclear en esta central, que tendría consecuencias desastrosas. • Acabar con la radiactividad que Garoña emite regularmente al medio ambiente contaminando la atmósfera y el río Ebro, y que es nociva para la salud y el medio ambiente. • Dejar de producir residuos radiactivos de baja, media y alta actividad, con el objetivo de no agravar este problema sin solución que tienen todas las centrales nucleares. • Conseguir que la central nuclear de Garoña deje de ser un monocultivo industrial en el valle de Tobalina que impide un verdadero desarrollo económico sostenible en la zona. • Escuchar a la mayoría ciudadana que reclama su cierre, junto a numerosas organizaciones sociales, ecologistas, sindicales, vecinales, políticas e instituciones. • Eliminar el obstáculo que supone la energía nuclear para poder avanzar y alcanzar un modelo energético 100% renovable y eficiente.

Por ello, pido al gobierno que ordene el cierre inmediato y definitivo de la central nuclear de Garoña, en cumplimiento de su compromiso electoral y de investidura de abandonar la energía nuclear”.

Algunos de los más de 200 firmantes del manifiesto.

Ámbito cultural:

Amparanoia (cantante), Joaquín Araújo (naturalista), Rosa Regás, Manuel Rivas, Bernardo Atxaga, Joxe Iriarte Bikila, José Antonio Garriga Vela, Belén Gopegui, Pepa Mosquera, Antonio Soler, Iban Zaldúa (escritores), Bebe (cantante), Coti Sorokin (cantante y compositor), Ojos de brujo, M-clan, Kiko Veneno, Enrique Villarreal/ Barricada (músicos), Marta Belenguer, Daniel Guzmán, Silvia Marsó, Pep Planas, Jordi Rebellón, Txema Sandoval (actores), Rogelio López Cuenca (artista), Carmen Sarmiento Fernado Berlín, Jordi Bigues, Montse Cano González, Julio Flor, José Luis Gallego, Miguel Jara, Sofia Menéndez, Sergio de Otto, Matthew Tree, Ignacio Carrión (periodistas), Ferrán Montesa (Le Monde Diplomatique), Fernando Colomo, Víctor Érice, José Antonio Quirós (directores de cine), Pilar del Río (Fundación José Saramago), Carles Romeu (humorista gráfico), Jon Sobrino (teólogo y sacerdote jesuita).

Universidad y científicos:

Iñaki Bárcena (profesor UPV/EHU), Javier Benayas del Álamo (UAM), Roberto Bermejo (economía aplicada UPV/EHU), Ignasi Carreras (ingeniero industrial), Francisco Castejón (físico nuclear), Priscilla Cañizares (investigadora UAB), Miren Etxezarreta (catedrática UAB), Manuel Gómez (catedrático), Pablo de Olavide, Helen Groome (doctora en geografía), Jon Landeta (economía UPV/EHU), David Llistar (cátedra Unesco de ‘sostenibilitat’ UPB), Salvador López (UNED), Antoni Lloret (doctor ciencias físicas), Félix Moreno (investigador universidad de Córdoba), Mercedes Pardo (Comité Español de Investigación en el Cambio Global), Jaime Pastor (UNED), Miquel Porta (catedrático UAB), Jorge Riechmann (CIMA), Eduard Rodríguez (investigador CSIC), Antonio Serrano (catedrático UPV), Manuel Silva (ingeniero industrial universidad de Sevilla), Joan David Tàbara (Institute of Environmental Science and Technology), Carlos Taibo (profesor ciencia política UAM), Koldo Unceta (catedrático economía aplicada UPV/EHU) y Ramón Zallo (catedrático UPV/EHU).

Ámbito político:

Álvaro Abril (PSOE), David Hammerstein (ex-eurodiputado Los Verdes), Cayo Lara (coordinador general IU), Gaspar Llamazares (diputado IU), Joan Herrera (diputado ICV-Els Verds), Hugo Morán (diputado PSOE)y Raúl Romeva (diputado ICV-Els Verds).

Organizaciones ecologistas:

Juan López de Uralde (Greenpeace España), Carlos Bravo (Greenpeace), Luis González Reyes (Ecologistas en Acción), Marciá Blazques (gobierno/ Baleares), Chema Catarineu (Anse/ Murcia), José Ángel Herrera (Arca/ Cantabria), Juan Carlos del Olmo (WWF), Jordi Miralles (Fundación Terra), Liliane Spendeler (Amigos de la Tierra) y Alejando Sánchez (SEO/Birdlife).

Organización sociales y sindicales:

Jeromo Aguado (Plataforma Rural), Joaquín Alcalde (Cines Mundi), Alfons Banda (Fundació per la Pau), Pablo Cabrera (Comercio Justo), Francisco Casero Rodríguez (CAAE), Jacinto Cedacero (CGT), Ricardo García Zaldívar (ATTAC), Ainoa Iturbe (EHNE), Ana Etchenique, Conchy Martín Rey (CECU), Juana Labrador (SEAE), Miguel López Sierra (COAG), Iñaki Markiegi (Mundubat), Adolfo Muñoz (ELA/STV), Joaquín Nieto (Sustainlabour), Arcadi Oliveres (Justícia i Pau), Daniel Rubio (ASGECO), Olga Ruiz Legido (Facua), Augusto Serrano (STES) y Jesús Uzkundun (CCOO-Euskadi).

Profesionales y empresarios:

Daniel Beltrá (fotógrafo), Paula Farias (médico), Ramón Fernández (urbanista), Antonio Gastón (urbanista), Diego Gronda (arquitecto), José Manuel Naredo (economista), Antxon Olabe Egaña (economista), Laura Olaizola (directora de comunicación), Dolores Romano (ingeniera agrónoma) y María Luisa Toribio (bióloga).

Sector energético:

José Ignacio Ajón (Wagner solar, S. L.), Alberto Ceña (director Asociación Empresarial Eólica), Javier García Breva (Solynova energía), Juan de Dios Bornay (Bornay aerogeneradores), Xavier García Casals (ingeniero aeronáutico), Jaume Morrón (director de Dialec), Pep Puig (ingeniero industrial), Christoph Richter (Institute of Technical Thermodinamics), José Santamarta (director World Watch) y Manolo Vílchez (microempresario solar).

Un ecologista en El Bierzo.

Los ecologistas entregan a Industria la llave que “cierra” Garoña. 24/06/09. Elcorreodigital.com.

La Junta perjudica los intereses de Castilla y León con su apoyo a la nuclear de Garoña

Ecologistas en Acción considera a la central nuclear de Santa María de Garoña como una amenaza para la seguridad de Burgos. También entiende que la apuesta por su continuidad bloquea el desarrollo de las energías renovables, que este colectivo considera que debieran ser la prioridad estratégica de la Junta de Castilla y León.

En un comunicado, el colectivo ecologista deplora la “encendida” defensa que hace la Junta de la central burgalesa, justificándola con la defensa del empleo. Por otra parte, la Administración regional autonómica ha manifestado su confianza en que el permiso de funcionamiento que tiene actualmente la central se vea prorrogado automáticamente durante al menos cinco años, una vez finalizado el plazo actual. Un tiempo que considera suficiente para que se acometa el desmantelamiento de la instalación y se implante, en paralelo, un plan de empleo alternativo. Además, el gobierno de Juan Vicente Herrera cree que ese plan podría contar con la participación económica de Endesa e Iberdrola Renovables.

330 trabajadores.

La central nuclear de Garoña cuenta en la actualidad con 330 trabajadores, según Nuclenor, la empresa propietaria. La única experiencia de desmantelamiento de una central nuclear en España tuvo lugar entre 1998 y 2003, en Vandellós I, una central de un tamaño similar a la de Garoña. Durante este periodo, una media de 323 trabajadores procedió a desmontar todas las estructuras, sistemas y componentes de la planta, con la excepción del cajón del reactor, que aún aguardará 25 años hasta que bajen sus niveles de radiactividad. El coste de estas operaciones fue de 95 millones de euros, con cargo a la factura de la luz que pagamos todos.

Garoña genera un empleo diez veces inferior al que ocupan las energías renovables en la comunidad. Éste, en 2008, ya creaba más de 3.000 empleos directos en Castilla y León. Y su potencial de desarrollo es enorme en una comunidad tan extensa y con un volumen de recursos naturales tan considerable.

Es importante subrayar que la inversión en la energía nuclear, como destacan los ecologistas, bloquea el crecimiento de otras fuentes alternativas, ya que concentra en ella los fondos de investigación y desarrollo. También presenta el inconveniente de que copa la red de distribución eléctrica por su menor flexibilidad de generación. Al tiempo, es un hecho conocido que la energía nuclear genera menos empleo que la eólica, la solar o la procedente de la biomasa.

Por ello, es lamentable que la Junta de Castilla y León se haya erigido en avalista principal del sector nuclear en España, cuando su apuesta industrial estratégica debiera ser las energías renovables. En este sentido, contrasta su postura reivindicativa ante el gobierno socialista con la falta de iniciativas frente al nuevo marco de retribución de las energías renovables que el Ministerio de Industria ha establecido últimamente, el cual está poniendo en peligro a este sector. Las dificultades que atraviesan algunas industrias dedicadas a las renovables, como Pevafersa en Toro, no han merecido el mismo interés del presidente Herrera que la empresa Nuclenor.

Por otro lado, los ecologistas recuerdan que la central de Garoña es la única de su generación que sigue en funcionamiento en España, tras los cierres de de Vandellós I (1989) y Zorita (2006). También insisten en que su obsoleto diseño – de los años 60 – no ha resistido bien el paso del tiempo. El propio informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que avala su continuidad, certifica una serie de deficiencias cuya corrección debería haberse resuelto antes de dar el visto bueno sobre la prórroga del permiso. El informe también omite otras faltas de gran relevancia, en una actitud que sorprende y despierta sospechas sobre la independencia del organismo consultivo.

Plan de emergencia nuclear de Garoña.

Según el Plan de Emergencia Nuclear de Garoña, en caso de accidente grave se verían afectados de manera inmediata y severa hasta 56 municipios burgaleses en un radio de 30 kilómetros en torno a la central. Serían aproximadamente unos 57.000 habitantes, incluidos los que viven en Miranda de Ebro, 10.000 de ellos en el País Vasco.

En este asunto es importante hacer notar que la postura del Gobierno de Castilla y León difiere frontalmente con la adoptada en la comunidad vasca por la Diputación Foral de Álava y el Parlamento regional, que se han comprometido con la seguridad y la salud de sus ciudadanos. La actitud del presidente castellano-leonés no parece encontrar más explicación que el seguidismo de las directrices nacionales de su partido en su pulso a Zapatero. Lógicamente, algunos pueden pensar que en realidad defiende el empleo, pero también los hay que creemos que ciertos experimentos sólo son admisibles si se hacen con gaseosa. Y algunos incluso podríamos considerar que el presidente está apoyando imprudentemente a los intereses de los copropietarios de Garoña.

Un ecologista en El Bierzo.

Memoria del desmantelamiento de Vandellós I. Enresa.es.

Planes de emergencia nuclear. Resolución de 14 de junio de 2006, de la Subsecretaría, por la que se dispone la publicación del Acuerdo de Consejo de Ministros, de 9 de junio de 2006, por el que se aprueban los Planes Directores correspondientes a los Planes de Emergencia Nuclear Exteriores a las Centrales Nucleares. 21/07/06. Boe.es.